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Gala de los Goya 1994 – Luis García Berlanga gana el premio a ‘mejor director’ en una ceremonia que vuelve a dar la espalda a Pedro Almodóvar

HECHOS

El 21 de enero de 1994 se celebró la VIII Gala de los Premios Goya.

LA PRESENTADORA DE LA GALA GANÓ EL GOYA A MEJOR ACTRIZ

Dña. Rosa María Sardà ejercía de presentadora de las gala de los goya y de hecho estaba ya subida en el escenario cuando los encargados de dar el nombre del ganador anunciaron que ella era la ganadora del Goya a ‘Mejor Actriz’ por su papel en la película «¿Por qué lo llaman amor cuando quieren decir sexo?» derrotando a  Dña. María Barranco (‘La Ardilla Roja’) y Dña. Rossy de Palma (‘Kika’). La Sra. Sardà no salió de su personaje y gritó: «¡por fin se hace justicia!».

TIRANO BANDERAS, GANADORA POR NÚMERO DE GOYAS

D. Rafael Azcona fue quien recogió en nombre de D. José Luis García Sánchez (que estuvo ausente) y en el suyo propio el goya por ‘mejor guión de ‘Tirano Banderas’ la película ganadora de la noche con seis estatuillas.

ECHANOVE DEDICA SU GOYA A TODOS LOS ANTI-FRANQUISTAS

D. Juan Echanove ganó el premio a mejor actor por ‘Madregilda’ y anunció que dedicaba su premio a todas las personas que lucharon contra la dictadura de Franco sin hacer ninguna distinción en los que lo hicieron por métodos pacíficos y democráticos o los que lo hicieron por métodos violentos.

CUARTO GOYA PARA LA SIEMPRE AUSENTE

La actriz Dña. Verónica Forqué ganó su cuarto goya como actriz que no recogió en persona por no asistir al acto. Es la cuarta vez que la Sra. Forqué gana un goya y en ninguna de las cuatro ha estado presente para recogerlo, dado que sólo asistió a la gala en la que ejerció como presentadora junto al Sr. Resines.

LA DERROTA DE ALMODÓVAR

La gran derrotada de la gala fue la película ‘Kika’ de D. Pedro Almodóvar, que de todas las nominaciones con las que contaba sólo se llevó el Goya a mejor actriz (para Dña. Verónica Forqué). Nuevamente el Sr. Almodóvar se negó a asistir a la gala.

23 Diciembre 1993

Una gran obra de Berlanga

Augusto Martínez Torres

Tras un paréntesis de seis años, el mayor de su carrera, Luis G. Berlanga dirige Todos a la cárcel, una de sus mejores, más caóticas, divertidas y críticas comedias. A pesar de no contar como coguionista con Rafael Azcona y escribir el guión a medias con su debutante hijo Jorge Berlanga, el resultado se mueve en la misma línea de humor crítico que le caracteriza, tiene múltiples concomitancias con La escopeta nacional (1977) y una vez más vuelve a contar la historia de una frustración.Desarrollada íntegramente en la cárcel modelo de Valencia, dado que, al parecer, los productores le exigieron, como pie forzado para paliar la crisis y rebajar costes, un decorado único, gira en torno a la celebración del Día Internacional del Preso de Conciencia, un acto organizado para reunir durante un día en la cárcel a antiguas víctimas de la represión franquista, hoy en el poder.

Al igual que en La escopeta nacional, el industrial catalán Jaume Ganivell organiza una cacería de perdices para convencer a algunos ministros de Franco de que le ayuden a patrocinar la venta de porteros automáticos, en Todos a la cárcel el empresario Artemio Bermejo acude a la celebración para que un subsecretario le firme unos papeles y poder cobrar los 80 millones que le adeuda el Estado. El hecho de estar interpretados ambos personajes por el mismo actor hace todavía mayor la semejanza entre ambas películas.

Acciones paralelas

Lo realmente admirable de Todos a la cárcel son las múltiples acciones paralelas, laterales y simultáneas que se entremezclan con la principal, y la cantidad de personajes que rodean a los protagonistas matizando cuanto ocurre. De forma que la ya caótica idea inicial desborda a los organizadores, tanto por la falta de quienes habían anunciado su asistencia y la repentina muerte de uno de ellos como por el egoísmo de todos los que participan en ella y el motín final.Rodada en largos, complejos y eficaces planos, con gran cantidad de actores entrando y saliendo, hablando simultáneamente, una vez más Luis G. Berlanga muestra una enorme habilidad para ordenar el caos, para hacer una de sus más divertidas, procaces y escatológicas comedias dentro de su personalísimo estilo.

Sin olvidar que, dentro de un cine como el español, cada vez más despolitizado, Todos a la cárcel es una comedia basada en elementos extraídos de la realidad cotidiana y donde la política, tanto por situaciones como por personajes, tiene una constante presencia. Por lo que, a sus 72 años, Luis G. Berlanga demuestra no ser el realizador de más edad en activo del cine español, esino uno de los más jóvenes y divertidos.

En el resultado final colabora activamente un tan nutrido como eficaz reparto, a cuya cabeza se sitúan un divertido José Sazatornil, Saza, un José Sacristán más sobrio que en otras ocasiones, una precisa Marta Fernández-Muro en uno de sus mejores trabajos, sin olvidar a un largo etcétera encabezado por Juan Luis Gallardo y Agustín González. Y también merece una mención especial la fotografía de Alfredo Mayo en la medida de las dificultades añadidas que entraña la iluminación de tan complicados planos, así como el excelente sonido conseguido por Gilles Ortion.

Todos a la cárcel

Director: Luis G. Berlanga. Guionistas: Jorge Berlanga, Luis G. Berlanga. Fotografía: Alfredo Mayo. Música: Luis Mendo, Bernardo Fuster. España, 1993. Intérpretes: José Sazatornil Saza, José Sacristán, Marta Fernández-Muro, Juan Luis Galiardo, Agustín González, Manuel Alexandre, Chus Lampreave, Guillermo Montesinos.Estreno en Madrid: Callao, Roxy A, Carlos III y Renoir (Cuatro Caminos).

15 Enero 1994

Una buena adaptación de Valle-Inclán

Augusto Martínez Torres

El teatro y las novelas del ilustre Gallego Ramón María del Valle-Inclán están tan bien escritos, estilan tanta buena literatura, como difícil resulta de representar en un escenario y todavía más de adaptar al cine. Su maestría y brillantez hace que sean bastan s quienes lo han intentado, pero muy pocos, sobre todo en el terreno cinematográfico, los que han llegado a unos resultados atractivos.El interés y la bondad de la versión de Tirano Banderas reside en que, al contrario de lo ocurrido en la mayoría de las anteriores, no se han dejado arrastrar por la brillantez literaria del original y su falso tono cinematográfico. Han tomado la novela como punto de partida para hacer una versión libre, pero lo más acorde posible con el espíritu original, y han conseguido sus propósitos con eficacia.

Rodada en largos y simples planos, pero que encierran una gran eficacia narrativa que logra concentrar el barroquismo del trópico, Se trata de una cara y compleja coproducción, donde todos los detalles han sido escrupulosamente cuidados. Al resultado de esta buena adaptación de Valle-Inclán sólo puede reprochársele una excesiva frialdad narrativa. Por motivos difíciles de determinar, José Luis García Sánchez se ha distanciado demasiado del universo que tan bien ha sabido crear, no se ha dejado envolver en la locura reflejada, quizá para subrayar una crítica constantemente presente en la historia, hasta dar la impresión de que el bullicio político que le rodea, poco o nada tiene que ver con él.

No obstante, Tirano Banderas es la mejor adaptación cinematográfica realizada a partir de una obra de Valle-Inclán. Esto se debe, además de a las señaladas calidades del guión, a un hábil, bien elegido y mejor dirigido reparto donde se mezclan con especial brillantez actores muy diversos, de muy distintas nacionalidades y acentos, buen, reflejo de la riqueza lingüística del original.

A la cabeza de este nutrido reparto aparece el italiano Gian Maria Volonté, que sabe hacer una perfecta y personal versión de ese Santos Banderas, definido por Valle-Inclán como «una calavera con antiparras negras y corbarín de clérigo». Seguido por el español Javier Gurruchaga, que al dar vida al homosexual embajador español barón de Benicarles hace su mejor trabajo cinematográfico; el mexicano Ignacio López Tarso, estupendo en el coronel rebelde Domiciano de la Gándara; la cubana Guillian Vargas, que hace con sabiduría el papel de Manolita, la demente hija del tirano; y la mexicana Gabriela Roel, llena de sentimiento al vivir las desgracias de la india Chinita.

Tirano Banderas

Director: José Luis García Sánchez.Guionistas: Rafael Azcona y José Luis García Sánchez. Fotografía: Fernando Arribas. Música: Emilio Kauderer. España-Cuba-México, 1993.Intérpretes: Gian Maria Volonté, Ignacio López Tarso, Javier Gurruchaga, Fernando Guillén, Ana Belén, Juan Diego. Estreno en Madrid: cines Avenida, Luchana y Peñalver.

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