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El nuevo equipo directivo de la Organización de Ciegos limitará su presencia a la emisora de radio ONDA CERO

Confirmada la caída mediática de Miguel Durán, que abandona la dirección general de la ONCE

HECHOS

En septiembre de 1993 D. Miguel Durán fue reemplazado como Director General de la Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) y reemplazado por D. Enrique Servando.

D. Miguel Durán explica a J. F. Lamata su abandono de la Dirección General de la ONCE ante D. Mario Loreto Sanz:

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D. Graciano Palomo (asesor de D. Miguel Durán) habla con J. F. Lamata del ‘golpe de Estado interno’ de la ONCE:

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14 Septiembre 1993

Miguel Durán, el poder de la oscuridad

Cristina Frade

Dicen de él que es tan inteligente como tenaz, y su biografía no hace sino demostrarlo. De niño, lo único que tuvo fue una meningitis a los ocho meses que le dejó ciego de por vida y una familia humilde, natural de Azuaga (Badajoz), que se trasladó a Barcelona cuando todavía no había cumplido diez años. El bachillerato fue un trámite que liquidó a los veinte -previo paso por los colegios de la ONCE- con un Premio Nacional. El título de abogado apenas le ofreció más resistencia y con él abrió un bufete especializado en Derecho Matrimonial y Fiscal. No abandonó por eso su compromiso con la organización y en 1985 fue designado delegado territorial de Cataluña. Un año después, ocupaba el puesto de director general de la ONCE, que había dejado vacante su desafortunado predecesor, Vicente Mosquete. El invento del «cuponazo» fue la primera piedra de un imperio económico cuyas cifras hicieron palidecer de envidia a muchas grandes empresas del país. Pero era una piedra colocada en terrenos tan movedizos como una concesión estatal y la consigna de Durán fue enseguida la de diversificar. En poco tiempo, no hubo rendija de la actividad económica que la ONCE no supiera aprovechar, flirteo con la banca incluido.

Fue la participación en medios de comunicación -Telecinco, Onda Cero y El Independiente, entre los más importantes- la que hizo saltar las alarmas. Eran los días de «El Bastón» y «Al Cupone», apelativos que el director general de la ONCE -especialmente dotado para las relaciones públicas- siempre sabía encajar. Ante las acusaciones de ser «el brazo armado» de La Moncloa en ese sector, Durán se hartó de contestar que la ONCE no tenía ningún compromiso con el Gobierno. Tras el abrupto cierre de El Independiente en 1991, el sueño de un gran grupo multimedia comenzó a desvanecerse. La crisis incipiente aconsejaba además una política de contención. Durán seguía siendo reelegido (la última vez en diciembre de 1992), pero sus competencias parecían cada vez más mermadas. Y dicen también que su inteligencia y tenacidad sólo son comparables a su ambición.

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