12 octubre 1988
El Grupo Zeta aspira a que su operador, UNIVISIÓN, pueda obtener una de las tres licencias que saca a subasta el gobierno socialista
Cambio en la dirección de INTERVIÚ: Ignacio Fontes reemplaza a Basilio Rogado, que pasará a encargarse del lanzamiento de una TV
Hechos
- El 12.10.1988 la revista INTERVIÚ anunció el nombramiento de D. Ignacio Fontes como nueva director reemplazando a D. Basilio Rogado.
Lecturas
18 Octubre 1988
Tres años después
Han sido tres años vividos intensamente. En la primera línea de la actualidad, en ocasiones a campo abierto, en pleno fragor de la batalla, otras en la trinchera del periodismo, algunas – las más de las veces – desde las reuniones del Estado Mayor. Traje a INTERVIÚ unas enormes ganas de aprender y la intención de dejar en esta revista los mayores esfuerzos. Ahora, tres años después, dejo la publicación en el primer lugar de las revistas de información general y en una línea ascendente en cuanto a tirada, ventas y audiencia. Y lo que es más importante: la dejo en buenas manos, las de Ignacio Fontes, que hace dos años asumió la subdirección y que, desde la próxima semana, será el nuevo director de INTERVIÚ.
He trabajado con una de las mejores redacciones de medios de comunicación que existen en España. Buenos profesionales que luchan por la noticia cada día y que realizan un periodismo de investigación con la dificultad que entraña ese trabajo en un país donde al periodista se le cierran todas las puertas menos una, la que da paso al botafumeiro y el fácil halago. He cometido muchísimos errores, por supuesto, pero también me llevo en las alforjas algunos recuerdos que pasarán a la historia del periodismo: los papeles de la OTAN, los del tráfico ilegal de armas, los documentos de Sokoa y la investigación al turbio asunto del GAL. Por supuesto, también asumo mi cuota de responsabilidad en el descubrimiento de las tetas de Sabrina y, aunque les pese a algunos fariseos, me siento orgulloso de haber podido mostrar aquello que se convirtió en vellocino de oro, buscado por millones de españoles y descubierto en el templo de las páginas de INTERVIÚ.
Me despido de esta Redacción con la que tanto he querido y a la que seguiré amando, pero no me despido de los seguidores de los medios de comunicación del Grupo Zeta. Estos lectores de hoy serán los espectadores de la televisión libre de la mañana y para eso me pongo a trabajar desde este momento. Para lo que gusten mandar, aquí me quedo como director de Expansión y Proyectos de UNIVISIÓN, la televisión del Grupo Zeta. Permanezcan atentos a la pequeña pantalla: muchas gracias.
Basilio Rogado
25 Octubre 1988
EL REY VA CORITO
No nos referimos, naturalmente, a nuestro Rey constitucional, sino a aquel del cuento infantil. Erase un rey, oriental como eran los reyes de nuestra infancia, cuyo único y máximo defecto era la fatuidad, su amor por las ropas y las joyas. Su sastre era su víctima. Una vez, insatisfecho de su ropero, como si fuera un director general de RTVE en vez de rey, conminó al sastre que le confeccionara tal vestido que nadie dejara de admirarse en su presencia; en otro caso, le costaría la cabeza.
El sastre vio angustiado que transcurría el plazo concedido sin que se le ocurriera otra combinación de seda, algodón o lino con pedrería, brocado o plumas de pavo real que no tuviera ya el rey en su vestidor. Pero, ante lo sangriento de su destino, no tuvo más remedio que una idea: llamó al rey para que se dispusiese a la primera prueba de su nuevo vestido; fue a palacio, lo desnudó en presencia de asesores, chambelanes y ayudas de cámara y, simulando que cubría su cuerpo con telas exquisitas traídas especialmente del oriente de Oriente, bordadas por las manos más expertas del mundo y enriquecidas por piedras preciosas antes nunca vistas, alabada cómo crecía la majestad del desnudo monarca sin que el propio rey ni su corte se atrevieran a contradecir tanta convicción y lisonja.
Así se sucedieron las pruebas sucesivas hasta que el sastre dio el trabajo por terminado. El rey estaba sumamente satisfecho, por lo que ordenó un día feriado y un gran desfile que él encabezaría con su maravilloso vestido nuevo. Y así lo hizo: el pueblo, estupefacto, veía a su rey pasear ufano su desnudez, pero, temeroso de su propia ignorancia, unía sus aplausos a la satisfacción general de sus dirigentes. Y todo era felicidad hasta que un muchacho se asomó entre las piernas de sus mayores, y con los ojos espantados, gritó: «¡El rey va a corito!».
Con este relato me ahorro los doce años y pico de historia de este semanario que comienzo a dirigir. Esa mirada sincera y sin prejuicios del niño del cuento es con la que, desde 1976, INTERVIÚ ha retratado la sociedad que le ha tocado vivir: la timorata transición, la conspiradora contra el presidente Suárez y la del 23-F, la ilusionada que llevó a los socialistas al poder y la acomodaticia e insolidaria de hoy día. Grandes periodistas Antonio Álvarez Solís, Eduardo Álvarez Puga y Basilio Rogado, mi antecesor, han dirigido un equipo de profesionales que han hecho de nuestra revista, la de ustedes, no sólo la primera del sector sino una característica de la España democrática y una coincidencia de papel, pero viva.
Con esta tradición y con la mirada del niño del cuento oriental queremos continuar haciendo INTERVIÚ. Y en eso estamos, mientras el cuerpo aguante.
Ignacio Fontes
El imperio del zorro
De marzo del 86 a octubre del 88, Basilio Rogado devuelve a INTERVIÚ la frescura que había perdido. Apoyado en Ignacio Fontes, que había estado un tanto relegado con Pablo Sebastián, Basilio retorma un INTERVIÚ light, pero INTERVIÚ al fin y al cabo.
El 11 de octubre de 1988, Basilio Rogado, quien llevaba dos años y siete meses al frente de INTEVIÚ cede definitivamente su puesto a Ignacio Fontes a raíz de la censura por parte del vicepresidente de Zeta, Erviti, de un reportaje escrito por Manuel Cerdán y Antonio Rubio sobre el sumario de Amedo. Basilio Rogado pide disculpas por si ha herido a alguien y advierte que no lo ha hecho con intención. Dice pasar a UNIVISIÓN, la televisión de Zeta que Asensio espera conseguir del Gobierno del PSOE. Y Basilio se va, pero a la calle, sin pasar siquiera por UNIVISÓN que no acaba de llegar, dejando definitivamente la revista que tantos disgustos y alegrías le ha proporcionado.