8 agosto 2003

Estaba al frente del diario O GLOBO desde 1925

Muere el magnate mediático Roberto Marinho (Grupo Globo) líder en televisión, prensa y radio en Brasil

Hechos

El 7 de agosto de 2003 falleció Joao Roberto Marinho.

Lecturas

El 7 de agosto de 2003 falleció Joao Roberto Marinho, director del periódico O Globo desde 1925 a partir del cual construyó un imperio mediático que incluía radio y televisión, convirtiendo al Grupo Globo en el más poderoso de Brasil y uno de los más importantes de los medios en América Latina sólo equiparable con Televisa en México y con el Grupo Clarín en Argentina.

08 Agosto 2003

El 'ciudadano Kane' de Brasil

Ramy Wurgaft

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La conmoción por el fallecimiento de Roberto Marinho fue tal, que el presidente Luiz Inàcio Lula da Silva suspendió todas sus actividades para permanecer junto a la familia del magnate y asistir al sepelio. Era el homenaje póstumo que ofrecía el líder izquierdista al tycoon a quien antaño caracterizó como «la viva encarnación del capitalismo desenfrenado». Ayer, el mismo Lula decretaba tres días de duelo nacional «por la figura más insigne que haya dado el periodismo brasileño». En ningún momento del discurso Lula dijo que Marinho apoyó con sus medios a la dictadura entre los años 1964 y 1985.

Roberto Marinho, presidente del tercer conglomerado mediático más grande de Suramérica falleció a los 98 años en el quirófano en el que había ingresado víctima de un edema pulmonar. El periodista y empresario que, en virtud de su fortuna y de su carácter avasallador, era conocido -evocando al personaje que Orson Welles inmortalizara en 1941-, como «el ciudadano Kane de Brasil» construyó un imperio a partir de un golpe de suerte y mucha dedicación. La suya es la clásica imagen de un hombre forjado a sí mismo, que se eleva desde sus modestos orígenes para figurar en la nómina de la revista Forbes como el dueño de una de las mayores fortunas del continente.

Marinho nació en 1904 en Río de Janeiro. El futuro magnate mediático se crió en el seno de una familia numerosa, a la que el padre, Irineu, educó en el amor al trabajo y a la austeridad. Roberto, el mayor de cinco hermanos, solía llevarle las meriendas a su padre, que era director y gerente de A Noite, un periódico minoritario especializado en deportes. Por aquel entonces, Roberto demostró en el instituto un talento excepcional para la mecánica y la carpintería. En la carta abierta que dirigió a Lula cuando llegó al poder, Marinho ironizaba: «Faltó poco para que me convirtiera en un tornero mecánico, igual que su Excelencia».

Pero la suerte le empujó por otros derroteros. En 1931, su padre regresó de Europa con el capital y los conocimientos necesarios como para fundar O Globo, que en manos de su hijo llegaría a convertirse en el primer periódico de difusión nacional junto a Folha de Sao Paulo. En 1965, Roberto ya había incorporado a la empresa varias revistas y un canal de televisión en bancarrota, que al poco tiempo se transformaría en la mayor fuente de ingresos del clan familiar y cuya influencia traspasa fronteras, puesto que los culebrones sensibleros y sensuales que emite llegan a todos los rincones del planeta, incluida Rusia, donde las telenovelas cuentan con un público fiel y apasionado.

No le gustaba figurar como empresario ni que se hablara de su fortuna: «Ante todo, soy un periodista, y como nunca he sido bueno para las matemáticas, prefiero que las cuentas las lleven otros». Respecto al secreto de su éxito, decía: «Trabajo, trabajo y más trabajo».