19 septiembre 1989

Estados Unidos no permitió a su ex aliado que retornara al país asiático tras ser depuesto en febrero de 1986

Muere el ex dictador filipino Ferdinand Marcos ¿Respira la democracia de Cory Aquino en aquel país?

Hechos

El 28.09.1989 falleció el ex presidente de Filipinas, Ferdinand Marcos

29 Septiembre 1989

Un muerto viviente

 Fernando Pastrano

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Ferdinand Marcos murió ayer, y sin embargo aún vive en el legado político que deja a toda una pléyade de golpistas en potencia. Acaba de morir, pero su agonía viene de lejos; empezó el 21 de agosto de 1983, cuando era asesinado en el aeropuerto de Manila el líder de la oposición, Benigno Aquino, que volvía del exilio.

Marcos fue el culpable de aquel crímen. Pude ser culpable directo de la muerte, las investigaciones no lo aclararon. Seguramente nunca lo sabremos. Pero de lo que no hay duda es de que al menos fue culpable por omisión, por no poner los medios necesarios para salvaguardar la seguridad de su oponente.

El ‘caso Aquino’ cavó la tumba política de Marcos y él lo supo desde el primer momento. Así lo atestigua el desesperado intento en 1984 de reformar la Constitución mediante un plebiscito para reimplantar el cargo de vicepresidente que debería haber sido ocupado por un sucesor de confianza que nunca existió. Había un antecedente, el de 1978, cuando trató de que se legalizara la situación de su obsesiva esposa Imelda como ‘copresidenta’ figura insólita en la política mundial.

Matar o dejar que mataran Aquino fue, demás de un crimen, una equivocación. Era el único recambio posible al dictador. Aquino era un moderado aceptado por la mayoría de los filipinos y por la opinión internacional, como Corazón, pero los dictadores se caracterizan, entre otras cosas, por no fiarse ni de su sombra. Así les va.

Desde el exilio, Marcos siguió desconfiado, quizá más que nunca. Corazón subió al poder el 7 de febrero de 1986. Mes y medio después, el 25 de marzo, se produce la primera intentona. Desde entonces las Filipinas han sido escenario del golpe que no cesa. ¿Cuántas intentonas ha soportado ‘Cory’ en poco menos de cuatro años? ¿Seis, siete, ocho…? Puede que alguna más. Todo un récord. La de finales de agosto de 1987, protagonizada por el coronel Gregorio Gringo Honasan, también llamado el Rambo filipino fue la que levantó más polvareda, la más importante… por ahora.

En todos los amagos, cuando volvía la calma y el recuento de personas implicadas, siempre salían a relucir los mismos nombres: Tolentino, Ponce Enrile y Laurel, ‘troika’ que se alzó con la representación del marquismo.

Arturo Tolentino, quien se proclamara presidente interino a espaldas del propio Marcos en 1976, es un político ambicioso, capaz de medrar a cualquier precio. Juan Ponce Enrile, colaborador de Marcos hasta tal punto que pudo ser su sucesor, ha llegado a ministro de Defensa de Corazón Aquino. Es, pues, un auténtico camaleón. Salvador Laurel, vicepresidente en la democracia, aspira a ser considerado el sucesor designado del dictador, desprecia a Corazón, pero se vale de su vicepresidencia para infiltrarse en los recovecos del poder democrático. Su ambición es llegar a la presidencia.

Marcos ha muerto postrado y en el exilio, pero mucho de él queda vivo.

Fernando Pastrano