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Debate entre los partidarios de que la UIMP sea Cántabra y los partidarios de que se traslade a Madrid para reforzar su carácter de 'internacional'

Guerra del ayuntamiento de Santander de Juan Hormaechea Cazón contra la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Raúl Morodo Leoncio

HECHOS

En enero de 1982 se debatieron los Estatutos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. El rector D. Raúl Morodo Leoncio defendía mantener la sede ‘administrativa’ en Madrid, mientras que el alcalde, defendía establecer su ubicación oficialmente en Madrid.

«El objetivo de las actividades de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo es el de coadjuvar a la reconciliación cultural ya la dinamización de la cultura española». Esta expresión de¡ rector D. Raúl Morodo Leoncio, resume la filosofía de los noventa cursos y seminarios que ha organizado esta institución en su sede académica de Santander y en Sitges, Canarias, Pontevedra, Toledo, Roma, Lisboa y Zaire. El programa fue presentado ayer en Madrid por el profesor Morodo en una acto multitudinario al que asistió, entre otros, el ministro del Interior, Juan José Rosón, y el secretario de Estado de Universidades, Saturnino de la Plaza. Un día antes, el lunes, se presentaron en el Palacio de la Magdalena de Santander, los cursos de verano que se celebrarán en la capital de Cantabria.

Además de los cursos y seminarios, la UIMP presentó coincidiendo con el cincuenta aniversario de su fundación, las actividades editoriales y de promoción de la investigación, entre ellas nueve volúmenes, de los treinta que piensa editar la Universidad este año. La UIMP entregó también el primer número de su nueva revista Nuevo Hispanismo, e hizo públicas las becas de investigación que concede la Universidad a estudiantes que están realizando su tesina o a postgraduados que trabajan en su tesis doctoral.

Con motivo de celebrarse este año el cincuenta aniversario de su fundación, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo convoca tres premios de un millón de pesetas cada uno «para considerar los valores de personalidades relevantes de la cultura española». Se trata del premio Pedro Salinas, para humanidades; el premio Francisco Giner de los Ríos, para ciencias sociales y un tercer premio de ciencias experimentales en homenaje a Blas Cabrera. Por el mismo motivo del aniversario, la UIMP dedicará también un homenaje, de una semana de duración, al poeta Federico García Lorca.

Cerca de mil profesores y conferenciantes participarán este año en los noventa cursos y seminarios. Tanto el número de participantes como el de cursos se ha doblado respecto al año anterior, celebrándose la mayor parte en el Palacio de la Magdalena de Santander (más de 55), y otros diez en Sitges, seis en Pontevedra, cinco en Toledo y tres en Canarias, dentro del territorio nacional.

D. Raúl Morodo Leoncio estimó ayer que, en la la polémica sobre la UIMP que se ha suscitado en Cantabria, se han desenfocado las cosas y se mostró decidido a mantener el palacio de la Magdalena de Santander como sede de los cursos de verano, que constituyen el 70% aproximadamente. El rector de la UIMP reafirmó la idea inicial con la que él comenzó hace tres años su mandato: «Esta universidad, que nació con el espíritu de la Institución Libre de Enseñanza, es una universidad de Estado, y, por lo tanto, de y para todos los españoles, pero no hay que olvidar que también es internacional e interregional».

D. Raúl Morodo cree que debe seguir con la misma filosofía pluralista, abierta y con un carácter progresista, que «debe desarrollar la idea expresada por el Rey, don Juan Carlos, cuando afirmó que tenía que tender a ser un foco abierto de cultura». El rector de la Universidad Internacional Menendez Pelayo ha explicado también que los cursos se planifican teniendo en cuenta los problemas de las regiones específicas donde se celebran tales cursos, pero también se considera la interregionalidad y las aportaciones de naturaleza nacional e internacional.

22 Enero 1982

Muera la inteligencia

EL PAÍS (Editorialista: Javier Pradera Cortázar)

LA PUGNA política en el seno del Ayuntamiento de Santander, culminada con la amenaza de rescisión del contrato de arrendamiento del palacio de la Magdalena a la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), abre de nuevo la cuestión sobre los recelos que una cultura en acción despierta entre las filas de la derecha. Tanto UCD como AID (Agrupación Independiente de Derechas) han considerado inadmisible» el proyecto de estatutos elaborado por la Universidad Internacional para su nueva etapa, argumentando que en ellos se translucen intenciones de suprimir la vinculación de esta institución con Santander.Tal débil alegación, que a más abundamiento no comparten en este significado atentatorio otros representantes santanderinos, como los del Partido Socialista de Cantabria (PSOE), los del Partido Comunista de Cantabria (PCE) o incluso los del Partido Regionalista de Cantabria, ha sido sucesivamente esgrimida en la Prensa local como campaña para derrumbar al actual equipo rector de la UIMP.

Efectivamente, desde el curso de verano 1980, en que se inauguraba como rector Raúl Morodo, las actividades de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo han ido cobrando una dimensión cultural y un grado de audiencia desconocido. No sólo el número de cursos impartidos se multiplicó por tres y por cuatro respecto a la anterior etapa, sino que su creciente convocatoria nacional e internacional ha hecho de esa Universidad, durante decenios convertida en hermoso parador de turistas becados, en un activo centro de la cultura contemporánea. El mismo programa de este año, que incluye a profesores como Foticault, Choinsky, Brenan, Deleuze, Sennett, Carr, hasta setecientos, incluidos algún premio Nobel, es muestra del nivel de ascendencia alcanzado y de la competencia de sus organizadores.

Fundada esta universidad hace cincuenta años por el entonces ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, en su nombre y en su espíritu estaba la ambición por traspasar los lindes de la cultura nacional y provinciana. Pero lo que en estos dos años últimos ha sido la Universidad Internacional Menéndez Pelayo parece haber sido excesivo para la ideología conservadora y reaccionaria de un mínimo pero influyente sector de la sociedad santanderina. Uno de los ámbitos más vivos de la institución universitaria española se encuentra así con un soterrado intento de reducción a la mediocridad. De nuevo, como si el tiempo aciago de la cultura no fuera a terminarse en este país, regresa en forma de poder político municipal esa conocida tendencia que ama la rutina y la clausura. Y es espeluznante ver cómo un Ayuntamiento regido por UCD contribuye a la política cultural del Gobierno, haciéndose este harakiri ridículo y brutal, como si de nuevo diera el grito de «¡Muera la inteligencia!».

La polémica recuerda, por otra parte, a la que ya suscitara en 1934 el diputado conservador por Santander Pedro Sainz Rodríguez, que promovió una campaña orquestada fundamentalmente por la CEDA para yugular el experimento pedagógico iniciado dos años antes, cortándole la subvención del Estado.

12 Febrero 1982

Carta abierta del alcalde de Santander

Juan Hormaechea Cazón

En relación con las aclaraciones hechas por el rector de la Unviersidad Internacional Menéndez Pelayo en distintos medios de comunicación he de manifestar lo siguiente:

El Sr. Morodo, o no ha leído la exposición de motivos de D. Fernando de los Ríos del año 1932, decreto fundacional, o prefiere obviarla, y asimismo o no acierta a conocer el alcance del decreto de 1980, o pretende en una labor de confusionismo hacerle desconocedor a los demás, por insistir en dos cosas:

1 – Que desaparece en éste el nombre de Santander, pero no aclarar que el decreto se limita única y exclusivamente a decir que la Universidad Internacional Menéndez Pelayo se transforma en un organismo autónomo, y ello porque en el decreto de 1945, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo se configuraba como dependiente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.

Por lo mismo no es cuestión de que el decreto de 1980 alegado por el Sr. Morodo haga desaparecer el nombre de Santander, porque el tal decreto no está destinado a hacer desaparecer este nombre, sino a configurar la Universidad Internacional como un ente autónomo. Es más, precisamente su silencio no hace sino confirmar al respecto lo que establecen los de 1935 y 1945, es decir, que la sede es Santander.

Ahora bien, si anteriormente he manifestado que puede caber duda sobre si el Sr. Morodo ha leído la exposición de motivos del decreto de 1932 y el de 1945, o bien los desconoce, es evidente que donde aparece un auténtico desconocimiento es en su afirmación, que ya anteriormente había hecho a otro periódico de Cataluña, de que en el decreto de 1980 se proyecta la Universidad como Internacional e Interregional, porque el tal decreto de 1980 en manera alguna dice esto. Y, sin embargo, el decreto fundacional de 1935, en su exposición de motivos expresa que la Universidad de Verano es un organismo de cultura internacional e interregional, es decir, que cuando se fija la sede en Santander en 1935 ya se da ese carácter a la Universidad.

Por lo mismo, estas dos palabras, de las que no consigue despegarse el Sr. Morodo para justificar su asamblearismo geográfico, existen en el decreto fundacional y no en el de 1980, por lo que en modo alguno puede basarse en éste, para alegar el que Santander no siga siendo sede de la Universidad, que desde siempre, señor Morodo, lo ha sido, cosa que usted, evidentemente, desconocía.

Todo lo demás, injerencias de grupos de presión, autoridades locales o autonómicas, etc, y disquisiciones de localismo, digo nuevamente que son un simplismo, que es una de las fórmulas desinformativas típicas, y, evidentemente, esa argumentación suya basada en el decreto de 1980 de que suprime el nombre de Santander y la hace internacional e interregional es absolutamente falsa, pues internacional e interregional lo fue siempre la Unviersidad de Verano, como siempre lo fue, además, de Santander.

Juan Hormaechea Cazón

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