1 marzo 2003

El terrorista será trasladado al centro norteamericano de Guantánamo, donde será sometido a torturas

Detenido el terrorista de Al Qaeda, Jaled Mohamed [Jalid Sheij Mohamed], uno de los ‘cerebros’ de la matanza del 11-S presentado como el ‘número 3’ de la organización de Bin Laden

Hechos

El 1.03.2003 se anunció la detención de Khaled Shaik Mohamed.

Lecturas

Jalid Sheij Mohamed o Khalid Sheikh Mohammed

EL ASESINO DEL PERIODISTA DANIEL PEARL

daniel_pearl Jaled Mohamed reconoció ser el asesino material del periodista norteamericano Daniel Pearl, que fue secuestrado, tiroteado y decapitado en febrero de 2002, en una asesinato grabado y distribuido en la red.

02 Marzo 2003

Detienen en Pakistán a uno de los organizadores de los atentados del 11 de Septiembre

David Jiménez

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Con 25 millones de dólares de recompensa por su captura y un currículo de atentados sólo comparable al de su jefe Osama bin Laden, Jalid Sheij Mohamed se había convertido en el hombre más letal de Al Qaeda. El supuesto cerebro de los atentados del 11-S y jefe de operaciones de la organización no opuso resistencia cuando fue detenido ayer en un apartamento de la ciudad paquistaní de Rawalpindi, cerca de la capital del país.

El arresto de Jalid Sheij Mohamed es el más importante efectuado dentro de la jerarquía de Al Qaeda y da un empujón a la hasta ahora fallida campaña internacional estadounidense para detener a los principales responsables de los ataques contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Pakistán tiene previsto extraditar al detenido, de origen kuwaití, a EEUU, en los próximos días, para que se enfrente a la acusación de «conspiración para asesinar ciudadanos de Estados Unidos», según el ministro del Interior paquistaní, Faisal Saleh Hayat.

En la operación conjunta de las fuerzas de seguridad paquistaníes y de la CIA fueron detenidos otros dos miembros de Al Qaeda, uno de origen árabe y otro identificado como Abdul Qadoos, miembro del grupo extremista islámico paquistaní Jamaat-e-Islami.

Los servicios secretos norteamericanos llevaban días siguiendo la pista de Jalid a través de satélites que podrían haber localizado sus llamadas de teléfono y llevado a los agentes hasta su escondite.

El supuesto terrorista fue uno de los tres únicos jefes de la organización Al Qaeda que estuvieron informados en todo momento de la preparación de los atentados del 11 de Septiembre y ha sido el cerebro de los mayores atentados de la organización en los últimos cinco años.

«Se trata de la estrella de Al Qaeda, su gran baluarte», según un eufórico Rashid Qureshi, portavoz del presidente paquistaní, Pervez Musharraf.

El ‘ingeniero’

Las autoridades estadounidenses siempre han descrito a Osama bin Laden como el «arquitecto de Al Qaeda» y a Jalid Sheij Mohamed como su ingeniero, el hombre que hacía funcionar al grupo y coordinaba sus acciones en todo el mundo.

El Gobierno de Pakistán lleva meses persiguiendo en su territorio, con la ayuda de agentes norteamericanos, a decenas de miembros de Al Qaeda que han abandonado las montañas de Afganistán para refugiarse en las ciudades y zonas tribales del país vecino.

De todos ellos, Jalid era el más buscado por el temor a que estuviera organizando nuevos ataques como los de Nueva York y Washington el negro 11 de Septiembre.

«Era un pilar en los planes que se estaban llevando a cabo para lanzar nuevos atentados y por ello su detención es bastante significativa», según fuentes del Gobierno de Estados Unidos, citadas a lo largo de toda la jornada de ayer por la agencia de noticias Reuters.

Los servicios secretos norteamericanos y las fuerzas de seguridad paquistaníes habían centrado la búsqueda del sospechoso en la provincia paquistaní de Baluchistán, de donde procede parte de su familia.

«La operación ha sido un éxito para Pakistán. Era el hombre más buscado del mundo», aseguró con satisfacción el ministro de Información paquistaní, Sheij Rasheed Ahmad.

Washington se felicitó por el arresto, pero no quiso entrar en detalles sobre su participación en la operación, aunque se espera que en los próximos días se especifique un poco más sobre la captura de Jalid Sheij Mohamed desde territorio estadounidense.

Pakistán ha entregado a Estados Unidos más de 400 sospechosos de pertenecer a Al Qaeda o los talibán desde los atentados del 11de Septiembre.

«La cooperación con los paquistaníes es perfecta. Nosotros les proporcionamos asistencia técnica y ellos realizan las detenciones», según afirmaba un portavoz de la embajada estadounidense en Islamabad.

Agentes del FBI y espías de la CIA han participado en casi todas las detenciones de miembros de Al Qaeda efectuadas en Pakistán a lo largo del último año, casi siempre aportando variada información y dirigiendo a la policía local hasta el escondite de los sospechosos.

Total discreción

Las operaciones conjuntas de Pakistán y Estados Unidos han provocado la indignación de los grupos radicales islámicos, por lo que el Gobierno de George Bush ha tratado de mantener su colaboración dentro de la máxima discreción.

La redada de ayer, realizada al amanecer en la vivienda del miembro de un partido islámico local, confirma la posición de Islamabad como aliado de Washington, que a cambio ha ofrecido ayuda económica a la única república islámica con un arsenal nuclear.

El detenido se enfrenta a un próximo juicio en Estados Unidos, donde su tío Ramzi Yousef ya fue condenado a más de 200 años de prisión por el atentado que sufrieron también las Torres Gemelas, en 1993.

De los otros dos hermanos de Jalid que también forman parte de la organización de Osama bin Laden, Al Qaeda, uno murió mientras preparaba una bomba y el otro se encuentra huido de la Justicia.

El arresto confirma también que los grandes líderes de Al Qaeda han elegido Pakistán como nuevo refugio y da alas a la caza de los dos principales líderes de la organización, Osama bin Laden y su lugarteniente Ayman Al-Zawahiri.

Pie de foto titulada

‘ENCONTRADO’. El cartel de se busca junto al nombre y dos imágenes diferentes de Jalid Sheij Mohamed seguía a última hora de ayer en la página web del FBI de los terroristas más perseguidos.Hoy, el jefe de operaciones de Al Qaeda no aparecerá en este punto de la Red. Jalid ha pasado a formar parte de los encontrados.

EL HOMBRE DE LAS MIL CARAS

Ninguna detención dentro de Al Qaeda podría ser más simbólica que la de Osama bin Laden; ninguna tan importante como la de Jalid Sheij Mohamed. La búsqueda del jefe de operaciones de la organización se había convertido en una carrera contrarreloj para EEUU. «Está ahí fuera planeando con agresividad nuevos atentados mientras Bin Laden trata de esconderse», decía de él recientemente Rohan Gunaratna, autor del libro Dentro de Al Qaeda: la red global de terrorismo. Aunque menos conocido que su jefe, Jalid era hasta ayer el hombre más buscado del mundo.

La lista de atentados que se atribuyen a este inteligente ingeniero de 37 años es interminable: la policía paquistaní cree que fue la persona que decapitó al periodista Daniel Pearl en Pakistán, EEUU le acusa de ser el cerebro de los atentados del 11-S, de organizar el ataque contra el buque USS Cole en Yemen y de la demolición de las embajadas estadounidenses en Africa en 1998.Cuatro años antes, y en dos ocasiones consecutivas, trató de asesinar al Papa Juan Pablo II.

Jalid ha pasado los últimos seis años moviéndose de un lado a otro, escapando casi siempre en el último momento de redadas en ciudades como Doha, Karachi, Manila e incluso Río de Janeiro.Ni siquiera sus operativos dentro de Al Qaeda conocían su paradero.Nacido en Kuwait en una familia acomodada, el número 3 de la Base llegó a escaparse de una emboscada en Karachi vistiendo un velo de mujer de los pies a la cabeza. El gran secreto de Jalid, la clave de que haya apurado sus siete vidas, ha sido siempre su habilidad para pasar por una persona más. Sus maneras educadas, su dominio del inglés, árabe y urdu y su inteligencia le habían convertido en un mito dentro de las redes terroristas islámicas. En 1986 se graduó en la Universidad Estatal de Agricultura y Tecnología de Carolina del Norte como ingeniero mecánico. Su vida cambió cuando su hermano Zahed le convenció para que se fuera con él a luchar contra los soviéticos en Afganistán, donde conoció a Bin Laden y decidió unirse a su causa.

Su primera misión le llevó a Filipinas, donde los servicios secretos locales aseguran que compaginó sus labores terroristas con la vida propia de un play-boy. En el Cotton Candy Club de Manila conoció a una joven dentista a la que trató de impresionar alquilando un helicóptero y paseándola sobre los edificios de la capital filipina. Le gustaba la buena vida y solía viajar al sur del país para practicar el submarinismo.

A mediados de los 90 Jalid empezó a planear lo que pensó iba a ser su gran contribución a la guerra santa contra EEUU: volar 12 aviones de pasajeros sobre el Pacífico. Los atentados fueron abortados, pero el jefe de operaciones de Al Qaeda nunca renunció a su gran golpe. «Estamos hablando de un hombre que no deja de planear atentados. Su captura cortaría la capacidad de maniobra de Al Qaeda a la mitad», decía el autor Gunaratna el pasado mes de enero.

Jalid Mohamed fue acusado en 1996 por una corte estadounidense por intentar volar los aviones sobre el Pacífico y el FBI ofreció 5 millones de dólares por su cabeza. Su caché dentro de Al Qaeda subió también y el ingeniero metido a terrorista fue incluido en el exclusivo comité militar de la organización. La CIA cree que el detenido retomó entonces su idea de asestar un gran golpe a Occidente. El propio protagonista lo explicó el año pasado en una entrevista a Al Yazira y al Sunday Times que reprodujo EL MUNDO. «Hemos llevado a cabo una operación de martirio en América», se puede escuchar decir a Jalid en la cinta en la que explicaba al detalle los planes del 11-S. Finalmente, tras más de 15 años de carrera terrorista, el hombre de las mil caras había logrado su objetivo.

 

03 Marzo 2003

AL QAEDA,UNA OPORTUNA DETENCION

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

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Ha sido un golpe de efecto maestro. La detención en Rawalpindi de Jail Sheijh Mohamed -uno de los hombres más próximos a Bin Laden- ha supuesto un aldabonazo con el que Estados Unidos intenta demostrar que se mantiene en guerra contra el terrorismo islámico responsable de los atentados del 11-S. Pakistán se apunta un gran tanto en un momento en el que su pertenencia al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aumenta su importancia en el plano internacional.

A estas alturas del partido ya nadie cree en las casualidades.Todo está medido por Washington, que intenta desesperadamente acercar las posturas de los más reticentes hacia una guerra que ya tiene fecha, pese a varapalos como el rechazo del Parlamento turco al despliegue de los 62.000 soldados estadounidenses en su territorio.

Desde el punto de vista pragmático la detención de Mohamed puede ser importante. Se trata de un fanático inteligente y preparado.A sus 37 años -se graduó como ingeniero en Estados Unidos- los expertos aseguran que es uno de los pocos seres humanos que conoce personalmente, con sus nombres y apellidos, a todos los integrantes de la red principal de Al Qaeda -incluidos los durmientes- diseminada por el mundo. Su interrogatorio ha comenzado ya en un lugar secreto de la máxima seguridad. Los americanos emplean un término eufemístico en el que cabe todo. Aseguran que Mohamed está «bajo su custodia», en un lugar que unos localizan en una base de Afganistán y otros en un barco que navega en aguas cercanas a Arabia Saudí. A pesar de estar considerado como uno de los artífices de los atentados del 11-S, y de los atentados con bomba de las embajadas americanas en Africa, las acusaciones sólo hablan de conspiración por un sabotaje, en 1995 en Filipinas, contra un avión de pasajeros estadounidense. No será extraditado a EEUU «para que no tenga ninguna posibilidad de conseguir una ayuda legal». En resumidas cuentas, lo pasarán por la túrmix sin necesidad siquiera de trasladarlo a Guantánamo.

El propio Mohamed se declaró como uno de los cerebros de los atentados del 11-S. Dio la cara en televisión para Al Yazira junto a Ramzi Binalshibh. Ramzi fue detenido días después en Pakistán, en septiembre de 2002. Cinco meses más tarde ha sido detenido Mohamed lo que produce ciertas dudas sobre el mito de una organización impenetrable y perfecta. Tras el interrogatorio de Mohamed tendremos una visión más exacta de las dimensiones de Al Qaeda y podremos juzgar si es ese pulpo de mil tentáculos en el que nos han hecho creer.

16 Marzo 2007

Juzgar al monstruo

EL PAÍS (Director: Javier Moreno)

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Jalid Sheij Mohamed se ha presentado como una mente monstruosa ante la comisión militar que examina su caso en Guantánamo. En una declaración que ha hecho pública el Pentágono, el paquistaní se declaró jefe de operaciones de Bin Laden, «responsable de la operación del 11-S de la A a la Z», y afirmó que con su mano derecha había decapitado al periodista Daniel Pearl, de The Wall Street Journal, en Pakistán, en 2002. Además, asumió la autoría intelectual de los ataques de Bali, del intento de Richard Reid de hacer volar un avión americano con zapatillas explosivas, y afirmó haber querido volar las Torres Gemelas de Nueva York, en 1993, y ejecutar otros atentados que nunca ocurrieron.

Aunque resulta poco convincente tal ubicuidad terrorista, los atentados del 11-S y la decapitación de Pearl -en los que ya se sospechaba su implicación directa- lo convierten ya en terrible asesino, pese a su intento de presentar todos estos crímenes bajo el prisma del militar en una guerra contra Estados Unidos. Es puro terrorismo, con objetivos, pero sin fin.

Pero incluso un monstruo semejante debe tener un juicio justo, que además sirva para esclarecer los hechos. Jalid Sheij Mohamed es parte de 14 detenidos que fueron llevados a Guantánamo desde otros centros secretos que la CIA tiene en el mundo, haciendo caso omiso de la legislación internacional. Previsiblemente, la Comisión que le ha examinado -lejos de toda garantía jurídica- le calificará como «combatiente extranjero» y le mantendrá indefinidamente detenido sin derecho a juicio. La difusión de su terrible confesión sirve también al Pentágono para justificar que se mantenga el centro de detención y limbo legal de Guantánamo.

Han pasado más de seis años desde los atentados del 11 de septiembre y hasta ahora sólo una persona, Zacarías Moussaoui, detenido en Estados Unidos un mes antes de que se produjeran, ha sido procesada. Acaba de ser condenado, aunque el jurado debe aún decidir si será ejecutado o cumplirá cadena perpetua. En comparación, tres años después de la matanza del 11 de marzo en Madrid, el juicio está en marcha, aportando datos nuevos y fijando la verdad judicial. Washington ha perdido el norte, y esta falta de respeto a sus propios principios le resta credibilidad. Los ciudadanos estadounidenses y del resto del mundo se merecen que Jalid Sheij Mohamed sea juzgado de forma abierta y con todas las garantías.