15 abril 1993

Julián Lago dedica una ‘Máquina de la Verdad’ al caso de la Dulce Neus, sentando en el polígrafo a la hija de esta, y con el abogado Rodríguez Menéndez como estrella

Hechos

Emitido en TELECINCO el 15-04-1993.

20 Mayo 1993

La 'Dulce Neus' pide justicia

Neus Soldevila Bartrina

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Carta escrita desde la cárcel de Brians Martorell (Barcelona)

Sr. Director:

Me dirijo a ustedes con el ánimo de reclamar que sea la opinión pública la que conozca en primera instancia mi deplorable situación. Fueron los medios de comunicación los que se encargaron de dar a conocer de forma «estruendosa» mi causa, produciendo con todo ello, de forma indirecta, una reacción en el público a todas luces inesperada, desvirtuando de forma sobrehumana mi persona, llegándose incluso a filmar una película del caso en cuestión. En estos momentos quiero recordarles que, aquella «Dulce Neus» está totalmente abatida y desamparada, contando tan sólo con la esperanza de que mi fiel abogado D. José Emilio Rodríguez Menéndez, termine con mi injusta e insostenible situación.

Llevo 9 largos años sin que haya podido disfrutar de un solo beneficio penitenciario, sin contar con los once meses que permanecí en una prisión de Ecuador, e igualmente los casi cinco años de redenciones que por los trabajos realizados me corresponde obtener, atendiendo a los años que estuve privada de libertad en el primer período de mi condena, es decir, el período anterior a mi huida a Ecuador, hecho este de sobra conocido y por el que se me acusó de un presunto delito de quebrantamiento de condena, siendo así que, por Auto de 24 de Abril de 1990 se ordena el sobreseimiento de esta causa, quedando exenta de responsabilidad penal por la misma.

Quiero ponerles de manifiesto el hecho de que si bien, con fecha 30 de Agosto de 1989 se acordó sancionarme con la Baja en Redenciones, negándoseme desde entonces redenciones y permisos, existe una circunstancia que obliga, esta vez, a poner a la justicia de mi parte, y consiste en la aplicación del artículo 254.6 del Reglamento Penitenciario que textualmente dice: «Si un interno aprovecha el disfrute de un permiso para fugarse o cometiera un nuevo delito durante el mismo, no podrá volver a disfrutar de permisos, durante un período de dos años. Este período será de tres años si el nuevo delito estuviera castigado con pena grave o repitiera la evasión aprovechándose del nuevo permiso».

Si se tiene en cuenta que mi huida no constituyó un delito probado, y no fui condenada por el mismo, la Suspensión de Redenciones no debe tener la consideración de «definitiva», por lo cual nada obsta a que pasados cuatro años desde el Auto que ordenó la Suspensión en Redenciones y Permisos, pueda volver a disfrutar de alguno de estos beneficios, si bien, en estos temas legales, como ya he indicado, es el Sr. Rodríguez Menéndez quien está tramitando de forma encarecida la posible obtención de algún beneficio penitenciario, y que confío tendrá una pronta conclusión.

Pero dejando los legalismos para los expertos y entendidos, yo les vuelvo a reclamar que me hagan justicia, desde el medio que ustedes tienen a su alcance, por multitud de razones, primando sobre todas ellas las humanitarias, que sin duda alguna con respecto a mi causa han debido quedar olvidadas. Me gustaría que se pudiera comparar mi caso con algún otro de circunstancias similares, aunque sé que esto es una quimera ya que tan sólo yo estoy siendo objeto de un trato tan inhumano e injusto, sin que exista en este país un solo recluso que haya pasado y esté pasando por un calvario semejante.

Es por todo ello y reiterándome en mi petición, por lo que deseo que los mismos medios que se encargaron de hacerme merecedora de una determinada «fama», sean ellos quienes en estos momentos y empleando la justicia que en otros ámbitos no estoy obteniendo se hagan eco de mi persona, poniendo en conocimiento, a los mismos que en su día se interesaron por lo que suponía una «gran noticia», lo que ahora es una «triste realidad». En estos momentos en los que tan de auge está el tema de la justicia y que tantas reformas se están proponiendo sobre la misma, habría que preguntarse si esa justicia es igual para todos, a lo que debo responder que llevo muchos años sin conocerla, aunque aún tengo la esperanza de que ese día llegue.

Neus Soldevila Bartrina