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Guerra por el poder en OpenAI (Chat GPT): El despido anulado de Sam Altman acaba con el despido de todo el Consejo de Administración

HECHOS

Fue noticia en noviembre de 2023

17 Noviembre 2023

OpenAI, creadora de ChatGPT, despide a su CEO Sam Altman por mentir a la junta

J. G. ROPERO - M. JIMÉNEZ

Nombra a Mira Murati, directora de Tecnología, como sustituta provisional. La destitución provoca la dimisión de tres investigadores senior de la compañía

OpenAI, la compañía tecnológica especializada en inteligencia artificial y creadora del popular ChatGPT, ha anunciado por sorpresa la destitución de su consejero delegado los últimos tres años, Sam Altman, quien también formaba parte de su junta directiva.

“La salida del señor Altman se produce tras un proceso de revisión deliberativa por parte del consejo, que ha llegado a la conclusión de que no fue siempre sincero en sus comunicaciones con este consejo, lo que obstaculizó su capacidad para ejercer sus responsabilidades. La junta ya no confía en su capacidad para seguir dirigiendo OpenAI”, argumenta la compañía en un comunicado.

El consejo agradece las “numerosas contribuciones de Altman” al crecimiento de OpenAI, al tiempo que subraya la necesidad de un “nuevo liderazgo”. La desarrolladora de ChatGPT ha anunciado el nombramiento de Mira Murati, directora de Tecnología, como CEO Interina con efecto inmediato. Murati lleva ocho años en la compañía y tiene experiencia en gobernanza y políticas de inteligencia artificial. “La junta cree que está excepcionalmente cualificada para el puesto y anticipa una transición sin problemas mientras se lleva a cabo una búsqueda formal de un director ejecutivo permanente”.

Poco después de publicarse el comunicado de OpenAI, Altman se ha despedido a través de un mensaje en X (Twitter): “Me encantó mi tiempo en OpenAI. Fue transformador para mí personalmente, y espero que un poco para el mundo. Sobre todo me encantó trabajar con gente con tanto talento”. Y añadió: “Tendré más que decir sobre lo que sigue más adelante”.

OpenAI habla del inicio de una “transición en su liderazgo”, que también ha provocado el cese en su cargo como presidente de la junta de Greg Brockman, cofundador de la compañía junto al propio Altman y Elon Musk en 2015. La empresa indicó inicialmente que Brockman dejaba su puesto pero que seguía en la compañía reportando al presidente ejecutivo. Horas después el ingeniero aseguró también a través de X: “Basándome en las noticias de hoy, renuncio”. “Les deseo sinceramente todo lo mejor. Sigo creyendo en la misión de crear una inteligencia artificial general que beneficie a toda la humanidad”.

Con este movimiento inesperado, Ilya Sutskever, científico jefe de la compañía, es el único de los fundadores de OpenAI que se mantiene en el consejo de administración. Y los rumores apuntan a que habría sido el, con el apoyo de los independientes, el causante del golpe de timón.

Las teorías sobre las razones del cese fulminante de Altman no han cesado desde que se conoció la noticia. Fuentes cercanas a Altman aseguraron a The Wall Street Journal que el ya reconocido como embajador de la IA generativa había sido despedido por una lucha de poder con miembros de la junta por cuestiones como el equilibrio entre la velocidad y la seguridad en los desarrollos.

Brockman dijo en X que tanto el como Altman estaban “en shock y apenados por la decisión del consejo”, y en un comunicado señaló que aún están tratando de saber qué pasó exactamente. Ambos directivos habrían sido avisados de su cese media hora antes de que se comunicara públicamente.

La destitución de Altman y la renuncia de Brokman han provocado ya la dimisión de tres investigadores senior de OpenAI, según The Information: Jakub Pachocki, director de Investigación de la compañía; Aleksander Madry, jefe del equipo que evalúa los riesgos potenciales de la IA, y Szymon Sidor, investigador de la startup desde hace siete años. Algunos empleados han manifestado su decepción por la salida de Altman y han reconocido divisiones dentro de la compañía entre quienes quieren acelerar el desarrollo de la IA y los que prefieren ir más despacio controlando más los aspectos de seguridad.

La salida de Altman, de 38 años, cayó como una bomba en Silicon Valley, donde ya era considerado uno de sus ejecutivos clave. El éxito de ChatGPT, lanzado en noviembre de 2022, le había convertido en la cara visible del boom de la inteligencia artificial generativa, que ha desatado una carrera entre todos los gigantes tecnológicos para tomar posiciones en este mercado que promete revolucionar todas las industrias y la vida de las personas.

OpenAI ha recaudado miles de millones de dólares de inversores estratégicos, especialmente Microsoft, quien ha invertido en la compañía más de 13.000 millones de dólares, controlando un 49% del capital. También han apostado por ella fondos de capital riesgo como Sequoia Capial, Andreessen Horowitz y Thrive Capital. La destitución de Altman se produce cuando la empresa está inmersa en una colocación de acciones de empleados (hasta 1.000 millones de dólares en títulos) que darían a OpenAI una valoración de unos 86.000 millones de dólares, el triple que hace seis meses.

La compañía no dijo si la venta de acciones de los empleados se verá afectada por la salida de Altman, pero si se cierra y alcanza esa valoración se convertiría en la tercera empresa no cotizada más valiosa del mundo, solo adelantada por ByteDance (matriz de TikTok) y SpaceX, de Elon Musk.

La noticia es un golpe para Microsoft, que también parece haber recibido por sorpresa el cese de Altman. Sus acciones cayeron más de un 2% en Bolsa este viernes. El CEO del gigante del software, Satya Nadella, trató de restar importancia al impacto que pueda tener este movimiento en su compañía -OpenAI es su gran aliado en la carrera por liderar la IA- y aseguró en un comunicado: “Tenemos un acuerdo a largo plazo con OpenAI con pleno acceso a todo lo que necesitamos para cumplir con nuestra agenda de innovación y una emocionante hoja de ruta de productos; y seguimos comprometidos con nuestra asociación, y con Mira y el equipo. Juntos, seguiremos ofreciendo al mundo los beneficios significativos de esta tecnología”.

Curiosamente, Altman y Nadella habían compartido escenario en la primera conferencia de desarrolladores de OpenAI el pasado 6 de noviembre. Allí OpenAI anunció la creación de una tienda para comercializar versiones personalizadas de ChatGPT, un nuevo modelo grande de lenguaje más poderoso, GPT-4 Turbo, y una reducción del precio que cobran a las empresas por usar el programa. Allí Nadella aseguró que OpenAI había “construido algo mágico” y dijo que la asociación que mantienen ambas compañías ayudará a llevar los beneficios de la IA a todo el mundo. “Los amamos, chicos”, dijo refiriéndose a Altman y su equipo.

La salida fulminante de Altman fue toda una sorpresa. Pocas horas antes de su destitución había hablado extensamente sobre la IA generativa en la cumbre de la APEC, a la que asistieron el presidente de EE UU, Joe Biden, y su homólogo chino, Xi Jinping, entre otros. Se había convertido en la principal figura de la IA estadounidense y allí defendió que la IA “será la tecnología más transformadora y beneficiosa que la humanidad haya inventado hasta ahora”.

Tras los cambios anunciados, la junta directiva de OpenAI incluye ahora a Sutskever; Adam D’Angelo, el CEO de Quora; Tasha McCauley, una emprendedora tecnológica, y Helen Toner, directora del Georgetown Center for Security and Emerging Technology.

OpenAI nació como un laboratorio especializado en IA, y apenas era conocido hasta que lanzó ChatGPT. El pasado mayo, la compañía lanzó GPT4, una nueva versión del motor que impulsa su ya popular robot conversacional, entrena

22 Noviembre 2023

Sam Altman regresa como consejero delegado de OpenAI

C. CASTELLÓ - M. JIMÉNEZ

La compañía renueva el consejo, que estará presidido por Bret Taylor, junto a Larry Summers y Adam D’Angelo

Nueva vuelta de tuerca en el culebrón de OpenAI. La empresa de inteligencia artificial ha alcanzado un principio de acuerdo para la vuelta de Sam Altman como consejero delegado, cinco días después de su destitución. Con el regreso del cofundador de la compañía se pone fin a días de frenéticas negociaciones e intentos de varias partes de enderezar una situación caótica de gobernanza que ha llegado a cuestionar el futuro de la startup creadora de la aplicación de chatbot ChatGPT.

Además del regreso de Altman y del hasta el viernes presidente de la junta, Greg Brockman, la empresa acordó cambios en el consejo de administración que les había despedido y cesado en el cargo, respectivamente, después de que la anterior despertara la ira de los inversores de OpenAI (Microsoft, Sequoia, Tiger Global y Thrive Capital, entre otros). El ex co director de Salesforce, Bret Taylor, será presidente. El directivo fue co creador de Google Maps y ha trabajado en Facebook y Twitter. A el se le unirán Larry Summers, economista, profesor emérito de Harvard y ex secretario del Tesoro de EE UU, y el CEO de la red social Quora, Adam D’Angelo. Aún no está claro si el resto de consejeros que no tienen acciones en OpenAI seguirán en sus puestos, o si Microsoft, propietario del 49%, tendrá sus propios asientos. “Estamos trabajando para aclarar los detalles. Gracias por la paciencia”, ha escrito OpenAI en una publicación en X (anteriormente Twitter. “OpenAI no es nada sin su equipo”, ha añadido.

Este consejo de administración puede que no sea el definitivo, según fuentes conocedoras citadas por Bloomberg. Su principal prioridad será elegir hasta nueve nuevos consejeros, después de que la junta haya demostrado ser un importante punto de fricción a lo largo de las negociaciones, y las partes aún están determinando qué miembros permanecerán en el nuevo consejo. Altman acordó no formar parte del mismo de momento para poder cerrar el acuerdo, han añadido las mismas fuentes.

Tras conocerse la noticia, Altman aseguró que “con la nueva junta y el apoyo de Satya [Satya Nadella, consejero delegado de Microsoft], estoy deseando volver a OpenAI, y construir sobre nuestra sólida asociación con Microsoft”. “Me encanta OpenAI, y todo lo que he hecho en los últimos días ha sido para mantener unido a este equipo y su misión. Cuando decidí unirme a Microsoft el domingo por la tarde, estaba claro que era el mejor camino para mí y para el equipo”, declaró en la red social X.

El primer ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, acogió con satisfacción los cambios. “Los cambios realizados nos parecen alentadores. Creemos que este es un primer paso esencial en el camino hacia una situación más estable, una gobernanza más estable, mejor informada y más eficaz”, afirmó.

Su vuelta culmina un fin de semana de sacudidas en el que Altman fue despedido el viernes, al considerar el consejo que había perdido su “confianza”. El domingo, Altman estaba de regreso en las oficinas de OpenAI esperando su nombramiento, cuando el consejo sorprendió nuevamente al nombrar al exjefe de Twitch, Emmett Shear, como director ejecutivo interino. Ese mismo día, Microsoft anunció el fichaje de Altman para dirigir allí un nuevo equipo de investigación.

Tras los bandazos y destituciones, la mayoría de los 770 trabajadores de OpenAI habían amenazado con dimitir y seguir a su ex consejero delegado, a menos que el consejo dimitiera y restituyera a Altman y Brockman. A lo largo del fin de semana, el director científico y cofundador de la startup, Ilya Sutskever, fue señalado como el culpable de convencer a los otros miembros del consejo de los riesgos que el rápido desarrollo de OpenAI podría suponer para la empresa, dejando a la vista una crisis profunda dentro de la compañía, que por un momento pareció amenazar su existencia.

El consejo de administración que despidió a Altman estaba formado por Sutskever, la empresaria tecnológica Tasha McCauley y Helen Toner, del Centro de Seguridad y Tecnología Emergente de la Universidad de Georgetown. De momento, y solo D’Angelo permanece en su puesto, según el comunicado de OpenAI.

Emmett Shear, cofundador de Twitch, que fue designado el pasado domingo como CEO interino, ha asegurado estar “profundamente satisfecho” con un resultado “que maximizó la seguridad además de hacer lo correcto por y para todas las partes interesadas involucradas”.

El fundador de Thrive Capital, Josh Kushner, se ha sumado como inversor a la opinión de Nadella: “Creemos que este es el mejor resultado para la empresa, sus empleados, aquellos que desarrollan sus tecnologías y el mundo en general”.

OpenAI, que supuestamente tiene planteada la venta de acciones de los empleados a inversores por una valoración de 86.000 millones de dólares, se ha convertido en la startups más popular del planeta tras el lanzamiento de ChatGPT a finales de 2022. La compañía ya suma 100 millones de usuarios activos semanales. Altman la ha liderado desde 2019. A diferencia de otras startups de Silicon Valley, OpenAI tiene una estructura atípica, pues forma parte de una organización sin ánimo de lucro que se creó en 2015. En su equipo fundador también estaban el cofundador de LinkedIn, Reid Hoffman, y el CEO de Tesla, Elon Musk.

El despido de Altman el pasado sábado fue comparado con el de Steve Jobs. El cofundador de Apple fue destituido como CEO por el consejo de administración de la compañía de la manzana en 1985. Algunos inversores de startups como Ron Conway aseguraron que lo sucedido en OpenAI el viernes era “impactante e irresponsable”. Jobs tardó 12 años en volver a Apple, y lo hizo por la puerta grande con el lanzamiento del iPhone y convirtiendo a la empresa en la más valiosa del mundo. Altman lo ha hecho en 5 días.

22 Noviembre 2023

¿Quiénes fueron los miembros de la junta directiva de OpenAI que despidieron a Sam Altman?

Camilla Hodgson - George Hammond

FINANCIAL TIMES

Su fallida decisión de destituir al cofundador de una startup de IA ha llevado a que todos menos uno abandonen su puesto.

Un ex ejecutivo de Facebook, un investigador de inteligencia artificial, un empresario tecnológico y un científico informático fueron los cuatro creadores de OpenAI que hundieron a la startup en una crisis la semana pasada cuando despidieron a su director ejecutivo.

La abrupta decisión de los miembros de la junta directiva Adam D’Angelo, Helen Toner, Tasha McCauley e Ilya Sutskever de destituir a Sam Altman desencadenó una dramática cadena de acontecimientos y alimentó la especulación sobre sus motivos y competencia para gestionar lo que se ha convertido en la IA de más alto perfil del mundo. puesta en marcha.

A última hora del martes en California, D’Angelo era el único superviviente de la crisis corporativa, ya que Altman fue reintegrado por la empresa y se anunció una nueva junta, encabezada por el ex director ejecutivo de Salesforce, Bret Taylor, como presidente.

OpenAI está estructurado de manera poco convencional como una asociación entre una subsidiaria de investigación sin fines de lucro y una subsidiaria con fines de lucro. La junta supervisa ambos, pero su mandato principal es buscar una inteligencia artificial “que sea segura y beneficie a toda la humanidad” en lugar de velar por los intereses de los inversores.

Aún no está claro cómo los cuatro llegaron a tener las claves de la futura dirección de la empresa líder en inteligencia artificial. Ni los inversores ni el personal pudieron explicar cómo se nombró la junta directiva reducida, que tiene la mitad de tamaño que en 2021.

Entre los empleados de OpenAI, la conmoción por el dramático despido de Altman se convirtió en frustración , y la junta no ofreció ninguna razón específica para su decisión más allá de decir que no había sido «consistentemente sincero».

Elon Musk, el franco propietario de X y ex miembro de la junta directiva de OpenAI que ayudó a lanzar la nueva empresa en 2015, pidió a uno de los cuatro que «dijera algo» para explicar la medida, mientras que Vinod Khosla, uno de los primeros inversores, dijo que la junta directiva había “retrocedido la promesa de la inteligencia artificial”, en un artículo de opinión publicado en The Information el lunes.

Algunas personas que conocen a los miembros de la junta dijeron que eran inteligentes, reflexivos y que estaban en una buena posición para cumplir su mandato de servir a la humanidad. Otros señalaron su relativa falta de experiencia corporativa, el mal manejo del anuncio del viernes y las consecuencias posteriores. Una persona que trabajó con D’Angelo en el sitio de preguntas y respuestas Quora que dirige como director ejecutivo dijo que era un mal comunicador y que la falta de comunicación de la junta «no era sorprendente».

D’Angelo ha expresado en el pasado su preocupación por los peligros de las nuevas tecnologías. Cuando se unió a la junta directiva de OpenAI en 2018, dijo que trabajar en IA “teniendo en cuenta la seguridad” era “importante y subestimado”.

En un escrito de 2017, mientras trabajaba en Y Combinator, que invirtió en Quora, Altman dijo que D’Angelo era «uno de los pocos nombres que la gente menciona constantemente cuando se habla de los directores ejecutivos más inteligentes de Silicon Valley», mientras que Yishan Wong, exjefe de Reddit, dijo D’Angelo era “ridículamente racional”. D’Angelo permanece en la empresa en la nueva junta directiva, siendo los otros miembros iniciales Taylor y el ex secretario del Tesoro de Estados Unidos, Larry Summers.

Jeffrey Ding, investigador de IA de la Universidad George Washington, dijo que Toner, a quien conoce desde 2018, tenía los ojos claros sobre los riesgos y oportunidades de la IA generativa. Tenía «muy buen juicio» y la «rara capacidad de hablar con ambos lados de los debates sobre la IA y su gobernanza», dijo, añadiendo que Toner tenía «una mentalidad muy clara» y estaba abierta a «nuevas ideas, revisando sus opiniones y ser receptivo a la retroalimentación”.

Toner y Ding fueron coautores de un artículo en junio que decía que evitar la regulación de la IA porque reglas más estrictas «permitirían a China salir adelante» no era «un buen argumento», resumió en X.

En mayo, Toner advirtió contra la dependencia excesiva de los chatbots de IA, diciendo que «aún hay mucho que no sabemos» sobre ellos, y dijo en octubre que el gobierno de EE.UU. debería «tomar medidas para proteger a los ciudadanos de los daños y riesgos de la IA, mientras promoviendo también la innovación y captando los beneficios de la tecnología”.

Toner chocó con Altman, según los informes, por un artículo académico del que fue coautora y que comparaba los enfoques de seguridad adoptados por OpenAI y la empresa rival Anthropic.

Se sabe menos sobre McCauley, de bajo perfil, quien, como Toner, es partidario del altruismo efectivo, un movimiento intelectual que ha advertido sobre los riesgos que la IA podría representar para la humanidad.

Toby Ord, que forma parte del consejo asesor del grupo de investigación del Centro para la Gobernanza de la IA junto con Toner y McCauley, dijo que ambos eran «muy inteligentes, reflexivos y moralmente serios, con un profundo conocimiento sobre el riesgo y la gobernanza de la IA».

Eran «exactamente el tipo de personas que uno querría tener en la junta directiva de una organización sin fines de lucro encargada de supervisar una filial con fines de lucro que intenta desarrollar inteligencia artificial general», añadió.

McCauley fue “una de las personas más reflexivas con las que he trabajado. Incluso durante una crisis, ella es notablemente sensata y tranquila”, dijo una persona que ha trabajado estrechamente con ella. «Me resulta muy difícil imaginarla actuando precipitadamente o imprudentemente».

Las opiniones estaban divididas sobre Sutskever, cofundador de OpenAI y coautor del artículo formativo que lanzó la era del aprendizaje profundo.

Los críticos criticaron al informático por su papel en el golpe contra Altman. Otros señalaron el enfoque de Sutskever en la seguridad de la IA como jefe de un equipo dedicado a controlar la IA cada vez más avanzada. Esto había chocado con la cultura de innovación incansable encarnada por Altman, según personas familiarizadas con el asunto.

«Si valoras la inteligencia por encima de todas las demás cualidades humanas, lo pasarás mal», escribió Sutskever en una publicación X en octubre.

Musk escribió en X que Sutskever tenía «una buena brújula moral» y añadió que «no tomaría medidas tan drásticas a menos que lo considerara absolutamente necesario». Más tarde, Sutskever se había realineado con Altman, diciendo que «[lamentaba] profundamente mi participación en las acciones de la junta».

Sin embargo, ya no está en la junta, mientras que el cofundador Greg Brockman, su presidente hasta el viernes cuando renunció por la destitución de Altman, está de regreso en la empresa. «Regresar a OpenAI y volver a codificar esta noche», escribió en X el martes por la noche.

Toner coronó unos días tumultuosos con su propio epitafio como miembro de la junta directiva, escribiendo en X: “Y ahora, todos dormiremos un poco”.

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