3 marzo 2021
OKDIARIO protesta de que TVE, PÚBLICO y VOZPÓPULI aireen el encuentro
CTXT difunde un encuentro de Eduardo Inda y Manuel Cerdán con la Fiscal General Dolores Delgado en su casa, OKDIARIO lo justifica en que se debía a una entrevista
Hechos
- El 3.03.2021 la web CTXT, editorialmente afín al político D. Pablo Iglesias Turrión, publica unas imágenes de vídeo grabadas por el reportero Sr. Willy Veleta en las que se veía a la fiscal general del Estado, Dña. Dolores Delgado y a los periodistas de OKDIARIO, D. Eduardo Inda y D. Manuel Cerdán saliendo el mismo día del mismo edificio.
Lecturas
El 3.03.2021 la web CTXT, editorialmente afín al político D. Pablo Iglesias Turrión, publica unas imágenes de vídeo grabadas por el reportero Sr. Willy Veleta (D. Guillermo Sánchez Veleta) en las que se veía a la fiscal general del Estado, Dña. Dolores Delgado y a los periodistas de OKDIARIO, D. Eduardo Inda y D. Manuel Cerdán, salir del mismo edificio.
–
El digital lo vinculaba con el hecho de que ese día el comisario D. José Manuel Villarejo, salía en libertad tras estar en prisión preventiva desde noviembre de 2017.
Los diarios PÚBLICO.ES y VOZPOPULI airearon ese encuentro, OKDIARIO lo justificó en que se debía a que les había concedido una entrevista y esta fue publicada en ese digital el día siguiente, el 4 de marzo de 2017.
04 Marzo 2021
Doce preguntas para la fiscal general
"El señor Baltasar Garzón Real no desempeña las funciones de abogado de tres policías en ninguna causa judicial, los cuales están defendidos por sus correspondientes Letrados responsables conforme a las normas deontológicas y estatutarias propias de la profesión
1. ¿Podrían confirmar la fecha y el lugar en el que se produjo la entrevista que publica hoy 4 de marzo el tabloide ‘OKDiario’ con la fiscal general del Estado?
2. Si la entrevista en cuestión se realizó en un piso situado en el domicilio de la fiscal general. ¿Podrían explicar por qué se eligió ese emplazamiento y no la sede del diario o la de la Fiscalía General?
3. ¿Es habitual que la fiscal general del Estado conceda entrevistas en su vivienda particular? ¿En qué otras ocasiones ha sucedido?
4. ¿Cuánto tiempo duró la reunión? ¿Y la entrevista? ¿Y cuándo se concertó la entrevista?
5. ¿Por qué se publicó a las seis de la mañana? ¿La Fiscalía pactó con el diario la hora de publicación?
6. ¿Por qué la fiscal general del Estado concede una entrevista a un periodista imputado, que además está implicado en una causa en la que su pareja, Baltasar Garzón, ejerce como abogado de tres policías empleados por Villarejo?
7. La fotografía que acompaña al texto de la entrevista, ¿cuándo se tomó?
8. ¿Podrían explicar la razón de la presencia del jefe de la Secretaría Técnica, el también fiscal Álvaro García Ortiz, durante la reunión y la entrevista?
9. ¿Por qué en la agenda institucional de la fiscal general del Estado no aparece ninguno de sus encuentros con los medios de comunicación? ¿Cumple esto con la Ley de Transparencia?
10. Del código ético de la Fiscalía: Entre los principios que han de guiar la actuación del Ministerio Fiscal (…) destacan los de lealtad constitucional, fortalecimiento de la confianza en la justicia y la omisión de realizar cualquier acción que pueda ser percibida como una afectación a su independencia e imparcialidad o que vaya en demérito de la consideración que la ciudadanía debería dispensar a la justicia, a sus servidores y a la propia Fiscalía. ¿No cree la Fiscalía que su reunión –no comunicada en el portal de transparencia– con dos periodistas asociados a Villarejo vulnera estos preceptos?
11. El código ético llama también a “evitar actuaciones o emitir juicios que puedan comprometer su imparcialidad y objetividad, así como la imagen y crédito del Ministerio Fiscal”. ¿No cree la Fiscalía General que su actuación en ese asunto, así como el hecho de que su pareja ejerza la defensa de tres policías pertenecientes a la banda de Villarejo, vulneran este precepto?
12. “Los y las fiscales se comprometen a evitar, en su relación con los medios, cualquier trato de favor, debiendo valorar si las características, el formato del medio o el programa permiten transmitir con rigor y objetividad el mensaje”. ¿Cree que su entrevista con los directivos de un tabloide famoso por publicar bulos y falsedades, y por alentar campañas difamatorias contra políticos que forman parte del Gobierno se ajusta a los preceptos de este artículo que forma parte del Código Ético del Ministerio Fiscal?
03 Marzo 2021
'Cazan' a la fiscal Delgado tras reunirse con Inda antes de la excarcelación de Villarejo
La fiscal general del Estado, Dolores Delgado, se ha reunido este miércoles con Eduardo Inda, fundador y director de Okdiario, apenas unas horas antes de la puesta en libertad del excomisario José Manuel Villarejo, según publica el periódico Ctxt, que además ilustra la información con un vídeo en el que la fiscal general intenta evitar que la graben interponiendo a sus escoltas.
A la cita, celebrada a las 15 horas en un piso ubicado en una calle del centro de Madrid muy próximo a la Puerta del Sol, también ha asistido Manuel Cerdán, adjunto al director en Okdiario. Según relata Ctxt, el encuentro duró una hora. Primero abandonaron el domicilio Inda y Cerdán, y 25 minutos más tarde salió Delgado.
La fiscal salió del edificio protegida por dos guardaespaldas y un asesor. Según recoge Ctxt a partir del testimonio de algunos vecinos, el piso donde se celebró el encuentro ha sido utilizado como vivienda por el exjuez Baltasar Garzón, pareja de Dolores Delgado y cuyo bufete, además, defiende a uno de los implicados en la causa de Villarejo: el comisario García Castaño.
Delgado huye de la cámara
Tras ser abordada por el periodista y la cámara, la fiscal ha intentado en todo momento evitar ser grabado y no ha querido responder por qué se reunía con la cúpula del diario. Los escoltas han intentado interponerse entre la fiscal general y la cámara hasta que ha logrado subir al coche oficial sin responder a ninguna pregunta.
Hace semanas, la fiscal Delgado protagonizó otra reunión -desvelada por Vozpópuli– que causó también gran polvareda. A la mesa de una conocida marisquería cercana al Bernabéu, Delgado comía con el periodista de La Sexta Antonio García Ferreras -también amigo de Inda- y con el presidente del Real Madrid, Florentino Pérez. A la comida también asistía el novio de la fiscal, Baltasar Garzón.
Villarejo, en libertad
El excomisario José Villarejo ha salido este miércoles por la tarde de la cárcel de Estremera, donde se encontraba desde noviembre de 2017 de forma preventiva por el caso Tándem. En declaraciones a los medios de comunicación, Villarejo ha asegurado que «las cloacas no generan mierda, la limpian».
Asimismo, ha denunciado «torturas y maltrato» durante su estancia en prisión y ha asegurado que no piensa huir: «Solo quiero defenderme. La historieta de que iba a huir es mentira». «Es la razón por la que me han tenido preso, para que no hablara”, ha añadido, advirtiendo que va a contar «cosas muy interesantes».
Su excarcelación se produce horas después de que el juez de la Audiencia Nacional Manuel García Castellón haya acordado dejarle en libertad provisional, como había solicitado la Fiscalía Anticorrupción, porque estaba a punto de cumplir cuatro años de prisión preventiva, el máximo legal permitido en España sin condena firme. El ex mando policial también ha defendido su presunción de inocencia.
04 Marzo 2021
Roures y Cacho criminalizan a OKDIARIO por entrevistar a Delgado
He visto demasiado en esta cainita profesión de periodistas, pero lo sucedido ayer colma el vaso de las iniquidades: el juguete mediático de Roures criminalizando a OKDIARIO por realizar una entrevista a la fiscal del Estado, Dolores Delgado. Uno de los paparazzis del diario podemita, donde Monedero disfruta de un púlpito para sus cínicos y populistas sermones, nos grababa a Eduardo Inda y a mí en pleno y libre ejercicio profesional, en una entrevista con la fiscal general.
La entrevista se publica hoy, con luz y taquígrafos, en estas mismas páginas. Algo tan sencillo y simple que todos los días ejercitan cientos de periodistas en España y que no son espiados por reporteros de la escuela del ya extinto “Aquí hay Tomate”. Público, que ya inventó el estilo periodístico de la “cloacología”, ahora registra en patentes y marcas un nuevo género informativo: el del espionaje a los periodistas que realizan su trabajo en libertad. Espero que, al menos tras haber leído la entrevista, tenga la decencia de informar a sus lectores del motivo de la cita.
Y, en estas que Roures lanza la súper exclusiva periodística de dos periodistas caminando por las calles del centro de Madrid, después de cumplir satisfactoriamente con su trabajo, llega Jesús Cacho -el editor de Vozpópuli- y se convierte en el mamporrero del multimillonario trotskista. El otrora luchador de la libertad de expresión se convierte en palangana del multimedia independentista en una manifiesta intromisión al derecho a la información de OKDIARIO.
Ver para creer. El gran Cacho a cachos, dando bombo a las mentiras de Público. Voy a retirar de mi biblioteca su excelente libro ‘El negocio de la libertad’, cubierto de polvo. Espero que se deje de conspiraciones fantasmagóricas y también rectifique e informe de la entrevista a Dolores Delgado. El titular de Vozpópuli es igual de fantasioso: “Cazan a la fiscal Delgado tras reunirse con Inda antes de la excarcelación de Villarejo”. Así comenzaron las guerras Púnicas.
El diario de Roures, tan acostumbrado al nuevo estilo periodístico de la “cloacología”, convierte de manera saducea una entrevista de crónica judicial en un escándalo. Lean también su titular: “La fiscal general se cita con la cúpula de ‘Okdiario’ mientras Villarejo sale de prisión”. ¿Se cita? Obvio. Si quedamos en realizar una entrevista habrá que propiciar un encuentro físico. ¿La cúpula? Hombre, para que exista una entrevista se necesitan un protagonista y unos profesionales del periodismo. Se daba la circunstancia de que Eduardo y yo estábamos allí para cumplir libremente con nuestro trabajo. A no ser que Roures -tan listo para los sucios negocios- haya inventado también la quinta dimensión del periodismo y se comunique ectoplásmicamente con sus interlocutores. Suelto ese palabro, aunque chirríe el diccionario de la RAE. Y ¿mientras Villarejo sale de prisión? De aurora boreal. Tanto que nos había costado fijar una cita para la entrevista por la intensa agenda de Dolores Delgado, para que llegue ahora Público y nos acuse de hacer coincidir el encuentro con la salida del comisario de la cárcel de Estremera. Un verdadero trabajo de alquimia porque ni el más listo del lugar sabía que estaba prevista la excarcelación de Villarejo.
Profetas de la actualidad
Delgado, a quien su cargo le obliga a trabajar doce horas al día porque en este país todo se judicializa, cerró la cita hace semanas, cuando ni por asomo se sabía que Villarejo iba a salir de prisión, que el Rey emérito iba a regularizar su situación con Hacienda, que las infantas y Sanz Roldán se vacunaban en Abu Dabi o que el Barça eliminaba al Sevilla en la semifinal de la Copa del Rey tras empatar en el minuto 93 del partido.
Pero los “cloacólogos” de Roures ven fantasmas enlodados por todas partes sin mirarse al espejo. Son los ‘number one’ de la basura. Basta recordar que su propietario Roures es el único editor español de la historia que se ha visto obligado a pagar en EEUU una multa de más de 20 millones por el conocido como Caso Fifagate. Se trata de aquel convoluto en el que Mediapro, la productora del millonario podemita, sobornaba a directivos de la FIFA para obtener los derechos del Mundial de Fútbol. El caso sigue abierto y afecta a varios miembros de la cúpula de la productora catalana.
Y, entre tanto, la ex directora de Público, que debería preocuparse más de los contratos de Manuela Carmena, vomita la inmundicia de su medio en un tuit con poca gracia: “Vaya, vaya”. La verdad es que, si eso es lo único que tiene que decir, lo mejor es que hubiera permanecido callada. Aunque lo mismo no da para más.
Uno que lleva en esto muchos -muchísimos- años y se ha enfrentado a situaciones extremas jamás había visto algo similar en este país llamado España: periodistas vigilando y espiando a otros periodistas como en los regímenes comunistas que tanto les gusta a Roures. Pero siempre con una cuenta millonaria en el banco.
Y como estrambote a todo este desaguisado: la iniciativa maledicente en las redes, promovida por periodistas resentidos y furibundos, que se fijan en la mascarilla de Dolores Delgado para lanzar bulos e invectivas. Queridísimos compañeros de profesión: yo suelo utilizar dos tipos de mascarillas que me coloco una encima de la otra. Debajo suelo utilizar una FFP2 de color blanco y la suelo cubrir con una lavable de color negro. Según donde me encuentro, me quito una u otra y las utilizo indistintamente sin darme cuenta. ¿Para tanto da el color de una mascarilla? ¿Es ese el nuevo periodismo que seduce a los nuevos periodistas? ¿El color de una u otra mascarilla para provocar una crisis nacional?
Claro, a muchos les ha cogido con el paso cambiado que la fiscal general haya concedido una entrevista a OKDIARIO -el tercer digital de España sin hermano de papel- fuera de sectarismos o ideas preconcebidas. A un diario que se ha mostrado crítico con muchas de sus decisiones y del Gobierno que la nombró. El sarpullido escuece. Quien estaba acostumbrado a ser el periódico de cabecera del régimen de turno y recibía las exclusivas con motorista desde La Moncloa o de cualquier ministerio -y eso lo he visto yo con los papeles del CESID- le cuesta entender que los altos cargos del Estado deben estar abiertos a todos los medios. A eso se llama transparencia y libertad de prensa. Y algunos tendrán que acostumbrarse.
27 Julio 2022
Los hombres (y mujeres) de las cloacas
El 17 de junio de 1972, Frank Wills, guardia de seguridad del edificio Watergate, descubrió que una de las puertas del sótano tenía una cinta de carrocero adosada al resbalón de la puerta, de manera que parecía cerrada pero se podía abrir con solo empujarla.
Wills quitó la cinta, cerró la puerta y siguió con la ronda. Media hora más tarde volvió al sótano y se encontró con la misma situación: un trozo de cinta sujetando el resbalón de la puerta.
A Wills la vida no le solía sonreír, le había costado mucho conseguir ese trabajo. En la entrevista estuvieron a punto de descartarlo porque no tenía experiencia como guardia de seguridad, pero al final el entrevistador le vio tan angustiado que decidió darle una oportunidad.
Wills vivía en un apartamento pequeñísimo que apenas podía pagar. Era de un pueblo del estado de Georgia y no conocía a nadie en Washington D.C. Mantener su trabajo y dar de comer a su gato era lo único que le importaba.
Wills ganaba 80 dólares a la semana. Una lata de atún costaba 25 céntimos en aquella época.
Cuando llega a recepción en esa noche de verano del 72, llama al Segundo Precinto de la Policía Metropolitana. El aviso salta por la emisora. Una patrulla comunica que ellos están cerca, pero van de paisano (de hecho uno lleva un gorro de pescador y los demás camisas hawaianas). Otra patrulla dice que ellos también están cerca, pero que están repostando en una gasolinera.
La patrulla, a la que más tarde llamaron hippy, llega enseguida, bloquea los ascensores y acompaña a Wills en la búsqueda.
Desde el edificio de enfrente, el equipo B de los “burglars” (ladrones) empieza a ver cómo unos sujetos con pintas de venir de la playa están inspeccionando el edificio con sus linternas. Intentan avisar a sus cinco compañeros que están en la sexta planta, en los cuarteles generales del Partido Demócrata, pero tienen los walkies con el volumen bajado porque unos minutos antes alguien grita: “A ver si nos van a pillar por el ruido de los walkies”.
Los cinco intrusos fueron arrestados y se desencadenó un escándalo monumental en cuestión de días. Al principio parecía una cosa local, pero luego fueron cayendo todas las piezas clave del comité para reelegir a Nixon (CREEP).
Frank Wills pidió un aumento de sueldo y consiguió 2,50 dólares más a la semana. Unos días después se presentó a una oferta de trabajo para ser vigilante de la Howard University (una universidad prominentemente afroamericana), pero no le cogieron porque podría generar conflictos.
Con tantas idas y venidas, Frank se dejó la ventana abierta de su pequeño apartamento y su gato se escapó. Días antes su casero le había plantado en la puerta una notificación de desahucio por impago de la última cuota del alquiler.
Frank Wills decidió subirse en el primer Greyhound camino a su Georgia natal. Pese a su testimonial aparición en la película Todos los hombres del presidente (haciendo de sí mismo), Frank terminó desligándose de Washington y se quedó cuidando de su madre anciana con un cheque mensual de la Seguridad Social por valor de 450 dólares.
En 1979, siete años después de levantar la cinta de carrocero y por ende el Watergate, Fran Wills fue a juicio por robar 20 dólares. Cuatro años más tarde fue condenado a un mes de prisión por robar unas zapatillas de deporte. Cuando murió su madre, en 1993, tuvo que donar el cuerpo a la ciencia porque no tenía cómo pagar el entierro.
¿Hubiera sido Frank Wills un héroe nacional de no ser afroamericano, o pobre?
Como todos sabemos al final los héroes fueron Carl Bernstein y Bob Woodward, aunque el director Ben Bradlee no las tenía todas consigo cuando saltó la noticia de la toma de esa sexta planta del Watergate Office Building, a orillas del río Potomac.
Bernstein era considerado por el jefe de local, Harry Rosenfeld, como un poco disperso y Woodward solo llevaba ocho meses en la redacción. No tenían las tablas de Inda y Cerdán, pero revisaban todas sus fuentes concienzudamente.
Rosenfeld se la jugó y les dejó a cargo del caso pese a no haber visto todavía ni la punta del iceberg que estaba a punto de asomar. Bradlee ponía pegas a los primeros textos de los periodistas, llegó a situarlos en aquellas páginas que nadie leía. Pero terminó jugándosela por ellos, y por las informaciones de Deep Throat (garganta profunda).
Cuando saltó el Ferrigate hace unas semanas, nadie en LaSexta hizo de Rosenfeld ni de Berstein o Woodward, ni siquiera de Bradlee.
De repente todos fueron Nixon.
Antonio García Ferreras intentó justificar lo injustificable con la cara desencajada y los contertulios callados como gatos de escayola (salvo Carmen Morodo). El resto de programas de la cadena pasó de puntillas o evitó hablar del asunto. Algún colaborador cercano a Ferreras decidió que “con Inda no”, pero “con Ferreras al fin del mundo”.
El caso Watergate en sí (si quitamos la parte de Nixon intentando borrar todo, a lo Saul Goodman en la serie Better Call Saul) fue una película de José Luis Ozores y Tony Leblanc comparado con los tejemanejes cloaqueros de Ferreras-Casals-Villarejo-Inda.
Los cinco asaltantes de la oficina del Partido Demócrata del edificio Watergate querían colocar dispositivos de escucha para espiar a un partido que iba muy por detrás en las elecciones que se celebrarían cuatro meses después, y que finalmente ganó Nixon de calle.
Fue un exceso de confianza, unas ganas de rematar a un enemigo que desde la lona pedía ya la hora. El candidato demócrata, McGovern, se presentaba por segunda vez y llevó al partido a la gran debacle en noviembre.
Aunque es necesario apuntar que el espionaje de los hombres de Nixon empezó con el candidato demócrata Edmund Muskie un año antes. Muskie era el favorito para ganar la Casa Blanca, pero por arte de birlibirloque (una carta que él negó haber escrito) perdió estrepitosamente en las primarias de New Hampshire y dejó el camino allanado para el débil McGovern.
Durante el Caso Watergate, Bernstein y Woodward pudieron demostrar que la carta que acabó con la carrera de Muskie tenía el membrete del senador demócrata, pero la había escrito uno de los hombres de Nixon, que casualmente había tenido un affair con una compañera del Washington Post.
Nixon acudió a las urnas en noviembre de 1972 dopado, con el favorito fuera de combate.
Lo que sucedió en España en 2016, y que pudimos seguir al dedillo por los audios destapados por Crónica Digital hace unas semanas, dejó en inferioridad de condiciones a un partido político y al Muskie español: Pablo Iglesias.
Lo que Ferreras-Casals-Villarejo-Inda (y quién sabe si Ferraz) pretendían era que Podemos (primero o segundo en las encuestas a dos meses de las elecciones, según el sondeo) no llegara al poder, que no se produjera el sorpasso al PSOE… que ganara Nixon. Y así fue.
Han sido años, que parecen siglos, de tertulias donde aparecía Eduardo Inda abriendo las compuertas del fango cada semana. Por suerte, hubo gente como el economista Juan Torres que, harto de las sandeces de Inda, dijo su famoso: “Yo soy un académico y no participo de estas locuras”, antes de irse del plató de LaSexta Noche.
Nunca sabremos qué hubiera pasado si nadie hubiera tenido que ver a Pablo Iglesias en Al Rojo Vivo, en directo, desmintiendo con una sonrisa de “¿me estás vacilando?” algo que todos los fabricantes del fango sabían que era una burda mentira. Pero había que ir con ello por el bien de la cloaca. Una cuenta en Granadinas, un corta y pega de la señorita Pepis, un excel impreso que hasta el propio Nixon hubiera hecho con más calidad en 1972, con sus propias manos.
o soy Frank Wills, no. De hecho no me gustan los gatos ni los seguratas, aunque yo también he vivido en un pueblecito de Georgia. El día que grabé a Eduardo Inda saliendo de casa de la Fiscal General, Dolores Delgado, ese mismo día en el que ella también salía de su casa junto al actual Fiscal General (Álvaro García Ortiz), ese día yo estaba allí de casualidad.
No estaba haciendo una ronda, ni descubrí el resbalón de la puerta de Dolores Delgado atrancado con una cinta carrocera, no. Yo estaba allí porque en la pizarra del bar contiguo ponía bien grande y con tiza blanca “Primeros: Arroz a la cubana…” (mi plato favorito). Y me senté mirando a la calle peatonal, un periodista nunca se pone de espaldas a la acción (es de primero de Los Soprano).
Eduardo Inda, como el asaltante del Watergate que puso la cinta carrocera por segunda vez en la puerta, estuvo un minuto y medio móvil en mano y wasapeando con la persona que le esperaba, porque no sabía a qué botón del telefonillo dar para que le abrieran. Eso me hizo sospechar y empecé a mover toda la maquinaria mientras llenaba de tomate todo el arroz que ya tenía delante de mis narices, junto a dos huevos con la yema perfecta (todo sea dicho).
Llamé al director de CTXT, Miguel Mora, y empezamos a elucubrar: ¿Qué narices hace Eduardo Inda ahí? Si hubiera pillado al director de The Guardian o Público o Liberation o de Mongolia no hubiéramos sospechado nada. Pero Inda…
El dueño del bar me confesó quién vivía en el portal que visitaba Inda. Todo lo demás ya lo saben si visitan CTXT con asiduidad.
En el Watergate cayó un presidente, con todo el equipo, con todo su equipo. Se fue en un helicóptero levantando los brazos y con los dedos índice y anular en señal de victoria… diciéndole al mundo “I am not a crook” (no soy un mangante). Sin que nadie le preguntara si era un mangante.
Nixon aguantó casi el mismo tiempo antes de dimitir que Dolores Delgado en salir por la puerta de atrás, pero sin problemas de espalda (Nixon).
Mi vídeo de la pillada solo salió en el programa En Jaque de la ETB. El resto de los medios callaron, por acción y por omisión (salvo dignas excepciones [TVE, VozPopuli]).
En Estados Unidos, si un medio como Democracy Now (pongamos por ejemplo) hubiera grabado a la Attorney General tras reunirse con Steve Bannon el día que sale de la cárcel el Sheriff Cloacas Made in U.S.A.… esas imágenes hubieran abierto muchos informativos nacionales y hubieran llenado horas nocturnas en los shows de Jimmy Fallon, Stephen Colbert o Jimmy Kimmel, creo yo.
Woodward y Berstein se convirtieron en ídolos del periodismo.
Frank Wills murió de un tumor cerebral a los 52 años, con los bolsillos vacíos y la conciencia tranquila.
No sabemos si Ana Terradillos puede decir lo mismo. Fernando Garea nos dio una pista a este respecto.
Paradojas de la vida… Antonio García Ferreras le puso voz a Ben Bradlee en un podcast sobre el Watergate hace un tiempo.
Es como si Villarejo le pusiera voz a Hank Schrader, el cuñado de Walter White en Breaking Bad.
