12 julio 2004
El hasta ahora 'premier' Durao Barroso ha abandonado su puesto para asumir el cargo de presidente de la Comisión Europea
Santana Lopes (del conservador Partido Social Demócrata) nuevo primer ministro de Portugal sucediendo a Durao Barroso
Hechos
El 12.07.2004 el Partido Social Demócrata designó a Santana Lopes como su dandidato a primer ministro en sustitución de Durao Barroso.
Lecturas
Durao BArroso ganó las elecciones de 2002.
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UN ALIADO DE BUSH, BLAIR Y AZNAR
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El Análisis
La designación de Pedro Santana Lopes como nuevo primer ministro de Portugal marca el cierre de la breve etapa de José Manuel Durão Barroso al frente del Gobierno. Apenas dos años después de llegar al poder, el líder del Partido Social Demócrata deja São Bento para trasladarse a Bruselas como presidente de la Comisión Europea, uno de los cargos más influyentes en el engranaje comunitario. Su ascenso abre un tiempo de incertidumbre en la política portuguesa, pero también obliga a hacer balance de un mandato tan intenso como controvertido.
Barroso será recordado por su firme alineamiento con Estados Unidos en la guerra de Irak. Junto al presidente estadounidense George W. Bush, al primer ministro británico Tony Blair y al español José María Aznar, formó parte del llamado “trío de las Azores”, que legitimó la intervención en Oriente Medio pese a la falta de consenso internacional y a la oposición de la opinión pública europea. Esa apuesta situó a Portugal en la primera línea diplomática, pero también generó fracturas internas y críticas externas. No pocos observadores consideran que precisamente ese apoyo decidido a Washington ha sido decisivo para que Barroso se catapultara a la presidencia de la Comisión Europea.
En el plano interno, su gobierno convivió con un escenario económico delicado, marcado por los problemas estructurales de crecimiento y déficit, que limitaron su margen de acción. Aunque defendió la disciplina presupuestaria y buscó credibilidad europea, su tiempo en Lisboa fue demasiado breve como para dejar una huella profunda en la política doméstica. La política exterior eclipsó buena parte de su gestión interna, y es ahí donde se construyó su proyección internacional.
Con Santana Lopes al frente, Portugal encara ahora un cambio de estilo más que de rumbo político. El nuevo primer ministro hereda tanto las tensiones sociales como los compromisos europeos de su antecesor, pero sin la proyección internacional que acompañaba a Barroso. Para Portugal, la marcha de su primer ministro es un motivo de orgullo y de interrogantes: se despide de un dirigente que llevó al país al centro de la escena mundial, pero lo deja con la incógnita de si el relevo estará a la altura en un contexto nacional cada vez más exigente.
J. F. Lamata