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Sustituye a Juan José Asenjo

La Conferencia Episcopal designa al sacerdote José Antonio Martínez Camino nuevo portavoz del organismo

HECHOS

El 19.06.2003 se hizo público el nombramiento de D. Juan Antonio Martínez Camino.

20 Junio 2003

El nuevo portavoz episcopal quiere un cambio basado en «la claridad»

José Manuel Vidal

Sabe lo que quiere y parece decidido a hacer oír la voz de la Iglesia en la sociedad española. El nuevo secretario portavoz del Episcopado, el sacerdote jesuita Juan Antonio Martínez Camino, asegura que está dispuesto a arbitrar «un cambio a mejor» en la política comunicativa de la Iglesia española, basado en «la claridad y en el buen hacer profesional».

Sonriente, humilde, agradable y con palabra fácil, en su primera aparición ante la prensa pidió «ayuda a los medios» y se puso a disposición de todos: «Para que la opinión pública española sepa lo que realmente sucede en esta casa y lo que realmente quiere transmitir la Iglesia».

Su objetivo es que la ciudadanía «perciba con claridad la voz de la Iglesia, que no llegue a los destinatarios demasiado filtrada o tamizada ni por nosotros ni por los medios». Parece, pues, que los obispos han decidido poner fin a la época de perfil comunicativo bajo y optan por intentar vender sus ideas, como cualquier otra institución en el mercado de la información.

Y han buscado para hacerlo la cara mediática de un jesuita «suaviter in modo, fortiter in re» (suave en la forma y duro en el fondo), como le definen los que lo conocen bien.

El nuevo secretario insistió en varias ocasiones en que sigue siendo jesuita al 100%. «Soy jesuita y no estoy exclaustrado ni en proceso de dejar la Compañía, a la que le debo casi todo lo que soy».

Hace dos años, el padre Martínez Camino pasó una larga temporada probando su vocación monástica entre los cistercienses. Al final, decidió que ése no era su camino. Y volvió a Madrid, para residir en la casa de las Cruzadas de Santa María -jesuita- y dar clases de Teología. Su situación legal es, pues, de «legítimamente ausente» de la Compañía de Jesús.

Martínez Camino fue elegido en segunda vuelta con 40 votos, frente a los 27 que consiguió el anterior secretario, monseñor Asenjo, cuya gestión al frente del Episcopado calificó de «brillante» y culminó con la visita papal a España. De hecho, el nombre de Asenjo suena como obispo de Córdoba o, incluso, como arzobispo de Zaragoza.

El nuevo secretario vuelve a la Casa de la Iglesia -donde ya estuvo 8 años como director del secretariado de la comisión episcopal de la Doctrina de la Fe-, y vuelve sin complejos. No le preocupa el hecho de ser un simple sacerdote: «Seguro que no me discriminarán por no ser obispo y, además, puede que el hecho de ser sacerdote me dé más libertad. No ser obispo te compromete menos».

Como es lógico, desde su elección ha recibido muchas felicitaciones.Una de las primeras, la del Papa negro, el prepósito general de los jesuitas, Peter Hans Kolvenbach. Además, antes de comparecer ante los periodistas, rezó la letanía y se encomendó a los 49 santos y 147 beatos jesuitas. No es de extrañar que con la ayuda de santos como Ignacio de Loyola o Francisco Javier su primera comparecencia fuese todo un éxito. «Para la mayor gloria de Dios», como reza el lema jesuita.

19 Junio 2003

Los obispos eligen portavoz a un teólogo dogmático ex jesuita

Juan G. Bedoya

Los 80 obispos españoles reunidos en Madrid en asamblea ordinaria eligieron ayer como su portavoz oficial al sacerdote Juan Antonio Martínez Camino, un brillante jesuita exclaustrado, de 50 años, que compaginó durante años la dirección de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe (ex Santo Oficio de la Inquisición en España) y la cátedra de Teología Dogmática en la Universidad de Comillas.

Con la elección de Martínez Camino como nuevo secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española (CEE), el cardenal Antonio María Rouco, su presidente, cierra el círculo de su enorme poder dentro del catolicismo español al colocar a otro de sus hombres en un puesto eclesiástico clave. La terna de candidatos votados ayer, además de Martínez Camino, la completaban el obispo Juan José Asenjo y el sacerdote Eduardo García Parrilla, que desempeña la vicesecretaría para Asuntos Generales de la CEE. Asenjo ha sido portavoz y secretario general de la CEE en los últimos cinco años, con voz y voto. Su sustituto sólo tendrá voz por ser sacerdote, aunque se da como seguro que el cardenal Rouco reclamará su pronto ascenso a un cargo episcopal, tal vez como su prelado auxiliar en Madrid.

El hermetismo sobre los resultados de las votaciones celebradas ayer indica que la promoción del teólogo dogmático a tan importante función no fue un camino de rosas. Fue la Comisión Permanente episcopal -de la que forman parte, entre otros, los dos cardenales y los 12 arzobispos con sede-, la que elaboró esa terna de candidatos, aunque la firma de 10 obispos podía añadir otros aspirantes. No ha sido el caso.

Desde la creación de la Conferencia Episcopal, en 1966, ésta es la segunda vez que su portavoz y secretario general no es un obispo. El sacerdote vitoriano Jesús Iribarren desempeñó igual cargo entre 1977 y 1982, una parte de la larga presidencia del mítico cardenal Vicente Enrique y Tarancón (1972-1981). Antes desempeñaron ese importante cargo José Guerra Campos, entonces prelado auxiliar de Madrid, entre 1966 y 1972 -luego sería obispo de Cuenca, donde destacó por su ultraconservadurismo-; Elías Yanes, entonces auxiliar de Oviedo, de 1972 a 1977 -el hoy arzobispo de Zaragoza presidió más tarde durante seis años la CEE-; Fernando Sebastián, obispo de León al ser elegido, entre 1982 y 1988 -hoy es vicepresidente de la CEE y arzobispo de Pamplona-; Agustín García-Gasco, primero obispo auxiliar de Madrid y después arzobispo de Valencia, de 1988 a 1993; José Sánchez, obispo de Sigüenza-Guadalajara, de 1993 a 1998, y Juan José Asenjo, que cumplió ayer mandato.

El nuevo portavoz es asturiano. Sacerdote desde 1980, entró en la Compañía de Jesús nada más terminar su carrera de Filosofía en la Universidad de Valladolid (1976) y más tarde se licenció en Teología en la Pontificia de Comillas (1980). El doctorado en Teología Dogmática lo obtuvo en Francfort (Alemania). En los dos últimos años, tras abandonar la residencia de los jesuitas donde vivía e iniciar su proceso de exclaustración, vivió en un convento de la Trapa en Palencia, donde escribió el último de sus libros, titulado Mi Rafael. El Beato Rafael Arnaiz, según el padre Teófilo Sandoval, su confesor, intérprete y editor.

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