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Banco de Crédito Oficial (controlado por el ministerio de Hacienda) le retiró todos los créditos

Rodrigo Royo cierra el DIARIO SP, cinco días después de pedir la dimisión de ministros opusdeistas de la Dictadura

HECHOS

El 29 de agosto de 1969 cerró oficialmente el DIARIO SP por no poder hacer frente a las deudas.

espinosa D. José Luis Espinosa.

D. Rodrigo Royo denuncia que el Banco de Crédito Industrial le negó un crédito de 51 millones de pesetas, “siguiendo órdenes del ministro de Hacienda”, José Luis Espinosa.

29 - Agosto - 1969

MORITURI

Rodrigo Royo

Este es el último número de DIARIO SP. Agotado el crédito de nuestros proveedores de papel, tinta, película, planchas, energía eléctrica; sin tesorería para pagar a su debido tiempo a los obreros, redactores y empleados, ni para hacer frente a los seguros sociales, los alquileres, los transportes, los teletipos, DIARIO SP termina hoy su olímpica singladura con la conciencia del deber cumplido, víctima no de la noble competencia profesional, sino de la innoble voracidad del gran capitalismo y de los grupos de presión que lo integran.

Tiene que dejar de salir este periódico por falta material de oxígeno financiero cuando nuestra empresa cuenta aún con más de 40.000.000 de pesetas de patrimonio sólo en inmuebles y terrenos, y cuando nuestras instalaciones industriales superan en valor de inversión los 130.000.000 de pesetas. ¡Extraño cerco éste que nos envuelve! Mis gestiones para conseguir un crédito, una hipoteca, un préstamo con garantía real, respaldado por nuestro patrimonio, han resultado totalmente infructuosas, a lo largo de los últimos doce meses. Entretanto, el cerco se ha ido estrechando, los bancos nos han ido cerrando sus facilidades de descuento, los acreedores aprietan cada vez más… Había que morir, asfixiados por la tenaza que secuestra a toda la economía nacional.

La Banca oficial, siguiendo instrucciones muy específicas del Ministerio de Hacienda nos negó el pasado mes de junio un crédito de 51.000.000 de pesetas, solicitando a nombre de nuestra filial COSOL S. A. A este préstamo teníamos perfecto derecho según acuerdo tomado el 31 de enero último por la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos que, en función de un decreto del 29 de noviembre de 1968, concedía a nuestra empresa, instalada en el Polo de Guadalajara, una serie de beneficios de orden fiscal, tributario y arancelario, entre los que se contaba el más importante de tener ‘preferencia en la obtención de crédito oficial’. La entidad que nos negó el legítimo auxilio financiero, previamente otorgada su preferencia por el Consejo de Ministros, fue el Banco de Crédito Industrial, la misma entidad que ha concedido a MATESA hasta 13.000 millones de pesetas de crédito. La fuente inspiración para tan arbitraias decisiones, en el caso de SP y en el caso de MATESA ha sido la misma.

La Banca privada, que nos ayudó en un principio, hace ya muchos meses que tuvo que retirar su apoyo crediticio, habiendo llegado últimamente varios bancos a negarnos el simple descuento de letras comerciales a 30, 60 y 90 días.

Nuestros proveedores, a quines les estamos muy agradecidos por la confianza que han despoitado en nosotros y a quienes les aseguramos que no se quedarán sin su dinero, porque tenemos con qué responder, no han podido sobrepasar una cierta línea de crédito a SP, principalmente porque la Banca, amedentra por la represalias que se ofrecían si nos daba a nostros facilidades, tuvo que negarse incluso a descontar a nuestros proveedores el papel comercial aceptado por nosotros. Como consecuencia de este cerco financiero, ya hacia varios meses que estábamos comprando todas nuestras maetiras primas al contado, esfuerzo de tesorería que no se les suele exigir ni a las empresas más sólidas y poderosas.

Nuestros recursos propios han sido muy exiguos: apenas 40.000.000 de pesetas de capital para montar unas instalaciones industriales de 130.000.000 de pesetas y lanzar un periódico diario hasta ponerlo en órbita en el mercado. Nuestros 1.400 accionistas han hecho todo lo que han podido, pero son todos gente modesta. En la Falange no hay millonarios. Teníamos npuestas nuestras esperanzas en el crédito oficial, pero nos falló.

En estos dos años de duración, hemos roto muchos moldes, muchos tabús y muchas supersticiones políticas.

En la medida de nuestras fuerzas, hemos empujado, limpiamente, hacia la renovación de las estructuras políticas, económicas y sociales, aplicando nuestro esfuerzo en línea recta con una trayectoria que ya veníamos siguiendo de antiguo y que empalma directamente con el espíritu revolucionario del 18 de julio.

Por todos los medios legítimos a nuestro alcande hemos tratado de actualizar la doctrina joseantonianan, adoptando en cada momento una actitud de estilo falangista, y no nos arrepentimos de ello. Tampoco nos arrepentimos de haber sido leales al Régimen de Franco y proclamamos una vez más nuestra lealtad a la hora de desaparecer del horizonte. Sólo nos queda una tristeza; haber visto la luz verdosa y mortecina de la envidia en los ojos de ciertos camaradas cuando íbamos con las velas desplegadas, y haber detectado el miedo en los ojos de los exlcusivistas, cuando pensaban que veniamos a hacerles sombra. Con su pan se lo coman unos y otros.

DIARIO SP se despide de sus lectores y colegas hasta una nueva edición, no sabemos cuando, ni si la habrá en absoluto, agradeciendo la entusaista acogida que le dispensaron y prometiendo que dondequiera que los meimrbos de esta Redacción ejerzamos en el futuro la noble profesión periodística, seguiremos teniendo, como Norte de nuestra pluma, el servicio a España, la defensa de la verdad y la exposición del fraude, la mentira y el ‘estraperlo’ a la depuradora luz del sol.

Rodrigo Royo

El Análisis

SER FALANGISTA NO BASTA...

JF Lamata

D. Rodrigo Royo era un falangista convencido (no deja de llamar la atención que un hombre con formas periodísticas tan innovadores, tuviera posiciones políticas tan ‘antiguas’). Y muchos de los grandes políticos falangistas como D. José Antonio Girón, le respaldaban de manera entusiasta. Quizá por ello, el Sr. Royo pensó que podía ser su ‘punta de lanza’, la persona que podía señalar a los elementos ‘capitalistas’ que se habían colado en el régimen y habían desviado el modelo falangista que él deseaba al modelo liberal que él despreciaba.

Pero el Sr. Royo había cometido el error de suponer que el jefe de Gobierno (el General Franco) era falangista. A aquel general gallego que ocupaba el poder no se le ‘habían colado’ los capitalistas en su gobierno, él los había colado. Franco no buscaba enfrentarse al falangismo, pero tampoco a potenciarlo, jugaba con ese equilibrio de fuerzas, para que ninguno de sus socios se hiciera demasiado fuerte. Ese equilibrio suponía un momento reventar al Diario MADRID (sector capitalista) o, aquel 1969, dejar morir al DIARIO SP (sector falange). Otra cosa es, la diferencia de homenajes entre un medio y otro.

J. F. Lamata

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