19 julio 2026
Mundial 2026: España gana su segundo Mundial de Fútbol en una final contra Argentina
19 Julio 2026
... Y llegó el día soñado (otra vez)
De niño, disfrutando mis primeros Mundiales con la mirada ensimismada, soñaba con que España ganase algún día un Mundial. No tanto por el hecho en sí de ganar si no por saber qué se sentía. Anhelaba experimentar esa sensación, que intuía muy próxima a la felicidad absoluta. En 2010 vi colmado ese deseo. Y sí, como imaginaba, merece la pena vivir algo así.
Ahora estamos de nuevo ante el mismo escenario. Otra vez en las puertas de la gloria. Muy cerca de volver a paladear el punto máximo del éxtasis, de hacer cumbre en la euforia, de empaparnos de alegría colectiva.
Con laboriosidad de hormiguitas, toque a toque, mientras el planeta fijaba la mirada en selecciones que parecían ir en Ferrari y que se iban estampando en las diversas curvas del camino, los chicos de De la Fuente se han colado en la final. Ya están ahí. Con su forma de entender el fútbol noble y disfrutona. Con su sobresaliente ausencia de complejos. Sacando un correcto aprendizaje de los errores. Valientes, convencidos, optimistas. Y siempre vestidos con el traje de la humildad. Quieren darle una hermanita a nuestra querida estrella.
En este diario no podía faltar hoy la apelación a la cábala, al sortilegio, al amuleto. Valdría con recordar que el camino hacia el título comenzó con un tropezón, como en Sudáfrica. Por si acaso, y para hacer más fuerza, yo me he vuelto de EE.UU. y veré el partido en la Redacción. Como en 2010.
19 Julio 2026
Guardarla, pisarla, esconderla, burlarla...
Currito fue un entrenador modesto cuan entusiasta en la Tercera madrileña allá por los setenta y ochenta del siglo pasado. Solía advertir a sus jugadores sobre la calidad del rival con una escala creciente de expresiones. Al “estos la guardan” sucedía “la pisan”, luego venía “la esconden”, y finalmente “la burlan”, que era el máximo. Se llamó Ricardo Peinado, lo de Currito venía de que desde jugador se declaró un ‘currito’ del fútbol, un luchador sin brillo; pero admiraba el dominio técnico en otros, de ahí su credo, siempre en torno al balón. Ahora sería feliz viendo a esta España que empezó por guardarla demasiado ante Cabo Verde, progresó después hasta pisarla, luego la escondió y por fin ante Francia recorrió en un mismo partido toda la escala para sensación de todo el planeta fútbol.
Ahora se trata de repetirlo ante Argentina, selección de buen fútbol y perfiles pendencieros que buscará alterar a los nuestros con empellones, coscorrones y pisotones. La preocupación es que el grupo sepa pasar por encima de eso sin descentrarse, y el pronóstico es que lo hará. Escuchando la comparecencia del viernes del seleccionador y el capitán se detectaba la paz de espíritu del que se siente seguro en lo suyo y consciente de las dificultades. Un grupo parecido a este ya sufrió algo así en Johannesburgo ante Holanda, que sacudió de lo lindo, y supo jugar con serenidad. Otra cosa es la inquietud que provoca la presencia de Messi, para quien en sus veinte años de carrera no se le ha encontrado antídoto, pero nadie dijo que ganar un Mundial fuera fácil
19 Julio 2026
¡Mírala cara a cara, que es la segunda!
Pues claro que sí. ¿Y por qué no? Es la frase icónica de Laporte cuando le preguntaron si esta España sería capaz de ganar el Mundial de Estados Unidos, México y Canadá. Eso refleja la confianza de este grupo inquebrantable que se unió a la idea del maestro Luis de la Fuente para escribir una página maravillosa que se ha convertido en una oda al fútbol puro y sin trampas. Esta Selección conquistó el mundo con su saber estar, su perfecto manejo de la pelota, su compromiso máximo y su inteligencia para salir airoso de una final que estaba plagada de minas con una Argentina que renunció a todo y un árbitro cómplice que les quiso llevar hasta los penaltis. En esa batalla claudicaron Egipto o Suiza, pero España es mucho más que eso y se dedicó a ganar el preciado trofeo como sabe: con una espléndida combinación que acabó con un remate grandioso de Ferran Torres, que en la prórroga, como hace 16 años en Johannesburgo, se vistió de Iniesta. Imagino la cara de pesar de Infantino, al que le falló su sueño de ver a Messi levantando su segunda estrella seguida. Lo siento, señor, pero en la vida a veces triunfa el bien y no el poder. Y España representa la pureza del fútbol, del deporte y de la vida. Todos son chicos ejemplares. Unai Simón, un guardián impecable del calabozo. Un solo gol encajado en todo el torneo. Pedro Porro y Cucurella, los mejores laterales con diferencia. Cubarsí (el mejor joven del Mundial) y Laporte, la mejor pareja de centrales. Rodri, merecidísimo Balón de Oro del Mundial y espero del próximo Balón de Oro de la temporada. Fabián, Pedri, Dani Olmo y Álex Baena tremendos en la sala de máquinas. Lamine, sin ser la estrella esperada, trabajando de menos a más para ayudar. Oyarzabal como nuestro killer con sus cinco chicharros. Y Mikel Merino, Ferran y Nico Williams, los revulsivos ideales. Gracias a todos. España os quiere. Siempre en nuestro corazones. HÉROES.
Momento mágico. A eso de la una menos cuarto de la madrugada, con toda España echada a la calle para festejar con orgullo esta Súperestrella que jamás olvidaremos, alzó al cielo de Nueva York el gran Rodri la Copa de Campeones como capitán. Hasta el centro del campo la llevó Sergio Ramos, que se adelantó a Casillas, también presente, que fue el capitanazo que la levantó en Sudáfrica. Me pellizco y veo que es verdad. Que sí. Que tenemos bordada en el pecho una segunda estrella. Y en cuatro años buscaremos la tercera en la final del Bernabéu para dar caza en el palmarés precisamente a Argentina. Messi llora de pena porque sabe que él no estará en esa cita. Esta era su última bala, que acabó siendo de fogueo. No llores por mí, Argentina. No olvidemos que en 120 minutos los argentinos no fueron capaces de lanzar un solo tiro entre los tres palos de Unai. Igual que con Francia en semis. Somos unos destructores de selecciones mediáticas. No tenemos rival. No se pone el sol bajo nuestro dominios futbolísticos…
Orgullo español. Los 10.000 españoles presentes en el MetLife Stadium se hicieron oír hasta hacer callar las voces de los 50.000 argentinos que coparon la Quinta Avenida. Da igual. También en la final de Berlín de la Eurocopa nos quintuplicaban los ingleses y acabaron silenciados por el gol de Oyarzabal. Esta España ha ganado de una tacada una Eurocopa, una Nations League, un Oro Olímpico y un Mundial. Soy español, ¿a qué quieres que te gane?
Va por ellos. En la mayor gesta de la historia del fútbol españoles me acuerdo de María Camaaño, esa niña encantadora que nos ayudó como motivación para ganar la Euro pero que se nos fue para siempre. Pero ella lo celebró arriba orgullosa. Como mi padre y mi madre, que me dicen que hay fiestón en el cielo para rato. ¡VIVA ESPAÑA!