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El director rumano había estado al frente del canal privado desde su nacimiento en enero de 1990

Fininvest (Mediaset) decide la destitución de Valerio Lazarov como director de TELECINCO y su reemplazo por Maurizio Carlotti

HECHOS

El 3.12.1994 el Consejo de Gestevisión-TELECINCO anunció la destitución de D. Valerio Lazarov como director de la cadena. Fue reemplazado por el italiano D. Maurizzio Carlotti.

En una entrevista que concedió el Director de TELECINCO, D. Valerio Lazarov a doña Joaquina Praderas en EL PAÍS el 27 de febrero de 1994, el directivo de la tele reconocía que a su canal las cosas no le iban demasiado bien. El titular de la entrevista era una frase del Sr. Lazarov contundente: “Yo sé ganar y perder. Nos hemos equivocado”.

Los máximos responsables de Fininvest: Silvio Berlusconi (Dueño), Fedele Confalonieri (Presidente) y Marcelo Del´Utri decidieron la destitución de Valerio Lazarov tras varios meses intentando forzar el cambio en un periodo en el que la ONCE de D. Miguel Durán trató de mediar hasta que las perdidas de TELECINCO por la batalla de precios en la que Lazarov intentaba igualar a la ANTENA 3 TV del Sr. Asensio pusieron fin a la paciencia de los italianos. Confalonieri mandó a España a un hombre de confianza, don Maurizio Carlotti, para que realizara una auditoría de la cadena. Los italianos corroboraron que las perdidas eran de más de 6.000 millones de pesetas, tras lo cual, optaron por la destitución fulminante de don Valerio Lazarov el 3 de diciembre de 1994. El propio Sr. Carlotti asumió la dirección de la cadena como Director (aunque más tarde el cargo sería conocido como Consejero Delegado). Los italianos ofrecieron al Sr. Lazarov algún cargo honorífico en TELECINCO, pero el Sr. Lazarov recogió sus cosas y rompió totalmente sus vínculos con el canal que había construido.

01 Diciembre 1994

Lazarov, en sus horas más bajas

María Penedo

Por dinero se fue Emilio Aragón – consagrado en TELECINCO con su ‘Vip Noche’ – por dinero cambió de aires Jesús Puente – lanzado al estrellato televisivo por TELECINCO – por dinero se mudó Bertín Osborne – a quien Lazarov mostró el extioso sendero de la televisión – y por dinero se marchó también Concha Velasco. Casualmente todos ellos han recalado en ANTENA 3 TV,

Es difícil encontrar un momento de mayores convulsiones en TELECINCO, en su corta y sin embargo intensa vida. El que pasará a la historia como el inventor de la televisión privada en nuestro país atraviesa momenos delicados, inmersos en una agonía demasiado prolongada mientras asiste – a estas alturas más triste que indignado – al espectáculo de recolocación de algunos de los que hasta hace unas semanas tenía por fieles colaboradores. Cosas de la feroz competencia, se dirá, la misma que él mismo practicara sin demasiados escrúpulos con sus rivales televisivos, nunca con sus compañeros y menos con sus colaboradores.

Con TELECINCO en una decadencia audimétrica que nadie oculta ya, ha llegao la hora de encontrar un culpable y todas las miradas de los accionistas se han dirigido a la persona del director general, Valerio Lazarov. Que alguien preferible el equipo directivo de turno, tiene que pagar los platos rotos cuando una empresa se resquebraja es de manual de Escuela de Negocios, pero conviene no olvidar que la tenaza aplicada por Berlusconi ha contribuido a romper muchos platos en TELECINCO. En el momento del adiós a Lazarov, sería bueno que la FIninvest [Mediaset] explicara pormenorizadamente el balance económico de su relación mercantil con TELECINCO. Primero, en su calidad de principales suministradores de productos audiovisuales – empeñados en que lo que funciona en Italia tiene necesariamente que hacerlo aquí, sobre todo si reporta pingües beneficios a la compañía exportadora – ; segundo, como comercializadores en exclusiva de la publicidad generada por la cadena a través de Publiespaña, compañía 100 por 100 propiedad de Berlusconi y que tiene contrato con TELECINCO hasta el año 2000; y tercero, como accionistas, al parecer el menos rentable de sus negocios, una vez explotados los dos filones anteriores. ¿Es o no cierto, señores de la Fininvest, que TELECINCO se ha visto obligada a comprarles a ustedes por 9 millones de pesetas películas que en el mercado libre se adquirían por tan sólo dos? En un momento en que están sobre la mesa 250 despidos, urgen minuciosas explicaciones sobre el devenir económico de los proveedores, los publicistas y los accionistas.

Todo ello, al margen de que efectivamente Valerio Lazarov no atraviese el mejor de sus momentos en lo que a creatividad se refiere, una creatividad por lo demás muy unida en el mercado español al talonario correspondiente. Por dinero se fue Emilio Aragón – consagrado en TELECINCO con su ‘Vip Noche’ – por dinero cambió de aires Jesús Puente – lanzado al estrellato televisivo por TELECINCO – por dinero se mudó Bertín Osborne – a quien Lazarov mostró el extioso sendero de la televisión – y por dinero se marchó también Concha Velasco. Casualmente todos ellos han recalado en ANTENA 3 TV, líder ahora de las privadas y que pisa los talones a TVE. De las grandes estrellas que han pasado o se han hecho en TELECINCO, solamente la muy sentimental Carmen Sevilla ha permanecido al lado de quien la convenció para que se olvidara de sus ovejitas. De sus fidelidad da idea el hecho de que una fotografíade los Lazarov ocupe un lugar destacado en el reguero de santos que inunda su camerino.

La de Lazarov, aparte episodios puntuales de deleznable telebasura, ha sido por encima de cualquier otra consideración una televisión volcada en el entretenimiento de las clases populares con una aportación fundamental por lo novedoso, en los informativos. Una TV popular, donde lo hortera ha tenido un predicamento excesivo. Ese es quizás el mayor defecto de una cadena cuya principal virtud ha sido saber ser alternativa, no modelo replicante de lo que hacían otros. Lo que ocurre es que el germen de la horterada que ha impregnado algunos programas tiene una directa relación con los de la Fininvest. Ellos son los responsables de que ‘Karaoke’ – máxima expresión de lo hortera y lo ‘out’ que diría el desaparecido Pedro Rodríguez – siga con nosotros. Ellos quieren suprimir un informativo.

¿Logrará Berlusconi lavar la cara a TELECINCO? Con Lazarov en sus horas más bajas, los vientos aconsejan mirar atentamente a México. Aznar ya lo ha hecho.

María Penedo

02 Diciembre 1994

Hasta nunca, «pantalla amiga»

Carlos Boyero

Existe demasiada literatura sobre la supuesta grandeza del crepúsculo, la reivindicación de la gloria del fracaso, la loa del agonizante o del difunto. El lirismo y el desgarro tienen oportunidad de lucirse en los agradecidos territorios de la necrológica y del «adiós con el corazón, que con el alma no puedo…». Por supuesto, se requiere del oficiante en actividad tan vistosa que te convenza su sinceridad y su emoción al narrar las hazañas del muerto. Yo deseo larga vida al ciudadano Valerio Lazarov pero celebro enormemente su destierro del inconfundible reino de Tele 5, esa repugnante y durante tanto tiempo productiva criatura que él parió, o plagió, o dirigió.

Hay que despreciar profundamente al género humano para inventarse una bazofia a la altura de sus apetencias más deleznables. Su «pantalla amiga» ha sido, es, y supongo que será una irreconciliable enemiga de todo lo que guarde alguna relación con la inteligencia y la sensibilidad. Encuentro legítima la certidumbre «lazaroviana» de que los cerdos no saben valorar las margaritas, pero esa lucidez no le disculpa de homologarnos a todos los espectadores en la raza porcina y de intentar alimentar nuestro ocio con mierda. Reconozco la indiscutible personalidad de su cadena y la creación de una estética inconfundible. No hacía falta escuchar la sintonía y ver el logotipo de Tele 5 para percibir una aroma genuino y una estética identificable. La alegría de vivir telecinquera no hacía distinciones entre concursos, películas, culebrones y telefilms. No sólo vendía carne, vendía ideología. Cochambrosamente arropada y disfrazada, pero enormemente eficaz. Berlusconi supo amortizarla en las urnas de Italia. El ego del pragmático ejecutivo Lazarov no aspiraba al poder político. Le bastaba con que los índices de audiencia otorgaran razón a su abyecta seguridad en la clase de televisión que deseaba y necesitaba el desamparado pueblo llano.

«El estilo es el hombre» afirman los publicitarios después de saquear a los filósofos. Lazarov consiguió no sólo dotar de estilo a su engendro, sino que tambien logró la copia descarada de éste por parte de la competencia, incluida una televisión pública que evidencia su sarcástico sentido del humor cada vez que proclama estar al servicio de todos los españoles. El esplendor en la hierba de Tele 5 fue efímero, pero sus efectos y su recuerdo perdurarán siempre. Los saqueadores de su imperio siempre llevarán el estigma de los híbridos y de los nuevos ricos. ¿Cómo olvidar a las estrellas de su supermercado de excrementos, a todas esas luminarias que supieron adaptarse a la experimentada formula del Tele 5 italiano sin perder su ibérica y entrañable identidad?

Al parecer, el humanista Lazarov reservó su creatividad y su sentido crítico para los programas informativos y defendíó las sagrada independencia y calidad de esos oasis libertarios. Lo narran sus ilustres protagonistas en una conmovedora carta. Ellos sabrán. Su paraíso jamás logró mi adicción, aunque dedique lógica atención al informativo del sinuoso e inteligente Fernando Onega. Yo le impondría un castigo leve al posibilista Lazarov por su permanente ofensa al sentido del gusto: obligarle a ver seguidas mil horas de la programación que él reinventó. Me comprometo a pagarle el futuro frenopático.

07 Diciembre 1994

Valerio Lazarov, como paradigma

Martín Prieto

Aunque sólo sea por llevar la contraria me apresuro en acudir en socorro del perdedor. La «telebasura» no la inventaron las televisiones privadas españolas, sino que se origina y expande, curiosamente, desde televisoras estadounidenses y británicas. Como no la frecuento, no me llamo a escándalo y, teniéndola por un fenómeno pasajero que ya está saturando el mercado, la equiparo a lo que supuso el llamado «destape» en las revistas. La Prensa salía de una dictadura, y la televisión emergió desde un monopolio estatal. Eso conlleva sus gastos y sus costes sociales, culturales, éticos y estéticos. Coincido y defiendo el sentido crítico de Carlos Boyero o de «Forges», pero entiendo que aquí se ha bajado el listón por las espantosas condiciones leoninas a las que el Gobierno sometió a las dos televisiones privadas, abiertas, regalándole la excelencia a Canal Plus. Es muy fácil resultar egregio cuando te apeas de un Rolls Royce, y duro de llevar cuando como Antena 3 y Tele 5 tuvieron que arrancar con un «600» carísimo y compitiendo con televisiones estatales, autonómicas y hasta municipales, que absorbían tarta publicitaria y dineros públicos.

La concesión de frecuencias moduladas en la radio fue un bochornoso espectáculo colegial de premios y castigos: hasta mis queridos familiares de mi ni escasamente amado director general de Radiotelevisión Española, recibieron su cinta azul por buena conducta parentesca, y a Luis del Olmo, que ya está en la historia de la radio, no le dieron una licencia ni para que pudiera emitir desde su pueblo. Agiotistas y especuladores de las ondas que nada tenían que ver con la radio, ni dinero, ni proyectos, ni crédito alguno profesional, fueron regalados con concesiones que inmediatamente revendieron a otros, dando el pelotazo radial que aún está por escribir. La subasta al revés ya nos la habíamos inventado con la privatización de la que fue «Prensa del Movimiento» y, tras el cachondeo de la SER, llegamos a la excelencia del desparpajo y la soltura de cuerpo, concediendo tres canales televisivos a quienes Rosa Conde estimó, por encargo, más guapos, más altos, más listos y más amigos, hasta llegando a dejar fuera con engaños a Antonio Asensio. Todo ello, tamaño remate de mercadillo, con una ley monstruosa, atropelladora del libre mercado y del Derecho Mercantil, que impide teóricamente a nadie poseer la mayoría del capital de una TV, a cambio de que el Gobierno tolere juegos de manos por debajo de la mesa para sindicar o aparcar acciones, siempre que convenga a sus intereses políticos.

Así no había forma de andar, pero Antena 3 «anduvo» hasta que la «desanduvieron» en la acreditada tesis de que Manuel Martín Ferrand y su equipo no eran quiénes para hacer con una televisión y una radio lo que les plugiera, y aprovechando que Narcís Serra sabía eso tan conocido de que el Conde de Godó es lo que se dice «todo un carácter». La condición de empresario no debe tener nada que ver con el espíritu seráfico del Dulce de Asís, y Asensio y Polanco tomaron, legítimamente, la parte que se les ofertaba. Berlusconi, dolido por sus fracasos televisivos en Francia, entró en España como una topadora vulnerando una ley del PSOE, con la complacencia socialista y dispuesto (¿por qué no, si se lo toleraban desde La Moncloa?) a hacer un negociazo vendiéndole mulas ciegas italianas a su «filial» española a precio de caballo hispano-árabe de alta escuela, y recabando la publicidad con un consorcio suyo. Valerio Lazarov no fue un cómplice, sino un galeote de tan atrabiliaria situación. Con imaginación, esfuerzo y toneladas de trabajo hizo Tele 5 rentable, y propiciando unos informativos sobre los que nadie ha podido decir deontológicamente ni «mu», hasta que un paisaje televisivo ajeno al mercado, una ley disparatada, la vampirización de Fininvest y los intereses personales y políticos de Berlusconi, le dejaron a los pies de los caballos. Sólo he conversado una vez con Lazarov, y mi cooperación con Tele 5 es tan recientísima como ancilar. Pero nada tiene que ver el Valerio de esta crisis de la cadena, a la que es ajeno, con el Lazarov que la llevó, según los gustos, a su cumbre. Como por otras causas lo fue Ferrand, hoy Lazarov es chivo expiatorio del más vergonzoso cambalache montado por el Gobierno con la asistencia del inaudible «quejío» de la oposición que sólo aspira, no a corregir al primero, sino sólo a heredar sus maldades.

07 Diciembre 1994

Lazarov

Javier Ortiz

HAY estos últimos días mucho ditirambo sobre don Valerio Lazarov y sus -al parecer- portentosas dotes televisivas.

Reconozco que no soy la persona más adecuada para decidir acerca de lo justificado o injustificado de tan encendidas alabanzas. Como no ejerzo de crítico de TV ni voy de masoquista, deserté de las ondas de Tele 5 así que me apercibí de su deseo de abrir mi inteligencia en canal (amigo, eso sí). De entonces a aquí, solamente he conectado esa emisora para ver algún informativo, algún debate y, de vez en cuando, esta o aquella película (grabada: las dos o tres veces que quise ver una en directo, la cantidad y la duración de los cortes publicitarios hicieron que me olvidara del argumento).

Así que -ya digo- no soy nada experto en don Valerio. Pero me deja de piedra comprobar cuán numerosos son los que, tras haberse pasado años poniendo cual chupa de dómine la programación de Tele 5, han descubierto de repente, en cuanto han pasado a la reserva al responsable de lo que se suponía que era pura basura, que no, que en realidad era un producto bello, sutilísimo, casi genial.

Ganas me dan de decirles que el señor Lazarov lo han quitado del mando, pero no ha muerto. Porque este es un país fantástico, en el que a la gente sólo se la puede poner a caldo cuando está viva: así que muere, toda su biografía sube ipso facto a los altares. Lo hemos podido comprobar muy recientemente, con motivo del fallecimiento de Vicente Enrique y Tarancón. Hace un par de años, cuando el cardenal dio un repaso a las corruptelas del régimen vigente, el propio Felipe González afirmó que no veía por qué había de tener en cuenta las opiniones de «alguien que se dedicó a pasear a Franco bajo palio». Va luego, se muere ese «alguien que se dedicó a pasear a Franco bajo palio» y, ¡alehop!, todos los felipistas cantan a coro las más rotundas loas al buen «demócrata infatigable». De risa.

Pero Lazarov no se ha muerto, ni mucho menos. ¿Entonces? ¿A qué vienen esos panegíricos con sonido a hueco? ¿Es que sienten lástima porque don Valerio se ha quedado sin su curro? Me cuesta creerlo: muchos son los que han perdido el trabajo en Tele 5 -en la medida en que con contratos así se pueda decir que lo tuvieron- y nadie ha dicho una palabra ni escrito una línea solidarizándose con ellos. ¿Será entonces que el señor Lazarov les ha tratado bien a ellos y ahora se sienten en el deber de mostrarse agradecidos? Eso sí que puede ser. Y admito que el agradecimiento es cosa bien noble. Pero debe patentizarse tal cual. Que digan: «Qué pena lo tuyo, Valerio; tú que me hiciste ganar tantas pelas, chico, cómo lo siento». Que no mezclen las cosas. Que por mucho que ellos le deban, Pressing Catch, Veredicto, Su media naranja, La máquina de la verdad y todo el insufrible resto no adquieren virtudes que no tuvieran hace un mes, cuando todo eso se perpetraba por orden y deseo de don Valerio.

09 Diciembre 1994

Lazarov

Francisco Umbral

Ha cesado Valerio Lazarov al frente de Telecinco y este cese no significa que lo hiciera mal ni bien, sino que la televisión/espectáculo es otra fórmula ya agotada entre las maneras de hacer TV.

Si ustedes se fijan, las televisiones ensayan fórmulas, y las queman, a una velocidad mareante, a una velocidad de fórmula por temporada: los culebrones, las series y los seriales, el reality show, los concursos, la máquina de la verdad, los juegos, el cine malo, el cine bueno, y en este plan, hasta los consultorios amorosos de María Barranco e Isabel Gemio, que iban camino de quedarse en lo que fuera la redicha y amariconada señora Francis de la radio. Las estrellas de la tele duran poco, como Emilio Aragón. Yo creo que esto es, sencillamente, debido al absurdo de mantenar la tele funcionando las 24 horas del día.

Es como si nosotros sacásemos un periódico cada media hora. ¿Por qué tiene que haber muchos canales, cuantos más mejor, o peor, emitiendo día y noche? ¿Quién necesita o soporta esa sobredosis de tontipolleces anfetamínicas? Supongo que será cosa de la publicidad, algo comercial, seguro, o que la tele, como los altos hornos, no se puede apagar nunca. Para uno está claro que la televisión no es más que periodismo. La tele no es el cine, nunca será arte, por más que lo finjan los estilistas de la cosa. La tele debiera ceñirse a su condición periodística, ser un periódico en imágenes, y funcionar sólo cuando hay algo nuevo que contar. El resto es ruido, charla y detergente.

Pero el poco periodismo que hace la televisión lo hace mal, tanto el urgente como el demorado, y hasta los programas donde intervienen grandes políticos mediocrizan a las figuras, que siempre son más brillantes al natural o en la prensa. Mejor periodismo y menos cacao maravillao es lo que necesitan las televisiones españolas (y las extranjeras). Más periodismo, en todas sus versiones, y menos maripuris contándole su lloroso caso al personal. Y, por favor, que cierren siquiera un rato, como las tiendas de botones y las mercerías, para irse a tomar el bocata. Lo verdaderamente monstruoso de la televisión es la perpetuidad.

Decían los sociólogos que la tele había venido a llenar un vacío en la familia, porque lo cierto es que en las familias hay un vacío físico, moral, humano, convivencial. La familia se va quedando hueca por dentro, por más que diga la Conferencia Episcopal. La madre está en el bingo, el padre está pegando su calderazo, los hijos en la ruta del bakalao y los abuelos en una residencia de ancianos, viendo a su vez más televisión.

A llenar ese vacío de la familia (muy bien contado por Forges) dicen que venía la tele, que asimismo es un vacío, pero un vacío coloreado, ruidoso y repetitivo. La televisión es colorín, colorado y Carrascal (viejo amigo a quien respeto mucho). De modo que el fuego frío del televisor arde siempre en un hogar disperso y transeúnte, pero nadie se ha planteado, querido García-Candau, cerrar un rato a las mismas horas que cierra la pequeña y mediana empresa.

Tengo ganas de enchufar un día la tele y que ponga: «Hemos salido a un recado. Volvemos en seguida». Y a ser posible que no vuelvan. Quevedo llamó a Dios «autor del día», pero el día se toma la pausa razonable de la noche. Uno ha teorizado mucho sobre la escritura perpetua, pero la televisión perpetua es lo que monstruiza el invento. Con media horita diaria de incendios en Quebec, chica del tiempo y anuncios de tampax yo creo que nos arreglaríamos muy bien. Como mejor queda la televisión es apagada y con un florero encima. Entonces sí que llena un hueco.

El Análisis

¿TRIUNFO DEL PERIODISMO SERIO O TRIUNFO DE LA CHEQUERA?

JF Lamata

Un hecho objetivo: la ANTENA 3 TV de D. Antonio Asensio y D. Manuel Campo Vidal había ganado la batalla de la audiencia a la TELECINCO del Sr. Lazarov, que había liderado desde 1991, casi desde su nacimiento. ¿Cuál había sido el acierto? En 1992 el Sr. Asensio había logrado ‘apear’ al equipo de D. Manuel Martín Ferrand cuyo modelo de televisión no había funcionado. Según el Sr. Campo Vidal su éxito se debió a que apostaron por un modelo de televisión seria y profesional para ANTENA 3 TV, derrotando a la TELECINCO de las mama-chichos. Es una forma de verlo.

La otra forma de verlo, es pensar que ayudó el hecho de que la ANTENA 3 TV del Sr. Asensio y el Sr. Campo Vidal, con la ayuda inestimable del banco Banesto primero y del Banco Central Hispano después, se dedicó a hacer un fichaje de grandes estrellas de televisión aunque para ello alteraran un poco los precios de mercado, fichajes como los de D. Emilio Aragón, Dña. Mercedes Milá, D. Alfonso Arús o D. Jesús Puente. En el caso de este último D. Valerio Lazarov siempre consideró que su gran error en su etapa de TELECINCO fue no aceptar el formato de ‘Lo que necesitas es Amor’, que bajo la batuta del Sr. Puente arrasaría en ANTENA 3 TV. EL Sr. Lazarov no se retiraría de la televisión y seguiría produciendo programas, pero nunca más volvería a ser uno de los grandes ‘jefes de la tribu’ en la televisión española.

J. F. Lamata

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