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Las drogas acaban con la vida del cantante Enrique Urquijo (‘Los Secretos’) símbolo de ‘La Movida Madrileña’

HECHOS

El 17 de noviembre apareció su cadaver.

El final de su vida -fue encontrado muerto en un portal, con síntomas de drogodependencia- ha sido como una de sus canciones, como la letra más triste de un artista que no concebía una buena composición si no tenía dramatismo o, al menos, melancolía.

Enrique Urquijo Prieto, nacido en Madrid en 1960, ha dejado atrás una carrera ejemplar y un sitio más que significativo en el mundo del pop de habla hispana. Ha sido, de alguna forma, el icono musical de la movida madrileña.

Todo comenzó a principios de los años 80, cuando la mayoría de las bandas de la movida apostaban por el pop intrascendente y las letras petardas. Enrique, sus dos hermanos (Alvaro y Javier) y el batería Canito decidieron formar, entonces, Tos, que después se convertiría en Los Secretos, un grupo serio con letras románticas, siempre tristes y con protagonistas desgraciados.

Enrique había emprendido una carrera en solitario desde hacía unos años, como cantante de Los Problemas, una banda compuesta por músicos ajenos al mundo del rock, en el que daba rienda suelta a sus temas más íntimos y a su afición por las rancheras. Pero aunque la actividad de Urquijo con Los Problemas era muy intensa, lo cierto es que la sombra del éxito de Los Secretos ha perseguido tanto a Enrique como a su hermano Alvaro en sus trayectorias en solitario, hasta el punto de replantearse el futuro del grupo.

Y es que es imposible dejar de lado casi 20 años de carrera que han dado como resultado nueve discos con canciones himno como Déjame, Sobre un vidrio mojado o Y nos dieron las diez (compuesta por Enrique e interpretada por Joaquín Sabina). Una huella que, de hecho, sigue marcando el panorama musical. Precisamente hoy se publica un nuevo disco de la colección Grandes éxitos de Los Secretos (que Alvaro y Enrique tenían pensado presentar en directo el jueves que viene). Justamente el primer disco de Grandes éxitos que la compañía Dro publicó en 1997, con unas ventas de 200.000 ejemplares, fue el que hizo remontar la carrera de Los Secretos, después de un periodo crítico.

Las espectaculares ventas demostraban que el romanticismo desgarrado y urbano de Los Secretos seguían interesando al público más joven, además de formar parte de la banda sonora de una buena parte de la juventud madura que ha tarareado aquello de «tus ojos de perdida no me dejan soñar».

El músico desaparecido deja viuda y una hija.

Silvia Grijalba

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