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En un reportaje realizado por el periodista Lluís Bonet Mojica

Actores de doblaje reconocen en un reportaje que su trabajo fue utilizado para censurar durante la dictadura franquista

HECHOS

El 13.04.1980 se publicó el reportaje «Doblaje. La cara oculta del cine».

 El reportaje de D. Lluís Bonet Mojica fue el primer gran reportaje periodístico sobre el doblaje en el que se entrevistaba a actores de doblaje, dado que hasta ese momento muchos de ellos defendían que no se debían conocer sus identidades por motivos profesionales.

 D. José Luis Martínez Sansalvador: «La palabra mágica era ‘aligerar’, te decían ‘aligerar beso’, ‘aligerar abrazo’… incluso se notaba un salto en la imagen. Ahora lamento no haber guardado las hojas de censura. Pero claro, entonces te pensabas que aquello iba a durar toda la vida y no se nos ocurrió archivarlas. ¡Menudo libro saldría de allí! Había muchas palabras tabúes y se jugaba al eufemismo. Sentían especial predilección por lo de ‘una mujer de vida airada’. Ni un sol taco. Ahora ya podemos acercarnos a las formas coloquiales, aunque en algunas películas también se pasan en esto de las palabrotas’.

 Dña. Carmen Robles: «A los personajes de ‘Mogambo’ me los convirtieron en hermanos. Y había un momento en que el botones les acompañaba a la habitación del hotel y allí sólo se veía una cama de matrimonio. «Pero ¿vamos a dormir aquí?» preguntaba Grace Kelly, «No. Yo dormiré en la mecedora». Todo esto te lo mandaban escrito. Nosotros eramos simples ejecutores».

 D. Fernando Ulloa: «En una película que yo doblé, James Stewart estaba en un parque con Doris Day, y ella le decía ‘dame un beso’. Pues rectificaron la frase y Doris Day exclamaba ‘atrévete’. Lo cual era mucho más o pornográfico que solicitar un beso, porque un hombre puede atreverse a muchas cosas».

 D. Miguel Ángel Valdivieso: «En una película de Joan Crawford, allá por los años cuarenta, a un cura lo hicimos cartero. El sacerdote iba a casa de Joan Crawford a entregarle una carta y mantenía un diálogo con ella. La censura opinó que el diálogo era impropio de un cura, así que lo convirtieron en cartero porque entregaba una carta. ¡Pero era muy divertido ver a un cartero con alzacuellos!»

 

El Análisis

BIEN POR ELLOS

JF Lamata

Realmente es inevitable que se te despierte una sonrisita cuando tantos actores del doblaje de años posteriores, los que podríamos llamar del ‘sector divo’, se enfurecen ante la mayor o menor insinuación de que el doblaje ha sido un instrumento de censura y como las voces estrella del doblaje de los años cincuenta, sesenta, setenta u ochenta los reconocían sin problemas. ¿Por qué? Porque sabían que la cosa no iba con ellos. Un actor responde de la interpretación, la adaptación y la censura es cosa de quien paga (y si hay dictadura, también del Gobierno).

En realidad todos los doblajes tienen algo de censura, la censura del ‘cliente’, el que paga, que puede hacer todas las adaptaciones que le vengan en gana y – de hecho – las hacen. Lo hemos visto en producciones de 1960, en producciones de 1992 y hasta en las de 2007, y hay centenares de ejemplos, incluso en dibujos animados. ¿Para qué negarlo? Las cosas por su nombre.

Federico García Jiménez

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