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El que fuera dirigente del GIL y líder del Partido Andalucista de Marbella logró refugiarse en Argentina

Fuga mediática del concejal de Marbella, Carlos Fernández, el edil de la ‘Operación Malalla’ que logró evadir la redada

HECHOS

  • El 29.03.2006 y 22.07.2006 se produjeron redadas en Marbella en las que fueron detenidos concejales de este ayuntamiento elegido en distintas listas electorales (GIL, PSOE, PP y PA), pero D. Carlos Fernández (PA) no fue localizado.
  • El 1.06.2008 el periodista de EL MUNDO, D. Antonio Rubio, situó a D. Carlos Fernández en Marbella.

AÑOS DE ESPECULACIONES SOBRE SU PARADERO

El 8.12.2006 el programa ‘Aquí hay Tomate’ (La Fábrica de la Tele) de TELECINCO emitió un reportaje de Dña. Eva Mesa que especulaba con que D. Carlos Fernández estaba escondida en la Parroquia del Perpetuo Socorro en Jerez de la Frontera (Cádiz). La propia Sra. Mesa se grabó a sí misma en la puerta de la Parroquia.

El 12.04.2007 el programa ‘A Tu Lado’ de TELECINCO realizó un reportaje investigando sobre el paradero de D. Carlos Fernández. En él D. José Carlos Villanueva negaba que estuviera en Argentina y D. Diego Arrabal Maldonado (Agencia GAMA) aseguraba que estaba en Marruecos. El propio Sr. Arrabal Maldonado se grababa a sí mismo en Marruecos con personas que aseguraban haberle visto en el Magreb.

El 11.05.2007 Dña. María Patiño desde el programa ‘DEC’ que la productora Cuarzo realiza para ANTENA 3 TV, recibió una llamada durante la emisión del programa y tras ella aseguró que había hablado con familiares de D. Carlos Fernández que le confirmaban que la detención de este era inminente esa noche. Pero la detención no se produjo.

El 13.01.2009 D. Ricardo Sanz participó en ‘Espejo Público’ de ANTENA 3 TV para anunciar que tenía pruebas de ‘la nueva cara’ de D. Carlos Fernández y que lo había contrastado con el padre de este y que lo mostraría posteriormente en el programa ‘Tal Cual lo Contamos’ también de ANTENA 3 TV (productora Plural).

El 14.01.2009 ‘Tal Cual lo Contamos’ de ANTENA 3 TV publicó unas fotografías facilitadas por D. Ricardo Sanz de un señor asegurando que era la nueva cara de D. Carlos Fernández que, según ellos, se había hecho la cirugía estética.

  • Dña. Cristina Lasvignes: “No hay duda de que esa imagen es Carlos Fernández. Aquí tienen en exclusiva el nuevo aspecto de Carlos Fernández”.
  • D. Ricardo Sanz: “Si te fijas un poco en lo que es el fondo, sí que se ve la cara de Carlos Fernández”.

En esa misma pieza Dña. Isabel García Marcos, ex concejala niega que el de las fotos sea Carlos Fernánez, pero se sacó imágenes donde el padre de D. Carlos Fernández confirmaba que el de esa foto era su hijo.

El 21.01.2009 la presentadora de ‘Tal Cual lo Contamos’ de ANTENA 3 TV, Dña. Cristina Lasvignes, debía pedir disculpas reconociendo que la persona de la fotografía que habían mostrado D. Ricardo Sanz y ella como si fuera D. Carlos Fernández era en realidad un empresario hotelero al que identificó como «Alexi Liroi» que no tenía nada que ver con D. Carlos Fernández.

01 Junio 2008

Fernández, huido de la 'Malaya', está en Argentina

Antonio Rubio

Ayer, en la noticia de Carlos Fernández, huido de la operación Malaya, publicada en la página 18, una errata hizo cambiar el sentido de un párrafo. Lo que tenía que haber aparecido es: «En esa ciudad [La Pampa] tiene muy buenas relaciones y contactos un amigo de Fernández: Judah Binstock».]

Ochenta y seis procesados y tres fugados.Ése es el balance actual de la operación Malaya que emprendió en marzo de 2006 el juez Miguel Ángel Torres en Marbella. Los tres fugados son el ex concejal Carlos Fernández, el marchante de arte uruguayo Alberto Pedronzo y el lavador de dinero negro y suministrador de sellos a Fórum Filatélico José Manuel Carlos Llorca. EL MUNDO comenzó el pasado 25 de mayo una serie sobre Los fugitivos más buscados y peligrosos, y reveló que Llorca se había cambiado la cara, que se encontraba en Isla Margarita (Venezuela) y que había pagado dos millones de dólares a la policía de aquel país para que no lo detuviera y extraditara a España.

Hoy este periódico ha dado con el paradero de otro prófugo: Carlos Fernández, ex concejal del Ayuntamiento de Marbella por el Partido Andalucista, sobre el que pesa una orden de busca y captura, está acusado de cohecho y prevaricación, y tiene pendiente el cumplimiento de una pena de dos años de cárcel por apropiación de 82.600 euros. Fernández se encuentra en Argentina desde el 2 de julio de 2006, tras huir de España el 27 de junio de ese mismo año.

Llorca (huido a Venezuela), Fernández (prófugo en Argentina) y Pedronzo (todavía en paradero desconocido) tenían y tienen un denominador común: son amigos de Juan Antonio Roca, ex asesor de Urbanismo de Marbella, y de Judah Eleazar Binstock, un británico de origen judío que tuvo problemas con la Justicia de su país en los años 70 y que en la actualidad se ha convertido en el principal terrateniente de la Costa del Sol, con más de medio millón de metros cuadrados. También tienen otro punto en común: los tres están en el punto de mira del Grupo de Localización de Fugitivos de la Policía, los marshalls españoles, y de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (Udef), que fue quien destapó la operación Malaya.

El inspector jefe Martínez, responsable del Grupo de Fugitivos de la Comisaría de Policía Judicial, tiene catalogadas las órdenes de busca y captura de los tres fugados de la operación Malaya como «activa»: «Cada cierto tiempo recuperamos los casos que tenemos pendientes y los volvemos a revisar y reactivar buscando datos nuevos que nos aporten pistas. El de Carlos Fernández es uno de ellos y el juez Oscar Pérez, que sustituyó a Miguel Ángel Torres en el Juzgado de Marbella, también tiene en vigencia esa orden de busca y captura internacional». Martínez y sus hombres ya han detectado y detenido a más de 600 fugados desde que se creó su Grupo, en el año 2004.

«Carlos Fernández se encuentra en Argentina». Ésas fueron las palabras que pronunció el pasado día 7 de mayo uno de los ex jefes del concejal del Partido Andalucista cuando se encontraba comiendo en un afamado y prestigioso restaurante de Marbella.El mentor de Fernández estaba muy molesto con algunos de los imputados en la operación Malaya porque habían hablado demasiado ante el juez sobre cómo y de qué manera se llevaban a cabo los pagos y los cobros en la red de corrupción que había montada en el Ayuntamiento.

Un redactor de EL MUNDO, que se encontraba en la misma mesa que el ex jefe del ex concejal marbellí, puntualizó que Argentina es muy grande y que esa afirmación sobre el refugio de Carlos Fernández era muy ambigua y poco documentada. El alto ejecutivo marbellí se molestó y se sintió ofendido cuando este periódico puso en duda sus palabras y respondió con altanería: «Lo sabré yo. Ahora mismo Carlos se encuentra en la Patagonia».

La afirmación del ex jefe de Carlos Fernández sobre su actual paradero seguía siendo muy general y poco concreta, ya que la Patagonia es más grande que la península Ibérica. La duda sobre el auténtico paradero del ex concejal marbellí volvió a surgir y su mentor financiero se molestó porque se cuestionaba, una vez más, sus palabras: «Está, concretamente, en una finca de la región de La Pampa, y ya está».

Carlos Fernández fue visto por última vez el 27 de junio de 2006, cuando abandonaba el monasterio benedictino de San Salvador de Monte Irago, en León. Se da la circunstancia de que uno de los monjes de ese monasterio es hermano del magistrado Santiago Torres, azote de Jesús Gil y del GIL durante el tiempo que estuvo como juez en Marbella (1997-2000).

El ex concejal marbellí, tras tener noticias de que el juez Miguel Ángel Torres lo requería para hacerle unas preguntas y que algunos de sus compañeros en el Ayuntamiento ya habían ingresado en la prisión de Alhaurín de la Torre (Málaga), decidió cambiar el Camino de Santiago, que en aquellos momentos estaba realizando, por otro itinerario más seguro. Fernández, según ha podido saber este periódico, abandonó rápidamente la provincia de León y territorio español, y se adentró en Portugal. Una vez en tierras lusas, tomó el primer vuelo que pudo con dirección a Brasil. Y en tan sólo cinco días aterrizó en el aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires.

La llegada de Carlos Fernández a Argentina se produjo el 2 de julio de 2006, y en su ficha de entrada consta que su vuelo provenía de Brasil. Según todas las notas y registros consultados por este periódico en los diferentes estamentos argentinos, el ex concejal marbellí todavía no ha abandonado ese país. Esas informaciones oficiales dan mucho más valor y credibilidad a las palabras pronunciadas por el ex jefe y mentor del ex concejal el pasado 7 de mayo en uno de los mejores restaurantes de Marbella: «Carlos está en Argentina en una finca de La Pampa ».

EL MUNDO también ha podido saber, de otras fuentes cercanas al propio Carlos Fernández, que durante los casi dos años que el ex concejal marbellí lleva en tierras argentinas ha realizado algunas visitas a la ciudad de Mendoza. Se da la circunstancia de que en esa ciudad tiene muy buenas relaciones y contactos con un gran amigo de Fernández: Judah Binstock. Este empresario inglés fue acusado de estafa en su país a finales de los años 70 y desde esa época tuvo residencia en Marbella. Años después, en 1994, Binstock fue condenado en Argentina por falsificación de documentos, según consta en su ficha policial.

Binstock, tal como publicó este diario en octubre de 2003, fue el empresario inmobiliario que en agosto de aquel mismo año promovió una moción de censura contra el entonces alcalde de Marbella, Julián Muñoz. Aquella moción permitió que Juan Antonio Roca recuperara su cargo de asesor de Urbanismo en el Ayuntamiento, que Marisol Yagüe fuera nombrada alcaldesa, que Isabel García (ex PSOE) y Carlos Fernández (PA) se convirtieran en los concejales más influyentes del Ayuntamiento, y que Judah Binstock volviera a soñar con que sus terrenos, más de medio millón de metros cuadrados, podían ser recalificados y así empezar a construir o a vender.

La ficha judicial y policial de Carlos Fernández es cada día más amplia. En julio de 2007, 13 meses después de que desapareciera, el Tribunal Supremo confirmó una sentencia de dos años de prisión y tres de inhabilitación contra Fernández por la malversación de 82.600 euros durante los años 1997-98, cuando era concejal de Deportes.

El Juzgado de Instrucción número 5 de Marbella, que instruye la operación Malaya, también acusa al ex concejal de haber recibido, al menos, 150.000 euros durante los años 2004 y 2005. Ese dinero, según el juez, era fruto de comisiones cobradas a los promotores inmobiliarios y llegaba a Fernández a través del ex asesor de Urbanismo de Marbella Juan Antonio Roca. Ese mismo Juzgado y su actual titular, el magistrado Óscar Pérez, es el que aún tiene vigente la orden de busca y captura internacional contra Fernández.Orden que se cursó por primera vez el 26 de octubre de 2006.

Roca reconoció el pasado 21 de abril, en una entrevista que concedió a EL MUNDO tras su efímera salida de la cárcel, que se convirtió «en el cajero y recaudador del Ayuntamiento» y llegó a puntualizar sobre los pagos que hacía a los dirigentes del Consistorio marbellí: «Yo no pagaba a los concejales, yo prestaba dinero a algunos concejales». En el sumario de la operación Malaya se refleja que Carlos Fernández fue el tercero, en importancia, que más cobró de Roca.

Los otros casos judiciales que todavía tiene pendientes Carlos Fernández están en los juzgados de instrucción números 1, 3 y 4 de Marbella. En el primero de ellos tiene dos órdenes de localización con fechas de mayo y agosto de 2007 por delitos contra la ordenación del territorio. En el número 3 tiene una orden de personación de noviembre de 2006 por coacciones, y en el 4 tiene otra citación y personación con fecha de febrero de 2007.

Antes de que EL MUNDO descubriera estos datos, las investigaciones policiales y periodísticas centraron al fugado en otros países.La primera pista situó al ex concejal en Túnez. Allí, una persona del entorno del fugado compró una tarjeta telefónica de prepago y posteriormente fue utilizada desde Marruecos para llamar a un familiar de Carlos Fernández. La última referencia que había del fugado lo centraba en Vilamoura, un puerto deportivo del Algarve portugués. Era julio de 2007.

Poco tiempo antes de que Carlos Fernández emprendiera su huida definitiva, realizó varias etapas del Camino de Santiago. El ex concejal dedicó dos semanas del mes de junio de 2006 para conseguir los favores e indulgencias del Santo Apóstol Santiago.Su itinerario, según el registro hotelero, comenzó el 12 de junio en Logroño.

Fernández realizó su particular Camino acompañado de otra persona y siempre pernoctó en hoteles de cuatro estrellas. El 16 de junio hizo noche en Burgos. Seis días más tarde, el 22, el ex concejal marbellí recaló en León.

Sus siguientes pasos como peregrino fueron en Astorga y Ponferrada.En la primera ciudad recaló el 24. Fernández y su acompañante llegaron hasta la capital de la comarca de El Bierzo el 26 de junio y al día siguiente, cuando ya sabía que el juez de Marbella quería tomarle declaración, volvió sobre sus pasos e hizo una parada en el monasterio benedictino de San Salvador de Monte Irago, que está situado en el pueblo de Rabanal del Camino. Allí fue la última aparición pública del primer fugado de la operación Malaya.

Carlos Fernández no terminó el Camino de Santiago, pero es muy probable que haya compensado las etapas que le faltaban con una visita a la capilla de Nuestra Señora de Luján, en Buenos Aires, y con la adquisición del escapulario de la virgen del Carmen de Cuyo en la ciudad de Mendoza.

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DNI

CARLOS FERNÁNDEZ

Fecha de nacimiento:

9 de julio de 1968.

Ficha judicial: Se encuentra en periodo de localización desde junio de 2006 y en situación de busca y captura desde octubre del mismo año. Está acusado de cohecho, prevaricación y delito contra la ordenación del territorio en la ‘operación Malaya’.

En la actualidad, está condenado por la Audiencia Provincial de Málaga a una pena de dos años de cárcel y tres de inhabilitación por malversación de 82.600 euros durante su época de concejal de Deportes del Ayuntamiento de Marbella (1997-1998).

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APOYO

Binstock, mentor y lazarillo del fugado

Se llama Judah Eleazer Binstock, nació en Osbaldeston en 1928 y aterrizó en Marbella en 1977 huyendo de la policía británica porque estaba acusado de estafa en su país. Aquí hizo grandes amistades con los lugareños y entre ellos se encontraban Juan Antonio Roca, ex asesor de Urbanismo de Marbella que en la actualidad está en prisión por los casos ‘Saqueo’ y ‘Malaya’, y Carlos Fernández, ex concejal del Partido Andalucista (PA) que se encuentra en situación de fugado por cohecho y prevaricación.

Con la ayuda de ellos dos, Binstock promovió y financió en agosto de 2003 una moción de censura contra el que entonces era alcalde de Marbella: Julián Muñoz.

Aquella fecha, agosto de 2003, fue fundamental para el devenir de Binstock y Fernández. La amistad que ya existía entre ambos se afianzó mucho más, la capacidad económica del concejal Fernández subió muchos enteros y los terrenos que el empresario Binstock tenía en Marbella y alrededores, más de medio millón de metros cuadrados, se revalorizaron. En definitiva, Binstock se convirtió en el mentor y lazarillo de Fernández.

Pocos años después, en marzo de 2006, saltó el ‘escándalo Malaya’ y los amigos de Binstock tuvieron problemas con la Justicia.Roca entró en prisión y Carlos Fernández puso tierra de por medio y aterrizó en Buenos Aires el 2 de julio de 2006.

Mientras tanto, Judah Eleazer Binstock desapareció del mapa y de Marbella durante una temporada con el fin de seguir la instrucción sumarial del juez Miguel Ángel Torres desde la lejanía. EL MUNDO ha podido documentar, a través de fuentes judiciales argentinas, que poco después de que Fernández huyera a Argentina, Binstock se trasladó a ese país por espacio de tres meses.

Binstock llegó a Buenos Aires el 7 de septiembre de 2006 y abandonó el país el 21 de diciembre del mismo año. Durante el año 2007 el empresario británico volvió a Argentina en dos ocasiones: el 3 de enero y el 1 de febrero. En la primera, estuvo 17 días y en la segunda, sólo tres.

Carmen Rigalt escribió el pasado verano en EL MUNDO (10 de agosto de 2007) que «Binstock ha vuelto a Marbella» y aportaba algunos datos significativos del personaje: «Judah apareció en una cena de postín. Iba en silla de ruedas, mostraba un aspecto avejentado y mustio, y le custodiaban varios hombres de cemento».

La reputada cronista social aportaba, además, algunos datos de interés para entender la relación de amistad y cercanía entre el todo poderoso Binstock y el modesto concejal del Partido Andalucista: «Fernández se había ligado a la hija del judío».

Binstock es hijo de David y Rebeca, y el 26 de octubre de este año cumplirá 80 años. La incisiva Rigalt también recordaba que había una buena relación o amistad entre Binstock y Gaspar Zarrías, asesor del presidente andaluz, Manuel Chaves.

En agosto de 2002, Carlos Fernández se dejó fotografiar en compañía de la actual esposa de Judah Binstock, la vietnamita Josie (ver foto en la página anterior).

Los problemas policiales y judiciales de Judah Binstock no sólo fueron en su país de origen, sino que también los tuvo en Argentina.En este país, donde en la actualidad se refugia y esconde el ex concejal Fernández, el empresario británico fue acusado de falsificación de documentos públicos, concretamente de un pasaporte, y tuvo vigente desde junio de 1994 hasta septiembre de 1995 una orden de búsqueda, detención y personación.

En mayo de 2000, Binstock volvió a ser noticia en Argentina.La Comisión Especial Investigadora sobre hechos ilícitos con el lavado de dinero de la Cámara de Diputados informó de que Binstock intentó obtener la nacionalidad argentina en 1988 de forma irregular y que falsificó su residencia en Buenos Aires.

17 Septiembre 2017

LA FUGA POR CUATRO PAÍSES DEL ‘GARGANTA PROFUNDA’ DE LA MALAYA

Javier Negre

Noche del 26 de junio de 2006. El jefe de la policía local de Marbella, Rafael del Pozo, está viendo la televisión en su domicilio de la urbanización marbellí de Torre Real. Son tiempos convulsos en la Costa del Sol. La operación Malaya está en marcha. El Ayuntamiento ha sido disuelto y su alcaldesa, María Eugenia Yagüe, y el asesor de Urbanismo, Juan Antonio Roca, han sido detenidos dos meses atrás salpicados por un escándalo de corrupción de dimensiones aún desconocidas. El agente está al borde del sueño, pero una llamada desde un número «largo y extranjero» le despierta. Es Carlos Fernández, antigua mano derecha de Jesús Gil, ex edil del Partido Andalucista y uno de los urdidores de la moción de censura que en 2003 arrebató a Julián Muñoz el bastón de mando cuando estaba en pleno romance con Isabel Pantoja. «¿Hay alguna novedad por ahí? Yo estoy en León haciendo el Camino de Santiago», le comenta el ex edil con voz nerviosa, según recuerda Del Pozo. «Por aquí todo tranquilo. ¿Por qué?», le responde el policía. «No, por nada…yo bajaré a Marbella la semana que viene cuando acabe el camino», le dice Fernández antes de colgar. También había llamado a su antiguo abogado, Antonio Caracuel, para informarle de que llegaría a Marbella en esas fechas. Sólo un día después, varios ex concejales serían detenidos en la segunda fase de la operación Malaya…

Fernández había recibido «un soplo» y era ya conocedor de que podía ser arrestado, según fuentes policiales. Dos meses antes había sido condenado a dos años de prisión por malversación de caudales públicos. A través de su letrado se puso en contacto con el juzgado para informar de que se personaría ante el juez Miguel Ángel Torres para colaborar cuando acabase sus rezos al apóstol Santiago. Pero era sólo una excusa para ganar tiempo y emprender una fuga. El ex político, que había pernoctado el 25 de junio en un hotel de cuatro estrellas de Ponferrada (León), ya estaba rumbo a Latinoamérica cuando su abogado se comunicó con el juzgado.

Tras una parada en un monasterio benedictino de la provincia de León, cruzó la frontera con Portugal y se desplazó hasta Lisboa. Desde allí voló a Brasil y el 2 de julio de 2006 aterrizaba en el aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires), como adelantó EL MUNDO. Jugó a su favor que el magistrado Torres aún no había activado la orden de búsqueda internacional. Salió de Europa con su pasaporte. Su pista se perdió en aquel aeropuerto y nunca más se supo de Fernández hasta el pasado viernes, a las tres de la mañana, cuando agentes de la Policía Federal argentina le detenían en Rivadavia, municipio de la provincia de San Juan. Su letrado y hermano, Antonio Fernández, insistió en que se había entregado al haber prescrito sus causas (malversación, prevaricación y cohecho), pero la policía argentina montó un photocall para oficializar su arresto. Los agentes posaron con Fernández (49 años). Había engordado y se había sometido a varias operaciones de cirugía estética.

Era su primera imagen tras 11 años en supuesto paradero desconocido… supuesto porque dos cargos policiales que participaron en la investigación del caso Malaya aseguran a Crónica que siempre ha estado ubicado. «Lo hemos tenido localizado siempre. Él tenía una orden internacional de búsqueda, pero nunca fuimos a por él activamente. Nos facilitó información que posibilitó que Juan Antonio Roca, Julián Muñoz [éste siempre se ha referido a él como «el chivato»] y otros entrasen en la cárcel. Nos dio los seis teléfonos secretos que usaba Roca para hablar. También nos permitió pinchar el móvil del chófer de Roca para saber cuándo se veía con constructores para recibir las mordidas. Carlos era nuestra garganta profunda», dice un veterano policía.

No había nadie mejor que Fernández para conocer cómo había germinado la corrupción en Marbella. Este hijo de un constructor y de una peluquera de Málaga sentía admiración por Jesús Gil. Le mandó una carta a finales de los 80 y en una cita con él desplegó sus dotes de encantador de serpientes. En 1991 lograría ser su edil de Deportes. Era el niño bonito de Gil y se le situaba como su delfín. Aquella relación se torció en 1998 cuando Gil le acusó de haberse quedado dinero del equipo de fútbol de San Pedro de Alcántara, hecho por el que sería condenado más tarde a dos años de prisión. Gil le expulsó del partido.

Fernández logró convencer al Partido Andalucista de que él era su candidato idóneo para Marbella y que tenía financiación de importantes empresarios. Se apuntó a clases de oratoria e incluso llegó a anunciarse en las pantallas de los cines de Puerto Banús. Logró dos concejales y se convirtió en el azote de Gil. Comenzó a denunciar sus excesos y labró contactos en la Policía y en la Justicia. En 2003 consiguió tres ediles y fue cuando entró en escena Judah Binstock, un empresario anglojudío con intereses inmobiliarios en la zona que había sido favorecido por Roca. Muñoz quería apartar a Roca de Urbanismo y ahí fue cuando Binstock, consciente de que se le podía cerrar el grifo de las recalificaciones, promovió la moción que desbancó a Muñoz y llevaría a la exgilista Marisol Yagüe a la alcaldía y a Fernández a controlar Puerto Banús y la Policía Local. Roca siguió manejando Urbanismo y recibiendo sobres de promotores que repartió, entre otros, con Fernández, según sus apuntes.

Salta el caso Malaya en 2006 y Fernández huye cuando sabe que está en el punto de mira de la Justicia. Es Binstock quien le encuentra refugio en una finca de la Pampa (Argentina) donde tenía contactos para falsificar documentos. Fernández visitó Buenos Aires en 2007, donde fue visto cenando en un restaurante por el periodista Pepe Oneto. Fernández cambió su apellido por Hernández y decidió establecerse en Rivadavia, municipio de la provincia argentina de San Juan donde se enamoró de Carla Coppari, una ex modelo y periodista. Con ella se casó por lo civil en 2008 y tuvo dos hijos tal y como desveló el portal Marbella Confidencial. Pero Fernández añoraba a su madre Paqui, con la que mantenía un contacto telefónico permanente, y viajó en alguna ocasión a Marruecos para estar más próximo a ella. A cambio de su colaboración con los investigadores de Malaya se le garantizó una interlocución más cercana a su progenitora.

Fernández se movió por Marrakech, Casablanca y Nador, donde se veía con agentes de paisano de la Policía para trasladarles documentación sobre Malaya. «Nuestros hombres llegaban a Nador a través de Melilla. Él se había ido del Ayuntamiento con mucha información y nos fue muy útil», dice un agente que siguió los pasos del ex concejal. Los policías que le protegían le daban indicaciones a su confidente: «Le decíamos que fuese discreto para que nadie ajeno al trato pudiese probar su paradero, porque ahí nos habríamos visto obligados a actuar. Fíjate la voluntad que teníamos de detenerlo que sabiendo que estaba en Marruecos ni avisamos a las autoridades de allí ni le pinchamos el teléfono a su madre», dice el agente. Un inspector de policía aseguró a sus superiores que tenía localizado en Marruecos a Fernández y que éste se veía con su madre en suelo español. Solicitó medios para capturarle, pero ni sus mandos ni los jueces se lo autorizaron.

Tampoco se hizo nada cuando el que fuera responsable de la grúa de Marbella se lo encontró en 2011 en el aeropuerto de Buenos Aires. Esa información se le trasladó al juez del caso Malaya, pero la Policía públicamente aseguraba que se habían «agotado las líneas de investigación» para localizar a Fernández en unas fechas en las que el prófugo se paseaba con su mujer por eventos en Argentina. En noviembre de 2012, Fernández se dejó fotografiar por un medio argentino que subió la imagen a internet. Era popular en la provincia de San Juan, montó una empresa de coaching e incluso asesoró a un alcalde de la zona. Sus retoques no le habían borrado su inconfundible rostro, pero la policía argentina, que tenía una foto de él al estar en busca y captura, no dio oficialmente con su paradero hasta este viernes…justo cuando podrían haber prescrito sus causas. ¿Mera coincidencia?

23 Septiembre 2007

HABLA LA MUJER DEL PRÓFUGO ‘MALAYO

Javier Negre

CARLA COPPARI (40 años) tenía una vida feliz y pasaba desapercibida hasta la madrugada de viernes de la pasada semana cuando su marido fue detenido por la policía argentina en su domicilio de la ciudad de San Juan. Es la mujer de Carlos Fernández, el ex concejal del Ayuntamiento de Marbella investigado por el caso Malaya que ha estado 11 años prófugo de la Justicia. Curiosamente las autoridades argentinas le localizaron justo cuando sus delitos podrían haber prescrito. La periodista rompe su silencio en LOC para defender la inocencia de su esposo a quien califica como el amor de su vida. Está dolida porque la prensa le esté tratando «peor» que a «un terrorista de ETA».

Carla, hija de un ingeniero mecánico, era modelo cuando conoció a Fernández en la ciudad argentina de San Juan en 2007. Carlos había llegado allí en junio de 2006 tras fugarse de España, una vez que se enteró de que iba a ser detenido en la segunda fase de la Operación Malaya. El ex edil, que fue uno de los urdidores de la moción de censura que desbancó a Julián Muñoz de la alcaldía de Marbella, le dijo al juez que se personaría ante él voluntariamente para colaborar una vez que finalizase el Camino de Santiago. Fue una excusa para ganar tiempo y emprender una huida que ha durado 11 años. Se encontraba en León, cruzó la frontera con Portugal, cogió un vuelo en Lisboa hacia Brasil y se plantó en el aeropuerto de Buenos Aires. De allí se movería hasta el municipio de San Juan, donde conocería a Coppari.

El flechazo fue instantáneo. «Yo estoy con Carlos desde el minuto cero porque yo me enamoré desde el minuto cero de Carlos. Es una persona divertida, inteligente y aquí ha podido encontrar una familia porque a la gente buena le pasan cosas buenas. Es un padre amoroso», dice Coppari, con quien tiene dos hijos. La mujer consiguió que un hombre que había huido de relaciones estables en Marbella sentase la cabeza. A Coppari no le importó que Fernández estuviese perseguido por la Justicia y acusado de los delitos de malversación, prevaricación y cohecho. Ella confió en su palabra de que no había robado dinero ni que había recibído sobres con dinero negro del asesor de Urbanismo, Juan Antonio Roca, que era el que gestionaba las mordidas de los constructores.

«No se ha probado que hubiese robado y ojalá lo hubiese hecho porque tendríamos otra casa, habríamos viajado más…Nosotros hemos llevado una vida humilde, no es verdad nada de lo que se ha contado…de que si Carlos tomaba cigalas en restaurantes. Hemos tenido que escuchar esas mentiras mientras estábamos comiéndonos un plato de lentejas. Tenemos una casa sencilla y yo me hago hasta las cortinas y pinto los cuadros», dice.

La pareja se casó por lo civil en 2008 y a pesar de que Fernández estaba teóricamente en busca y captura decidió celebrar la boda en San Juan con la presencia de sus padres y su hermano, que viajaron desde España. «Mi suegra trajo la partida de nacimiento original y su hermano Toni fue testigo de la boda. No falsificó sus documentos como se ha dicho. Aquí en Argentina Carlos es Carlos Fernández, los vecinos le conocen así, los padres del colegio también. Él se ha movido con su pasaporte oficial y mis hijos tienen sus apellidos. Tampoco ha estado escondido. Hemos ido a eventos, al McDonald’s los domingos con los niños…», aclara Coppari.

Las autoridades policiales españolas, a pesar de que supuestamente estaban buscándole, declinaron hacer un seguimiento a sus familiares. Ni les pincharon el teléfono ni les vigilaron en sus continuos viajes a Argentina, algo que sí han hecho para encontrar a otros prófugos. La Policía argentina aseguró que el fugado se había hecho hasta 15 retoques estéticos para justificar su tardanza de 11 años en encontrar a una persona de la que tenían hasta un retrato. «Una persona después de 12 años cambia un poco, tiene más arrugas, está más gordo, pero Carlos no se ha operado. Sólo hace falta poner un par de fotos para ver el antes y el después. Es la misma cara. También es falso que haya estado protegido por un jeque árabe o se haya movido con un pasaporte irlandés», dice Coppari.

Fernández incluso montó una empresa de coaching y subía sus terapias a Youtube. «Le ha ido muy bien. Tenía clientes a todas horas y ha asesorado a un alcalde. Con su carisma ha logrado llegar donde yo no he podido», explica la periodista.

Fernández desarrolló esta actividad profesional sin esconderse a pesar de que teóricamente estaba en busca y captura por la Interpol y posaba en eventos sociales en la ciudad de San Juan. Imágenes que llegaron a circular por Internet.

—¿Cómo es posible que su esposo no hubiese sido localizado antes?

—No lo sé.

—¿Cree que tenía un pacto con la policía española para que le dejasen en paz a cambio de información?

—Prefiero no comentar nada sobre su situación. Lo que sí desmiento es que fuese detenido porque en las fotos que pasaron de él con la cara tapada y en la que aparece con esposas no es él. Esos pantalones no son suyos y yo lo sé porque yo soy quien le compra la ropa.

Su hermano y abogado, Antonio Fernández, insiste también en que el ex edil se entregó para acelerar el proceso para declarar prescritas sus causas. Mientras la Justicia española analiza sus causas (una ya la declaró prescrita este jueves), Fernández aguarda en una prisión de San Juan. «No es un sitio espantoso. El colchón que tiene es mejor que el que tiene mi hija en mi casa».

—¿Se vendrán a vivir a Marbella si queda libre?

—Yo iré donde él quiera…si me dice que me vaya debajo de un puente ahí iré.

16 Septiembre 2018

De prófugo de ‘Malaya’ a ‘coach’ en Argentina

Javier Negre

Carlos Fernández, el ex concejal del Partido Andalucista y del Grupo Independiente Liberal (GIL) de Marbella que huyó de España acusado de corrupción por el caso Malaya, trabaja como coach para el Gobierno de Argentina. El malagueño, que se encuentra pendiente de que la Corte Suprema del citado país considere prescrita la última causa por la que le reclama España (cinco ya lo hicieron) y rechace su extradición, inauguró el jueves una feria donde dio una clase de liderazgo para millenials, según ha sabido EL MUNDO.

El evento fue organizado por el Ministerio de Producción y Trabajo, el Ministerio de Salud y Desarrollo Social y la Presidencia de la Nación, unidad del Gobierno que depende directamente del presidente Mauricio Macri. Fernández se vanaglorió de haber tenido «el honor» de inaugurar esa jornadas y dio gracias a «la Presidencia de la Nación y al Ministerio de Producción» por «confiar» en su empresa en la cuenta de Instagram donde también cuelga fotos de sus años de esplendor en Marbella, cuando cometió, según la Justicia, varios delitos de corrupción.

El propio Fernández reconoció ayer a EL MUNDO su participación como coach en el evento: «Estoy en un proceso de normalización de mi vida. En Argentina soy coach profesional, he asesorado a varios políticos que ahora son intendentes y a políticos que ahora están en el Gobierno».

En 2006, cuando estalló el caso Malaya y siendo consciente de que iba a ser arrestado, el ex edil marbellí hizo creer al juez Miguel Ángel Torres que se personaría ante él cuando acabase el Camino de Santiago, pero fue una excusa para huir de España y recalar en Argentina, donde se casó y formó una familia. No se activó la orden de búsqueda internacional hasta cuatro años después de su huida. La Policía aseguraba que se habían «agotado las líneas de investigación» para localizarle en unas fechas en las que se paseaba con su mujer por eventos argentinos y sus fotos pululaban por Facebook. Se convirtió en un rostro popular. Colaboraba con medios de comunicación, montó una empresa de coaching y asesoró a empresarios, a políticos y a matrimonios en horas bajas. Cuando, en septiembre de 2017, consideró que habían prescrito sus causas, decidió entregarse.

Fuentes policiales españolas confirmaron a EL MUNDO que siempre había estado localizado, pero que, al haber colaborado con la Justicia, se le dejó hacer su vida normal allí, lo que alimentó las sospechas de que fue la garganta profunda del caso Malaya.

Tras ser arrestado, ingresó en prisión en Argentina y en diciembre del pasado año quedó en libertad previo pago de una fianza con la prohibición de salir del país. Cinco de las seis causas por las que la Justicia española había reclamado su extradición habían prescrito y sólo quedó una que la defensa de Fernández daba por hecho que había expirado. Era la vinculada al caso Saqueo II, en la que se investigó el uso de empresas municipales para apropiarse de dinero público. Sobre esta causa hubo una medida judicial (la apertura del juicio oral en 2008) que interrumpió la acción penal por el paso del tiempo. El delito equiparable en ambos países es el de malversación de caudales públicos, con una pena de 10 años, lo que alargó el plazo de prescripción hasta 2019. Su defensa consideró que se trataba de un delito distinto con menos pena, pero el juez federal decidió su extradición. Fernández recurrió a la Corte Suprema y está a la espera de resolución. La máxima instancia judicial tendrá de plazo para tomar una decisión hasta febrero de 2019, cuando prescribe la causa. De no hacerlo, Fernández quedará en libertad y podrá volver a España.

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