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La organización criminal pide a cambio un proceso de negociación con el Estado

Los terroristas de ETA anuncian el ‘fin de sus actividades armadas’ de forma definitiva, PP y el PSOE lo consideran su rendición

HECHOS

El 20.10.2012 la organización Euskadi Ta Askatasuna, responsable de cientos de asesinatos, emitió un nuevo comunicado anunciando el fin de ‘sus actividades armadas para abrir un proceso de negociación’

COMUNICADO DE ETA:

Declaración de ETA Euskadi Ta Askatasuna, organización socialista revolucionaria vasca de liberación nacional, desea mediante esta Declaración dar a conocer su decisión: ETA considera que la Conferencia Internacional celebrada recientemente en Euskal Herria es una iniciativa de gran trascendencia política. La resolución acordada reúne los ingredientes para una solución integral del conflicto y cuenta con el apoyo de amplios sectores de la sociedad vasca y de la comunidad internacional. En Euskal Herria se está abriendo un nuevo tiempo político. Estamos ante una oportunidad histórica para dar una solución justa y democrática al secular conflicto político. Frente a la violencia y la represión, el diálogo y el acuerdo deben caracterizar el nuevo ciclo. El reconocimiento de Euskal Herria y el respeto a la voluntad popular deben prevalecer sobre la imposición. Ese es el deseo de la mayoría de la ciudadanía vasca. La lucha de largos años ha creado esta oportunidad. No ha sido un camino fácil. La crudeza de la lucha se ha llevado a muchas compañeras y compañeros para siempre. Otros están sufriendo la cárcel o el exilio. Para ellos y ellas nuestro reconocimiento y más sentido homenaje. En adelante, el camino tampoco será fácil. Ante la imposición que aún perdura, cada paso, cada logro, será fruto del esfuerzo y de la lucha de la ciudadanía vasca. A lo largo de estos años Euskal Herria ha acumulado la experiencia y fuerza necesaria para afrontar este camino y tiene también la determinación para hacerlo. Es tiempo de mirar al futuro con esperanza. Es tiempo también de actuar con responsabilidad y valentía. Por todo ello, ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. ETA hace un llamamiento a los gobiernos de España y Francia para abrir un proceso de diálogo directo que tenga por objetivo la resolución de las consecuencias del conflicto y, así, la superación de la confrontación armada. ETA con esta declaración histórica muestra su compromiso claro, firme y definitivo. ETA, por último, hace un llamamiento a la sociedad vasca para que se implique en este proceso de soluciones hasta construir un escenario de paz y libertad. GORA EUSKAL HERRIA ASKATUTA! GORA EUSKAL HERRIA SOZIALISTA! JO TA KE INDEPENDENTZIA ETA SOZIALISMOA LORTU ARTE! En Euskal Herria, a 20 de octubre de 2011

DESDE LA IZQUIERDA CELEBRAN LO QUE VEN COMO EL TRIUNFO DE LA DEMOCRACIA CONTRA EL TERRORISMO

izquierda_comunicado_ETA Gran Wyoming (‘El Intermedio’, LA SEXTA): Es un gran día para los amenazados (…) también es un gran día para todos los ciudadanos vascos (…). Ya lo véis amigos, esta es la España que nos deja Zapatero. Ha dejado en el paro hasta a los de ETA.

D. Xabier Fortes (‘La Noche en 24 horas’, TVE): “Todos los líderes políticos están de acuerdo en una cosa: es el fin de ETA y es la derrota de la banda asesins.  El triunfo del Estado de derecho y sin condiciones.

D. Antonio García Ferreras (‘Al Rojo Vivo’, LA SEXTA): “No podemos olvidar a los que se han dejado la vida para que podamos vivir lo que estamos viviendo, tarde y noche para la historia. Tras este anuncio importantísimo y sin ambigüedades. (…) ETA abandona la violencia y la muerte tras 50 años de terror. Victoria para la democracia. Ahora comienza otro gran reto, el de la reconciliación y la convivencia. Pero ahora por fin, Euskadi, sin ETA.

Fernando Jáuregui (‘La Noche en 24 horas’, TVE): “Todo el mundo debería estar muy alegre. A ETA no le hemos dado nada. No ha conseguido nada de nada. Tiene 800 individuos pudriéndose en la cárcel. Se acercarán, no pasa nada. No ha habido declaración de autodeterminación, no ha habido anexión de Navarra.

José Luis (‘Al Rojo Vivo’, LA SEXTA): “Lo que me fastidia es que ya veo que hay políticos y medios de comunicación que están siendo muy miserables y lo que están viendo es lo pequeñito. Están diciendo que esto es el pago a ETA por la negociación con el Gobierno. Eso es miserable. En estos momentos me parece miserable”.

EN LA DERECHA LAMENTAN LO QUE VEN COMO EL TRIUNFO DEL TERRORISMO ANTE EL ESTADO

Derecha_comunicado_ETA

D. Carlos Cuesta (‘Con el Mundo a Cuestas’, VEO-TV): “los nombres que están viendo detrás, son los nombres de las víctimas que no creen que estos comunicados de ETA, sino que creen en una cosa llamada justicia. Si alguien incumple la ley. pasa por los tribunales, se le condena a una pena y cumple la pena. No acaban negociando con un Gobierno, obteniendo bene

D. Melchor Miralles (‘Con Voz y Voto’, TELEMADRID): “No hablan ni de su disolución ni de la entrega de las armas. Yo no quiero un final de ETA ofensivo para las víctimas. La historia de estos encapuchados está escrita con la crónica de centenares de asesinatos. Exige un final que no sea una ofensa a las víctimas. ETA ha sabido matar, pero ETA no quiere morir”.ficios penitenciarios y que se le acabe entregando el control de una comunidad autónoma para que la conviertan en país. Son dos conceptos distintos. Uno es el de la gente que sale aquí detrás y sus familias y el otro es el del Gobierno. (…) ¿Este Gobierno nos quiere hacer creer que el comunicado de unos encapuchados son el aval de una democracia”.

D. Mario Conde (‘El Gato al Agua’, INTERECONOMÍA): “Lo dice ETA. Como quien lo dice es una banda que se dedica a matar, por lo que yo no me creo nada. A partir de aquí no hay buenas noticias. No es una buena noticia que ETA no se disuelva, no es una buena noticia que ETA no entregue las armas, no es una buena noticia que ETA siga insistiendo en la existencia de un conflicto vasco que es un invento. Jamás ha habido un conflicto jurídico-político, lo que ha existido es un conflicto con unos señores que se han dedicado a matar (…) no es una buena noticia que ETA se olvide de los asesinados.

D. Eduardo García Serrano (‘El Gato al Agua’, INTERECONOMÍA): “No es el fin de ETA en absoluto. ETA ha triunfado en toda la línea. Los postulados de ETA han triunfado en toda la línea. (…) ¡Ningún ciudadano puede entender cómo una banda de asesinos ha podido poner de rodillas al Estado! ¡ETA ha podido con el Estado porque tiene complicidades políticas!

FRANCISCO JOSÉ ALCARAZ vs FEDERICO QUEVEDO

avt_alcaraz El ex presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, D. Francisco José Alcaraz, que tras abandonar la asociación creó una nueva, dirigió duros ataques al Partido Popular por no sumarse al discurso de que ETA había ganado la batalla al Estado, que se estaba rindiendo ante los criminales. El periodista D. Federico Quevedo recriminó su actitud habiendo un choque de ambos desde la red social.

22 Octubre 2011

ETA decidió su fin en julio

Luis R. Aizpeolea

ETA anunció el jueves una decisión histórica, el final de 43 años de terrorismo en los que ha dejado 829 víctimas mortales. La decisión de abandonar definitivamente las armas la tomó durante el verano, probablemente en julio. El dirigente de la izquierda abertzale Rufi Etxeberria dijo en la prensa vasca el pasado 11 de septiembre: “No tenemos ninguna duda de que ETA ha tomado la decisión de dejarlo”. ETA tardó varias semanas en escenificarlo. Lo hizo el pasado jueves, a través de un comunicado enviado a los diarios Gara y Berria. Para facilitarlo, la izquierda abertzale, su antiguo brazo político, organizó una conferencia internacional en San Sebastián, en el Palacio de Aiete, protagonizada por seis personalidades internacionales –el ex secretario general de la ONU, Kofi Annan; los ex primeros ministros irlandés y noruega, Bertie Ahern y Gro Harlem Brutland; el exministro del Interior francés, Pierre Joxe; Jonathan Powell, exjefe deGabinete del ex primer ministro británico, Tony Blair, y el líder del Sinn Fein, Gerry Adams.

El comunicado que leyó ETA, el jueves, fue precedido de otro que el lunes leyeron en San Sebastián, las personalidades internacionales. Este texto reclamaba a ETA el cese definitivo de la violencia a cambio de medidas favorables para sus presos. Y se limitaba a sugerir algunas iniciativas políticas, como una mesa departidos y la celebración de una consulta. Fue el líder del Grupo Internacional de Contacto, Brian Currin, experto sudafricano en la resolución de conflictos, y uno de los organizadores del evento el que redactó el texto, tras consultar con la izquierda abertzale y Paul Ríos, del movimiento social vasco Lokarri, también organizador del evento.

El texto tuvo un rechazo generalizado en los medios de comunicación por mezclar con el esperado anuncio de cese definitivo de la violencia asuntos políticos. Entre el martes y el jueves, Brian Currin, animado por la izquierda abertzale, convenció a ETA que redactara un comunicado claro y preciso sobre el cese definitivo de la violencia y abandonara sus textos farragosos habituales. Eso explica que el comunicado de ETA de cese definitivo de la violencia haya sido uno de los más cortos de su historia.

Para llegar hasta ahí, ETA necesitó medio año en asimilar el compromiso público de la izquierda abertzale de rechazar la violencia de la banda, recogido en los estatutos de Sortu, su nuevo partido, que el propio Etxeberria y el abogado Iñigo Iruin dieron a conocer el pasado 7 de febrero en Bilbao.

Fue la presentación de los estatutos de Sortu lo que marcó el paso del Rubicón del final de la violencia de ETA desde que la izquierda abertzale decidió tomar la vanguardia del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco y desplazar a un segundo término a la banda terrorista cuando en febrero de 2010 las bases de la izquierda abertzale aprobaron, en un proceso asambleario, por una mayoría del 80%, el documento Zutik Euskalherria, que apostaba como nueva estrategia por las vías pacíficas para lograr sus objetivos políticos.

El triunfo de Bildu y el avance electoral del PP impulsaron la decisión de ETA

Fue también el principal salto en el vacío de la izquierda abertzale, de forzar a ETA a avanzar corriendo riesgos, en un proceso en el que apostó por convencer a la banda terrorista ETA y no romper con ella. Esa fue su decisión desde un comienzo ante el requerimiento de Alfredo Pérez Rubalcaba, ministro del Interior hasta octubre de 2010, que en sus pronunciamientos instaba a la izquierda abertzale a elegir entre convencer a ETA o romper con ella si quería recuperar su legalidad. El precio que tuvo que pagar la izquierda abertzale por tratar de convencer a ETA y no romper con ella fue el de un proceso muy lento.Cinco años si se tiene en cuenta que desde que ETA rompió la tregua de 2006 en diciembre de aquel año y casi dos desde que las bases de la izquierda abertzale votaron masivamente por las vías pacíficas y políticas para luchar pos sus objetivos políticos.

Además de la presión policial, judicial y social, en la decisión final de ETA pesó la presión de la izquierda abertzale y el excelente resultado que esta formación obtuvo en las elecciones municipales del 22 de mayo, a través de la coalición Bildu. El mejor resultado de su historia, un 25% de los votos. Era la prueba definitiva de que la estrategia de la izquierda abertzale funcionaba frente a la desastrosa situación de la banda terrorista.

La euforia de los líderes de la izquierda abertzale el 22 de mayo radicaba no solo en la recuperación de su presencia institucional sino,también, en que habían ganado definitivamente la batalla a ETA por la vanguardia del movimiento político, que corrió el riesgo de desaparecer , sobretodo, tras el atentado de la T-4 en Barajas en diciembre de 2006. Porque en esta historia, desde el final del proceso de 2006, la única negociación que ha habido es la de la izquierda abertzale con ETA para lograr su cese definitivo.Ni el Gobierno central ni el vasco ni los partidos han intervenido para nada en este período. Ha sido todo un contencioso entre la izquierda abertzale y ETA.

Josu Ternera estuvo detrás de la decisión de ETA, según algunos expertos

Nadie se atreve a asegurar nada. Pero algunos expertos ven la mano de Josu Urrutikoetxea, Josu Ternera, en la decisión última de ETA de terminar con la violencia definitivamente y que habría regresado para poner el punto final a una banda terrorista descabezada y absolutamente desconcertada por los golpes policiales y por sus querellas internas, durante la tregua de 2006 y después.

Con la decisión de ETA en la mano, en el verano de 2011, muy probablemente en julio , la izquierda abertzale pretendía lograr, después de la legalización de Bildu y de su resultado electoral, y antes del anuncio del cese definitivo de la banda, otros dos éxitos políticos. El primero, la legalización de Sortu, su propio partido, ya que Bildu es una coalición en la que forman parte, además de la izquierda abertzale, Eusko Alkartasuna y Alternatiba. El segundo era la revisión de la aplicación de la doctrina Parot,que podría dejar en la calle a decenas de presos de ETA en poco tiempo.

Ambas decisiones estaban pendientes del Tribunal Constitucional. La primera era muy posible tras la legalización de Bildu, en mayo. Y la segunda tenía muy buenas perspectivas tras conocerse algunas de las deliberaciones de los magistrados del alto tribunal.

Pero este esquema de la izquierda abertzale se quiebra cuando el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decide el 29 de julio adelantar al 20 de noviembre las elecciones previstas para marzo de 2012. La izquierda abertzale se encuentra que para el 20 de noviembre ya no tiene margen para que el Tribunal Constitucional se pronuncie.

En ese momento existe alguna tentación en la izquierda abertzale de tirar la toalla y esperar al cambio de Gobierno para escenificar el final. Pero se impone la idea de Rufi Etxeberria de seguir adelante con la hoja de ruta marcada. Es más.Los dirigentes de la izquierda abertzale creen conveniente no retrasar la decisión al cambio de Gobierno para consolidar su proceso y poner muy difícilla marcha atrás al nuevo Ejecutivo en el caso probable de que ganara el PP las elecciones del 20 de noviembre, según las encuestas.

Aunque la izquierda abertzale calcula que el PP moderará sus posiciones si llega al Gobierno, como lo empieza a confirmar Mariano Rajoy con su intervención al conocer el comunicado del cese definitivo de ETA, del jueves, teme que las presiones de la derecha mediática, algunas asociaciones de víctimas y un sector de la Guardia Civil le empujen a retroceder en su proceso.

Antes de acabar el verano, la izquierda abertzale planifica su hoja de ruta para relanzarla el primer fin de semana de octubre. De forma escalonada se escenifica la disolución de Ekin, los comisarios políticos de ETA dentro de la izquierda abertzale, que habían salido derrotados de las asambleas de febrero de 2010, pero con su disolución confirman que la izquierda abertzale es soberana en el llamado Movimiento Nacional de Liberación Vasco. Y la asunción pública del colectivo de presos de ETA de la Declaración de Gernika que, suscrita en septiembre de 2010 por la izquierda abertzale, Eusko Alkartasuna , Aralar y Alternatiba, que había pedido a la banda que avanzara hacia el final definitivo de la violencia.

Mientras se producen estos acontecimientos, la izquierda abertzale ya está organizando la Conferencia Internacional de San Sebastián. Ya a primeros de agosto, el nuevo alcalde de la ciudad, Juan Karlos Izaguirre, de Bildu, reunió a los exalcaldes -Iñaki Albistur, del PNV, y Odón Elorza, del PSE- para consultarles sobre el uso del Palacio de Aiete, propiedad municipal,para poder reunir allí al Grupo Internacional de Contacto, que estaba destinado, desde el mandato de Elorza, a ser foro por la paz.

En el más estricto secreto, la izquierda abertzale encarga al movimiento social vasco Lokarri, que preside Paul Ríos, y al Grupo Internacional de Contacto, que lidera el abogado sudafricano Brian Currin, conocido por su papel en los procesos de pazirlandés y surafricano, la organización de la Conferencia.

La izquierda abertzale se inspira para celebrar la conferencia en el proceso de paz de 2006. En dicho proceso, los partidos protagonistas –PSE, PNV e izquierda abertzale- decidieron durante las conversaciones políticas de Loiola celebrar el acuerdo al que llegaran con una conferencia. Con aquel acuerdo trataban de escenificar lo que, en la terminología de la resolución de conflictos, se denominaba el “paso de la fase deliberativa a la resolutiva” o “punto cero”. A aquella conferencia le quisieron dar rango local, la iba a organizar Eusko Ikaskuntza (Sociedad de Estudios Vascos) y sus asistentes iban a ser los partidos y organizaciones sociales vascas. Finalmente, no se celebró porque ETA no aceptó a la izquierda abertzale el acuerdo político al que había llegado con el PSE y el PNV.

Pero el nuevo proceso de la izquierda abertzale, al ser unilateral, esto es, el resultado de sus idas y venidas con ETA, cambia de esquema. Decide darle a la conferencia rango internacional. ETA siempre había pretendido “internacionalizar el conflicto”.La izquierda abertzale tenía claro que la presencia de personalidades internacionales en San Sebastián era el escenario perfecto para facilitar que ETA hiciera pública su decisión de cese definitivo de la violencia.

Brian Currin moviliza al Grupo Internacional de Contacto,que se había presentado en enero en Bilbao, para atraer a personalidades internacionales relevantes a San Sebastián. Inmediatamente se asegura de la presencia del líder del Sinn Fein, Gerry Adams, y del primer ministro irlandés,Bertie Ahern, comprometidos ambos en el proceso de paz irlandés y en proceso de paz de 2006 en España.

Lo mismo sucede con Jonathan Powell, ex jefe de Gabinete del ex primer ministro británico, Tony Blair, que también participó activamente en el proceso de pazde 2006 en España por decisión de Blair. Blair estuvo a punto de acudir a San Sebastián. Finalmente no lo hizo, pero al día siguiente envió un texto de apoyo a la conferencia a través de Lokarri. En 2006, Blair se implicó con Zapatero para tratar de sacar adelante aquel proceso dialogado que ETA frustró en la T-4 de Barajas.

Además de Blair, el Grupo Internacional sumó a otras dos personalidades pertenecientes a la Internacional Socialista: la primera ministra noruega, Gro Harlem Brutland, y el ex ministro del Interior francés, bajo el mandato de Francois Mitterrand,Pierre Joxe. La incorporación de este último a la Conferencia le daba una impronta especial. Como ministro del Interior francés había detenido a decenas de militantes etarras en el sur de Francia en la década de los años ochenta. Y, finalmente, suma al ex secretario general de la ONU, Kofi Annan.

En ese punto, el presidente del PNV, Iñigo Urkullu, en contacto con la izquierda abertzale, juega un papel. Habla con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y le pide que no entorpezca la celebración de la conferencia. También lo hace con el líder del PP vasco,Antonio Basagoiti, al que, también, garantiza que la conferencia internacional no es el resultado de una negociación entre el Gobierno y los partidos con ETA.Y que el final de ETA no tendrá ningún tipo de contrapartida política.

Rajoy es informado puntualmente de lo que está sucediendo por Basagoiti. Y se fían de la información de Urkullu con el que el propio Rajoy mantiene una relación fluida desde un año antes. Rajoy es informado, a su vez, por el propio Zapatero. Ambos hablan, también, con regularidad sobre los acontecimientos.

El Gobierno, tanto central como el vasco de Patxi López, deciden desde un comienzo no asistir a la conferencia porque es la escenificación del final de ETA, precedida de una negociación entre la izquierda abertzale y la banda, en la que no tienen que ver. Si algo tienen que ver es por la vía indirecta, con la detención por parte de las Fuerzas de Seguridad del Estado y de la Ertzaintza de los etarras más peligrosos, desde la ruptura de la tregua de 2006, que tanto debilitó a la banda y permitió a la izquierda abertzale imponerse por vez primera sobre ella.

La historia del final de ETA no se explica sin las desavenencias entre su anterior brazo político y la banda terrorista. Y estas desavenencias se agudizan con la ruptura de la tregua de 2006, con el atentado de T-4 de Barajas. El principal dirigente de la izquierda abertzale, Arnaldo Otegi, lo reconoció en su alegato ante la Audiencia Nacional en el juicio por el caso Bateragune –que le condenó a diez años de cárcel por colaboración con banda armada- el pasado siete de julio.

ETA y la izquierda abertzale toman, a partir de esa ruptura, caminos diferentes. Mientras Otegi, Díez Usabiaga y Etxeberria apuestan por alejarse de la violencia para salvar el movimiento político de la izquierda abertzale, ETA decide, en una asamblea celebrada en 2007, la continuidad del terrorismo. Inicia una campaña de atentados que culmina en julio de 2009 con el asesinato de dos guardias civiles,con un balance de once muertos. En esa etapa las relaciones son prácticamente inexistentes

Las relaciones entre ETA y la izquierda abertzale pasan a otra dimensión a partir de noviembre de 2009 cuando los líderes del anterior brazo político de la banda deciden hacer pública su apuesta por las vías políticas y pacíficas, con la presentación del documento Zutik Euskalherria.Para ese momento, ETA está prácticamente descabezada por las Fuerzas de Seguridad. Aún se mantiene la pugna por la vanguardia del llamado Movimiento de Liberación Nacional Vasco.

Pero dos hechos vuelcan la situación a favor de la izquierda abertzale y contra ETA. Por un lado, las bases de la izquierda abertzale apoyan masivamente la decisión de sus líderes de alejarse de la violencia. Esto sucede en febrero de 2010 y en mayo, las Fuerzas de Seguridad detienen en Francia a Mikel Carrera, el último líder importante de ETA, que era el último obstáculo para que la izquierda abertzale se impusiera a la banda.

De hecho, a partir de esta detención todo se acelera.ETA declara en septiembre de 2010 una tregua. En enero de 2011 la hace permanente y verificable y elimina la extorsión y la kale borroka. Y un mes después, en febrero, la izquierda abertzale pega otro tirón, el definitivo, con la presentación de los estatutos de su nuevo partido, Sortu, en los que se rechaza expresamente la violencia de ETA. Una vez que ETA lo asimila, para lo que necesita varios meses, solo quedaba la escenificación de su final.

26 Octubre 2011

El 29, con las víctimas

Federico Jiménez Losantos

ESTAMOS como cuando llegó Zapatero, pero muchísimo peor. Del 2004 al 2005, el Gobierno privilegió por encima de cualquier otra fuerza política sus relaciones con la banda terrorista ETA. Y digo fuerza política porque lo que hace la ETA es política mediante la violencia, igual que los primeros terroristas modernos -nihilistas y anarquistas- cuando inventaron la propaganda por el hecho. En la sociedad actual, la propaganda es el hecho mismo y hay hechos que son sólo propaganda. Pero nunca como en el 2005 el Gobierno y muchos poderes del Estado se habían implicado en una colaboración estrechísima con la ETA, que fue mucho más allá de la negociación. Las actas de las reuniones de los etarras con los enviados del Gobierno prueban hasta qué punto delitos atroces como el chivatazo del Faisán, reivindicado por el alter hiper ego de Garzón, Gómez Benítez, eran prueba de la «buena voluntad negociado-ra» de Zapatero. Porque la buena voluntad no la debían demostrar los etarras, sino los policías. ¿Cabía mayor indignidad?

Cabía. La diferencia entre aquel «proceso de paz» de 2005, coronado por un «alto el fuego permanente, global y verificable», calcado a la engañifa de ahora, y el de 2011 es que entonces las víctimas del terrorismo, humilladas y perseguidas por Zapatero, Peces-Barba, Conde-Pumpido, Alonso, Rubalcaba y demás cuadrilla no estuvieron solas. El PP de Rajoy, con Acebes en Génova 13 y Zaplana en el Parlamento, apoyó de muchas formas las grandes manifestaciones contra el diálogo del Gobierno y la ETA. Esta vez, la indignidad de los políticos ha sido peor que en 2005, aunque la hayan protagonizado los mismos que entonces nos vendieron una paz que no pasaba de compadreo con el terrorismo separatista. La gran traición del 2011 es, simplemente, la continuación de la de 2005, pero con la complicidad del PP. No sé si Rajoy apoyaba en 2005 a las víctimas porque le convenía o si apoya ahora al Gobierno del PSOE porque le conviene. Allá él. Lo que sé es que las víctimas del terrorismo están más solas que nunca y siguen siendo la referencia moral de una sociedad que, en tiempos mejores, luchó contra la ETA heroicamente. Por eso, este sábado 29 a la una de la tarde, en la plaza de la República Dominicana, muchos acompañaremos a Alcaraz, la AVT y otras asociaciones de víctimas. Creemos en lo mismo que en 2005. Otros no quieren recordar lo que decían que creían.

29 Octubre 2011

Sobre las víctimas y el modo en que se las maneja en contra del PP

Federico Quevedo

“Uno, que ha sido terrorista antes que demócrata, sabe lo fácil que es poner patas arriba todo el sistema. Y no principalmente con la realización de un atentado, sino con su posterior manipulación por los grupos alrededor del poder, en función de sus intereses particulares”. Quien esto escribe es EduardoTeo Uriarte en su libro Mirando atrás, una memoria de su vida especialmente centrada en los tiempos en los que militó en ETA pm, fue condenado a muerte en el Proceso de Burgos en el que también lo fue el ya fallecido Mario Onaindía, abandonó ETA y se ‘convirtió’ al constitucionalismo junto a sus compañeros de Euskadiko Ezkerra para acabar siendo el gerente de la Fundación para la Libertad que preside Nicolás Redondo Terreros.

En la madrugada del viernes falleció uno de los compañeros de viaje de Teo, Juan Mari Bandrés, el abogado que defendió a Onaindía en el Proceso de Burgos y con quien fundaría luego EE, que mas tarde acabaría diluyéndose en las filas del PSE. Esozi Leturiondo, la viuda de Mario, dijo el viernes que tanto su marido como Bandrés estarían satisfechos y serían optimistas ante la nueva situación generada tras el anuncio de ETA de abandonar definitivamente la lucha armada. Es más, Leturiondo  dijo ayer algo que este servidor ya había escrito el pasado lunes, y señaló que ambos, Bándres y Onaindía, sentirían “un gran alivio”, pese a que aún falta mucho camino por recorrer, ya que “queda por conquistar la convivencia”. Y es verdad que va a costar mucho conquistar esa convivencia, no se si tanto como lo que ha costado acabar con ETA, pero casi.

Y en ese camino, los demócratas, y es seguro que tanto Bandrés como Onaindía dirían lo mismo, no podemos ni debemos olvidar que la historia de estos cincuenta años de terror la escriben las víctimas de ETA, y que bajo ninguna circunstancia el final de ETA puede significar una derrota de su memoria frente a los energúmenos de la izquierda abertzale, ni una cesión del Estado de Derecho en la necesaria búsqueda de Justicia, que no de venganza, por los crímenes que los etarras han cometido. Mariano Rajoy, líder del PP y casi seguro próximo presidente del Gobierno de España, así se lo dijo el jueves a la presidenta de la AVT, Ángeles Pedraza, y me consta que más allá de alguna irreflexiva actuación de miembros del Partido Socialista, esa es también la posición que en estos momentos prima en ese partido, y que una vez pasado el Rubicón del 20N la política de unidad ante este nuevo escenario se va a imponer y va a marcar la agenda de un proceso que esta vez sí debe conducir hacia un final sin marcha atrás.

Quizás algunos pensaron que el final de ETA sería, como pensaba Mario Onaindía del final del franquismo, “una explosión de júbilo y libertad, y al final había sido una lenta agonía que parecía montada par evitar la alegría que provocaba la desaparición de su régimen”, pero el hecho es que ese final está ahí, y sin embargo parece que hay grupos empeñados en manipular esta situación en beneficio de sus propios intereses. No tiene ningún sentido, y soy plenamente consciente de lo que me va a significar decir y escribir esto, que las víctimas del terrorismo se manifiesten este fin de semana en Madrid, salvo que fuera para celebrar el fin de ETA, y no es esa precisamente la razón de la convocatoria, sino que responde a una obsesiva y equivocada interpretación de la realidad que quiere ver en estas circunstancias una afrenta casi universal a las víctimas del terrorismo.

Da igual que la Monarquía, los partidos políticos, los principales medios de comunicación, la propia policía encargada de la lucha contra ETA hayan saludado, con las debidas cautelas y la obligada prudencia, la decisión de ETA y la hayan valorado como su derrota o, dicho de otro modo, como la victoria de la democracia frente al terror. Algunos siguen empeñados en convencernos de que una especie de conjura universal orquestada desde el Vaticano hasta la Casa Blanca actúa contra las víctimas, y se aprovechan de la inocencia de éstas, de su natural escepticismo ante una situación que habían imaginado lógicamente de otra manera, para convocarlas a un acto colectivo de incredulidad y de rabia, como si en lugar de haber anunciado ETA el final de la lucha armada lo que hubiese anunciado es su principio, o su vuelta.

¿Contra quien se dirigen esos dardos envenenados por el resentimiento con los que cierto locutor de radio venido a menos consigue incendiar cada mañana el ánimo de quienes han sufrido en sus carnes la crudeza del terror? Contra el PP. Ni él, ni quien a través de su twitter le abrió las primeras páginas del diario EL MUNDO de nuevo para enfrentar a las víctimas con Mariano Rajoy, le perdonan al líder del PP que ganara aquel Congreso de Valencia y mucho menos que ahora se vea a punto de subir las escalinatas de La Moncloa no para saludar al presidente sino para ocupar su sitio. Y en esa estrategia perversa cuentan con la colaboración de un hombre, de un pobre ciudadano que sufrió el látigo del terror y cuya ignorancia fue aprovechada oportunamente por estos estrategas de la rencilla para utilizarlo contra el centro-derecha.

Hubo otras veces en las que la censura de las víctimas tenía sentido, porque había un Gobierno empeñado en acabar con ETA por el camino fácil de la cesión a su chantaje. Pero no es el caso. No hay mesa, ni negociación, ni ha habido concesiones si aceptamos que el objetivo de ETA –la independencia del País Vasco- sigue igual de lejos hoy que antes del comunicado. Ni va a haber mesa, ni negociación, ni concesiones porque Mariano Rajoy ya ha dejado claro que no va a ser así. ¿Para que entonces movilizar a las víctimas, si no es bajo la falsa y perversa aseveración de que ha sido el PP el que se ha rendido a ETA, como dice ese personaje todas las mañanas a través de su micrófono? Y, ¿porqué tienen las víctimas que hacerles el juego a estos premios Nóbel de la conspiración?

Se que de no haber mediado la convocatoria de VCT, el resto de las organizaciones de víctimas no hubieran movido ni un dedo por manifestarse de nuevo en las calles de Madrid, pero esta vez no les quedaba más remedio a muchas de ellas que unirse para evitar, precisamente, que la organización de Alcaraz capitalizara esa sensación de desencanto que se ha instalado en muchas víctimas tras el comunicado de ETA. Más allá de lo que pase el sábado –y corren el riesgo de verse muy poco acompañadas- las víctimas deberían saber que siguen siendo nuestro referente moral, que siguen siendo las letras con las que se escribe esta larga historia de terror, y que nadie con dos dedos de frente va a dejar que en sus estertores finales ETA las humille. Y por eso, simplemente por eso, no deberían dejar tampoco que nadie las manipule y las maneje para ir contra el sistema en función de unos determinados intereses particulares.

21 Octubre 2011

Punto final a la pesadilla

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

La democracia española ha triunfado contra los fanáticos que, arrogándose una representación que los ciudadanos vascos jamás les concedieron, asesinaron a más de 800 personas. ETA ha anunciado que abandona la violencia, la pesadilla ha terminado.

Los asesinatos de la banda terrorista sumieron en el desconsuelo a miles de hijos condenados a crecer sin el amor y la protección de sus padres, a los que nunca volverían a ver vivos después de un día fatídico en que salieron de sus casas, y violaron, en fin, el elemental derecho, no ya de cualquier ciudadano, sino de cualquier ser humano, a una vida cotidiana y sin miedo. Esa y no otra es la cosecha de los 43 años de historia criminal de ETA; esa y no otra es la responsabilidad que, al margen de la que incumbe a las leyes, han asumido los terroristas ante quienes padecieron su azote y quienes solo el azar libró de padecerlo, pero también ante ellos mismos. Porque son ellos, mejor que nadie, quienes saben que necesitan exhibir un impostado orgullo de patriotas revolucionarios para no verse reflejados cada mañana en el espejo como lo que son, hombres y mujeres con las manos manchadas de sangre.

Aseguran en su comunicado de renuncia al crimen que un tiempo nuevo se ha abierto en Euskadi, y tienen razón. Pero se cuidan mucho de decir que se ha abierto ese tiempo nuevo porque ellos, y solo ellos, han decidido no seguir manteniéndolo cerrado recurriendo a la mayor indignidad en la que ha incurrido desde siempre la violencia que se quiere política, y que consiste en elogiar el mal además de perpetrarlo. Si la democracia española ha triunfado es porque, gracias a su inquebrantable resistencia, ha llevado a los terroristas al punto en el que hoy se encuentran, y es que, como no se atreven a elogiar el mal, tampoco se atreven ya a perpetrarlo. Podrán decir que en estos interminables años de sufrimiento, también la democracia perpetró el mal en contadas ocasiones de furia y extravío. Y es verdad que lo perpetró, para vergüenza de los demócratas. Pero también para su honra, la democracia nunca lo elogió y nunca lo dejó impune, aplicando las mismas leyes, exactamente las mismas, con las que los terroristas eran enjuiciados por sus crímenes.

Crímenes inútiles

El tiempo nuevo que se ha abierto en Euskadi no es resultado de que la democracia se haya acercado a los terroristas, sino de que los terroristas, enfrentados a la inutilidad de sus crímenes, han decidido acogerse a ella. Podían haberlo decidido hace un año, una década, dos décadas o, incluso, más tiempo todavía. Por ejemplo, cuando la frágil democracia que ellos querían poner en jaque, provocando la reacción de los reductos todavía activos del franquismo, tuvo el inmenso coraje de concederles una amnistía completa y de ofrecerles la ocasión de publicar un comunicado exactamente en los mismos términos que el de ayer. Aquel sí era un tiempo verdaderamente nuevo para todos, no como este, que solo lo es para quienes, obstinándose en el crimen durante 30 años más, han terminado por convencerse de que nunca, nunca, conseguirían sus propósitos mediante el terror, y tratan ahora de salvar sus conciencias diciendo que abandonan porque el mundo a su alrededor ha cambiado, no porque ellos han asumido finalmente su derrota ante una democracia que es la misma de entonces, solo que con inconmensurable lastre de dolor.

La conferencia internacional a la que han recurrido los terroristas para solemnizar su final no merece ser enjuiciada, puesto que no ha sido otra cosa que un capítulo de su liturgia para anunciar lo único que, en definitiva, importaba, que es la renuncia al terror. La presencia de personalidades internacionales no pudo ocultar, sin embargo, que en esa ceremonia no se presentaron dos partes para firmar ninguna paz. La supuesta guerra, el supuesto conflicto cuyo final anticipaba era tan solo la guerra, el conflicto de una secta fanática que, entregada a un juego macabro, se erigió en ejército alucinado y se inventó otro enemigo, compuesto de ciudadanos que desarrollaban sus oficios ateniéndose a las leyes democráticas. Si alguna paz se ha firmado con el comunicado de ayer, es la de los terroristas consigo mismos. Y esa paz, tan unilateral como lo fue la supuesta guerra y el supuesto conflicto, no sirve para lo que, en último extremo, pretendían y pretenden los terroristas: para dotar de un sentido a sus crímenes, para convencerse ellos y convencer a quienes hasta ayer podían ser sus víctimas de que tanta muerte y destrucción ha servido para algo.

El mérito de todos

Se acerca una campaña electoral, la primera en la historia de la democracia española en la que los terroristas no estarán presentes. Lo estarán, en cambio, quienes durante todos estos años han defendido idénticas ideas a las que invocaban los terroristas y sin, además, rechazar sus execrables métodos. Si la democracia ha triunfado contra quienes asesinaban y extorsionaban, no hay razones para temer que sucumba a manos de quienes, sin armas, se han plegado a aceptar sus reglas. El triunfo de la democracia española sobre el terrorismo es el mérito de todos. Pero pocos responsables políticos españoles han trabajado más y mejor para arrinconar a ETA que Alfredo Pérez Rubalcaba. En sus cinco años como ministro del Interior, obviamente, pues ha sido la peor y definitiva época para la banda. Pero también en su participación como representante del PSOE en la firma del Pacto por las Libertades y contra el Terrorismo. A partir de ahora es también la responsabilidad de todos hacer que la renuncia de los terroristas sea irreversible, que las instituciones democráticas sigan demostrando su fortaleza y que las víctimas de esta interminable locura no sufran, ahora que la violencia no les acecha, el oprobio que no logró mientras estuvo presente.

El más trágico problema que ha padecido la democracia española ha desaparecido, no porque haya llegado la paz, sino porque una secta de fanáticos ha desistido cuando esperaban que fuera la democracia española la que desistiera. Es la más poderosa razón para el orgullo, pero también para el recuerdo y el duelo por tantos ciudadanos que hoy no pueden contarse entre los que forman un país que quiere enfrentarse a sus muchas dificultades, sabiendo que la discrepancia no se volverá a pagar con la vida.

21 Octubre 2011

ETA mueve ficha de cara a las elecciones

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

A LA SOLEMNIDAD con la que el presidente del Gobierno anunció anoche el «final» del terrorismo en España una hora después de que tres encapuchados comunicaran que ETA ha acordado el «cese definitivo de su actividad armada» cabe responder con rotundidad que la banda sigue activa. En la reserva, si se quiere, pero activa. El matiz, fundamental, que ni Zapatero ni su Ejecutivo han querido ver ni ayer ni en los últimos meses, es que la ausencia de atentados no supone la desaparición de ETA, que sólo será verdadera cuando entregue las armas y se autodisuelva sin contrapartidas políticas.

Cuando Zapatero se refirió anoche a «este final» de la banda, iba un paso más allá de lo que fueron los encapuchados. Los etarras no sólo no dijeron que vayan a desaparecer, sino que subrayaron que si se quiere entrar en un «nuevo ciclo», el de «la superación de la confrontación armada», ello requiere una negociación con «diálogo directo». En las actuales circunstancias, no hay garantía alguna de que no pasemos del «cese definitivo» a la reanudación de atentados si ETA no ve satisfechos sus objetivos en esa negociación. Si lo «permanente» podía dejar de ser «permanente», ¿por qué lo «definitivo» habrá de seguir siéndolo?

Habrá quien argumente que las condiciones que pone ETA son pura retórica para no ofrecer ante su público una sensación de derrota. Pero puestos a dudar del comunicado, cabría hacerlo también de su totalidad. No sería la primera vez que ETA ha mentido al anunciar su inminente desaparición. En octubre de 1998, portavoces de la banda declaraban a la BBC que su generación no volvería a «coger las armas». Pues bien, en esas fechas los terroristas estaban preparando su próximo asesinato.

Hay que ser prudentes porque la sensación de fascinación colectiva ante el amanecer de una España libre de coches bomba ya la hemos vivido en otras ocasiones. Hoy el anuncio es más peligroso si cabe por producirse a un mes de las elecciones, en las que el brazo político de los etarras aspira a conseguir unos grandes resultados para lanzar en el Parlamento su órdago separatista.

El presidente del Gobierno se aferró ayer al penúltimo párrafo del comunicado de ETA, pero obvió la apología del terrorismo que contiene, especialmente escarnecedor para las víctimas. «La lucha de largos años ha creado esta oportunidad», señala el documento, justificando así sus casi mil asesinatos. Mientras ETA siga tratando de rentabilizar su historial criminal, utilizando su propaganda para la movilización y obviando el perdón a las víctimas no habrá llegado el «final» del terrorismo.

Es verdad que es la primera vez que ETA utiliza exactamente la expresión «cese definitivo» de la violencia, y que eso puede interpretarse como un paso más hacia su desaparición, pero la situación no supone un cambio demasiado significativo respecto de lo que teníamos ayer hasta las siete de la tarde, cuando aún permanecía vigente el «alto el fuego permanente, general y verificable». Y queda la sensación amarga de que el Ejecutivo ha cambiado la derrota de ETA por su entrada triunfal en política, de que la banda no ha sacado la bandera blanca, sino la pirata. En todo caso, si diéramos por bueno el voluntarismo de Zapatero y de quienes opinan que este es el punto final de la banda, deberíamos tomarles la palabra: dado que ETA está muerta, que no se le haga una sola concesión. Más aún, si el abandono de las armas es sincero, cabría exigir a los terroristas lo que ayer apuntaba Rosa Díez: que ayuden a esclarecer los más de 300 atentados que todavía están sin resolver.

Sorprende la reacción de Rajoy de celebrar el comunicado de ETA asegurando que se ha producido «sin ningún tipo de concesión política». Sus palabras deslegitiman todo el discurso previo del PP, que denunció, con razón, que la legalización de Bildu y la conferencia-festival de San Sebastián eran cesiones a la banda. O bien su respuesta obedece a un intento por evitar dar ventaja a Rubalcaba ante el 20-N o no es consciente del problema que le espera si llega al Gobierno. Porque lo único que queda claro del episodio de ayer es que al margen de que ETA cumpla o no sus promesas, sus representantes políticos tendrán más fuerza que nunca.

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