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El dirigente del PSOE, Ramón González Peña, había sido condenado a muerte por sedición

Crisis de Gobierno Lerroux: Dimiten los ministros de la CEDA por su negativa a apoyar el indulto al cabecilla de la ‘revolución de Asturias’

HECHOS

El 29.03.1935 se planteó la ‘crisis de Gobierno’ por dimisión de cinco ministros.

LOS INDULTOS A IMPLICADOS EN LA REVOLUCIÓN DE ASTURIAS

RamonGonzalezPeña Los dirigentes del PSOE condenados a muerte por su participación en la ‘Revolución de Asturias’, entre ellos D. Ramón González Peña (considerado como el cabecilla), D. Teodomiro Menéndez, D. Luis García Alonso, D. José Alonso González o D. Aníbal Roces Zapico fueron indultados por decisión del Consejo de Ministros presidido por D. Alejandro Lerroux, respaldado por todos los ministros del Partido Radical.

LOS MINISTROS DE LA CEDA DIMITEN POR SU OPOSICIÓN AL INDULTO

ceda_ministros_34 D. Manuel Jiménez Fernández, D. Rafael Aizpún y el Sr. Anguera de Sojo, ministros de Agricultura, Justicia y Trabjo y miembros los tres de la Confederación Española de Derechas Autonómas (CEDA), eran partidarios de la pena de muerte contra el Sr. González Peña, por lo que al conocer el indulto del Gobierno del que formaban parte, presentaban su dimisión. La CEDA era el partido mayoritario de Las Cortes y era quien, en la práctica, sostenía al Gobierno.

MelquiadesÁlvarez D. Melquiades Álvarez, líder del Partido Liberal Demócrata y ministro del Gobierno Lerroux, también partidario de la pena de muerte contra el Sr. González Peña, también dimitió como protesta al indulto.

COMO QUEDA LA COMPOSICIÓN DEL GOBIERNO (3.04.1935)

  • Presidente de la República: D. Niceto Alcalá Zamora
  • Presidencia del Gobierno: D. Alejandro Lerroux (Partido Radical)
  • Estado: D. Juan José Rocha (Partido Radical)
  • Gobernación: D. Manuel Portela Valladares (Independiente)
  • Hacienda: D. Alfredo Zabala (Partido Radical)
  • Justicia: D. Vicente Cantos (Partido Radical)
  • Guerra: General Carlos Masquelet
  • Marina: Almirante Francisco J. Salas
  • Obras Públicas: D. Rafael Guerra del Río (Partido Radical)
  • Agricultura: D. Juan José Benayas (Partido Radical)
  • Industria y Comercio: D. Manuel Marraco (Partido Radical)
  • Trabajo: D. Eloy Vaquero (Partido Radical)
  • Instrucción Pública: D. Ramón Prieto Bances (Partido Liberal Demócrata)
  • Comunicaciones: D. César Jalón (Partido Radical).
30 Marzo 1935

Editorial

ABC (Director: Juan Ignacio Luca de Tena)

El Consejo de ministros produjo ayer una labor extraordinaria y copiosa: veinte indultos de pena capital, entre ellos el de González Peña, y una crisis total. Han comenzado las consultas, a las que acuden los que el 5 de octubre se declaraban incompatibles con todas las instituciones de la República. Nos interesan poco las consultas: descubren el ánimo y el deseo de los consultados y cómo van a conducirse cuando la crisis esté resuelta; lo que ya sabíamos; pero no sirven para dar alguna luz sobre la solución. En la solución mandan los hechos, y a los hechos hay que atenerse para deducir probabilidades.

Un hecho es la causa de la crisis: discrepancia del grupo radical y de los otros grupos del Gobierno  dimisionario sobre una cuestión política de trascendencia. Adviértase que la discrepancia no se ha extinguido  en la crisis. Agrarios, populares agrarios y liberales demócratas han mantenido en el Consejo de ministros el criterio consultado de sus minorías. También el Sr. Lerroux consultó a los primates de su partido. Cuando el futuro Gobierno aparezca en las Cortes tendrá que decir – y si no lo dice, se lo preguntarán – la causa de la crisis y las razones de la nueva formación; tendrá que pronunciarse sobre la política que ha roto la unidad del Gobierno caído. ¿qué política trae el sucesor? ¿Qué criterio tiene que aprobar la Cámara?

Otro hecho es la duración obligada de las Cortes. Mirando a las Cortes hay que resolver la crisis. No hay en ellas Gobierno posible sin el apoyo o sin la tolerancia de los tres grupos unidos que se han retirad del Poder y que constituyen el número preponderante de la Cámara.

30 Marzo 1935

Por no tener un criterio firme y por no seguir una línea recta…

LA NACIÓN (Director: Manuel Delgado Barreto)

Como no nos interesan los aspectos relativos a la tramitación de la crisis ni nos importa su solución, porque no hay soluciones a escoger, vamos a señalar, sintéticamente, aquellas enseñanzas que al margen del suceso político derivan de la realidad. Con dejarlas subrayadas, nosotros cumplimos por ahora

Tenemos la autoridad que hace falta para pedir públicamente que la Ley se cumpla. Y en casos tan terribles, tan abominables como el de octubre pasado, tenemos derecho a decir que se impongan aquellas sanciones que deriven de la serenidad de las sentencias judiciales. Tenemos este derecho, porque hemos mantenido siempre las mismas convicciones y no hay en nuestra historia ninguna claudicación.

¿Es este el caso de todos? No. Lo que no se puede hacer es transigir con una cosa mal hecha  mejor dicho, con muchas cosas mal hechas que debilitan el principio de autoridad. He aquí lo inexplicable, lo absurdo, de una conducta. Hoy se sienten desasistidos y derrotados por sus mismos compañeros de Gobierno, los que no tuvieron un criterio firme, una línea recta… A esa triste y deplorable situación conduce la ‘táctica’ de sinuosidades, que logra sólo, circunstancialmente, efectismos falaces, pero n conquista nada perdurable y definitivo.

Nos duele la situación en que se hallan los que están más cerca de nuestras convicciones. Repetimos con sinceridad que nos duele. Deseamos que no insistan en los errores que hoy deben lamentar. Y no queremos nosotros destacarlos, y agrandarlos, con apreciaciones que prudentemente reservamos.

30 Marzo 1935

La pobre crisis

LA ÉPOCA (Director: Alfredo Escobar, marqués de Valdeiglesias)

La crisis está que no tiene donde caerse muerta. Nadie, desde la derecha o desde la izquierda del régimen puede decir en todo a todo esto una sola palabra clara, definida, decidida, enérgica, plena de una conciencia del futuro. No hay vencidos ni vencedores. Ninguna esperanza ha caído. Ninguna esperanza se levanta. EL DEBATE creía anteayer que la crisis era un disparate. Ahora tiene ya que creer o que hacer que cree que la crisis podía ser una cosa muy buena, que todo babia de mejorar, que los suyos podían tener cinco carteras en lugar de tres.

No es que los motivos sean leves. Son graves. Pero su gravedad no puede soportarse porque el organismo es demasiado fiácido y solo queda el recurso de eludir, de diluir y de confundir el peso de las responsabilidades. Radicales y cedistas tendrán que vlver a su cedorradicalismo primero quieran o no quieran, y vivir cada vez más confundidos hasta la consumación de su destino político. Todo lo que podía suceder es que surja un Martínez Barrio de la CEDA, una escisión sin éxito que adopte respecto a otras fuerzas de derechas la actitud de Martínez Barrio con las izquierdas. Pero ello no modificaría demasiado el panorama. El cedorradicalismo tendrá que seguir por ‘la línea recta del Sr. Lerroux’ según la famosa expresión de EL DEBATE, que es quien ha mantenido frente a la corazonada de Gil Robles la pura lógica cedista, la fidelidad a las tácticas de concesión a todas las esencias republicanas y de abnegado servicio al régimen, sobre todas las cosas. Inmediatamente, Gil Robles tendrá que autorizar con sus actos lo que quería desautorizar el otro día a gritos, por la radio. Tendrá que dar la razón a EL DEBATE, volviéndose a unir a Lerroux y reemprendiendo el camino de las tácticas interminables y sin gloria.

El director del colegio es Herrera, y una rebeldía colegial no prospera tan fácilmente. El propósito de emancipación era noble quizá, pero hay que volver al reglamento de la casa. Aparte bromas, que aquí se han hecho. EL DEBATE tenía razón en todo, dentro de sus erróneos postulados, perfecta razón. No es órgano oficioso de la CEDA. La CEDA y Gil Robles son más bien sus órganos, sus instrumentos, sus criaturas. La rebeldía es imposible porque la fuerza de Gil Robles y de sus gentes viene de la maquina sociológico-religiosa-periodístico-financiera montada detrás de EL DEBATE. Y Gil Robles está batiéndose delante de EL DEBATE. En realidad, los únicos que han luchado por esa emancipación de Gil Robles hemos sido nosotros. Hemos procurado con una persistente crítica escindir sus ligaduras con el radicalismo y con el herrerismo. Esas dos ligaduras se le van haciendo quizá cada día más insoportables en cuanto se le vuelven más imprescindibles.

30 Marzo 1935

La crisis ministerial

AHORA (Director: Luis Montiel)

El suceso político, tan esperado y tan descontado se ha producido con sujeción estricta a su programa: indulto del diputado socialista señor González Peña, acordado por mayoría en el Consejo de ministros y planteamiento de la crisis por los consejeros que quedaron en minoría. El presidente de la República ha iniciado las consultas, y en la mañana de hoy es de esperar queden terminadas. La propia diligencia en la tramitación de la crisis, las hipótesis y cábalas que en torno a su solución se hacen demuestran que se cree la crisis compleja. Nosotros por tal la tenemos y por ello aconsejábamos que no se abriera. El Sr. Gil Robles ha comparado la crisis con la travesía de un largo túnel, y esta travesía puede ser tan penosa que valía la pena de no haberse lanzado a ella. Pero ya estamos dentro del túnel; quizá es verdad que resultaba irremediable, después de los compromisos contraídos por unos y otros con la opinión. El hecho es que la crisis está planteada, y lo que interesa no es el pasado para no sufrir el castigo de la mujer pública, sino el porvenir. Que la crisis se resuelva pronto será un bien; pero lo más importante no es la rapidez, sino la eficacia: que salgamos de ella poseyendo un Gobierno que por su sola composición demuestre que es instrumento útil para gobernar.

La primera aspiración de todos es que no se disuelvan las Cortes actuales, para lograr l cual es preciso que el Gobierno que se forme salga de la misma mayoría parlamentaria que apoyaba al dimisionario: si puede ser con alguna ampliación de conservadores, regionalistas y progresistas, o sea de partidos republicanos del centro. No se puede ir a elecciones nuevas sin presupuesto votado, sin ley electoral, con Comisines gestoras en los Ayuntamientos y Diputaciones y en estado de guerra. Es preciso además, plantear la revisión constitucional y esto no puede ser antes de diciembre. La conservación de estas Cortes es medida de conservación social; su disolución seria siembra de inquietudes.

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