Search
Críticas desde PRISA a un acuerdo que puede desguazar Repsol YPF

Del Rivero logra un pacto entre Sacyr y Pemex para hacerse con el control de Repsol YPF, pero Brufau se blinda en el Consejo

HECHOS

El 29.8.2011 Sacyr y Pemex firmaron un pacto de sindicación para controlar un 30% de Repsol YPF.

Juan Abelló abandona la reunión del Consejo de Repsol YPF

Abello_juan D. Juan Abelló, uno de los consejeros de Repsol YPF en representación de Sacyr Vallehermoso abandonó la reunión del Consejo el 28.09.2011 después de manifestar sus críticas del pacto Peemex-Sacyr para disputarle el control al Sr. Brufau y La Caixa. Las crisis en Sacyr estaba a punto de estallar.

01 Septiembre 2011

Responsabilidades

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

El Gobierno español debe evitar que el pacto Sacyr-Pemex acabe en el desguace de Repsol

La comunicación como hecho relevante a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de la sindicación de las acciones que Sacyr y Pemex mantienen en Repsol abre la puerta a una alteración en el control de una de las más emblemáticas compañías españolas de un sector estratégico como es la energía. La constructora posee un 20% del capital y la petrolera, propiedad íntegra del Estado mexicano, un 4,87%. En virtud del acuerdo, esta última se compromete a compras adicionales hasta el 9,8%, de forma que entre ambas rocen el 30%, sin alcanzarlo para eludir así la obligación de lanzar una opa. Los demás accionistas corren así serio riesgo de quedar supeditados a la voluntad de estos dos aliados.

La primera decisión que previsiblemente quieren adoptar es alejar al actual presidente, Antonio Brufau, de la máxima posición ejecutiva de la compañía. A partir de ahí, podrán adoptarse otras decisiones de escaso vuelo estratégico, fundamentalmente la conversión en liquidez de algunos activos o inversiones, según convenga a los aliados. Eso atañe en especial a Sacyr, el inversor más importante y más endeudado, que compró su paquete en Repsol íntegramente con deuda bancaria.

Las dificultades de la constructora para financiar esa deuda explican las presiones para que Repsol genere dividendos líquidos. Brufau no solo está enfrentado a su principal accionista sino que sufre el alejamiento de Pemex, que se había mantenido durante 20 años sin cuestionar nada. El silencio con que La Caixa, otro de los accionistas de referencia, con un 12,8%, ha recibido esta alianza se añade al ya discreto apoyo que concedió a Brufau cuando este quiso conseguir una reconfirmación de su posición como presidente. Es importante que esa institución financiera, que ha hecho gala de una política inversora inteligente y favorecedora de los intereses generales, no se quede al margen de esa redistribución del poder en Repsol. Se ha de garantizar que su gestión no se resiente y que no se utilice como mecanismo para resolver problemas en otros sectores o empresas en crisis.

Las autoridades no pueden actuar como en el caso de Endesa, cuando otra empresa pública extranjera fue la que se llevó el gato al agua: esa experiencia es paradigmática del inventario de errores que un Gobierno puede cometer. Por eso, al margen de que la alianza cumpla la normativa, el ministro de Industria, Miguel Sebastián, no puede limitarse a “dar la bienvenida” a la operación y a aceptar de los ejecutivos de estas compañías unas vagas garantías de españolidad. No hay españolidad posible cuando no hay simetría entre las legislaciones mexicana y española en cuanto a apertura a las inversiones extranjeras. Por eso el Gobierno debe velar ante todo para que la empresa resultante de una operación especulativa como esta, si finalmente se consuma, no acabe en el desguace, precisamente gracias a la alianza con una empresa pública de un país que tiene a su petrolera blindada.

30 Agosto 2011

Un pacto que cierra el ciclo de Brufau

John Muller

Nadie que viera ayer a Luis del Rivero, presidente de Sacyr, desayunando en el Hotel Intercontinental de Madrid podía imaginar el golpe de mano que estaba tramando. Moreno y relajado, quienes estuvieron con él dicen que de lo único que se quejaba es de haber cogido algunos kilos extra por culpa de la cocina cántabra.

Pocas horas después se anunciaba el pacto entre Sacyr, el principal accionista de Repsol y la empresas estatal mexicana Pemex, el socio industrial más antiguo de la petrolera española. Todos los ojos se fueron de inmediato al punto número 2 del comunicado en el que Sacyr y Pemex divulgaron sus intenciones, donde se habla de la necesidad de separar el cargo de presidente del de consejero delegado. Sin ambages, este enunciado pone fecha de caducidad a la gestión de Antonio Brufau, quien difícilmente aceptará quedar arrinconado en un puesto honorífico después de haber ostentado todo el poder en la compañía y haber resistido -hasta ahora con éxito- todos los intentos de Del Rivero por hacer valer su condición de primer accionista.

Pese a que el Gobierno ha señalado en otras ocasiones que Repsol es una empresa estratégica, ayer decía no conocer los detalles de esta operación.

El enfrentamiento entre Brufau y Del Rivero viene de lejos y no siempre ha sido limpio. Hace ya meses que La Caixa, presidida por Isidro Fainé y segundo accionista de la petrolera, ha adoptado una postura de consideración hacia las pretensiones de Sacyr. Así quedó de manifiesto en la controversia en torno al dividendo de Repsol, que Brufau se negó a aumentar al principio, pero que acabó repartiendo generosamente.

Hace más de un año, los consejeros del presidente de Repsol ya veían que el fin de los blindajes -que permitían a los gestores mantenerse en el poder incluso en contra de los deseos de los accionistas mayoritarios (al limitar sus votos al 10% aunque poseeyeran mucho más)- y la nueva actitud de La Caixa, presagiaban el fin del ciclo de Brufau. Y se auguraba un relevo pactado, lejos de las inquietudes provocadas por la irrupción sorpresiva de accionistas rusos, por ejemplo. Bastaba que la fruta madurara sola para que cayera en las manos de Del Rivero.

Mientras, Sacyr hacía sus deberes. Hacia finales de 2010 y pese a que la coyuntura financiera no era buena, la compañía logró reducir su fuerte endeudamiento, vendiendo algunos negocios e incrementando espectacularmente su facturación en el extranjero.

Cuando en marzo pasado se hicieron públicas las tensiones entre Demetrio Carceller y Juan Abelló, por un lado, y Del Rivero, por otro, éste se vio cogido por sorpresa. El equipo de Brufau había regalado los oídos de Carceller, seduciéndolo con la idea de que podía convertirse en presidente de Repsol. Cuando Del Rivero captó la magnitud de la rebelión, finalmente laminada en la junta de mayo pasado, no pudo dejar de constatar que sus adversarios habían llevado con éxito la inestabilidad a su propia retaguardia.

La de ayer es una nueva batalla de una guerra que se prolonga ya demasiado tiempo. Pero esta vez, todo indica que a Del Rivero la jugada le puede salir bien.

by BeHappy Co.