18 abril 1955

Por su condición de judío tuvo que abandonar su país durante la dictadura nazi de Adolf Hitler

Muere el prestigioso científico alemán Albert Einstein, padre de la teoría de la relatividad que desarrolló la bomba atómica

Hechos

El 18.04.1955 falleció Albert Einstein en Estados Unidos de América.

Lecturas

Se ha apagado este 18 de abril de 1955 en la ciudad universitaria de Princeton, Estados Unidos, la vida de Albert Einstein, un científico al que la humanidad debe tanto como a Galileo, Isaac Newton y otros grandes sabios de la antigüedad.

Hijo de un modesto químico judío, Einstein nació en la ciudad alemana de Ulm, y cursó estudios no muy brillantes en Suiza. En 1902 ingresó como experto de 3ª clase en la oficina federal de patentes de Berna. A la par que desempeñaba su oscuro trabajo de funcionario, desarrolló una imponente obra de reflexión sobre física teórica.

En 1905 dio cima a su teoría de la relatividad restringida, sobre la inercia de la energía y las leyes cuánticas que rigen la emisión y absorción de la luz. Estos trabajos le permitieron construir, en 1911, la teoría general de la relatividad.

Progresivamente reconocido como una de las figuras cumbres de la ciencia contemporánea, en 1912 demostró la naturaleza no euclidiana del espacio. La obra de Einstein representa una revolución en la historia de la física; no faltan comentaristas para quien la humanidad deberá esperar hasta el año 2.000 para entender por completo las teorías de Einstein.

El científico no dudó en utilizar el enorme peso de su prestigio para defender la tolerancia, el humanismo y la justicia. Esta actitud le valió el ataque de los antisemitas: Einstein fue uno de los primeros sabios que tuvo que abandonar Alemania (él, que formaba parte de la cultura alemana) cuando los nazis se hicieron con el poder.

En 1933 escribió con Sigmund Freud un folleto titulado ‘Por qué la guerra’ que no consiguió detener el curso de los acontecimientos.

Poco después se trasladó a Estados Unidos y comenzó a enseñar en Princeton, donde encontró el clima adecuado para continuar su tarea. Catorce universidades de todo el mundo se honraron concediéndole el título de doctor honoris causa y en 1921, recibió el premio Nobel.