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Gran repercusión de las palabras de Su Santidad en el viaje en avión de Brasil a Roma

El Papa Francisco: “Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo?”

HECHOS

El 29.07.2013 la prensa internacional se hizo eco de las declaraciones de Su Santidad el Papa Francisco sobre la homosexualidad en su viaje de avión a Brasil.

El Papa Francisco, el argentino Jorge Mario Bergoglio en el Airbus A330 de Alitalia que lo llevaba de regreso a Roma desde Río de Janeiro, tras presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) aceptó responder a preguntas de los periodistas.

P. Usted no ha hablado todavía sobre el aborto ni sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. En Brasil se ha aprobado una ley que amplía el derecho al aborto y otra que contempla los matrimonios entre personas del mismo sexo. ¿Por qué no ha hablado sobre eso?

R. La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hablé sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos. Además, los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia.

P. ¿Pero cuál es su postura en esos temas?

R. La de la Iglesia, soy hijo de la Iglesia.

P. Cuando se ha reunido con los jóvenes argentinos, les ha dicho que a veces se siente enjaulado. ¿A qué se refería exactamente?

R. ¿Usted sabe la de veces que he tenido ganas de pasear por las calles de Roma? Porque a mí me gusta andar por las calles, ¡me gustaba tanto! Y en ese sentido me siento un poco enjaulado. Pero debo decir que los de la Gendarmería vaticana son buenos, son realmente buenos y yo les estoy agradecido. Ahora me dejan hacer algunas cuantas cosas más, pero es su deber garantizar la seguridad. Enjaulado en ese sentido de que a mí me gusta andar por la calle, pero entiendo que no es posible. Lo entiendo. Lo dije en ese sentido. Porque, como decimos en Buenos Aires, yo era un cura callejero. Por cierto, creo que es hora de servir la cena, ¿no tenéis hambre?

Yo quiero mucho a Benedicto XVI. Es como tener al abuelo en casa. Pero el abuelo sabio. En una familia el abuelo está en casa, es venerado, es amado, es escuchado”

P. No. ¿Está usted cansado?

R. No estoy casado, yo soy single [soltero, bromea el Papa].

P. Ha dado la vuelta al mundo una fotografía de cuando partimos de Roma: usted subiendo la escalerilla del avión llevando un maletín negro. Ha habido hipótesis sobre el contenido del maletín. ¿Por qué lo llevaba usted y no un colaborador? ¿Qué había dentro?

R. ¿De verdad que ha llamado la atención eso? No guardaba dentro la llave de la bomba atómica. Llevaba el maletín porque siempre lo he hecho. Dentro llevo la cuchilla de afeitar, el breviario, la agenda, un libro para leer… Ahora llevo uno sobre santa Teresita, de la que soy devoto. Es normal que lleve un maletín cuando viajo. Debemos ser normales. Debemos habituarnos a ser normales. La normalidad de la vida.

P. Usted vive de un modo muy austero en la residencia de Santa Marta, ¿quiere que sus colaboradores, también los cardenales, sigan este ejemplo?

R. El apartamento pontificio no es tan lujoso, es amplio y grande, pero no lujoso. Pero yo no puedo vivir solo o con un pequeño grupito. Necesito a la gente, encontrarme con la gente, hablar con la gente. Por eso, cuando los chicos de las escuelas jesuitas me preguntaron que si era por austeridad o por pobreza, les dije que no, que es por motivos psiquiátricos, porque psicológicamente no puedo vivir solo. Cada uno debe llevar adelante su vida con su modo de vivir y de ser. Los cardenales que trabajan en la Curia no viven como ricos o fastuosos. La austeridad, una austeridad general, creo que es necesaria para todos los que trabajamos en el servicio de la Iglesia. Hay muchas tonalidades de austeridad, cada uno debe de buscar su camino (…) Luego usted hablaba del lobby gay. Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me he encontrado con ninguno que me dé el carné de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser una persona gay y el hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella. Dice que no se debe marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia. Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o el lobby de los avaros, de los políticos, de los masones… Tantos lobbies… Este el problema más grande.

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