14 mayo 1955

La Yugoslavia de Tito queda al margen del bloque soviético como 'dictadura comunista autónoma'

Nace el ‘Pacto de Varsovia’: alianza militar de los países comunistas de la Europa del Este liderados por la URSS frente a la OTAN, la alianza militar occidental

Hechos

El 14.05.1955 se firmó en Varsovia el ‘Tratado de Varsovia’ que dama paso a la alianza de ayuda militar mutua denominada ‘Pacto de Varsovia’

Lecturas

Desde 1949 existía la alianza militar OTAN liderad por Estados Unidos que, el 6 de mayo de 1955 acepta integrar en ella a la República Federal de Alemania.

En respuesta, los altos jefes militares de la Unión Soviética, Rumanía, Polonia y Checoslovaquia, reunidos en Varosvia acordaron el 14 de mayo de 1955 ponen en marcha un mando militar común en el que estuvieran todos los países comunistas de la Europa del Este (menos la Yugoslavia de Tito). Eso significa que también la República Democrática de Alemania estará en el Pacto de Varsovia, mientras que la República Federal de Alemania forma parte de la OTAN.-

El establecimiento del Pacto de Varsovia como alianza contrapuesta a la OTAN no fue simplemente la reacción a la integración en la alianza occidental de Estados Unidos de la República Federal de Alemania; también aspiraba a estrechar la unión entre los estados del este de Europa con la URSS, que así podía tener su ejército desplegado por todos las dictaduras comunistas de la Europa del Este como instrumento de control de los países satélite hermanos.

55_kruschev  Nikita Kruschev, dictador de la Unión Soviética, máximo instigador de la alianza militar.

55_koniev El mariscal de la Unión Soviética, Iván Stepanovich Koniev, héroe de la URSS en su lucha contra las tropas de Hitler, será el primer comandante en Jefe del Pacto de Varsovia, el acuerdo incluye que al frente del Pacto de Varsovia esté siempre un militar soviético.

LOS PAÍSES FIRMANTES DEL ‘PACTO DE VARSOVIA’

– Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas

– República Popular de Polonia

– República Popular de Hungria

– República Popular de Bulgaria

– República Popular de Rumanía

– República Popular de Checoslovaquia

– República Popular de Albania

– República Democrática de Alemania

LOS PAÍSES ENEMIGOS:

El Pacto de Varsovia se ha creado en clara confrontación con la OTAN del que formaban parte de Estados Unidos de América, Reino Unido, Francia, Cánada, Bélgica, Holanda, Luxemburgo, Italia, Noruega, Dinamarca, Portugal e Islandia.

El Análisis

El Pacto de Varsovia: Defensa común o control absoluto

JF Lamata

La entrada de la República Federal de Alemania en la OTAN ha tenido respuesta inmediata en el Este: la creación del Pacto de Varsovia. Moscú lidera esta nueva alianza militar en la que se agrupan las dictaduras comunistas de Europa del Este bajo el mando estratégico de la Unión Soviética. A diferencia de la OTAN —surgida no a iniciativa de los Estados Unidos, sino a iniciativa de sus aliados europeos que necesitaban su ayuda militar — el Pacto de Varsovia nace como una imposición vertical de Moscú, y no tanto como un tratado entre iguales, sino como un instrumento para institucionalizar el dominio soviético sobre sus aliados ideológicos. La excusa es la «defensa mutua», pero el objetivo real es blindar el control político y militar en plena guerra fría, sin espacio para disidencias.

Integrado por regímenes como el de Rakosi en Hungría, Ulbricht en Alemania Oriental o el stalinista Hoxha en Albania, el Pacto evidencia una lógica de hierro: los aliados están subordinados a Moscú, y las tropas soviéticas pueden instalarse permanentemente en sus territorios. No es casual que Yugoslavia de Tito, con una soberanía que no admite tutelas, permanezca al margen. Las consecuencias del tratado se verán pronto: Hungría en 1956 y Checoslovaquia en 1968 pagarán con sangre su intento de desviarse del guion. Como resumió con amarga ironía Henry Kissinger: “Si Estados Unidos tiene problemas con un aliado, le retira sus tropas; si la URSS tiene problemas con un aliado, le manda más tropas”. La carrera armamentística y espacial entre los bloques continúa, pero la verdadera batalla, como siempre, se libra en el corazón de los pueblos, entre la obediencia impuesta y el deseo de libertad.

J. F. Lamata