3 junio 1988

Francisco Gayá mantiene un 40% del capital del medio que preside mientras que el Down Jones (THE WALL STREET JOURNAL) suscribe un 10% de las acciones

Nuevos socios de CINCO DÍAS: ‘Los Albertos’ compran el 10% de las acciones y el francés Jean-Louis Servan-Schreiber el 30%

Hechos

El 3.06.1988 CINCO DÍAS hizo pública la nueva composición de su capital.

Lecturas

El periódico CINCO DÍAS informó desde su misma portada de la nueva composición de capital de su empresa editora, ESTRUCTURA.

03 Junio 1988

INTERNACIONALIZAR LA PRENSA ECONÓMICA ESPAÑOLA

Javier Ayuso

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Hoy comienza una nueva etapa en la Prensa económica española. Hasta ahora, periódicos, revistas y otros medios de comunicación luchábamos por un mercado limitado y con claros tintes nacionales. A partir de ahora, la información de economía y negocios se empieza a internacionalizar en España.

Ayer se firmaba en la sede de CINCO DÍAS un acuerdo importante. Por primera vez en la historia de la Prensa española, varios grupos extranjeros tomaban una participación del 50% en el capital de un periódico diario. Antes habían existido intentos y amagos.

Pero hasta ahora no se había realizado una operación de este tipo.

Desde hoy, Estructura – empresa editora de este diario, y de las revistas ‘Mercado’, ‘Tría’ y ‘Rapport Económico’ – cuenta con dos socios extranjeros de primera línea en el campo de la información económica – y algún otro que se podría incorporar en breve – para llevar a cabo sus proyectos de futuro. Unos proyectos que se resumen en mantener y ampliar la posición de liderazgo en la información económica española.

Para CINCO DÍAS, la toma de participación de editores extranjeros supone el espaldarazo a una situación de liderazgo en el mercado, después de diez años de posicionamiento en todos los estratos de la sociedad española. Con el apoyo y el know know de nuestros nuevos socios esperamos seguir esta línea ascendente y emprender ambiciosos proyectos de futuro. Al final, el que saldrá ganando es usted, lector de CINCO DÍAS, al que podremos ofrecer una mejor información nacional e internacional. Todos estamos de enhorabuena.

Javier Ayuso

12 Junio 1988

La prensa española, amenazada por el nuevo colonialismo informativo

Miguel Ángel Barroso - Antonio Astorga

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La invasión de capital extranjero puede erosionar la soberanía de nuestra nación. Renunciar a la propia información supone ser subsidiario de intereses foráneos.

El dominio de los medios de comunicación como mecanismo de poder o de control de la opinión pública no es un fenómeno que revista especial novedad. Sin embargo, la batalla de la información llevada al campo internacional amenaza con imponer los valores dominantes de unos pocos, los más fuertes, que extienden sus redes más allá de sus países de origen ‘ocupando’ a golpe de talonario las principales cabeceras de la Prensa de otro. Este ‘neocolonialismo informativo’ puede llegar a erosionar la propia soberanía de las naciones, su realidad histórica y social diferenciada, además de introducir direcciones externas de desarrollo. La noticia de compra del diario económico CINCO DÍAS por parte del grupo francés Expansión y el norteamericano Dow Jones es el caso más reciente de la invasión del capital extranjero en la Prensa española.

Luis Apostua, presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y presidente a su vez de la Federación de Asociaciones de la Prensa de España, cree en la inevitabilidad de esta ‘invasión’, habida cuenta de la creciente interdependencia de todas las empresas europeas, ya sea en el terreno de la Banca, los seguros, las eléctricas, etc. No obstante, hay que evitar que vengan ‘piratas’ de la información que pongan en pleigro nuestra propia independencia. Para Apostua deberían existir leyes más exigentes en materia de transparencia, y que muchos de estos grupos extranjeros no se dan a conocer. La libertad de información no supone libertad para esconderse. El público tiene derecho a saber quién le dice qué. La transparencia no va en contral de la libertad de empresa.

Invasión inevitable

Para Pedro Crespo de Lara, secretario general de la Asociación de Editores de Diarios Españoles (AEDE), la entrada de capital extranjero en la Prensa española «es una consecuencia inevitable de la integración de España en la Comunidad Económica Europea, en virtud de la cual hemos rebasado las fronteras nacionales y pasado a formar parte de un mercado único que está regido por los principios de la libre circulación de personas y capitales y por la competencia.
En opinión de Crespo de Lara, la protección que daba la vieja ley de Prensa del 66 a la propiedad nacional de las empresas periodística frente a la participación de capital extranjeros ‘ha desaparecido al verse esta ley virtualmente derogada por la Constitución de 1978. Y una ley que tratara de salvaguardar la propiedad de los periódicos en favor de los españoles chocaría con los principios de la CEE. En este sentido ya hubo un pronunciamiento del Tribunal de Justicia de la Comunidad Europea declarando ilegal una resolución del Gobierno francés que privaba de las ayudas a la Prensa a quellas empresas periodísticas en la que hubiera participación de capital foráneo.

A la caza del mercado español.

Lo cierto es que la presencia de las multinacionales extranjeras en nuestro país no es un fenómeno reciente. Tenemos un ejemplo claro en el monopolio que la agencia informativa francesa Havas tuvo sobre toda la información que entraba o salía de nuestro país desde 1880 hasta prácticamente la segunda guerra mundial. La agencia espñaola Fabra fue durante muchos años una simple sucursal de Havas, y cuando en 1920 consiguió el permiso para responsabilizarse del flujo informativo de su territorio, el acuerdo supuso solamente un ajuste económico, ya que la dependencia no varió ni un ápice.

Ya en nuestros días, y al amparo de la ley de Inversiones Extranjeras, que permite invertir sin trabas a los extranjeros en la Prensa española, la llegada de multinacionales foráneas ha sido masiva en un mercado que no sobrepasa – en el índice de lectura de Frensa – el umbral de desarrollo marcado por la UNESCO en un 100 por 1000. Así, el grupo alemán Bertelsman controla revistas como DUNIA, SER PADRES, MÍA, MUY INTERESANTE, NATURA y GEO; aparte es propietario del Círculo de Lectores, ha montado dos plantes de impresión – Printer y Eurohueco – y ha comprado la editorial Plaza y Janés. Ediciones Bauer controla la revista de televisión TV PLUS, el grupo francés Hachette el popular TELEPROGRAMA y la revista femenina ELLE, los alemanes Motor Verlag varias publicaciones sobre el mundo del motor y el holandés VNU revistas especializadas de informática.

Según Carlos Sentís, decano del Colegio de Periodistas de Cataluña, «hay que tratar que esta presencia nos sea lo más beneficiosa posible sin renunciar a nuestra propia idiosincracia como pueblo. Para ello es necesario un control sobre estas empresas, que deben tener un nombre y apellido conocidos de cara al público. Y una limitación, ya que el acicate que puedan proporiconarnos no debe exceder lo que es la simple aportación técnica y adentrarse en el terreno de la ideología. El posible neocolonialismo informativo sería evitable, desde luego, mejorando el nivel cultural de los españoles, que así identificarían la buena información de la intoxicación extern».

Gato encerrado.

Carlos Luis Álvarez, consagrado en el articulismo periodístico como Cándido y que rahora rige los destinos de la Asocciación de Periodistas Europeos en su versión española, observa cierto peligro en todo ese maremagnum de idas y venidas, inversión va, inversión llega… y demás. En esa fluidez de capitales de un lado para otro puede haber gato encerrado – previene – Esto es que la intención financiera del dinero siva a intereses distintos a los que convienen a la sociedad española en asuntos comerciales, económicos, políticos o de cualquier otro tipo». Para Cándido, el riesgo reside en que esa empresa española que se vea invadida por una lluvia de millones procedente del horno de multinacionales centroeuropeo se ciegue y pierda su capacidad de decisión. «Eso es de lo que hay que huir – arguye – de la boca del lobo».

Según Cándido, si estás inversiones siguen su curso normal, «que yo creo incluso se van a multiplicar con más perseverancia aún’, a la chita callando puede sobrevenir en un futuro no muy lejano ‘un mister Marshall de la época moderna’ traducido en forma de colonialismo informativo. ‘Hay que evitarlo como sea, porque irremediablemente, todo colonialismo económico deviene en colonialismo político de manera indirecta – señala -. En Europa hoy en día el dinero no conoce barreras. Informativamente, el globo terrestre es una aldea plantearia, tal como la predijo McLuhan, y una producido sería muy difícil detener el fenómeno». Carlos Luis Álvarez piensa que en los tiempos que corren el medio no es el mensaje, sino el dinero; «un poderoso caballero, no cabe la menor duda».

Arturo Gómez, directivo de la Federación de Uniones de Periodistas, cree que las multinacionales pueden provocar una colonización a nivel europeo. «Es tónica general en el mundo que grupos poderosos financieramente se interesen por determinida Prensa nacional. Tema que ocupa y nos preocupa a los defensores de la Prensa libre, sobre todo en cuanto a la línea ideológica que adopten una vez metidos de lleno en el ojo del huracán.

Por su parte Vicente Montiel Rodríguez de la Encina, presidente de la Asociación de Revistas de Información (ARI) ve con buenos ojos la irrupción de grupos inversionistas internacionales en el mercado de valores y de acciones de algunas empresas periodísticas españolas. «La competencia siempre es buena si la bolsa suena». Dice que la misma es producto del ingreso de España en la CEE: «Algún preico teníamos que pagar». Asegura que las multinacionales que crucen los Pirineos y recalen en nuestro territorio «vienen con las sacas repletas de dinero, cubiertas las espaldas y garantizando solvencia de antemano» y proclama a los cuatro vientos que «la competencia es absolutamente lícita y necesaria». «Nosotros tampoco nos podemos quejar», puesto que HOLA ya se ha dado a conocer en Inglaterra» y añade refiriéndose a los pinitos que está haciendo en las islas británicas esta revista del corazón y que ha traducido su título español al inglés por HELLO.

Empero, el presidente de ARI no cree que vaya a producirse ese colonialismo de forma tan rotunda. «Por ejemplo – dice – hay revistas especializadas en varios temas, otras en informacion política… y en las que pienso particularmente que nunca entrarán esos grupos extranjeros, porque tienen unas finanzas saludables y no necesitarán balones de oxígeno en forma de dólares’. ‘Sin embargo, la realidad es esa – dice – la presencia del holdings es constante, y si la espiral se ha iniciado en el diario CINCO DÍAS, sólo Dios conoce si esto terminará como el rosario de la aurora como la paz de la Haya, hablando figuradamente.
Crónica de una crisis anunciada.

Tanto Vicente Montiel como Cándido y Arturo Gómez coinciden al señalar que en nuestro país el índice de lectura de Prensa, en comparación con el que poseen algunos países europeos, es asombroso y angutiosamente mínimo. No se lee casi nada. Y en este sentido los periódicos que se consumen se cuentan con los dedos de una mano’. Cándido profundiza más en el tema: «Si los semanarios de información política no llegan en España al medio millón de ejemplares, en último término lo que necesitamos como agua de mayo no son ofertes del exterior, hostiles o no, valiosas y costosas – dice – sino un enorme cambio en la mentalidad de la sociedad, potenciado la educación, incitándola más y más a la lectura y proporcionando más horas de tiempo libre para que se dediquen los lectores a empaparse de papel Prensa; algo parecido a una perestroika a la española.

Respecto a si en España andan en crisis las editoriales de medios informativos en general, Carlos Luis Álvarez y Arturo Gómez piensan que ‘algunas hay en crisis y otras no’, mientras Vicente Montiel deja patente un optimismo a prueba de bomba: «¿Por qué iba a haber crisis? El momento es bueno; es más, yo diría que casi el ideal. Lo que pasa es que no se pueden mezclar «churras con merinas» afirmando por ahí que el baremo bajo de lectura es reflejo de la supuesta caótica situación de las empresas. Las comparaciones siempre resultan odiosas’. Para Arturo Gómez, por contra, la empresa periodística en España no goza de buena salud: «No cabe la más mínima duda de que esta en crisis, y todo por múltiples factores: poca tranpariencia interna, tardío proceso de reconversión tecnológica. Y, claro, de ese modo son presas fáciles de los ‘tiburones’ internacionales en inversiones. España es un chollo para estos últimos.

Miguel Ángel Barroso – Antonio Astorga

14 Junio 1988

Prensa numantina

EL PAÍS (Director: Juan Luis Cebrián)

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LA NOTICIA de que dos grupos editoriales extranjeros han tomado una participación importante en un diario económico español ha excitado los sentimientos nacionalistas de quienes consideran que las amenazas contra la independencia de los me dios de comunicación españoles sólo pueden venir de más allá de nuestras fronteras. Aquellos a quienes preocupa que la moda europea de la compra y venta de sociedades se extienda a las empresas de información españolas deberían preguntar antes por la solvencia y profesionalidad de la compañía susceptible de comprar o participar en un medio de información que por la nacionalidad de sus accionistas. Siempre habrá empresarios sin escrúpulos con dinero fresco procedente de la especulación tentados de adquirir un medio de información, bien para utilizar sus activos en otros negocios, bien para controlar su libertad de expresión; y ello con independencia de si se llaman Dupont, Smith o García.Los defensores de esa especie de Numancia informativa, no contaminada por capital extranjero alguno, añoran en realidad los postulados de la ley de prensa de Fraga y utilizan en su defensa algunos de los argumentos utilizados en el informe McBride sobre un nuevo orden informativo internacional, argumentos unánimemente rechazados por las naciones democráticas. Se dice, en efecto, que si no se ponen barreras a la entrada de capital extranjero en los medios de información de nuestro país, España dejaría prácticamente de ser nación para convertirse en víctima del neocolonialismo. No es otro el argumento que muchos dictadores utilizan para mantener bajo el más absoluto control una Prensa domesticada pero, eso sí, completamente nacional, al menos en apariencia. Tan celosos guardianes de la independencia informativa no se estremecen en absoluto, sin embargo, ante el fenómeno cada vez más frecuente de grupos económicos nacionales ajenos totalmente al mundo de la información que, por la vía de la participación social o el crédito, pueden someter a determinados medios de comunicación a una verdadera colonización interior ligando el ejercicio del derecho a informar de ese medio a intereses particulares de todo género.

Pero además, en la perspectiva de un mercado único europeo para 1992, esas hipotéticas barreras no sólo resultan anacrónicas: serán imposibles. El Acta única establece para esa fecha la libre circulación de personas y capitales en todo el ámbito de la CE, y ello regirá sin restricciones también para el mundo de la Prensa. El intercambio de bienes, servicios y personas es lo que ha hecho progresar a la humanidad desde el principio de los tiempos. En un mundo cada vez más interdependiente, ese constante flujo no es ya solamente una necesidad histórica, sino un imperativo de la razón. Por ello, frente al irremediable desafío que supondrá un mercado abierto de millones de empresas dispuestas a ampliar sus actividades, la mejor receta es arreglar la casa por dentro, sanearse económicamente y mejorar las condiciones de competitividad, antes que esperar una imposible ayuda protectora del Estado. Y eso vale igualmente para las empresas de comunicación. La penetración extranjera en la Prensa española es ya un hecho -y no solamente en el mundo de la información económica-, pero lo que está empezando a ocurrir río es sino un pequeño ensayo de lo que sucederá sin duda antes de que acabe el siglo. Por ello es mejor que nos vayamos acostumbrando a unas nuevas reglas de juego que ninguna legislación proteccionista será capaz de detener.