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Los atentados estuvieron dirigidos a lugares frecuentados por turistas europeos o la comunidad judía

Matanza de Casablanca: el terrorismo islámico ataca Marruecos matando 41 muertos, 2 de ellos españoles

HECHOS

  • El 16.05.2003 una serie de atentados suicidas llevados a cabo en Casablanca, en Marruecos. Murieron 45 personas como consecuencia de los ataques —entre ellos 12 terroristas de los 14 que intervinieron – al inmolarse en restaurantes de la Casa de España, en el Restaurante «Le Positano», en el Hotel Farah y en la comunidad judía.

BIN LADEN HABÍA MARCADO A MARRUECOS COMO OBJETIVO

bin_laden_Zawahiri En la última cinta de amenazas grabadas por Osama Bin Laden (en la imagen junto a Ayman al Zawahiri) había solicitado a los musulmanes ‘movilizarse para liberarse del yugo de los regímenes pagados por América. Esos países ‘pagados por América’ según Bin Laden eran los de Jordania, Marruecos, Nigeria, Pajistán, Yemén y ‘el país de las dos santas mezquitas’, que era la forma en la que Bin Laden se refería a su país de origen, Arabia Saudí.

 

18 Mayo 2003

El fin de la inocencia

Percival Manglano

El ataque más sangriento de los cinco ocurridos en la madrugada de ayer en Casablanca fue dirigido contra la Casa de España, causando por lo menos dos víctimas mortales españolas. La tragedia demuestra, de repente, que los españoles somos objetivo de las redes terroristas internacionales.
Parece inevitable el pensar que el ataque ha sido propiciado por la posición española de apoyo al Gobierno norteamericano durante la crisis de Irak. ¿Se está convirtiendo España en la víctima de un mundo más inseguro tras el derrocamiento de Sadam Husein? No, por la simple razón de que España y el mundo vivían ya amenazados por el terrorismo internacional antes del ataque contra Irak. Como muestra, vale la pena recordar la lista de atentados de los que se ha hecho responsable a Al-Qaeda desde 1996 hasta finales de 2002: camión-bomba contra las instalaciones militares de Dahran en Arabia Saudí en 1996 (19 muertos); coches-bomba contra las embajadas norteamericanas en Kenia y Tanzania en 1998 (224 muertos); lancha-bomba contra el USS Cole en Yemen en 2000 (17 muertos); el 11-S de 2001 (más de 3.000 muertos); camión-bomba contra la sinagoga en Túnez en 2002 (21 muertos); dos coches-bomba en Pakistán en 2002 (26 muertos); coche-bomba contra una discoteca en Bali en 2002 (más de 200 muertos); coche-bomba contra un hotel en Kenia en 2002 (16 muertos). El mundo no es más inseguro desde el conflicto en Irak. El mundo vive desde hace años amenazado por la violencia terrorista internacional. Simplemente, habíamos tenido la suerte de que, hasta ahora, esta violencia no se había concretado en un objetivo español. Muchos en España no han tenido motivo de preocupación mientras los atentados se cometían en lejanas tierras asiáticas, africanas o americanas. Esta inocencia terminó ayer.
La primera amenaza que supone el terrorismo internacional es el no tomarla como tal, el negar que nos afecte directamente, el pensar que no va con nosotros. Ahora sabemos que sí que va con nosotros. La cuestión va a ser si actuamos con la misma resolución contra el terrorismo internacional con la que hemos actuado contra el nacional
22 Mayo 2003

La Red funciona

Ramón Pérez Maura

Al Qaida sigue operativa, con capacidad de asesinar desde Riad a Casablanca, pero carece de capacidad o voluntad para demostrar que Osama Bin Laden o su lugrateniente, Ayman al-Zawahri, cuya voz difundió ayer Al Yazira, están vivos. El análisis de las palabras del oftalmólogo egipcio degenerado en terrorista no ofrece ningún dato que permita datar la grabación hace menos de seis meses.

En verdad enfrentamos una guerra de características inefables. No sabemos quién controla Al Qaida ‘la Red’ pero ésta funciona sin pausa. Sus grupos locales, aparentemente sin conexión, mataron el viernes en Marruecos. Otros marroquíes fueron detenidos ayer en Arabia Saudí con intención de atentar allí. Queda claro que hay un afán de sublevación contra el régimen de Casa de Saud y contra todo lo que pueda tener conexión con Occidente. Las supuestas palabras de Al Zawahhri hacían mención expresa a Noruega, de la que la única implicación que se conoce en Oriente Medio en su intento mediador entre Israelíes y Palestinos en Oslo. Quede el dato para quienes creen que España no estaría en el punto de mira de esos asesinos si se hubiera distanciado de Estados Unidos. Esta guerra sigue siendo inaprensible en muchos aspectos, más no en uno: el enemigo no hace discriminaciones. Ni siquiera positivas.

18 Mayo 2003

Métodos de barbarie

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

Los atentados en Casablanca, apenas cuatro días después de los de Riad, con un saldo de más de cuarenta muertos, entre ellos dos españoles en el perpetrado contra la Casa de España de la ciudad marroquí, y un centenar de heridos, ponen de manifiesto que el terrorismo islamista global, se llame Al Qaeda o no, está de regreso con una gran capacidad operativa para matar por medio de fanáticos dispuestos a inmolarse en sus acciones. Aunque este terrorismo sea anterior a la guerra de Irak, se cumplen los peores vaticinios lanzados desde Occidente, como el del ex ministro británico Robin Cook, o desde el mundo árabe de que ese conflicto traería consigo un rebrote del terrorismo radical islamista, sin haberse preparado suficientemente el mundo, y en especial EE UU, para evitarlo.

Los servicios de espionaje de diversos países apuntan en la dirección de Al Qaeda, la red de redes de grupos terroristas islamistas fundada por Osama Bin Laden. La firma está en la capacidad para un ataque coordinado con tres coches bomba y al menos dos suicidas en Casablanca, y como las tres explosiones simultáneas cuatro días antes en la capital de Arabia Saudí. La «guerra contra el terrorismo» lanzada tras el 11-S por Estados Unidos ha dado resultados sólo parciales. Todo indica que la base se ha reorganizado. En los últimos días, Washington, tras registrar un tráfico creciente de mensajes sospechosos, había avisado de posibles atentados desde Extremo Oriente a África. Varias compañías aéreas anularon vuelos a Kenia y otros países de la zona. Pero, una vez más, el enemigo invisible ha sorprendido al actuar donde no se le esperaba: en Marruecos.

No parece una casualidad. Pues este terrorismo global no busca sólo dañar los intereses occidentales, sino deslegitimar a Gobiernos árabes que han apoyado a EE UU, antes y durante la guerra de Irak, como Arabia Saudí y el aliado central de Washington en el Magreb, Marruecos. En el caso de Casablanca, los blancos parecen haber sido cuidadosamente elegidos no sólo por estar indefensos, sino por su significado: la Casa de España, el Círculo de la Alianza Israelita y un hotel saudí, de un total de al menos cinco objetivos.

Es de temer que estemos en el comienzo de una nueva escalada terrorista de alcance global por unos grupos regenerados, quizás menos centralizados y aún más fanatizados. Sin duda se impone reforzar la cooperación internacional para no darles tregua. Afortunadamente, las relaciones entre España y Marruecos están en un momento de recuperación, pues estamos ante un enemigo compartido. La situación demanda del Gobierno español algo más que condena: solidaridad y cooperación en la lucha contra el terrorismo. También va a requerir un impulso de ayuda económica por parte de España y la Unión Europea, pues los atentados de Casablanca van a tener un impacto sumamente negativo sobre el turismo en Marruecos, una industria esencial para el vecino país magrebí.

De forma preocupante, dado el falso precedente de Irak, EE UU apunta hacia Irán por, supuestamente, acoger a algunos dirigentes de Al Qaeda. Teherán, como otros tantos Gobiernos en el mundo musulmán, condenó ayer estos atentados, que ponen de manifiesto que la guerra de Irak habrá hecho caer un régimen monstruoso, pero no ha servido de nada en la lucha contra el terrorismo global con el que poco tenía que ver. Cabe exigir que ningún país dé cobijo a estos grupos. Pero no cabe seguir ignorando que algunos factores sirven de caldo de cultivo para estos terrorismos. Es urgente encauzar un nuevo proceso de paz entre israelíes y palestinos. La lucha contra estos métodos de barbarie se cargaría de todas las razones. Y es imprescindible evitar caer en la tentación de confundirlo todo: terrorismos, fundamentalismos islámicos e islam, pues se contribuiría así a ese enfrentamiento cultural que buscan estos violentos.

18 Mayo 2003

Guerra Mundial no convencional

Luis María Anson

El hombre más inteligente que he conocido a lo largo de mi vida profesional, Arnold J. Toynbee, escribió poco antes de morir en 1975 que estallaría inevitablemente una tercera guerra mundial, pero que no sería convencional. Sería, según el gran filósofo de la Historia, la guerra del terrorismo y la inmigración.

Imposible para los pueblos hollados, vejados, explotados, enfrentarse con las fuerzas armadas de las grandes potencias, con los ejércitos del Imperio. Para los pequeños, la única fórmula eficaz de hacer daño a los grandes es el terrorismo. Veinte guerras de Iraq como la última hubieran causado menos víctimas a Estados Unidos que la atrocidad del 11-S. El mundo entero es ya objetivo de los terroristas. Tenía razón Tonybee. Estamos ante una forma no ocnvencional de guerra mundial.

La otra cara de esa guerra es la inmigración. Millones de personas del tercer mundo, de los antiguos países colonizados y expoliados, se infiltran para mejorar su nivel de vida, en las grandes potencias. Es de hecho una invasión de consecuencias todavía difíciles de calibrar. El mayor revolucionario del siglo XX; Mao Tse Tung, clamaba en el puerto de Sanghai: “Vosotros los sin albegue, vosotros los sin arroz, vosotros todos los que no tenéis nombre, a los que se reconoce por las llagas de las cadenas, descargadores de barcos o por las llagas del hombro, obreros del puerto, escuchad, escuchad el clamor de eso que han amasado su gloria por vuestra sangre”. Y Léopold Sédar Senghor escribió :”El Renacimiento europeo fue construido sobre la ruina de la cultura negro africana. El poderío de América fue cebado con la sangre y el sudor de los negros”. Aimé Cesaire añade: “Londres, París, Nueva York, AMsterdam, todas esas ciudades nos rodean como lunas victoriosas. Pero calculad qué parte de su tranquilidad, de su dignidad y de su equilibrio, qué parte de su animación y de su ruido nos deben a nosotros. Y calculad cuánto miedo, cuánta nerviosidad, cuándo pánico y torturas tuvimos que aguantar y cuántas gotas de sudor tuvieron que caer de nuestros rostros fatigados para crear todas esas ciudades”.

Ayer el mundo asistió tras los atentados atroces en Arabia y Chechenia, a la salvajada de Casablanca. Nadie puede justificar semejante barbarie. Sí se puede explicar. Tynbee anunció lo que se nos venía encima hace treinta años. Los gobiernos de las grandes potencias, en su ávida ceguera instalados en el capitalismo salvaje, sordos también a la voz de los Papas desde el Vaticano, exigiendo la justa distribución de la riqueza mundial, no hicieorn ni caso. Pero la realidad termina siempre pasando sus espesas facturas.

Luis María Anson

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