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La dirección del PP anuncia la disolución de la ejecutiva provincial y lo reemplaza por una gestora

Una redada encarcela a la antigua cúpula del Partido Popular en la provincia de Valencia con Alfonso Rus a la cabeza

HECHOS

  • El 26.01.2016 efectivos de la Guardia Civil siguiendo instrucciones del Tribunal de Justicia de Valencia ordenó el ingreso en prisión, entre otros, de D. Alfonso Rus, D. Máximo Caturla y D. David Serra, investigados por haber podido cometer delitos financieros en relación.

LOS PRINCIPALES DETENIDOS EN LA OPERACIÓN TAULA 

Alfonso_rus D. Alfonso Rus. Ex presidente de la Diputación de Valencia, ex presidente del PP de Valencia y ex alcalde de Xativa / Játiva. Fue suspendido de militancia en el PP pocos días antes de las elecciones municipales de 2015 por decisión del entonces presidente del PP en la Comunidad Valenciana al filtrarse un audio en el que se le oía contando billetes en un coche

maximocaturla D. Máximo Caturla. Ex vicepresidente de la Diputación de Valencia. Fue también COnsejero de Sanidad y de Educación en la generalitat Valenciana durante los gobiernos del PP del Sr. Camps.

mariajalcon Dña. María José Alcón. La primera en ser puesta en libertad con cargos. Era la responsable de Cultura en el Ayuntamiento de Valencia durante el mandato de Dña. Rita Barberá como alcaldesa. Su voz es identificada dentro de unas grabaciones con el gerente de Imelsa, Marcos Benavent, en las que hablarían de dinero. Está casada con el ex vicealcalde de Valencia, D. Alfonso Grau, que actualmente se sienta en el banquillo de los acusados en el caso Noos.

David_Serra D. David Serra, fue vicesecretario general del PP valenciano y encargado de la comunicación durante la etapa de D. Francisco Camps como presidente y a las órdenes de D. Ricardo Costa que era su secretario general. Fue forzado a dimitir como diputado por D. Alberto Fabra al ser imputado por el caso Gürtel. Pero no ha sido su papel en Gürtel sino su papel en la ‘Operación Taula’ lo que le ha llevado a pasar sus primeros días entre rejas.

RITA BARBERÁ CONTRA LAS CUERDAS

Barbera_Rus La senadora del Partido Popular, Dña. Rita Barberá, alcaldesa de Valencia entre 1991 y 2015 aparezca ahora como la principal señalada al estar entre los imputados figuras de su máxima confianza como D. Alfonso Novo (su sucesor como portavoz del grupo) o Dña. María José Alcón. Oficialmente aún no está imputada, pero sus opositores exigen que dimita como senadora por su responsabilidad.

27 Enero 2016

De Génova 13 a Valencia 24

Federico Jiménez Losantos

En el Congreso de Bulgaria, capital Valencia, de 2008, Rajoy liquidó al PP. Gracias al apoyo tramposo de Camps y Arenas y la deserción de Aguirre, Costa y Elorriaga, Rajoy convirtió el PP de Aznar en el partido de Rajoy e invitó «a los liberales a irse al partido liberal y a los conservadores al partido conservador», frase textual en el mitin de Elche que remató su entronización. Desde entonces, Camps sigue vistiéndose y Arenas no deja de ascender. Con Pío García Escudero es la gran apuesta renovadora del PP para el Senado, mientras Villalobos y Sánchez Camacho -que con Soria forzó la retirada de San Gil de la ponencia política pre-búlgara- prueban el ímpetu rejuvenecedor del rajoyismo en el Congreso.

Sin embargo, en el lugar del crimen búlgaro, porque crimen fue la liquidación del gran partido liberal-conservador español, sigue corriendo la sangre. En la misma semana en que el PP como partido ha sido imputado por uno de los afluentes del río Bárcenas, se ha inundado la albufera de Camps y Barberá, otro puntal del rajoyismo en la gallardonización y sumisión prisaica del PP. Si la foto de Rajoy entre San Gil y Ortega Lara en la gran manifestación de 2007 contra el pacto ETA-ZP prueba la traición a las víctimas del terrorismo, cuyo símbolo es Bolinaga, las ‘fotopaellas’ del Presidente en funciones del Gobierno y Presidente en defunciones del PP desde aquel 2008 junto a los infinitos imputados y los 24 detenidos ayer son pruebas demoledoras de que la anulación ideológica acarrea la abyección moral, porque sin ideas no hay recambio de personas y el culto al cargo desemboca fatalmente en el monocultivo de la comisión.

Si Rajoy no fuera el verdugo de su partido y coautor necesario del crimen de lesa democracia contra España, se apresuraría a facilitar el pacto con Ciudadanos y el PSOE para formar un Gobierno de emergencia capaz de limpiar los establos del sistema representativo, sin el que no habrá libertad. Rivera, por inédito, está limpio y podría garantizar la higienización del PP y el PSOE a través de la independencia judicial y las reformas institucionales que deben revitalizar el cuerpo político de la nación. Pero el partido de Génova 13 no sobrevivirá a los 24 detenidos de Valencia y sus 120 cochazos si Rajoy insiste en ser el único cadáver superviviente del PP.

05 Febrero 2016

El show de Rita Barberá

Rubén Amón

Rita Barberá nos está exponiendo a un ejercicio de ingenuidad y de credulidad. Tan exigente que su extrañeza a la corrupción la convierte en un epígono trasnochado del «Show de Truman». Vivía ella en una fábula construida por los demás. Y le llamaban «La jefa» no por reconocimiento jerárquico, sino como un mote cariñoso gracias al cual sus adláteres lograban secuestrarla en una realidad paralela.

Pensábamos que el mito de la mujer florero se había canonizado con el Jaguar de Ana Mato y con las clases de samba de la infanta Cristina, pero les ha superado a ambas la candidez de Rita Barberá . Que no gobernaba en un despacho. Lo hacía, según parece, en una cámara hiperbárica cuyas propiedades catárticas le permitían conservarse inmaculada entre tantos maleantes.

Rita Barberá permanece aislada, encapsulada, sacralizada, mientras están en prisión o imputados todos sus allegados políticos y en todos los ámbitos. Habla el PP de casos individuales. Y tiene razón el PP, porque los han ido imputando de uno en uno, ordenadamente, verbigracia, todos los concejales del Ayuntamiento de Valencia. O nueve de diez, para ser exactos.

Y en rigor no procede hablar de imputación. Debe decirse que están investigados. La superstición del PP no es jurídica, sino semántica. Se ha cambiado la terminología procesual en sentido eufemístico para aludir los mismos hechos presuntamente delictivos. O no tan presuntamente, porque Fabra, ex presidente de la diputación de Castellón, ha sido condenado, del mismo modo que Rus, ex presidente de la diputación de Valencia, ocultaba en el coche más dinero que Jesús Gil debajo del colchón.

Rita Barberá es Truman en su pureza. Lo demuestran incluso los pormenores del caso Urdangarin. El juez Castro quiso imputarla porque atribuía a la Administración levantina haber «regalado» 3,5 millones de euros del erario público a las sociedades superyerno, pero no es ella quien expía la responsabilidad. Lo hace su número dos, Alfonso Grau, exagerando hasta la parodia la inocuidad o la ceguera de «La jefa» y abochornando la solidaridad de la jerarquía en la calle Génova de Madrid.

Ya lo dijo María Dolores de Cospedal, antes de que Rajoy decidiera convertirla en florero a ella también, que Rita es el icono, el símbolo del PP. «Nos gusta lo que haces, cómo lo haces y todo lo que haces», proclamó la secretaria general del partido, amañando un exorcismo voluntarioso frente al hedor de la corrupción ubicua.

Y adquiere entonces el Senado toda esa plenitud funcional que tantas veces le reprochamos. El Senado sirve, por ejemplo, para crionizar a Rita Barberá. Sirve para embalsamarla en vida. Para aforarla como una especie protegida. Porque el PP de Rajoy no se puede permitir que arda también la falla indultada, después de haber ardido todos los ninots, en un caso aislado de pira multitudinaria.

¿Cómo era posible que la corrupción le rodeara sin que ella se percatara? La responsabilidad in vigilando de una institución pública convierte en insostenible que Barberá no haya renunciado a todas sus responsabilidades, aunque los informes policiales y las pesquisas judiciales sobrentienden que la ex alcaldesa no era precisamente un florero. Y sí era probablemente una planta carnívora, esa X mayúscula -las aspas de San Andrés en su martirio- que concentra el misterio de cualquier trama española y berlanguiana digna de reconocerse como genuina.

27 Enero 2016

Adiós a cualquier pacto

Victoria Prego

Si había un momento especialmente delicado para el Partido Popular era precisamente éste en el que Mariano Rajoy estaba intentando servirse de Albert Rivera e, indirectamente, de Pablo Iglesias para forzar al aparato del PSOE a que forzara a su vez a Pedro Sánchez a aceptar algún tipo de acuerdo a tres bandas -PP, PSOE, Ciudadanos- que permitiera enhebrar un Gobierno más o menos estable para una legislatura corta.

Pero los jueces, la Fiscalía Anticorrupción y la Guardia Civil asestaron ayer a las pretensiones del presidente y de todos los que piden ese acuerdo a tres bandas «por el bien del interés general de España» un golpe del que es muy difícil que puedan recuperarse a tiempo. El despliegue que pudimos ver sugiere que estamos ante una trama enorme, organizada y empotrada en la Generalitat Valenciana, en la Diputación, en el Ayuntamiento de Valencia, en el de Játiva, en varias empresas… y en el propio PP.

Si de la operación desplegada ayer se concluye lo que se sospecha, resultará que el PP valenciano, comandado por muchos de sus dirigentes, se había convertido en una organización para delinquir. Esa es una acusación de una envergadura tal que es capaz de tumbar la más argumentada apelación a los intereses de España porque no es posible que el interpelado, Pedro Sánchez, no responda preguntando si alguien está dispuesto a sostener que debe asociarse con una banda de ladrones.

El líder socialista tiene muy fácil la huida. Es más, casi está obligado a escapar al galope de cualquier ofrecimiento de juntarse con el PP para construir algo, sea esto lo que sea. Y Rajoy tiene ahora más difícil que nunca mantener su oferta de acuerdo para la regeneración y su aspiración a que Sánchez fracase en su acercamiento a Podemos y se vea empujado por sus barones a cederle el paso, aunque sólo sea con su abstención, en una hipotética sesión de investidura.

La posibilidad de un acuerdo con el PSOE se ha convertido desde ayer en una quimera, así que más vale que empecemos a barajar otras salidas. De entrada, es a Iglesias a quien de verdad ayer le ha «sonreído el destino», porque los registros y los bloqueos de más de 200 cuentas corrientes, algunas pertenecientes al PP, han cegado de un hachazo varios caminos, pero han dejado libre y asfaltado el que conduce precisamente a él. La combinación política que se dibuja en el horizonte del Gobierno es cualquier cosa menos deseable y, de consumarse, llevará probablemente a nuestro país al desastre económico y, por tanto, social. Pero la responsabilidad de lo que suceda será de quien ha amparado en su seno las más numerosas y extendidas redes de corrupción. Y ése es, si se prueban las sospechas, el PP de Rajoy, que no se ha ocupado en su momento de limpiar de sinvergüenzas sus filas.

El Análisis

Rus, tocado y hundido (II)

JF Lamata

La redada no acabó con D. Alfonso Rus. En realidad el Sr. Rus ya estaba muerto cuando en medio de la campaña electoral para las municipales y autonómicas de 2015 se filtró una grabación en la que se le oía contar billetes en un coche. Ya entonces D. Alberto Fabra le suspendió de militancia del PP valenciano con el visto bueno de la cúpula ante un indignado Sr. Rus que recordaba todos los favores que le había hecho a la actual dirección del PP que, pensaba, defenderían su inocencia. El problema es que la dirección del PP ya estaba hasta el gorro de ‘sus amigos valencianos’, asumiendo que habían cerrado los ojos demasiadas veces (si hubiera disuelto la dirección del PP ante los no pocos indicios en 2013, 2014 o 2015, se hubieran ahorrado tener que hacerlo tras la redada).

Pero la detención del Sr. Ruso, en realidad, se veía inevitable desde hacía tiempo. La oposición al PP (la política y la mediática que representaba Atresmedia con LA SEXTA como cañón) no iba hacer leña con el Sr. Rus, que ya era un muerto. Su objetivo era más ambicioso: la senadora Dña. Rita Barberá, la que fuera ‘militante número 2’ de Alianza Popular en Valencia y última figura destacada de los populares en la comunidad que durante tantos años fuera su bastión.

J. F. Lamata

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