14 marzo 1913
Su asesino, aparentemente sin motivación política, moriría en la cárcel torturado por la policía griega
Asesinado el Rey de Grecia, Jorge I, en Salónica por el vagabundo alcohólico Alexandros Schinas
Hechos
El 18.03.1913 fue asesinado el Rey de Grecia, Jorge I de un disparo de Alesandros Schinas.
Lecturas
Según la crónica de los hechos publicada por el diario ABC el 20.03.1913 el asesino era un militante comunista, sin embargo el Gobierno griego estableció que Alejandro Shines era un mero vagabundo borracho.
–
Un enajenado ha abatido de un disparo al rey de Grecia, Jorge I; el regicidio ocurrió en Salónica. El rey, que había ascendido al trono hace casi medio siglo, acostumbraba pasear solo por las tardes.
Esa circunstancia de no llevar escolta fue aprovechada por su agresor, que pudo acercarse al soberano y dispararle a la cabeza. El asesino, Alexander Schinas, se niega a confesar el motivo de su crimen. La sucesión de Jorge de Grecia recae en cesión de Jorge de Grecia recae en su primogénito Constantino, de cuarenta y cinco años.
El nuevo monarca está casado con Sofía de Prusia, hermana del emperador de Alemania.
El Análisis
La monarquía griega ha recibido un disparo a traición. En plena calle, sin escolta ostentosa, como acostumbraba, el Rey Jorge I de Grecia ha sido abatido por un pistolero anarquista en Salónica. Era un monarca de largos años, más admirado por su prudencia que por su brillo. Su asesinato, en plena Guerra de los Balcanes, no sólo ha sembrado el luto, sino también la incertidumbre.
¿Quién mató al rey? ¿Un perturbado? ¿Un agente al servicio de alguna potencia hostil? ¿Un anarquista aislado? El autor, un tal Alexandros Schinas, fue detenido, pero apenas pudo aportar claridad: murió poco después en extrañas circunstancias, arrojándose —o siendo arrojado— desde una ventana mientras estaba bajo custodia. Como tantos crímenes políticos de este siglo convulso, el de Salónica se ha envuelto en sombras.
Consecuencias no han faltado. Grecia pierde a un soberano que, desde 1863, había sido símbolo de estabilidad. Su hijo, Constantino, sube al trono en un momento en que el país avanza militarmente pero se fractura políticamente. La monarquía, fortalecida por la figura de Jorge I, entra en terreno incierto. Y Europa, ya agitada por nacionalismos y atentados, ve cómo otra corona cae bajo el fuego. La violencia política se ha instalado como un lenguaje más del siglo.
J. F. Lamata