6 mayo 1988
Su sucesor, Giafranco Fini, iniciará un proceso para moderar el partido y distanciarlo del fascismo
Muere en Italia el líder del Movimiento Social Italiano-Derecha Nacional, Giorgio Almirante, formación considerada fascista
Hechos
El 22.05.1988 falleció Girogio Almirante, fundador y presidente del Movimiento Social Italiano.
Lecturas
Cronología de Giorgio Almirante
- 27 de junio de 1914 — Nace en Salsomaggiore Terme, en una familia vinculada al mundo del teatro. Posteriormente se instala en Roma y estudia Letras.
- Años treinta — Se incorpora al periodismo fascista y trabaja en Il Tevere, periódico dirigido por Telesio Interlandi.
- 1938 — Participa activamente en la propaganda racial del régimen y forma parte de la redacción de La Difesa della Razza. Ese mismo año se promulgan las leyes raciales fascistas.
- 1940-1943 — Es corresponsal de guerra y continúa su actividad periodística dentro del régimen.
- Septiembre de 1943 — Tras el armisticio italiano, se incorpora a la República Social Italiana (RSI) de Mussolini.
- Mayo de 1944 — Se convierte en jefe de gabinete del Ministerio de Cultura Popular de la RSI. Posteriormente sería acusado por su relación con un bando que amenazaba con la pena de muerte a los italianos que no respondieran al llamamiento militar; la documentación posterior estableció que Almirante había transmitido el documento, pero no lo había firmado.
- Septiembre de 1944-enero de 1945 — Es encuadrado en la llamada Brigada Negra ministerial, destinada al área de Novara y Val d’Ossola.
- 1946 — Participa en la fundación del Movimento Sociale Italiano (MSI) junto a Pino Romualdi y otros antiguos fascistas.
- 1947 — Se convierte en secretario del MSI, cargo que ocupará hasta 1950.
- 1948 — Es elegido diputado en las primeras elecciones generales de la República Italiana. Mantendrá el escaño prácticamente hasta su muerte.
- 1950 — Deja la secretaría del MSI, que pasa a Augusto De Marsanich.
- Década de 1950-60 — Continúa siendo una de las figuras fundamentales del neofascismo parlamentario italiano, alternando el discurso legalista con la defensa de la identidad fascista del movimiento.
- 1969 — Recupera la secretaría del MSI tras la muerte de Arturo Michelini. Comienza una etapa destinada a reunificar las distintas familias de la derecha neofascista.
- 1972 — Impulsa la alianza con los monárquicos, de la que nace el MSI-Derecha Nacional (MSI-DN).
- 1973-1974 — Pierde temporalmente la inmunidad parlamentaria y es investigado por acusaciones relacionadas con actividades subversivas; finalmente resulta absuelto.
- 1979 — Es elegido eurodiputado.
- 1984 — Es reelegido para el Parlamento Europeo.
- Diciembre de 1987 — El MSI elige como secretario a Gianfranco Fini, joven dirigente de 35 años y protegido político de Almirante. La sucesión abre la cuestión de si el MSI seguirá siendo un partido neofascista tradicional o intentará transformarse en una derecha nacional más moderna.
- 21 de mayo de 1988 — Muere Pino Romualdi, cofundador del MSI y compañero político de Almirante durante más de cuatro décadas.
- 22 de mayo de 1988 — Muere Giorgio Almirante, a los 73 años, en Roma, a consecuencia de un derrame cerebral. La desaparición simultánea de los dos grandes fundadores deja al MSI ante una auténtica crisis generacional.
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NUEVO LÍDER PARA EL FASCISMO ITALIANO
23 Mayo 1988
Un derrame cerebral acaba con el lider neofascista italiano Giorgio Almirante
Giorgio Almirante, de 74 años, presidente del Movimiento Social Italiano Derecha Nacional (MSI-DN) y líder carismático del neofascismo de este país, casado y padre de dos hijos, falleció a las 10.15 de ayer, en la clínica romana Villa Rosario, de un derrame cerebral que le había golpeado tiempo atrás. Tan sólo 24 horas antes había fallecido también su alma gemela, Pino Romualdi, fundador, con Almirante, en 1946, del partido y de ideas moderadas como las suyas.Almirante, que había nacido el 27 de julio de 1914, bajo el signo de Leo en Salsomaggiore, deja a su partido, el cuarto de este país después del socialista, dividido y con una fuerte crisis de identidad al seguir vivas en su interior tanto el alma tradicional y violenta de la vieja República de Saló como la moderna y moderada de partido nacionalista que protagonizaban Almirante y Romualdi.
Precisarnente en enero, Almirante, ya enfermo y desgastado, había dejado la secretaría del partido al joven delfín Gianfranco Fini durante un congreso violentísirno, en el que volaron puntapiés y puñetazos y que dejó profundamente amargado al viejo combatiente fascista, que hubiese deseado abandonar la escena con un partido unido en el signo de la moderación, por la que él había luchado, especialmente durante los ultimos 20 años.
El primero que ayer se presenta rendir homenaje a los restos iniortales de Almirante fue el misrno presidente de la República, Francesco Cossiga, seguido del alcalde de Roma, Nicola Signorello. Y a partir de entonces fue una procesión de personajes de todo tipo quienes acudieron a dar el pésame a su esposa e hijos.
Y es que todas las fuerzas democráticas italianas, empezando por el partido comunista, están agradecidas a Almirante por haber ido conduciendo al MSI-DN a la legalidad democrática, hasta el punto de que últimamente dicho partido se había acercado no sólo a la Democracia Cristiana, a la que estaba robando votos, sino también al mismo partido socialista. Y los votos de Almirante sirvieron no pocas veces para hacer aprobar leyes en el Parlamento, elegir jefes de Estado y aprobar enmiendas de la oposición comunista.
Entrevista con Craxi
Hace sólo dos años que Bettino Craxi, secretario socialista, había mantenido una larga entrevista con Almirante, a quien había prometido su apoyo para acabar con el llamado «prejuicio misino» y dar luz verde a su partido para que pueda participar no a escondidas, sino a pleno sol, en la vida política del país.
De hecho, últimamente, miembros del MSI estaban ya presentes en comisiones importantes y delicadas del Parlamento, como las de interior y asuntos constitucionales, e incluso en el comité para el control de los servicios de seguridad, al considerarse que el partido de Almirante «ha repudiado la violencia como instrumento de lucha política» como ha afirmado el dirigente socialista Rino Formica.
De Alrnirante todos han admirado, hasta sus mayores adversaríos políticos, su coherencia, su moralidad a prueba de bomba y su coraje en defender su credo político. Era de familia de actores de teatro, y todos envidiaban su oratoria aguda, brillante, como esculpida a cincel eficaz, hiriente y peligrosamente comprensible por el gran público por su lucidez y su lenguaje poco político.
Este corresponsal recuerda que hace unos años Almirante había tenido una conversación de una hora con el socialista Sergio Zavoli, ex presidente de la RAI-TV. Acabado el encuentro, Zavoli comentó: «¡Lástima que este hombre no sea de los nuestros!».
23 Mayo 1988
Los misinos en manos de un joven duro
La desaparición, en menos de 24 horas, de los dos líderes del MSI-DN, Giorgio Almirante y, Pino Romualdi, deja al partido neofascista italiano en una profunda crisis interna. Su nuevo secretario, el joven Gianfranco Fini, no posee el carisma de su padre espiritual.
Fini es un hombre del aparato, mucho más duro que Alrnirante, que se había acercado con nostalgia las últimas semanas al fenómeno del francés Jean Marie Le Pen con la esperanza de poder explotar aquí su efecto.
Es verdad que había sido el delfín de Almirante, quizá porque el viejo león misino le consideraba un joven sumamente inteligente y preparado y esperaba que con el tiempo, y bajo su protección paternal, podría endulzarse incluso de carácter. Quizá le gustaba porque su prosa es clara y cortante como un cuchillo, como era la suya.
Pero ya su elección no fue fácil, habiendo dividido en enero pasado el partido en dos mitades abiertamente enfrentadas. Y es que los viejos nostálgicos del fascismo duro, herederos de la república de Saló, que ya reprochaban a Almirante que hubiera traicionado los viejos ideales fascistas, consideran a Fini, pese a todo, demasiado moderno, aunque no sea más que por su juventud biológica.
Ahora dependerá mucho de quién sea elegido nuevo presidente del partido en sustitución de Almirante y nuevo director del órgano oficial del partido, Il Secolo d´Italia, en el puesto del difunto Romualdi.
Además, la desaparición de los dos líderes carismáticos y moderados coincide con la campaña para las importantes elecciones administrativas parciales que el próximo día 29 llevarán a las urnas a siete millones de italianos.
Los resultados demostrarán si la orfandad del partido le hará crecer por efecto de la muerte de Almirante o bien si retrocederá, lo que sería un signo de que la derecha fascista, tanto virulenta como moderada, ya no abriga esperanzas en el viejo mito neofáscista en un país que ha entrado de lleno en una conciencia democrática colectiva tan firme que, como decía el ex dirigente sindical comunista Luciano Lama, «hasta los más moderados la defenderían con las armas si alguien llegara a amenazarla».
El Análisis
Con Giorgio Almirante desaparece el hombre que durante cuatro décadas consiguió mantener políticamente vivo al fascismo italiano después de la muerte de Mussolini. Su biografía no permite demasiadas ambigüedades: periodista de la propaganda fascista, colaborador de La Difesa della Razza, alto funcionario de la República Social Italiana y posteriormente dirigente de las Brigadas Negras, fue uno de los hombres que, terminada la guerra, se negó a aceptar que el fascismo hubiera desaparecido definitivamente de la política italiana. En 1946 fundó el MSI y convirtió aquel partido, pese a su aislamiento y a la condena moral que provocaba su pasado, en una fuerza parlamentaria estable de la República. Pero Almirante tuvo una cualidad que incluso muchos de sus adversarios reconocieron: era un político de extraordinaria capacidad parlamentaria, orador brillante, disciplinado y capaz de mantener unido un partido en el que convivían nostálgicos del fascismo, nacionalistas, conservadores y jóvenes de extrema derecha. De ahí la consideración que le tributaron algunos adversarios, entre ellos el socialista Sergio Zavoli, a quien se atribuye la frase de que era una lástima que Almirante no hubiera sido «de los nuestros». El respeto personal no debe confundirse, naturalmente, con la aceptación de sus ideas: el hombre que muere hoy fue durante toda su carrera el principal representante italiano de una tradición política que hundía sus raíces en Mussolini.
La verdadera incógnita comienza ahora. Almirante ya había entregado la secretaría del MSI al joven Gianfranco Fini, elegido en diciembre pasado, y la muerte de Pino Romualdi, apenas un día antes, hace que desaparezca de golpe toda una generación. Fini es más joven, más agresivo y, en principio, menos interesado en administrar simplemente la herencia histórica del MSI; puede intentar radicalizarla y convertir al movimiento en una derecha nacional más combativa, pero también puede comprender que el viejo uniforme fascista constituye precisamente el techo electoral que impide al partido crecer. Esa será su contradicción. Almirante hizo del recuerdo de Mussolini la razón de ser del MSI; Fini tendrá que decidir si quiere seguir viviendo de ese recuerdo o utilizarlo como punto de partida para construir otra derecha. En 1988 todavía es demasiado pronto para saberlo.
Tampoco debe confundirse esta tradición con el fenómeno de Umberto Bossi, cuya Liga Norte representa otro nacionalismo, de raíz regionalista y antifascista en su propia tradición política, pero si con Giorgia Meloni, que será miembro de las juventudes del MSI (AN). Lo que sí puede afirmarse retrospectivamente es que la transformación que Fini emprenderá será decisiva para que parte de aquella tradición política pase del MSI a Alleanza Nazionale y, mucho después, constituya uno de los troncos de la derecha de la que surgirá la formación de Meloni. La pregunta que deja Almirante no es, por tanto, si el fascismo ha sobrevivido a su fundador: es qué hará su heredero con una herencia que, para convertirse en una fuerza mayoritaria, necesita precisamente dejar de parecerse a aquello que la creó.