24 julio 1983
«Golpe de los Coroneles»: Pedro J. Ramírez difunde la clasificación que los golpistas habían hecho de los periodistas de TVE entre «peligrosos», «indecisos» y «de confianza»
Hechos
Fue difundido el 24 de julio de 1983 por el periódico DIARIO16.
Lecturas
Según Diario16 el 24 de julio de 1983 los golpistas del intento de golpe de Estado de 1982 conocido como ‘el golpe de los coroneles’ tenían entre los documentos interceptados por los investigadores un listado de periodistas de RTVE a los que dividieron en cuatro clasificaciones diferentes.
Eran las siguientes:
‘Los Peligrosos’ – Fernando Ónega, Pedro Macía, Rosa María Mateo (Últimas Noticias), Ramón Sánchez Ocaña, el dibujante Ortuño, Elena Torras, María Victoria, Carmen Enríquez, Jaime Martínez (PCE), Manolo Serrano (PCE, CCOO Comité de Empresa de TVE), Benito Fernández (PCE), Benito Fernández (PCE), Ángel Cruz (PCE), Juan Rodríguez, Puertolas, los hermanos Rioboo, Elena Martí [esposa de Enrique Vázquez], Adela Cantalapiedra, Clara Francia, Mauro Muñiz (director de ‘Parlamento’, APLI) y Joaquín Castro.
“Los de confianza” – Matias Prats Cañete, Miguel Ors, Pablo de Irazazabal, Miguel Martín, Miguel Pérez Calderón, Luis Ignacio Seco, Alberto Delgado, Javier Aracil, Jesús López Navarro, Ángel de la Fuente, Javier Alonso, José Luis Montero, Esteban Pérez Franco, Cayetano Mesa, Luis Méndez Domínguez, Pepe Lapeña, Alfonso Lapeña, Maribel González.
“Los de izquierda” – Luis del Olmo, Abel Hernández, José Luis Prats, Prieto Arozamena, Fernando Ramos, Ignacio Sanmy, Santiago Lomilla, Virginia García García, Luis García Martínez, Carlos Blanco, Guyón, Maribel Pérez de Escobar y Echam.
‘Los Indecisos’ – Fernando Ónega, Manuel Antonio Rico, Alejo García, Ricardo Díaz, Cantalejo, Capdevila, Carlos Blanco, Secundino González.
24 Julio 1983
Las lisas del 27-O.
Es alucinante que las primeras y únicas listas facilitadas hasta ahora por el juez instructor de la frustrada intentona del 27-O no contengan nombres de militares, sino de periodistas.
A pesar de haber pasado el sumario a la llamada fase de plenario, ni los abogados defensores ni, por supuesto, el público en general han tenido acceso aún a las famosas listas del ‘golpe de los coroneles’ cuya publicidad tan vehementemente exigiera el señor Guerra con una rosa en una mano y el puño cerrado en la otra. La excusa para dilatar todavía más su entrega parece ser la de que incluyen acotaciones confusas y contradictorias que podrían inducir al equívoco sobre la valoración que se hacía de los ilustres jefes y oficiales en ella reseñados.
Da la impresión de que la instancia competente ha sentido menos escrúpulos con relación a estas disparatadas relaciones de colegas de televisión, cuya publicación, al margen de su valor documental, tan sólo demuestra la errática percepción que entre los paranoicos del golpismo existe sobre las actitudes de algunos periodistas. Baste como botón de muestra el que se catalogue como ‘indecisos’ a Manuel Antonio Rico y Fernando Ónega – éste aparece simultáneamente en la relación de ‘peligrosos’ – dos de los colegas que más asidua y brillantemente han dejado testimonio de su beligerancia democrática.
También es significativa la enorme importancia que estos aprendices de Tejero concedían a TVE, llegando hasta el extremo de catalogar como Dios les dio a entender a los profesionales que allí trabajan. La gran desventaja de que continúe existiendo tanta acumulación de poder en Prado del Rey es que siempre habrá un centro neurálgico del Estado, relativamente fácil de neutralizar y controlar.