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El filósofo acusa al vicepresidente del Gobierno, Alfonso Guerra, de estar detrás de su salida

Amando de Miguel denuncia que ha sido despedido de RNE, tras defender que se dialogue con terroristas y pelearse con Maragall

HECHOS

El 2 de julio de 1987 D. Amando de Miguel denunció en DIARIO16 que había sido despedido como tertuliano de RNE.

D. Amando de Miguel explica a J. F. Lamata su despido de RNE en 1987:

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02 Julio 1987

LA RADIO ES SUYA, SEÑOR LICENCIADO

Amando de Miguel

Los compañeros de Radio Nacional de España (RNE), amables ellos, seempeñaron en que debía yo prestar mi voz en el programa mañanero ‘La Radio es Suya’, donde ejercen dedicados profesionales. Se trataba de alegrar un poco al contribuyente, abrumado por la paliza diaria de las ‘valoracions’ y balances’ de nuestros ubicuos políticos. Si hay alguna radio nuestra, de todos, es precisamente RNE. La verdad es que yo siempre me he sentido bastante libre delante de sus micrófonos. Accedí halagado al solícito requerimiento. ¿Cómo no colaborar con una radio que quiere hacerse ‘oír para comprender’?

Esto era un lunes. Me sitúan delante de esa hogaza de pan candeal que es Pablo Castellano. Bromeo con él sobre la posibilidad de que el comité federal del PSOE nombre a Felipe ‘líder máximo vitalicio’. (Jugábamos con la historia del PRI mexicano). Pablo sigue la chanza con rara inteligencia. Le pregunto por la proporción de mujeres y de homosexuales en el comité federal. Pocos de ambos, menos que en los partidos conservadores europeos. Ya más en serio cuestiono la inanidad del Gobierno respecto al terrorismo. Su cerrazón en ‘no ceder ni un milímetro’ cuando la política es, por definición, ceder y conceder. ¿Cómo es posible que el Gobierno no esté negociando con los terroristas? ¿Es que hay algo más valoso que ahorrar vidas humanas? ¿Es que esto del terrorismo no es una verdadera ‘lucha armada? Las guerras lo son en cuanto una de las partes quiere. ¿No se podría pensar en utilizar la inteligencia militar para esa extraña lucha? Todo esto y más le dije al togado Castellano. Discrepo con él en algunas de sus prácticas, pero me gusta su manera de plantear un socialismo ético con el que tanto empatizan mis sentimientos. Le dije en broma que dónde había que apuntarse. Me contestó que envidiaba mi independencia. Ya se sabe ‘día de la independencia’ es cuando nos arrearon los franceses.

EL suceso llegó a palacio. En la reunión del comité federal de esa misma tarde el licenciado Guerra reprobó la línea informativa de RNE y puso como ejemplo para su tesis un programa emitido pocas horas antes y en el que el sociólogo Amando de Miguel pudo defender a través de las ondas la negociación del Gobierno con la banda terrorista ETA’. Esto se publicó en la edición de provincias del sediciente diario independiente de la mañana (El problema es que el tal coitdiano se imprime por la tarde). Hay una regla de oro por la que mi patronímico no puede aparecer estampado en sus páginas más que en estas dos excepciones: en la sección de sucesos o si es publicidad pagada. Lo tengo documentado. Hay que añadir una tercera y más sútil excepción: en la edición de provincias y siempre que la cita me perjudique. El parrafito aludido se eliminó bonitamente de la edición madrileña. Esto es la Prensa bífida.

Llegamos al segundo día de mi contrato sinalagmático con RNE. Se puso al teléfono el burgomaestre Maragall. Le pregunté sobre las medidas concretas que se habían tomado en Barcelona para evitar en lo posible los atentados terroristas en lugares públicos. El que ha planificado hasta los calzoncillos de las Olimpiadas no me supo dar cuenta de ninguna medida. EN su lugar comentó que lamentaba el ‘accidente’ de Hipercor. Alto ahí, le interrumpí, ¿no creerá usted que lo de Hipercor fue un ‘accidente?’ El de Barcelona insistió que sí. ¿No se percata usted – redargüí – de que ése es el término que utiliza HB? Aquí mi interlocutor se puso hecho un basilisco y se empeñó en que no retiraba lo de accidente, todo lo más que concedía era que se trataba de un ‘accidente criminal’. Donosa figura jurídica. Esto pasa por estudiar derecho en la época de las huelgas políticas. Al final de la entrevista, después de repetir lo de las Olimpiadas de la ciudad de los prodigios, el buen alcalde concedió que lo del ‘accidente’ no era la mejor expresión.

Narro estos minúsculos sucesos para comprender la desproporción de la respuesta gubernativa. El miércoles fui ‘desinvitado’ al programa. No era la iniciativa de la dirección de RNE (por cierto, Eduardo Sotillos se encontraba fuera de España), sino la imposición de una llamada de los cuarteles del licenciado Guerra. A la víctima ni siquiera se le concedía el trámite de audiencia. Había sido el contrato más breve y menos oneroso de toda la historia de RNE. La ‘longa manus’ (como diría él mismo) del gran valido demostrara lo que era el patrimonialismo. La radio es suya, todos nosotros somos suyos. Ya sabemos que el emprador hacia matar al mensajero que traía malas noticias. Ahora precisamos (mi ordenador y yo) que el gran visir se desayuna con sesos de mensajero.

Mi situación personal no tiene ninguna importancia. Yo tengo otros púlpitos donde predicar. Ni isquiera Carrero Blanco pudo hacerme callar. Lo que me preocupa en este caso es la situación de los profesionales de RNE, a merced de los humores del amo de la finca. No repara el ignaro licenciado que él es un servidor público, de todos nosotros. No puede ser que estornude el pequeño júpiter tunante, recoja su espasmo el diario dependiente de la tarde y los honrados periodistas de la radio de todos tengan que esconderse en el silencio. Reivindico para ellos la dignidad que se merecen.

Amando de Miguel

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