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Alejo García será presidente provisional mientras que Roldán y López Alonso anuncian pleitos judiciales entre ellos

Crisis en la Asociación de la Prensa de Madrid: Dimite la directiva de Juan Roldán en medio de acusaciones entre el Secretario y él

HECHOS

  • El 21.10.1992 dimitió la Junta Directiva de la Asociación de la Prensa de Madrid encabezada por su Presidente, D. Juan Roldán y convocó nuevas elecciones para el 23 de noviembre.

LAS ACUSACIONES DE JUAN ROLDÁN CONTRA LÓPEZ ALONSO: 

«Apostua cayó enfermo a mitad de su mandato y su nivel de actividad bajo y se entregó en manos del secretario, López Alonso. Apostua metió la pata al final a ponerse un sueldo como presidente del Centro de Prensa sin consutar a la junta. Allí fue cuando se armó un poco el follón y cuando López Alonso se arprovechó de la situación para cargarle de más porquería.  El secretario general, que es el único cargo efecto que tiene asignado un sueldo, se puedo la competencia de jefe de personal, con mucho poder.» (DIARIO16)

«Sus acusaciones contra mí son una simple cortina de humo. El sabía que en la reunión del miércoles yo iba a pedir su cese como director de la revista Periodistas y que iba a presentar una reforma de los Estatutos con el fin de profesionalizar la gerencia. Ya en mi programa electoral anuncié que quería separar los cargos administrativos de los cargos electivos. López Alonso se resiste sin embargo a cualquier reforma que signifique una pérdida de su poder. Ha sido durante diez años el mayor cáncer de la Asociación. (…) El tiene un concepto patrimonialista de la Asociación. No es mi estilo difamar a nadie, pero sí le acuso contundentemente de abuso de poder, de control del «aparato» de la Asociación, de no colaborar con la presidencia y de obstaculizar las labores de gestión al no entregar la información necesaria. Cualquier referencia a esta situación él la interpreta como un ataque a su persona, pero hay datos objetivos. Es el único miembro de la Junta que percibe dos sueldos: uno de 70.000 pesetas como secretario, y otro como director de la revista Periodistas, de más de 640.000 pesetas. Su hermano es redactor jefe en la publicación, y su mujer, subdirectora en el Centro de Prensa. Yo no tengo la culpa de que esté tan imbricado en la Asociación» (EL MUNDO).

LAS ACUSACIONES DE LÓPEZ ALONSO CONTRA JUAN ROLDÁN:

«Desde que llegó a la presidencia, Roldán ha tomado al menos veinte decisiones importantes sin informar a la Junta directiva. Yo quería que explicara por qué se arrogó el derecho de organizar la Cooperativa de viviendas, cuando no le correspondía, por qué planteo elecciones al Consejo Rector sin que éste hubiese dimitido, por qué hizo un contrato con una supuesta gestora de viviendas, por qué puso la Asociación y la Cooperativa en manos de una empresa que sólo tenía por cometido organizar la administración. Aún no ha contestado a estas cuestiones ni a otras que le planteé. (…) No quiero contestar a las sandeces de Roldán. Lo que ha hecho es descargar su malestar porque se le ha detectado un fallo contra quien lo ha detectado. Le pasa lo mismo que a Alfonso Guerra con los periodistas. Por lo demás, Roldán estaba en la Junta desde 1987, antes de ser presidente, así que ahora no puede llamarse a engaño. Si ha sido directivo de la Asociación durante ese tiempo no puede esquivar ahora su parte de responsabilidad. (…) Es absolutamente falso que ‘Periodistas’ pierda dinero. He pedido a Roldán la auditoria de Price Waterhouse para que me lo demuestre, pero los resultados de este estudio tampoco se han dado a conocer todavía a los directivos. La revista es un servicio más de la Asociación, sobre el que cada uno puede tener su criterio, pero desde luego, yo, como director de publicaciones, siempre he estado al servicio de la Junta, que es la que debe aprobar mi gestión» (EL MUNDO).

D. Álvaro López Alonso llegó a elaborar un dossier sobre las actividades del Sr. Roldán, que fue comentado públicamente por el también miembro de su Junta en la Asociación de la Prensa, D. Carlos E. Rodríguez en el diario ABC.

22 Noviembre 1992

Lo sucedido en la Asociación de la Prensa

Carlos E. Rodríguez

¿Qué nos decía el dossier facilitado a la Junta Directiva?

Primero, que un señor desconocido estaba actuando como presidente de la Cooperativa de Viviendas (cargo que tenía y aún tiene Jesús de la Serna) hasta el punto de que aparecer en televisión en calidad de tal. Ese señor desconocido es un colaborador de Juan Roldán, ajeno a la directiva e incluso creo que ajeno a la profesión y por tanto a la propia Cooperativa.

Segundo, que ese señor desconocido y el propio señor Roldán habían negociado, nadie sabe qué ni en calidad de qué, con empresas inmobiliarias y constructoras.

Tercero, que esas negociaciones habían llegado al punto de enviarse a los cooperativas una presunta oferta  de la Cooperativa que en realidad enmascaraba una promoción inmobiliaria privada y sin relación alguna con la Cooperativa.

Cuarto, que Juan Roldán había publicado en la Prensa una falsa convocatoria de asamblea general de la Copoperativa, hay que suponer – puesto que no cabe otra explicación para esa falsedad pública – que para dar un ‘golpe de mano’ y adueñarse de sus órganos, en flagrante incumplimiento de la decisión de separación acordada por la Junta Directiva.

Y todo lo anterior:

  1. A) Sin conocimiento del Consejo Rector de la Cooperativa, cuyo presidente, Jesús de la Serna, era vicepresidente primero de la Junta Directiva de la Asociación.
  2. B) Sin capacidad legal para nada de ello, es decir suplantando a los órganos legales de la Cooperativa, lo que pudiera constituir incluso delito. Álvaro López Alonso, que había vivido las consecuencias del ‘affaire’ de la Ciudad de los Periodistas, que descapitalizó la Asociación, se asutó ante la gravedad de lo que veía, rompió con Roldán y presentó el dossier a la Junta Directiva.

En resumen: no contento con manejar a su antojo la Asociación, sin que nadie le perturbase para ello, Roldán actuaba ilegalmente con constructoras e inmobiliarias e intentaba adueñarse de una Cooperativa de Viviendas con casi dos mil cooperativistas iniciales.

Cada cuál puede hacer la interpretación que quiera de estos graves hechos. Incluso, como generosamente dijo Jesús de la Serna en la reunión de la Junta Directiva y comparto: “En todo caso, y admitiendo la ausencia de mala fe, demostraría una gigantesca incompetencia”.

Para templar o difuminar de alguna manera la necesaria dimisión de Juan Roldán, propuse que dimitiéramos todos y dejáramos paso a unas elecciones para que una Junta Directiva totalmente nueva cambiase los Estatutos y dignificase la vida asociativa.

Es lo cierto que Roldán, aún resistiéndose durante casi dos horas, acabó por unirse a la fórmula de la dimisión colectiva. Creo que era una salida honorable para él, para todos nosotros y para la Asociación.

Y era evidente que, en el ánimo de todos, estaba el que la decisión nos obligaba moralmente a los dimisionarios, pero muy especialmente al presidente, Juan Roldán, a no presentarnos a las elecciones. Por mi parte, así lo he cumplido, como otros compañeros de la extinta directiva.

¿Cómo puede entenderse el que casi toda una directiva dimita para difuminar la salida de un presidente sorprendido en tan graves hechos como los descritos, y que ese presidente, beneficiario de la generosidad de todos, vuelva a presentar su candidatura? Confiesa que he agotado mi capacidad de sorpresa.

Los hechos que afectan a Juan Roldán son objetivamente más graves que los imputados en su momento a Luis Apostua, quien en ningún momento rozó las fronteras de la ilegalidad. Y sin embargo, Apostua dimitió en solitario y no se presentó a nuevas elecciones.

Termino. Mi relación personal con Jesús de la Serna ha sido muy escasa, prácticamente limitada a las tareas de la directiva de la Asociación, y tengo en cambio, una vieja y grata amistad con Juan Roldán, que espero sinceramente que no resulte afectada por esta crisis. No me mueve, pues, para escribir esta carta, ni el mínimo motivo personal. Es más, si me escudara en los sentimientos personales tendría la excusa para guardar silencio.

Pero, una vez destrozada por parte de Roldán la lógica interna de la dimisión colectiva del pasado 21 de octubre, y puesto que Jesús de la Serna era el principal agraviado por los manejos de Roldán respecto a la Cooperativa de Viviendas, muchos le pedimos que encabezase una candidatura de unidad profesional para recuperar el honor y la dignidad de la Asociación de la Prensa de Madrid. Jesús de la Serna ha tenido la generosidad de atender nuestra petición.

Carlos E. Rodríguez

23 Abril 1994

CORRUPCIÓN PROPIA

Álvaro López Alonso

El pasado martes este país desayunaba, almorzaba y cenaba como espectador asombrado del que ya siempre será recordado como ‘debate del estado de la corrupción’, acuñada frase de todos y cada uno de los medios informativos.

Se ha escrito, se ha hablado, se ha comentado sobre la cultura del pelotazo, operación manos limpias, felipismo corrupto, etcétera, invirtiendo kilos de papel prensa y couché, y desgranando miles de palabras de una a otra tertulia, como por otro lado y dada la gravedad del problema no podía ser menos.

Me sorprende, no obstante, que haya todo un amplio campo de especialidades con sus corruptos más o menos fijos, mientras que no se advierte en nuestro crítico Periodismo ni siquiera un cronista taurino que perciba el histórico sobre, como en los viejos tiempos.

No es que yo sea obsesivo, sino que las estadísticas son concluyentes. Es cierto que si un periodista se reúne con el ex gobernador del Banco de España, aquel famoso pollo del ejemplo estadístico se lo come todo el señor Rubio. Pero también es cierto que de cuando en cuando alguna voz se alza para decir que en algunos medios informativos existe corrupción, pero nadie se ha dignado nunca dar un solo nombre.

Con el permiso de la audiencia, yo quiero darlos. Porque creo que la catarsis que está viviendo el país es buena, dentro de lo malo, como uno de esos tratamientos cruentos, de choque, que finalmente salvan al enfermo. Tal vez logremos con ello que el aire sea más respirable, el agua más limpia, el miedo menor.

Porque hay una corrupción evidente y existe otra más escondida, que muchos ciudadanos temen desvelar. Yo no temía denunciar la corrupción en el propio seno de la Asociación de la Prensa de Madrid – entidad que agrupa a los periodistas de la capital – cuando contrasté que los hechos eran ciertos y perjudiciales para mis compañeros.

Insensatamente denuncié que el presidente de aquel tiempo, otro Roldán [Juan Roldán], de acuerdo con un experto en asesoramiento de empresas, don Juan Carlos Para, director de la consultoría Prodemsa, paradójicamente contratada por la Asociación a la que este señor traicionaba, intentaban introducir de matute en la legalmente constituida Cooperativa de Viviendas de la Asociación de la Prensa de Madrid – ¡siempre el codiciado ladrillo! – a una empresa constructora, denominada Procosa, con cuyo propietario suscribieron un contrato.

El legítimo rector de la Cooperativa no fue ni consultado para la firma de aquel contrato; el ‘asesor’ señor Para, director de la consultoría Prodemsa, se autopresentó en la televisión y en los periódicos como ‘presidente’ de una cooperativa a la que ni siquiera pertenecía, mientras que la activa junta directiva de aquella Asociación acordó – tras mi denuncia – dimitir en pleno para tratar de tapar el escándalo corporativo.

Irreflexivamente denuncié el hecho a don Jesús de la Serna, en aquellos días vicepresidente primero y hoy presidente de tal Asociación, quien, según su costumbre, ni movió un dedo, ni arriesgó un ápice. Sólo encontré apoyo en el programa ‘Protagonistas’ [ONDA CERO] y en el diario ABC. En el resto de mis compañeros, directiva incluida, sólo prevención, encubrimiento, reproche, tal vez por ese siniestro lema profesional de que ‘perro no muerde perro’, que tanta porquería ha amparado y ampara. Habrá que escribir un libro.

En algunos casos – por ejemplo, la Cadena SER, de PRISA – incluso dieron púlpito al denunciado para que se explayara contra mí y contra los que habían informado sobre la corrupción descubierta. Aquello se convirtió en un tema tan kafkiano, tan sin sentido, que aún hoy no me lo creo.

Aquel suceso me costó mi puesto de trabajo porque el corporativismo no olvida. El denunciado, incluso, interpuso una demanda, siendo rápidamente asistido en el pleito por don Jesús Santaella, decano del cuadro jurídico de la Asociación de la Prensa. Perdieron el juicio a los dos. Don Jesús de la Serna, presidente actual, afirma por lo hecho por los anteriores Juntas directivas, a las que ha pertenecido ocho años como vicepresidente.

La Cooperativa de Viviendas de los periodistas siguió su andadura y eligió un nuevo presidente que era y es – nada menos – periodista e interventor de Hacienda. Don Luis Romasanta se llama el biprofesional.

El señor Romasanta, a los dos meses de su elección no contento con boicotear a la empresa gestora legítimamente seleccionada y a la propia Cooperativa, se apropia de información propiedad de ésta, utiliza sus listados, emplea cartas y material que no le pertenecen y, con absoluto desprecio al Consejo rector, a la Asociación y a los propios cooperativistas, promociona viviendas a través de otra gestora ampliamente desconocida y ‘funda’ una cosa que se llama ‘Comunicad de Periodistas de Madrid’ sin que la Asociación de la Prensa ni su diligente presidente, hayan informado todavía a los asociados / cooperativistas de la amenaza que pende otra vez sobre sus cabezas.

Hay corruptos directos y los hay por omisión. Existen aquellos que en aras del corporativismo, que encubre su propia ignominia, sacrifican a los que consideramos nuestro debe, como ciudadanos y como periodistas, advertir a nuestros compañeros de los peligros que les amenazan. Utilizan su ignorancia como argumento y corrompen por abulia todo aquello en lo que intervienen.

Pero no desesperemos; conviene que se sepa que todavía hay jueces en España, y leyes, y cárcel. Porque tras este largo preámbulo, debo informar de que el pasado jueves el Juzgado de Instrucción número 2 de Madrid, ordenó el ingreso en la cárcel de Carabanchel del propietario de Procosa, acusado de estafar, por un monto superior a los cuatrocientos millones de pesetas, a medio centenar de cooperativistas madrileños.

La presunta estafa se ha llevado a cabo por la misma persona, la misma empresa y la misma oferta inmobiliaria que en su día, amparada por el presidente y por el asesor de la Asociación de la Prensa, señores Roldán y Para, ofreció la constructora Procosa a los periodistas madrileños.

Mi satisfacción, desde el exilio profesional al que mis compañeros me enviaron, es saber a ciencia cierta que al menos dos centenares de periodistas madrileños tienen hoy sus ahorros íntegros porque yo – solamente yo – se los puse a salvo, a pesar de la Directiva y del presidente de una entidad que, dicen, sirve para protegerlos.

Álvaro López Alonso

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