1 septiembre 1981

El crimen, reivindicado por el grupo de izquierdistas islámicos Mujaidines del Pueblo

Asesinado el presidente de Irán Mohamed Alí Rajai, mano derecha del ayatollah Jomeini, junto al primer ministro Mohamed Javad

Hechos

El 30.08.1981 fueron asesinados el presidente de la República Islámica de Irán y el primer ministro Mohamed Javad Bahonar en un atentado mediante una bomba.

El Análisis

Primer presidente defenestrado, segundo presidente asesinado

JF Lamata

El atentado que ha segado la vida del presidente Mohamed Alí Rajai y de su primer ministro Bahonar en pleno corazón del Gobierno iraní ha sacudido al país y a la comunidad internacional. El autor, Masoud Keshmiri, se infiltró durante meses en las más altas esferas del poder, colocó la bomba en su maletín y la detonó en la oficina del primer ministro. Perteneciente al grupo MEK, organización acusada por el régimen de marxismo y terrorismo, Keshmiri ha infligido un golpe simbólico al Estado islámico: ha matado al presidente elegido hace apenas un mes, y ha dejado en evidencia los fallos de seguridad incluso dentro del Consejo Supremo.

Sin embargo, el atentado no ha abierto espacio para el debate o la moderación, sino todo lo contrario. La respuesta del régimen de Jomeini ha sido inmediata: más represión, más ejecuciones, más purgas. Lejos de debilitarse, el aparato teocrático utiliza este crimen como justificación para eliminar cualquier disidencia. La figura de Rajai, sin apenas tiempo para consolidarse, ha sido convertida en mártir, y su muerte instrumentalizada para reforzar el control ideológico. En Irán, cada crisis no conduce a un replanteamiento del rumbo, sino a un endurecimiento del mismo. La revolución sigue, más vigilante, más intolerante y, ahora, más autoritaria que nunca.

J. F. Lamata