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El 'número 2' de Emilio Botín no iba a entrar en prisión por lo que el indulto parece destinado a impedir que abandone su cargo de consejero delegado

El Gobierno Zapatero indulta al “número 2” del Banco Santander, Alfredo Sáenz intentando anular su inhabilitación

HECHOS

El 25.11.2011 El consejo de ministros aún presidido por D. José Luis Rodríguez Zapatero, indultó a D. Alfredo Sáenz.

26 - Noviembre - 2011

Una mañana, Zapatero se despertó...

Lucía Méndez

TENÍAMOS que haber sospechado que iba a terminar así desde aquella noche del 9 de mayo de 2010 en la que le trasplantaron el corazón para colocarle spread, un concepto económico que hemos incorporado a nuestra vida doméstica como prima de riesgo. El trasplante fue tan limpio que las consecuencias llegaron enseguida. Jubiló el carné de la UGT que guardaba en su mesilla de noche y se puso en manos de Don Emilio, el gran chamán de la corbata roja. Sustituyó a los mineros de Rodiezmo por el especulador de los activos tóxicos John Paulson y al bueno de Philip Petit por la London School of Economics and Political Science.

La Moncloa es un lugar propicio para las transformaciones. Felipe se convirtió en González y Aznar cambió un pueblo de Valladolid por el Monasterio de El Escorial. Pero la metamorfosis de Zapatero es superior a la del protagonista de la famosa novela de Kafka. Una mañana, el republicanismo cívico y la democracia deliberativa se despertaron convertidas en un indulto para el hombre de los diez millones de euros al año.

Alfredo Saénz cometió un delito grave que llevó a algunas personas a la cárcel, pero su poderoso jefe, Don Emilio, no quiere prescindir de él -parece que hace ganar al banco mucho dinero- y pidió el indulto a su amigo, el presidente del Gobierno. Zapatero se lo ha concedido y con ello agravia y ultraja al principio de igualdad de todos los españoles ante la ley. El indulto constituye una ofensa y un escarnio para los ciudadanos que de buena fe creyeron algún día en el todavía presidente del Gobierno. Zapatero se llevará a León esta burla como la última oscura mancha indeleble de su expediente político. El último ocupante de La Moncloa ha perdido por completo el pulso de la calle e incluso el respeto por su propia historia.

Ya que de palabras inglesas se trata, hay otra que Zapatero y el Santander podrían haber incorporado a su vocabulario: accountability. Se puede traducir como rendición de cuentas, cumplimiento del deber y exigencia de responsabilidad a quienes detentan el poder, sea político, financiero o empresarial. Accountability viene a ser el sentido de la decencia y la ejemplaridad en la vida pública que los españoles están buscando desesperadamente, mientras la clase dirigente permanece sorda, ciega y muda. Mariano Rajoy dijo en campaña que a él ningún banco podía darle órdenes. Nos hacía ilusión que fuera verdad. Pero ha validado este indulto y, además, desde que ganó las elecciones el futuro presidente del Gobierno sólo se habla con banqueros. Una lástima porque con 186 escaños sí que podría situar la accountability donde Zapatero colocó la prima de riesgo.

27 - Noviembre - 2011

Cambio de presidente y... de banquero de referencia

Carlos Segovia

Cuando Zapatero abrió el debate el pasado viernes en el Consejo de Ministros no hubo discusión sobre el fondo del asunto. Ningún ministro, ni siquiera los que criticaron con más saña a la banca antes de las elecciones cuestionó la conveniencia de perdonar al consejero delegado del Santander, Alfredo Sáenz, condenado a prisión e inhabilitación por denuncia falsa.

«De salida, desconfío de los banqueros y pienso si no me la estarán clavando de nuevo», declaró allá por junio, por ejemplo, el ministro portavoz José Blanco cuando apoyaba las críticas de Rubalcaba a la banca. Sin embargo, Blanco declina ahora comentar la decisión remitiéndose a Francisco Caamaño. El ministro de Justicia emitió por su parte una nota el viernes sin dar ningún motivo del indulto, aunque a sus compañeros de gabinete sí les explicó que no se preocuparan, porque había precedentes que avalaban la legalidad de que un Gobierno en funciones pueda indultar a un condenado.

Nadie discute la valía profesional de Sáenz ni sus éxitos junto a Emilio Botín al frente del Santander. También es lamentable que se le haya condenado ahora por un delito de hace 17 años en Banesto. Pero las formas en todo este asunto generan inquietud lógica entre los ciudadanos, que tienen derecho a pensar que ha habido pactos inconfesables entre el primer banco del país y el partido aún en el poder.

No es normal que una decisión de esta envergadura se tome en la primera reunión posible del Consejo de Ministros nada más terminar las elecciones sin peligro ya de perjudicar a Rubalcaba. Un indulto a Sáenz el 17-N habría hecho trizas el discurso del candidato socialista de caña a la banca. Concedido una semana después indigna a los indignados que saben que el Santander ha condonado deuda al PSOE y cuyo presidente pidió a Zapatero el pasado marzo que agotara la legislatura para emprender reformas en España.

El plazo legal para conceder el indulto terminaba el próximo mes de marzo y el Tribunal Supremo había informado en contra de perdonar a Sáenz. Entonces ¿por qué esas prisas? ¿Por qué no esperar al nuevo Gobierno e incluso dejar a Mariano el cáliz de tener que dar o denegar el indulto al primer banquero del país? Aunque el PP guardó un sospechoso silencio el pasado viernes, todo apunta a que Zapatero y Botín percibían un riesgo cierto de que Rajoy no lo iba a otorgar. Y con Sáenz sin indulto, el Banco de España tendría aún más difícil mirar hacia otro lado a la hora de decidir si el consejero delegado del Santander sigue siendo legalmente «honorable» para ejercer como banquero. Teóricamente no lo es ya, incluso con indulto, al estar en el registro de antecedentes penales, pero sin siquiera el perdón gubernamental….

El episodio del indulto muestra que no sólo va a haber un cambio en Moncloa, sino de banquero de referencia. Botín habló con Rajoy el lunes para felicitarle y el banco ha enviado un informe a sus clientes en el que cree que su victoria será «positiva» para los mercados. Asegura que «la mayoría absoluta del PP le permitirá emprender las diferentes reformas fiscal, financiera y laboral sin interferencia de los partidos minoritarios, especialmente los catalanes y vascos, como ha sido el caso en las dos anteriores legislaturas». Botín colaborará con el nuevo Gobierno y buscará buenas relaciones, pero el líder del PP, aunque subrayando que él será independiente de todo poder económico, tiene otro banquero favorito. Con el que habla constantemente no es ni siquiera con el presidente de Bankia, Rodrigo Rato, sino con el del BBVA, Francisco González (FG), el gran rival de Botín.

FG, gallego como Rajoy, fue el más duro con Zapatero en las distintas reuniones de éste con la élite empresarial. Incluso estuvo a punto de no ir a la primera de ellas, hace un año, porque le seducía más el plan, -como estos fines de semana- de cultivar su pasión cinegética en la finca de Germán Gamazo. Además, se le intentó hundir desde Moncloa en 2005 -lo destapó Manuel Conthe- con un dossier de su etapa de agente de Bolsa. González aguantó el tipo y, ahora, al constatar que el PP iba a ganar, se ha mostrado en las últimas semanas cada vez más optimista con que España pueda volver a la primera división europea que es el gran reto, a su juicio.

Que FG influya más en Moncloa que Botín es todo un aviso de cómo actuará Rajoy. El presidente del Santander ha logrado éxitos más espectaculares y gusta de dar golpes de efecto, pero también se arriesga más. En cambio, el del BBVA es conocido como Míster No en la prensa internacional por su aversión al riesgo. Se declara abanderado de la transparencia y adora ser previsible para sus accionistas aunque les ofrezca menos beneficios que el Santander por su modelo de gestión más conservador.

González es uno de los banqueros que han desfilado por Génova estos días sin que eso implique, como en el caso de Rato, que vaya a ser ministro. Rajoy los recibe a solas y por separado. Mejor, porque la relación entre Rato y el presidente de BBVA no es la que era en 1996 cuando el primero apoyó el nombramiento de González en Argentaria. Tienen una situación e intereses contrapuestos.

Rato, indigesto con Bancaja, es partidario de que se cree un banco malo para que el Estado ayude a sanear el suelo del sector financiero para que éste pueda volver a dar crédito. González discrepa. Dice que él ya dio el paso en diciembre de 2009 de reconocer su ladrillo y que un banco malo general no interesa a los que ya han hecho sus deberes. Rajoy escucha y toma nota sin indultar ni condenar ninguna idea aún.

APOYO

Ortega, sin boda escurialense

Diez años después de la faraónica boda en El Escorial de Ana Aznar y Alejandro Agag crece la expectación sobre el enlace de la hija del hombre más rico de España, Amancio Ortega, el próximo febrero. El razonamiento es que si un hombre austero y sobrio como Aznar se dejó llevar en aquella boda, lo mismo puede ocurrirle al hiperdiscreto fundador de Zara. Pero Ortega se mantiene fiel a su personalidad y no traga. La lista de invitados está siendo cerradísima y, salvo Pablo Isla por aquello de que es su sucesor al frente de Inditex, todo apunta a que va a ser una celebración muy familiar y de amigos personales de los novios sin millonarios del Ibex sin nexo con el clan. Está descartado invitar al presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, o a cualquier personalidad sin relación personal con la familia. Tendrá lugar en el pazo coruñés de Ortega y la previsión de cierre total a los medios sin ofrecer exclusiva alguna ni al ¡Hola!

ZP, sus hijas (y los vecinos VIP)

Zapatero enfilará mal la crucial negociación europea de estos días -en las que España se juega arrancar a Merkel un salvavidas para la prima de riesgo- si muestra la misma firmeza que con sus hijas. El presidente saliente no ha podido con ellas y ha tenido que renunciar, de momento sine die, a su sueño de vivir en León tras dejar Moncloa. Ellas quieren seguir en Madrid, así que a tragar. Sonsoles ha alquilado un chalé en la urbanización VIP de Somosaguas con vecinos banqueros de los que Rubalcaba no quería ni ver en la campaña electoral como el dueño de Bankinter, Jaime Botín. Tampoco anda lejos la mansión de Rafael del Pino. Entre los vecinos VIP circulan las bromas sobre la cara que debió poner el industrial vasco -cuyo nombre no diremos para no dar pista de la vivienda- cuando vio que la casa que había puesto en alquiler hace unas semanas se la quedaba el líder de la izquierda. Lo importante ahora es que ZP se plante ante Merkel más que en casa.

Obama no llama aún a Rajoy

Barack Obama, aún no ha llamado a Mariano Rajoy para felicitarle y no lo hará hasta que sea investido presidente como es habitual, según ha justificado en el PP el embajador de EEUU, Alan Solomont. Éste organizó el miércoles su almuerzo privado anual de acción de gracias al que asistió el ministro de Industria en funciones, Miguel Sebastián, y la potencialmente alcaldesa de Madrid, Ana Botella, además de Alicia Koplowitz, Rafael del Pino, Plácido Arango, entre otros, con corrillos hirviendo sobre quién será el ministro de Economía, pero Rajoy sigue sin decírselo ni a Soraya. El primer mensaje público de Solomont sobre qué política espera EEUU del nuevo gobierno -con Luis de Guindos entre los invitados- tendrá lugar el día 1 en la Bolsa de Madrid en un evento organizado por el presidente de la Cámara de Comercio Americana en España, Jaime Malet.Está previsto que intervenga también el ex asesor económico de Obama, Larry Summers.

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