30 mayo 2010

A pesar del aluvión de críticas recibidas, los partidos políticos alemanes consideraron excesiva la dimisión por sus comentarios defendiendo la presencia de tropas alemanas en Afganistán.

Dimisión sorpresa del Jefe del Estado de Alemania, Horst Köhler, por unas justificar invadir países por intereses económicos

Hechos

El 30.05.2010 Horst Köhler fimitió como Presidente de Alemania.

01 Junio 2010

La guerra de Afganistán provoca la dimisión del presidente alemán

Juan Gómez

Leer

El presidente federal de Alemania, Horst Köhler, presentó ayer su dimisión. El jefe del Estado respondió así, para sorpresa de todos, a los ataques que recibió tras unas declaraciones recientes en las que se refirió a la presencia del Ejército alemán en Afganistán y a la protección de los intereses económicos de Alemania.

«En casos extremos es necesaria la fuerza militar para asegurar nuestros intereses, por ejemplo la salvaguarda de nuestras rutas comerciales», dijo el democristiano Köhler en una entrevista en la emisora pública Deutschland Radio este mes tras una visita a los soldados de la Bundeswehr (Fuerzas Armadas alemanas) en Afganistán. Días más tarde, la oposición recogió las declaraciones para impulsar un debate sobre Afganistán. Este abarcó desde las críticas de La Izquierda a la constitucionalidad del mandato hasta la reprimenda socialdemócrata por el daño infligido por Köhler a la ya escasa aceptación ciudadana de la misión militar en el país asiático. Köhler sostuvo ayer que las críticas son infundadas y que demuestran la carencia «del indispensable respeto hacia su cargo». Ayer, los analistas no ocultaban su sorpresa por la dimisión de Köhler, cuyas candidaturas a la presidencia obtuvieron en 2004 y 2009 el firme patrocinio de la canciller Angela Merkel. La dimisión no tiene precedentes en la historia de la República Federal.

La sorpresa por la dimisión alcanzó a la propia canciller, que la lamentó «con la mayor contundencia». Cuando Köhler, de 67 años, la informó a mediodía, Merkel había intentado que renunciara a dimitir. Pese a lo inesperado, Merkel llamó a «respetar la decisión» del que fuera director del Fondo Monetario Internacional.

La función de un presidente federal alemán es eminentemente representativa y formal, comparable a la de un rey en una monarquía parlamentaria moderna. Permanece cinco años en el cargo y es elegido (o reelegido una vez como máximo) por la Asamblea Federal, compuesta por las dos Cámaras parlamentarias. Ese mismo estatus por encima de la política cotidiana confiere al puesto una autoridad moral que algunos presidentes han sabido aprovechar mejor que otros.

En la rueda de prensa en la que anunció su decisión, Köhler aseguró que las acusaciones de que había defendido una guerra anticonstitucional son «del todo infundadas». Tras saltar la polémica, Köhler había puntualizado mediante un portavoz que su alusión a las «rutas comerciales» se refería a mandatos como la Operación Atalanta, con la que la Unión Europea defiende sus barcos de los ataques piratas en el Cuerno de África. Köhler lamentó ayer que sus «declaraciones hayan causado malentendidos», para sostener acto seguido que los ataques consiguientes vulneraron la dignidad de su cargo.

Si bien la dimisión no afecta al Ejecutivo ni a sus decisiones, se trata un contratiempo para una canciller que pasa por su momento más delicado. La coalición de centro-derecha entre el partido liberal FDP y la Unión Demócrata Cristiana (CDU) de Merkel, muy castigada por las últimas encuestas, sufre un fuerte desgaste por su gestión de la crisis del euro.

El socialdemócrata Jens Böhrnsen, presidente de la Cámara alta, sustituirá a Köhler interinamente hasta que sea elegido su sucesor en un plazo de 30 días.

01 Junio 2010

España no es Alemania

Lucía Méndez

Leer

El presidente de Alemania ha dimitido. ¿Acaso Horst Köhler tenía amigos que resultaron ser cabecillas de una trama de corrupción? ¿Se había quemado a lo bonzo defendiendo una política y ahora estaba haciendo la contraria? Nada de eso. El presidente alemán dimitió por sugerir que la intervención de su país en Afganistán está motivada por intereses comerciales. Köhler renunció con lágrimas en los ojos y a los españoles se nos saltan las lágrimas ante esta noticia. «Han llegado a decir que yo defiendo intervenciones del Ejército que no están cubiertas por las leyes», se quejó el ya ex presidente por considerar que se le había faltado al respeto. Cielos. Por cosas así, en España nos quedaríamos hasta sin concejales. Aquí no dimite ni dios, haga lo que haga, por lo que tenemos que agradecer que alguien, presidente alemán o viceministro del Tesoro británico, nos recuerde que los políticos asumen responsabilidades.

Estamos instalados en una auténtica charca. Nadie pone en duda que Zapatero es el principal responsable del callejón sin salida en el que se encuentran tanto España como él mismo. El presidente, tarde o temprano, tendrá que asumir su responsabilidad. Pero si el pobre Köhler pensó que le faltaron al respeto, hay que leer la prensa española para saber lo que de verdad es faltar al respeto. En la última semana, sin contar los foros de internet en los que campan los delincuentes, a Zapatero le han llamado, entre otras cosas, lo siguiente: «Sabandija», «memo», «indigente», «mentiroso», «inmoral», «inútil», «pirómano», «cobarde», «malvado», «ignorante», «indecente», «miserable», «cínico», «tragasables», «timonel borracho», «bobo», «tramposo», «estúpido nuevo rico», «gallo descabezado que riega de sangre la tierra». Todo ello por parte de respetados comentaristas políticos y dirigentes de la oposición. En un juzgado de Badajoz hay un cartel que califica a Zapatero como «hijo de la grandísima puta» y la secretaria se ha negado a retirarlo.

La guinda la ha puesto Josep Antoni Duran Lleida. «Zapatero es un cadáver político que debe donar sus órganos a la sociedad». Esto lo dice el líder político más valorado según la última encuesta del CIS, el portavoz de moda, el político de Estado, el hombre que con su abstención salvó a España, al euro y evitó el sepelio del presidente «acabado». Estamos apañados. ¿Qué querrá decir Duran con que Zapatero tiene que «donar sus órganos a la sociedad»? ¿Acaso no se conforma con darle un entierro digno y pretende someterle a un sacrificio ritual para que purgue todos sus pecados a base de sufrimiento corporal? ¿O es que el portavoz de CiU se estaba haciendo perdonar ante la militancia la abstención que permitirá a Zapatero continuar en La Moncloa? ¿Tal vez lo dijo sin pensar en lo que estaba diciendo? La declaración de Duran ha sido tan desagradable e impropia de un portavoz tan sobrio, que casi todo el mundo ha pasado por ella de puntillas. Podríamos decir que piadosamente.

CiU va a ganar las elecciones catalanas en apenas unos meses. Y al PP ya le falta menos para volver al poder incluso con mayoría absoluta, el sueño dorado de Mariano Rajoy. Así que un poquito de paciencia, que todo llegará.