11 noviembre 2024

El bulo de los muertos en el Parquin de Bonaire desata una campaña contra Iker Jiménez

Hechos

El 5 y el 10 de noviembre de 2024 el diario EL PAÍS publicó artículos contra el Sr. Iker Jiménez.

Lecturas

Dentro de la tragedia mortal que ha supuesto la DANA en la Comunidad Valencia, el 2 de noviembre de 2024 los programas informativos de La Sexta de Atresmedia apuntan a la posibilidad de que las inundaciones hayan dejado ‘un número indeterminado’ de muertos, en palabras de su reportero Jaime Bastida.

Ese mismo día varios creadores de contenido difunden como hecho probado que hay muchos muertos en el parquing de Bonaire, entre ellos Bertrand Ndongo Meye en el canal de Youtube de Periodista Digital, Daniel Esteve Martínez (Desokupa), Albert Castillón Goni y Ruben Gisbert Fraile (‘trevijanista’, colaborador del programa ‘Horizonte’ de Iker Jiménez Elizari en Mediaset), ese último en gran pose dramático, con el rostro lloroso asegura tener acreditado que hay ‘cientos de cadáveres’ en Bonaire de los que culpa a la clase política. Ndongo difundirá el presunto dato de que había 700 tickets sin quitar, lo que acreditaba que había un míimo de 700 coches ahí dentro. Albert Castillón Goni asegura en su canal de Internet que hay muertos y que los están sacando de Bonaire ‘cuando no hay cámaras’. El creador de contenidos David Cánovas Martínez ‘TheGrefg’ durante un directo para recaudar fondos para ayudar las víctimas de la DANA leerá un comentario anónimo que asegura que en Bonaire hay miles de cadáveres incluyendo ‘niños con los ojos abiertos’. El propio Iker Jiménez Elizari publica un post en la red social X afirmando que en Bonaire hay ‘muchos cuerpos, muchos’ y en el programa ‘Horizonte’ de esa noche Carmen Porter Ucha asegurará tener datos de que el parque de Bonaire es un ‘infierno’.

Entre el 4 y el 5 de noviembre se constatará que no hay muertos en el parquing de Bonaire. Iker Jiménez Elizari borrará su tuit y pedirá disculpas en un vídeo en X, mientras que Periodista Digital borrará discretamente el vídeo de Ndongo Meye.

El 7 de noviembre de 2024 el programa ‘Conspiranoicos’ que Newtral realiza para La Sexta de Atresmedia, su presentador Joaquín Castellón y sus tertulianos Miguel Ángel Campos y Antonio Maestre descalifican a Iker Jiménez Elizari, a Betrand Ndongo y a Carmen Porter Ucha a los que acusan de malhechores y antiperiodistas. Ese mismo día, desde ‘Horizonte’, Iker Jiménez Elizari reitera sus disculpas.

El 9 de noviembre de 2024 desde el programa ‘La Sexta Xplica’ de Atresmedia, Miguel Ángel Campos descalifica como ‘basura’ a Vito Quiles, pide el boicot publicitario para EDATV y también para Mediaset si no echa a Iker Jiménez Elizari al que califica como ‘difusor de bulos’. Iker Jiménez Elizari responderá con un vídeo en su cuenta de X y su equipo difundirá un reportaje para acreditar que La Sexta de Atresmedia también habló de cadáveres en Bonaire el 2 de noviembre de 2024.

El 10 de noviembre de 2024 Iker Jiménez Elizari responderá señalando que fueron muchos medios los que se hicieron eco de que había muertos en Bonaire. Su equipo realiza´ra un vídeo que acreditará que en los informativos de La Sexta, en los reportajes de Jaime Bastida, también se deslizaba esa idea.

El 14 de noviembre de 2024 el programa ‘Conspiranoicos’ de Atresmedia señaló a los anunciantes como responsables de los bulos y Miguel Ángel Campos comentó como elemento positivo que ING hubiera retirado la publicidad del programa ‘Horizonte’ de Mediaset. A la misma hora, desde Mediaset Iker Jiménez Elizari confirmaba que su continuidad en su programa había sido respaldada por el actual CEO del Grupo Mediaset, Alessandro Salem.

05 Noviembre 2024

En Valencia no nos hacía falta más fango, Iker Jiménez

Mariola Cubells

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Un colaborador de su programa ‘Horizonte’ lanzó bulos en directo sobre el aparcamiento de Bonaire. Ni Iker Jiménez ni ninguno de los contertulios preguntaron ni apostillaron nada, dando por válida la ¿información? del tal Rubén, desde “el garaje de la muerte”

Voy a intentar contar con un solo ejemplo, que espero que sirva de categoría, la magnitud de la tragedia informativa de estos días en Valencia. No hablo de bulos en las redes, incontrolables, ni de videos de YouTube ni Tik Tok, personales de energúmenos varios. No. Hablo de medios de comunicación convencionales, que emiten en abierto, en horas de máxima audiencia. No todos los periodistas somos, son iguales, no todos los medios hacen lo mismo, no todos persiguen lo mismo y, en definitiva, no todos se unen al terrorismo informativo. Y como soy de Valencia, vivo en esta ciudad dolorida ahora mismo, y además soy periodista, el tema me afecta por todos los frentes.

Vamos a los hechos. El aparcamiento subterráneo de Bonaire, el centro comercial de Aldaia, en Valencia, asolado por la tragedia de la DANA, funciona sin tiques, es gratuito y se puede entrar y salir sin barreras. Es así desde que se abrió al público hace 24 años. Es decir, que no hay que validar nada para salir de él. Esta información se podía comprobar fácilmente. Aquí una prueba.

Más cosas, en el aparcamiento en su totalidad, subterráneo y al aire libre, caben unos 5.700 vehículos. Pero en la parte subterránea unos 1.200. Un martes por la tarde de un día normal se suele aparcar en el gigantesco lugar al descubierto que rodea al centro comercial. Es lo más habitual. Basta con conocer un poco la zona para saberlo. Y, además, ese día había poca gente en general.

Pese a este dato, que no es una opinión, es un hecho fácilmente comprobable, el domingo en el programa de Cuatro, Horizonte, conducido por Iker Jiménez y cada vez más armado hasta los dientes de fascismos de todo tipo, ignoro la razón, se optó por no confirmar nada y llenar el espacio de ¿enviados especiales? como @gisbert_ruben que contó que “había 700 tiques que no habían sido validados”, es decir, 700 coches que supuestamente habían entrado pero que no habían salido. Tengo que dar las gracias a otro internauta, @jesusmalaga, por ponerme sobre la pista esta mañana de semejante despropósito.

¿Y quién es esta persona?, ¿quién es este Rubén? Vamos allá. Según su cuenta de X es “abogado en ejercicio y revolucionario de la libertad”. Célebre por su canal de YouTube y acreditado gracias al equipo de Iker Jiménez, se había desplazado para informar “Desde Bonaire, uno de los aparcamientos de la muerte”, dando informaciones sobrecogedoras que de momento nadie ha confirmado:

“Os lo confirmo yo, aquí en el centro comercial Bonaire, ahí en el aparcamiento hay cientos de cadáveres, cientos de personas que bajaron para irse con sus coches y se quedaron atrapados. Aquí abajo hay cientos de personas ahogadas”, dijo en sus conexiones.

El espacio estuvo lleno de momentos como este. Uno de los tertulianos, Ángel Gaitán, armado con un teléfono móvil a través del que le llegaba supuestamente información fidedigna, decía cosas sobre la tragedia de Valencia que una no podía confirmar en ningún sitio. El plano era él ondeando una gigantesca bandera española y diciendo lo siguiente:

El caso es que el espacio conectó con Rubén, en plan enviado especial en varias ocasiones, y se concluyó el programa con él afirmando lo mismo. Aquí un video del youtuber, preparándose para la conexión en directo. Veréis que, en un momento dado, se retira a un rincón, se arrodilla en el fango y se levanta y se dirige de nuevo hacia la cámara, que espera directrices desde el control del programa en Madrid. Cortesía de nuevo de @jesusmalaga. El video es hiriente, ya os lo advierto, por todo. Por lo que significa, por dónde se dirigía, etc.

Ni Iker Jiménez ni ninguno de los contertulios preguntaron ni apostillaron nada, dando por válida la ¿información? del tal Rubén, desde “el garaje de la muerte”. Ningún rótulo advirtió de que podía ser eso o no… claro. El programa Horizonte, en la noche del domingo, tuvo una audiencia de 1.407.000 espectadores. Un 13,1% de cuota de pantalla, su mejor dato histórico.

El propio Iker había puesto, no sé si antes, durante o después del programa, en su cuenta de X este tuit, que decía lo siguiente:

“En el aparcamiento de Bonaire hay muchos cuerpos, muchos cuerpos. Muchos”

Supongo que se fio a pies juntillas de su reportero. Es imposible creer que fue mala fe. Gracias al cielo no parece que hubiera cadáveres, solo fango. Más o menos el mismo que se vertió en esas conexiones y el que manchó las perneras del pantalón del enviado especial.

El lunes, Carlos Franganillo, un periodista fetén que sería incapaz de hacer algo similar, y que conduce el informativo de las nueve de la noche de Tele 5, (que está dentro de Mediaset, como Cuatro y al que yo imagino alteradísimo porque la cadena a la que él pertenece y desde la que da siempre una información rigurosa, fidedigna, veraz, fuera tan bárbara) reposteó un tuit de una información de Las Provincias con este mensaje aséptico y claro:

“Los primeros 50 coches inspeccionados en el aparcamiento de Bonaire no tienen víctimas”

Estuve todo el día pegada a los medios serios (sí, los hay. Este desde el que me leen es uno de ellos. Lo digo sin reparos) para conocer la última hora sobre el rastreo del aparcamiento. De momento todo sigue igual. Esa cincuentena de coches vacíos. Afortunadamente, desde luego. Qué desespero.

EL PAÍS tituló así: “Los equipos de rescate confirman que no hay cadáveres en los primeros 50 vehículos localizados en el aparcamiento de Bonaire”

La expectación frente al aparcamiento subterráneo continuó. A pesar de toda la alarma que se ha difundido en las redes sociales sobre la potencial desgracia que podría encontrarse bajo el agua, los bomberos sobre el terreno minimizaban ayer lunes la situación. “Desde ayer por la tarde pudimos entrar con canoas, con barcas, con drones y a pie”, explicaba a EL PAÍS uno de los bomberos enviado desde Logroño. El personal de emergencias hablaba de decenas de coches, 50 o 60, lejos de los cientos sobre los que se especulaba en las redes. “Ayer [por el domingo] recorrimos el aparcamiento entero y por suerte no hemos localizado ningún cadáver. Otra cosa es que pueda aparecer algo según se vacía el aparcamiento, pero de momento los coches están todos vacíos”.

Y la última hora de todo este infierno es este tuit de Iker Jiménez:

“Estoy perplejo. Un video de Rubén Gisbert, persona nacida allí, me ha amargado el día. Mancha una labor encomiable que estamos haciendo y no nos merecemos, Tomaré mis medidas”

Carmen Porter, que también trabaja en el programa (son marido y mujer, Iker y ella) ha asegurado en esa misma red social que el tal Rubén “está fuera”. Tengo dos problemas: uno, ¿está fuera porque se embarró las rodillas para parecer más trágico o está fuera por el contenido que vertió una y otra vez sin contrastar en el programa en abierto, al margen de su canal de YouTube? Sea como sea, lo que me preocupa es el 1.407.000 de espectadores que vieron el programa, pero no verán este tuit.

Mientras escribía este artículo recibo un mensaje a través del canal de WhatsApp del departamento de comunicación de Mediaset, donde tengo estupendos compañeros, que nos informa de los estrenos, las coberturas, las noticias de la cadena, a los periodistas que nos dedicamos al audiovisual. Dice así:

🔴 “DESPLIEGUE INFORMATIVO SIN PRECEDENTES DE MEDIASET ESPAÑA

Desde Valencia, con los principales presentadores de Telecinco y Cuatro para una cobertura transversal en los diferentes especiales de programas e Informativos que el grupo ofrece hoy.

Ana Rosa Quintana, Isabel Jiménez, Joaquín Prat, Iker Jiménez, David Aleman y *Antonio Texeira intervendrán indistintamente en los diferentes especiales que ofrece hoy el grupo desde las zonas afectadas por la DANA, a la que todos los programas han enviado también equipos de reporteros para informar en riguroso directo”.

He echado de menos otro WhatsApp, lamentando la desinformación cruel, al margen de ese detalle de enfangarse para parecer más trágico, por parte de Mediaset como lugar que cobija esta historia tristísima, donde tampoco todos son iguales.

10 Noviembre 2024

La confesión chulesca de Iker Jiménez

Sergio del Molino

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‘Horizonte’ da voz ante una audiencia millonaria a gente de catacumba, personajes con un enorme historial de manipulación, delirios, mentiras y disparates

En su incesante trabajo de vanguardia televisiva, Iker Jiménez inauguró esta semana un nuevo género retórico: las disculpas presuntuosas. Habrá que darle un nombre adecuado a esta innovación que consiste en pedir perdón al tiempo que se saca pecho, se celebra el trabajo por el que uno se disculpa y se termina aplaudiéndose y celebrándose a uno mismo lo buen tío que está hecho y cómo se viste por los pies. Cualquier otra persona entendería que el arrepentimiento es un acto de humildad (en la liturgia cristiana, se hace de rodillas) sin condiciones. Pero Iker Jiménez se confesó esta semana en su programa Horizonte con chulería de torero. No es extraño que sus seguidores lo hayan sacado a hombros por la puerta de Mediaset, entronizado como mesías de la verdad. Su castigo ha sido una ovación, las dos orejas y el rabo.

El error de Iker Jiménez según Iker Jiménez fue ser demasiado buena persona, confiar demasiado en las fuentes y en la buena fe de sus colaboradores, entregarse con demasiado amor a la causa e indignarse demasiado ante el horror, la ineptitud y las mentiras. “Me creí Robin Hood”, dijo. El error de Iker Jiménez somos los demás. Al final, deberíamos ser nosotros quienes le pidiéramos perdón.

Habló en su monólogo (mirando a cámara y sin leer, como le gusta presumir) de los pantalones embarrados de su colaborador Rubén Gisbert y de los bulos sobre el parking de Bonaire. Ambos deslices fueron, dice, fruto del caos informativo y emocional de aquellos días, y demostró que otros medios cayeron en idénticos excesos. Y tiene razón: que tire la primera piedra la televisión que no ha incurrido en el morbo. Pero no es ese el problema de Horizonte. Iker Jiménez no es peligroso cuando se sale del guion, sino cuando lo cumple. El problema está en el plató, en la mesa de sus colaboradores.

Horizonte da voz ante una audiencia millonaria a un grupo de voces de catacumba, personajes con un enorme historial de manipulación, delirios, mentiras y disparates que les desacreditan ante cualquier tribuna mínimamente respetable. Iker Jiménez los ha puesto en el centro de la conversación, desquiciándola hasta convertirla en un circo de los horrores. Por supuesto, no está solo. Sería injusto señalarle como único responsable de que un montón de tuiteros, locos y aprendices de Trump salgan del subsuelo de las redes para colonizar las teles, pero él está en la vanguardia, marcando el camino. Y sobre eso no le he oído ninguna disculpa.

18 Noviembre 2024

Iker Jiménez: adiós, cuenta corriente

Jimina Sabadú

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Quien queda realmente mal aquí es el presentador del programa. Qué mala estampa ser el agitador de un nutrido ejército de conspiranoicos de mediana edad vengativos y artífices de pobres estrategias de comunicación

Contexto de la semana: el banco ING retira su publicidad del programa Horizonte —el de Iker Jiménez— tras saberse que uno de sus colaboradores “ambientó” sus pantalones con barro durante un reportaje sobre los efectos de la dana con el fin de impactar más a los espectadores. Se supo porque alguien grabó desde una ventana cómo el colaborador embarraba sus pantalones antes de entrar al programa. Además, el espacio de Iker Jiménez daba por cierto el rumor fundado de que en el aparcamiento del centro comercial de Bonaire había más de un centenar de muertos (las cifras variaban de una fuente a otra).

No es la primera vez (ni será la última) que una empresa retira su publicidad de un programa que ha cruzado una línea ética que afecta a la imagen del anunciante. Si esa línea ética no tuviera repercusión en la imagen del anunciante, no se retiraría. Y si la ética fuera lo importante, no habría anunciantes en televisión. De hecho, tampoco existirían muchos de los productos anunciados.

Lo que no ha sido tan común es la reacción coordinada por parte tanto de los seguidores del programa y de los simpatizantes de Iker Jiménez, que han intentado hacernos creer que iban a hundir la entidad bancaria a través del cierre coordinado de sus cuentas. Con desafiante candor, han ido compartiendo en la red anteriormente conocida como Twitter los pantallazos de sus cuentas. Hay que forzar el sentimiento de suspensión de la incredulidad para darle pábulo a la idea de que todos los seguidores de ese programa tienen su cuenta en ING, y que todos ellos tienen tanto dinero que son capaces de zarandear los cimientos del banco. Para terminar el pseudoboicot, han lanzado el mensaje de que la entidad estaba haciendo un corralito, presa del pánico.

Esto no pasará de ser una anécdota que quizás, y solo quizás, se comente en la carrera de Publicidad y Relaciones Públicas cuando toque hablar de crisis de imagen. Pero, ¿de quién es la crisis de imagen?

Quien queda realmente mal aquí es el presentador del programa. Qué mala estampa ser el agitador de un nutrido ejército de conspiranoicos de mediana edad vengativos y artífices de pobres estrategias de comunicación. Más allá del simpático acondicionamiento, esta historia ha sido otra muestra más de la radicalización de la opinión pública y de un sector de la sociedad que, en vez de pedir explicaciones por una intolerable manipulación en la cobertura mediática de una tragedia, elige tratar de boicotear una empresa que ha sabido retirar su publicidad del peor sitio posible en estos momentos.