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La mujer a la que supuestamente salvó siempre lo negó

Muere el profesor Jesús Neira que pasó de ser héroe ensalzado por los medios a tertuliano incontrolado detestado por ellos

HECHOS

El 29.08.2015 falleció D. Jesús Neira.

LA SUPUESTA SALVADA QUE SIEMPRE LO NEGÓ

Los medios ensalzaron al profesor D. Jesús Neira por, supuestamente, salvar a la mujer Dña. Violeta Santander de ser agredida por su marido D. Antonio Puerta (ya fallecido) con el que el Sr. Neira mantuvo una pelea que le llevó a uno al hospital y a otro a la cárcel. La Sra. Santander siempre negó que el Sr. Neira le hubiera salvado y denunció que lo único que hizo fue insultar y provocar a su marido causando la pelea. Esa posición llevó a la Sra. Santander a ser linchada por todos los grandes medios de comunicación de España.

30 Agosto 2015

El polémico héroe involuntario

Isabel Munera

El noble gesto de defender a una mujer que estaba siendo maltratada por su compañero sentimental en plena calle le convirtió en un héroe, pero sus intervenciones públicas tras recuperarse del derrame cerebral que sufrió en 2008 le transformaron, para algunos, en un villano. Las vidas de Jesús Neira y su agresor, Antonio Puerta, cambiarían el día en el que el destino quiso que se cruzaran. Tan sólo tres días después de su encontronazo en un hotel madrileño, Neira ingresaba en el Hospital Puerta de Hierro y su verdugo, en la cárcel de Soto del Real.

Este profesor de Teoría del Estado en la Universidad Camilo José Cela de Madrid nunca pensó que tan sólo tres días después de aquel altercado no abriría los ojos cuando su mujer acudiera a despertarlo. A partir de aquel momento, su calvario lo convirtió en el héroe de una historia, en el que Antonio Puerta pasó a ocupar el papel de malvado. Las declaraciones en televisión de Violeta Santander, la mujer a la que Neira defendió, asegurando que su novio era «una bellísima persona» y que si el profesor no hubiera intervenido «no hubiera ocurrido nada», despertaron una fuerte indignación en la opinión pública. La novia de Puerta no sólo no agradecía a Neira su gesto sino que lo culpaba de la situación de su pareja, a la que calificaba como «un enfermo» por su drogadicción.

Mientras el profesor agonizaba en el hospital, no dejaban de sucederse homenajes y distinciones. El Consejo de Ministros le concedió la Gran Cruz del Mérito Civil y el Senado le otorgó la Medalla de Oro por «representar lo mejor del espíritu constitucional». La entonces presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, le ofrecía, mientras estaba todavía convaleciente, que presidiera un nuevo organismo: el Observatorio de la Violencia contra la Mujer, cargo que Neira acabaría aceptando.

Pero las declaraciones y comportamientos posteriores de este ciudadano ejemplar contribuyeron a cambiar su idílica imagen. Tras su alta hospitalaria, en 2010, Neira ratificaba ante la juez su testimonio sobre la agresión que había sufrido y, preguntado por una periodista sobre si era verdad que tenía licencia de armas, respondía envalentonado: «Es una libertad a la que cualquier ciudadano tiene derecho, no vendrá usted a decirme qué derechos tengo».

Nació en Granada en 1953, ciudad a la que fue destinado su padre, que pertenecía a la Marina. A los 14 años, volvió a trasladarse, esta vez a Madrid, donde Neira se doctoraría en Derecho con una tesis que le valió el premio extraordinario. Ya como profesor de Teoría del Estado en la Universidad Camilo José Cela, se enamoró de una joven estudiante, Isabel Cepeda, que pronto se convirtió en su mujer y en la madre de sus gemelos. Quienes lo conocían afirman que le encantaba conversar con sus alumnos. Pero cuando era pequeño soñaba con ser marino. Sin embargo, dos operaciones de corazón se lo impidieron y lo apartaron poco a poco de algunas de sus aficiones: la natación y el tenis.

Aunque en su juventud militó en el Partido Socialista Popular de Enrique Tierno Galván, sus últimas opiniones lo situaron en la órbita de la derecha. Además, sus polémicas afirmaciones en su libro España sin democracia, en el que aseguraba que la Constitución española fue una «anormalidad democrática», «un apaño y un arreglo entre partes», contribuyeron a colocarlo en la diana de los socialistas. Neira se convertiría así en el protagonista involuntario de enfrentamientos entre socialistas y populares. Mientras los primeros cargaban contra él, los segundos lo defendían y lamentaban que «un valiente» tuviera que «soportar» ataques del PSOE. Sin embargo, el apoyo de los populares tuvo fecha de caducidad. El detonante: su detención en septiembre de 2010, tras dar positivo en una prueba de alcoholemia en la que triplicó la tasa de alcohol en sangre. Neira negó haber tomado alcohol y achacó su elevada tasa a la ingesta de un fármaco para prevenir los ataques de epilepsia que sufría.

Socialistas y populares pidieron entonces su dimisión como presidente del Consejo Asesor del Observatorio Regional contra la Violencia de Género, pero no hizo falta, la presidenta de la Comunidad de Madrid anunció su cese. El profesor, lejos de hundirse, aseguraba sentirse «doblemente feliz» por quedarse sin carné y sin cargo oficial, y afirmaba que todo era «un montaje». Tras el huracán inicial, parecía que la calma volvía a la vida de Neira, despojado del personaje que otros habían creado para él, pero por poco tiempo.

Su nombre volvió a estar en boca de todos cuando se supo que su agresor, Antonio Puerta, había muerto por una sobredosis . Tres días más tarde, como si fuera el protagonista de un macabro guión, el profesor ingresaba en la UCI del Hospital Puerta de Hierro con pronóstico reservado. Logró sobrevivir una vez más. Pero este mismo martes, volvió al hospital, y ayer falleció de un derrame cerebral. Terminaba así la vida del héroe que no quiso serlo.

Jesús Neira, profesor universitario, nació en Granada en 1953 y falleció en Madrid el 29 de agosto de 2015.

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