1 septiembre 1981

El ex vicepresidente General Fernando de Santiago, el ex ministro Álvarez Arenas o el ex capitán general Gómez de Salazar entre los militares cobardes según el diario de Juan Luis Cebrián

Indignación de militares contra EL PAÍS por publicar que destacados generales huían de Madrid por miedo a ser aseinados por ETA

Hechos

El 24.09.1981 el diario EL PAÍS, dirigido por D. Juan Luis Cebrián, publicó que ‘destacados militares en reserva’ abandonaban Madrid ante posibles atentados de la organización armada ETA Militar.

Lecturas

¿ÁLVAREZ ARENAS Y GÓMEZ DE SALAZAR, GENERALES COBARDES’

general_alvarez_Arenas General_Gomez_de_Salazar Los Generales Álvarez Arenas y Gómez de Salazar, dos de los militares con más prestigio de las Fuerzas Armadas eran los que, según la información de EL PAÍS habían huido de Madrid temerosos de ser asesinados por ETA escondiéndose fuera de la capital. Ambos militares desmintieron que hubieran abandonado sus domicilios y sectores del Ejército consideraron que aquello era un intento de desprestigiar a la institución armada insinuando que sus jefes eran cobardes.

FERNANDO DE SANTIAGO CONSIDERA LA ACTITUD DE CEBRIÁN COMO ‘UNA NUEVA MANIOBRA CONTRA EL EJÉRCITO’

titular_alcazarmilitarescobardes El exvicepresidente del Gobierno, Teniente General D. Fernando de Santiago Díaz de Mendívil publica un artículo en la portada de EL ALCÁZAR acusando a el diario EL PAÍS de estar en una maniobra de desprestigio de las fuerzas armadas.

24 Septiembre 1981

Destacados militares en la reserva abandonan Madrid ante un posible atentado de ETAm

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

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Destacados militares de alta graduación, entre los que se encuentran varios tenientes generales en situación de reserva, han optado por abandonar Madrid en estas fechas en actitud preventiva ante lo que la policía sospecha una inminente ofensiva terrorista de ETA Militar, que giraría en torno al próximo 27 de septiembre, fecha en la que se cumple el sexto aniversario de los fusilamientos de dos dirigentes de esta organización y otros tres del desaparecido FRAP. Entre los tenientes generales que han abandonado la capital de España en dirección a un lugar desconocido se encuentran el ex ministro del Ejército, Félix Alvarez-Arenas, y el último gobernador general del Sahara. Federico Gómez de Salazar, según trascendió ayer de medios castrenses.

Una alta fuente de la Seguridad del Estado dijo anoche a este periódico que dentro de los objetivos de ETA Militar podría encontrarse un alto mando del Ejército, por lo que en los últimos días, coincidiendo con la puesta en marcha de la operación Escorpio 1, se ha puesto en conocimiento de las autoridades castrenses esta hipótesis, con el fin de que se adopten las medidas de seguridad pertinentes en torno a acuartelamientos y centros dependientes de las Fuerzas Armadas, así como a generales, jefes y oficiales con residencia en Madrid.Expertos en la lucha contra el terrorismo consultados al respecto indicaron que se estudian varias posibilidades sobre lo que pudiera ser una acción de ETA Militar dirigida contra el Ejército. Por una parte, existen razones para sospechar que esta organización podría intentar conmocionar a sectores ultraderechistas atentando contra un militar próximo a ese pensamiento, caso de tenientes generales en la reserva que se han destacado en los últimos tiempos por sus declaraciones involucionistas o la publicación de artículos en este sentido, y, por otra, no se descarta que se intente golpear a la cadena del mando militar activo, por lo que se han tomado precauciones en todos los sentidos.

La policía está alertada en estos momentos ante esta posible ofensiva, y mantiene desde hace varios días una estrecha vigilancia sobre los lugares y zonas que, a su juicio, pudieran ser escenario de atentados de este tipo, caso del barrio de Salamanca, en Madrid, lugar donde tienen su residencia numerosos militares, principalmente generales. Estas medidas de seguridad han sido trasladadas también a otros barrios de Madrid que cuentan con viviendas militares.

Las sospechas de que ETA Militar prepara un atentado que conmocione a la opinión pública empezaron a tomar fuerza días pasados, cuando la organización terrorista difundió un comunicado en el País Vasco en el que, tras atacar a la Prensa y al ministro del Interior por hablar de una supuesta tregua veraniega en sus actividades, convocaba a sus seguidores a secundar una jornada de lucha, en conmemoración del sexto aniversario de los fusilamientos de los etarras Txiki y Otaegui.

Otro dato que alertó a los encargados de la lucha contra el terrorismo fue una comunicación de la policía francesa en el sentido de que seis dirigentes de esta organización, entre los que se encuentran los etarras Gogor y Txema, habituales componentes del comando al que policialmente se conoce con el nombre de Madrid, habían atravesado la frontera en dirección a España. En esa misma lista se facilitaban los nombres de otros dos destacados terroristas de la organización, Apala y Txapela. La policía ha distribuido en estos días seis mil fotografías retocadas de estos seis terroristas.

Los dos tenientes generales de los que tuvo conocimiento EL PAIS de que se habían ausentado de Madrid, Alvarez Arenas y Gómez de Salazar, ocupaban en la fecha en que fueron fusilados Txiki y Otaegui los cargos de capitán general de Madrid y gobernador general del Sahara, respectivamente. Alvarez-Arenas fue nombrado posteriormente ministro del Ejército.

25 Septiembre 1981

Declaración del Teniente General Santiago y Díaz de Mendívil

General Fernando de Santiago y Díaz Mendivil

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Hablo en mi nombre, sólo en mi nombre, pero con el convencimiento profundo de que ni un solo militar español ha reaccionado de acuerdo con las motivaciones que se desprenden de la información de EL PAÍS.

A tres columnas en su primera página de ayer, el diario EL PAÍS inserta una información titulada ‘Destacados militares en la reserva abandonan Madrid, ante un posible atentado de ETA militar. Leído el texto, resulta que ‘se estudien varias posibilidades sobre lo que pudiera ser una actitud de ETA militar dirigida contra el Ejército’, y el periódico anuncia que, ante esa mera hipótesis, algunos mandos, y entre ellos dos citados por sus nombres, los tenientes generales Álvarez Arenas y Gómez de Salazar, han salido de sus domicilios para refugiarse en lugar desconocido.

Es tan burdo el montaje de esa patraña que nadie va a darle crédito; tan clara está su pretensión de presentar a los mandos del Ejército intimidados ante la presencia en Madrid de unos criminales sin valor y sin patria. Aunque la responsabilidad de semejante maniobra no se puede atribuir exclusivamente a un periódico.

Si esta irresponsable información, aparecida en tan prestigioso diario, forma parte de la continuada campaña de desprestigio de las Fuerzas Armadas, hora es ya de que, por las altas instancias de la nación, se tomen las medidas oportunas y eficaces para evitar tales motivaciones desestabilizadoras.

El tema es muy grave, si se piensa que en estos momentos hay unas tropas principalmente de POlicía y Guardia Civil, que diariamente arriesgan sus vidas en la defensa de las provincias vascongadas ante la cobarde amenaza separatista. Para esas tropas, la falsedad de sus generales abandonan sus casas y se esconden de los asesinos, puede constituir un factor de escándalo intolerable cuando, justamente se está produciendo, tanto en el País Vasco como en Cataluña, un ataque político coordinado contra la unidad nacional.

Hablo en mi nombre, sólo en mi nombre, pero con el convencimiento profundo de que ni un solo militar español ha reaccionado de acuerdo con las motivaciones que se desprenden de la información de EL PAÍS. Lo que importa es averiguar inmediatamente quién está proporcionando tal información a la prensa con propósitos absolutamente destructivos de la moral de nuestras tropas; detrás de esa fuente ha de haber un enemigo del Ejército y de España. Lo cual por otra parte, no es nada extraño en momentos de tanta confusión.

Hace tiempo que, en temas militares, las filtraciones vienen haciéndose sospechosas en sus intenciones últimas. Pero esta vez las intenciones no dejan lugar a duda, e inmediatamente debe iniciarse una investigación que descubra y elimine a los culpables, aliados del separatismo y del terrorismo en órganos vitales para la lucha contra ellos.

Pueden existir diversas teorías y actitudes para la acción más eficaz ante el terrorismo separatista, pero no cabe discusión sobre la necesidad de que el Ejército conserve una moral férrea, dispuesta a la acción si la patria lo exige. En ese terreno y en esta ocasión, las frivolidades pueden ser traiciones.

General Fernando de Santiago y Díaz de Mendivil

26 Septiembre 1982

Entre el valor y la responsabilidad

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

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En la segunda guerra mundial, y durante la batalla de Arnhem (Países Bajos), un oficial británico de tropas aerotransportadas dirigió un asalto a un puente armado de un paraguas. A lo peor también por ello Montgomery perdió aquel combate y la posibilidad de acortar en muchos meses la contienda: exceso de confianza generalizado y una valoracion nada intelectual del valor físico. También Mac Arthur, durante la primera guerra mundial, saltaba de la trinchera sin más armas que unfoulard y una fusta; después, en su desempeño en el Pacífico, aprendió a ahorrar vidas, aunque jamás perdió su habilidad para el arte dramático. Y la Armada estadounidense fue la primera en acabar formalmente con la etiqueta que obligaba a los comandantes a hundirse con sus buques. A estas alturas parece claro que un soldado muerto es un soldado inútil y que el desprecio irracional por el peligro sólo conduce a la carga de la brigada ligera en Balaklava.Viene esto a cuento de la molestia originada entre algunos militares ante la información ofrecida por este periódico, el pasado jueves, sobre la presumible ausencia de sus domicilios de dos tenientes generales en la reserva que hubieran podido ponerse a reparo de una acción terrorista de ETA. Los tenientes generales Álvarez Arenas y Gómez de Salazar tienen su valor acreditado. El primero fue herido durante la guerra civil en la batalla del Jarama, y del segundo muchos periodistas jóvenes recuerdan sus paseos por la plaza central de El Aaiún, sin escolta, sin armas, con su fusta, en plena psicosis de guerra con Marruecos, casi como un Mac Arthur sahariano.

Un análisis elemental sobre la inmediata estrategia terrorista de ETA aconsejaba a los servicios de seguridad del Estado tomar medidas de caución para preservar las vidas de estos dos soldados ilustres, que no ostentan ya mando de tropas. Apartarlos de las miras de los terroristas parece que era una de las medidas elementales de seguridad, y así se lo sugirieron; No hay en ello asomo de cobardía, medrosidad o desdoro. Mucho menos, campaña alguna de desprestigio contra nadie.

La lucha contra el terrorismo se rige a la postre por los mismos principios establecidos por Clausewitz o Federico el Grande: toda guerra o hay que ganarla o hay que evitar que la gane el adversario. Y si ETA ha decidido renovar sus ataques provocativos contra la cúpula militar es obvio que deben frustrarse sus propósitos. Si el aparato de seguridad del Estado ha detectado -y así lo parece- la posibilidad de atentados contra determinados jefes del Ejército sin mando y en la reserva, pensamos que éstos deberían recibir órdenes, y no sólo consejos, para su resguardo personal. Y obedecerlas. Muy diferente hubiera sido, como es obvio, si se tratara de oficiales en activo y con mando de tropas.

Cualquier argumentación, como la de ayer en EL ALCÁZAR, del teniente general De Santiago y Díez de Mendívil, sobre supuestas campañas contra las Fuerzas Armadas, en relación con estos hechos, es trivial. Nadie va a pensar que dos jefes de nuestro Ejército hurtan con temor sus cuerpos al peligro. Lo irresponsable sería que en un alarde gratuito de coraje se expusieran ellos y el Estado a una nueva provocación del terror.