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El terrorista responsable del crimen asegura que quería matar a un magnate judío que residía por la zona

Asesinado a tiros el dueño del Estudio de doblaje EXA, Adolfo Cotelo

HECHOS

El 4.03.1980 se hizo público el asesinato D. Adolfo Cotelo a tiros cerca de su casa, en la calle de Eduardo Dato, de Madrid.

El empresario asesinado además de propietario de uno de los Estudios de Doblaje de Madrid más importantes era cuñado del ex ministro de Agricultura Virgilio Oñate Gil y de Eugenio Fontán, presidente de la Sociedad Española de Radiodifusión (SER). Familiares del señor Cotelo mostraron desde el primer momento su extrañeza por el atentado y negaron cualquier filiación política de la víctima.

EL ASESINO:

 Saíd Alí Salman

Max Mazin, empresario judío nacionalizado español y presidente de honor de la comunidad judía en nuestro país. Cotelo vivía en el mismo edificio que Max Mazin. Said Alí Salman, presunto asesino del abogado madrileño, declaró a los jueces su militancia en el Frente Abul Nidal, grupo palestino escindido en 1973 de Al Fatah, la principal rama de la Organización para la Liberación de Palestina.

LA TEORÍA DEL ACTOR JAVIER DOTÚ

   El actor D. Javier Dotú que se ha especializado en doblaje en estudios de Madrid y Barcelona entre los que estaba EXA publicaría el libro «Alguien tiene que morir en Madrid» en la que defendía que sostiene que el asesinato del Sr. Cotelo no fue un error, sino que fue a propósito.

 

El Análisis

UN ODIO INTERNACIONAL

JF Lamata

D. Adolfo Cotelo Villareal era un empresario que creó una empresa de servicios donde instaló su sede la compañía SAGO de los hermanos D. Francisco Sánchez y D. Rafael Sánchez para hacer doblajes al castellano de películas internacionales, hasta que el Sr. Cotelo vio que había negocio para dedicarse a hacer doblajes por su cuenta en la propia EXA. Sus preocupaciones laborales debían ser relacionados con su competencia con SAGO, con Tecnison, CineArte y los otros estudios, pero nunca pudo pensar – ni él ni nadie de su entorno – que unos terroristas islámicos iban a acabar con su vida confundiéndole con un judío.

La realidad es que el odio entre árabes y judíos aún no llevaría atentados  contra población civil, pero si cometía atentados selectivos: el agente del Mossad israelí, Baruk Cohen, fue asesinado en la Gran Vía madrileña, y posteriormente, el 21 de noviembre de 1981, Nazir Sabag, un exiliado sirio residente en España, y dirigente de la organización islámica llamada de los Hermanos Musulmanes, que está fuertemente implantada en nuestro país, era asesinado en Barcelona por disparos de un individuo que no fue identificado. El odio de la eterna guerra arabe-israelí, era internacional y eso incluía España.

Federico García Jiménez & J. F. Lamata

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