23 febrero 1994
Carlos Estévez vs Julián Lago
ANTENA 3 hace un especial del 23-F que con declaraciones de Armada, Milans del Bosch y Pardo Zancada y TELECINCO contraataca con un especial con ‘el hombre del Maletín’

Hechos
El 23 de febrero de 1994 tanto ANTENA 3 TV como TELECINCO emitieron programas especiales sobre el 23-F.
Lecturas
Horario: Comenzó un poco más tarde, a las 22:30 horas.
El contenido: Sentó en el plató al polémico capitán Gil Sánchez-Valiente (exagente del CESID que había huido de España tras el golpe). Se le sometió al polígrafo frente a personajes cruzados ideológicamente, como el exmilitar izquierdista Amadeo Martínez Inglés y el periodista Antonio Izquierdo, exdirector del desaparicido periódico franquista El Alcázar.
Resultado: Aunque el formato conducido por Julián Lago solía ser líder indiscutible muchas semanas (llegando a promediar más de 5,5 millones de espectadores en esa época), en esta ocasión el enfoque morboso y escabroso del polígrafo en torno al golpe se vio superado por el impacto del documental emitido en la cadena rival.


24 Febrero 1994
Militar, por supuesto
Aquella noche, la más oscura pese al enorme consumo de electricidad generado por tantos millones de hogares en vela, parecía que el destino de España iba a ser otra vez «militar, por supuesto». Apenas empezaba a sacudirse la nación el yugo castrense, uncido a su cuello hacía cuarenta y tantos años por los militares sin honor y sin palabra que se alzaron en armas contra su pueblo y contra la legalidad republicana, una pandilla de salvapatrias y facinerosos apestando a alcohol allanaba el Congreso a tiro limpio.
Se cumplen trece años de aquél episodio terrible, y gracias al equipo de reportajes de Antena 3 nos enteramos de que el Tribunal Supremo impide, todavía hoy, la publicidad de las cintas que contienen las conversaciones telefónicas que mantuvieron los asaltantes del Congreso con individuos, se supone que cómplices, del exterior, y que implican a 126 personas que, merced a ese silencio decretado por tan alta magistratura, han hurtado su responsabilidad a la acción de la propia justicia. Independientemente de que una acción popular tal vez debiera recurrir al Tribunal Constitucional en demanda de publicidad para esos documentos, se entienden un poco mejor las palabras proferidas más de una vez por Milans del Bosch: «Nunca se sabrá la verdad».
Pero conviene que la verdad se sepa, a menos que queramos que la larga estela de crímenes y delitos impunes de la Historia de España ciegue cualquier esperanza de verdadera justicia para el futuro. En ese sentido, y ya que no la actitud del Tribunal Supremo, el documento elaborado por Antena 3 (Se rompe el silencio) contribuye a amortiguar un poco esa estela de luminosidad siniestra. Cuando se rompe el silencio, se hace la luz, y si es la televisión quien la rompe, quien la enciende, la claridad penetra en millones de casas y de conciencias.
Por ese chorro de luz entran, atropellándose como la primera vez, las imágenes que recomponen (sin las cintas) el damero del 23-F: Tejero apuntando con su pistola al presidente del Congreso de los Diputados, Landelino Lavilla; Tejero zancadilleando por la espalda al valeroso Gutierrez Mellado; los gritos de «se sienten, coño» en el hemiciclo alucinado; el vesánico Alfonso Armada, De Gaulle de vía estrecha, cultivando camelias, libre de toda culpa, en su dorado retiro (Arias Navarro, también floral en sus últimos días, cultivaba geranios); las sillas del Congreso destripadas para hacer antorchas si la luz se iba, aunque los rehenes pensaban que encenderían una hoguera para achicharrarlos vivos; los tanques de Milans del Bosch por la noche de Valencia; las líneas suprimidas en la edición española del libro de Villalonga sobre el Rey, aquellas en que éste acusa a Armada de doblez e infidencia; el telefax enviado por el propio Juan Carlos a Milans del Bosch, de redacción un punto enigmática: «Después de las órdenes dadas, ya no puedo volverme atrás»…
La idea de que se ha escamoteado al pueblo español la verdadera historia de la trama crece según avanza el reportaje: el Congreso estaba lleno de civiles golpistas para siempre innominados, la embajada de los EE.UU. sabía que algo así podía pasar el 23 de febrero, el coqueteo de numerosos politicos con Armada contribuyó a que éste urdiera su quimera gaullista. Y las cintas, las cintas que contienen el nombre de 126 presuntos implicados, y cuya verdad, como dice Milans, no se sabrá nunca.
Tele 5, por lo demás, aporta su granito de arena a la rememoración de la fecha, pero no es exactamente un polígrafo lo que dilucidaría la verdad. Lago enchufa su máquina al organismo del capitán Gil Sánchez Vicente, el hombre del maletín, un tipo tan romo que, aunque supiera algo, carecería del menor interés. Gracias a los invitados recordamos, empero, que el golpe de Tejero, uno de los tres que confluyeron esa noche, truncó el que se preparaba para el 2 de Mayo, brutal, a lo Yague, a lo Queipo de Llano, completamente militar, por supuesto.


25 Febrero 1994
23-F: QUÉ SABE NADIE
Hoy deberíamos hablar simultáneamente de los dos programas dedicados al 23-F: el de Carlos Estevez en ANTENA 3 TV y el de Julián Lago en TELECINCO. Lo que pasa es que el de Julian Lago no fue exactamente un programa, sino un gallinero donde el propio Lago se creyó con derecho a intervenir a favor de la democracia (si estos son nuestros defensores ¿Para qué necesitamos enemigos?), así que no ha lugar a la comparación. Sólo hubo un programa sobre el 23-F y además un buen programa que fue el de ANTENA 3 TV. Eso es televisión. Lo otro es telememez.
El equipo de Carlos Estévez montó su reportaje sobre una estructura perfecta: descripción de la situación anterior, cronología de los hechos, relaciones de la diversidad de la situación anterior, cronología de los hechos, relación de las diversas hipótesis, desenlace, enumeración de las preguntas que quedan sin contestar… Junto a ello, se ofrecieron testimonios de gran interés como los de los generales Juste, Armada (más interesante por el hecho de hablar que por las cosas que dijo) y Milans del Bosch. No hubo grandes revelaciones. Quizá jamás las haya. Los propios implicados gustan de envolverse en el misterio, y no es fácil saber si se trata de un pose autojustificatoria o si es que realmente hay todavía algún enigma. Caricaturizando al programa de Lobatón, el reportaje tenía que haberse titulado ‘Qué sabe nadie’. Pero lo cierto es que desde el punto de vista estrictamente profesional, el programa de ANTENA 3 delata un trabajo muy largo, muy bien preparado, y, en fin, de calidad muy notable. Ojalá hubiera más programas como éste y menos como el de Lago. Respecto al contenido del programa, lo que más me asombra es la espesa cortina de silencio que sigue envolviendo el golpe. No sé si he contado alguna vez que o viví el golpe como soldado de la División Acorazada, lo cual fue a mis diecisiete años, una aventura extraordinaria. El caso es que yo vi cosas que nadie suele decir, y cuando comparo mi experiencia con las narraciones de los investigadores, siempre me da la impresión de que éstos últimos se bloquean voluntariamente ante determinadas cuestiones, quizá secundarias, per a mi juicio reveladoras. En esas condiciones, lo más probable es que jamás sepamos por qué pasó lo que pasó. En efecto: qué sabe nadie…