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Dimite el presidente de Aragón, José Marco (PSOE), acusado de corrupción y enfrentado a los dirigentes de su propio partido

HECHOS

El 17.01.1995 dimitió el Presidente del Gobierno autonómico de Aragón, D. José Marco, del PSOE.

El presidente de Aragón, D. José Marco,  presentó su dimisión el 17 de enero de 1995 asegurando que lo hacía porque “no soportaba a las ratas ni a los traidores”.

Abandonado incluso por los órganos federales de su partido, (…) el socialista José Marco anunció ayer (…) la  dimisión  de  su  cargo como presidente y su renuncia al acta de diputado regional. (…) Van a ser necesarios enormes (…) esfuerzos para reconducir la actividad política por la senda de la normalidad. (HERALDO DE ARAGÓN, 28-1-1995)

Sería en junio de 1995, cuando los tribunales confirmaron que, como había dicho el ABC, el Sr. Marco había robado el mencionado sillón, por lo que fue condenaron a 13 meses de cárcel. Como se dice “hay gente pá tó”.

EL CASO DEL SILLÓN

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17 Enero 1995

Marco se va, pero se queda

EL PAÍS (Director: Jesús Ceberio)

La salida a la, grave crisis institucional y política que vive la sociedad aragonesa tiene todos los visos de convertirse en tan personalista como lo fue la propia génesis del problema planteado por José Marco. al empecinarse, primero, en llegar al poder a cualquier precio (comprando la voluntad del tránsfuga Gomáriz) y, luego, en no dejarlo aunque se lo pidieran desde todos los sectores sociales de su comunidad.El presidente aragonés se decidió el sábado a presentar su dimisión ante el comité regional del PSOE, pero cuidando de marcar la línea sucesoria con la designación de una persona de su confianza: la consejera de Cultura y de Educación, Ángela Abós. Esta decisión puede condicionar, sin duda, los necesarios apoyos de Izquierda Unida (IU) y del Partido Aragonés (Par) para salir de la crisis a la hora de plantear su refrendo ante las Cortes de Aragón.

El apego al poder ha llevado a Marco a conseguir el récord de ser reprobado hasta por los segundos niveles de la Administración que encabezara a partir de septiembre de 1993, uniendo sus voces a partidos políticos, instituciones, sindicatos, empresarios, sectores estudiantiles y todos los medios de comunicación aragoneses. En el listado destaca el grupo parlamentario y por lo menos la mitad de la ejecutiva regional del PSOE. Su resistencia, con el salvoconducto de Alfonso Guerra, y José María Benegas y con el apoyo de un aparato de seguridad que sin amparo legal se dedicó al control de los díscolos y a otras funciones no suficientemente aclaradas, ha estado plagada de coacciones y amenazas que han infundido hasta miedo físico a quienes se han atrevido a distanciarse de él. Desde sus filas se han lanzado calificativos de «traidores» a los críticos y hasta a los periodistas, convirtiendo las reuniones de partido en asambleas cuasifamiliares, en las que se ha llegado a votar hasta el titular de portada de un periódico.

Aún le queda a Marco pasar por el banquillo de los acusados por llevarse a casa un sillón que, según el juez que ha examinado el caso, fue pagado con dinero público; también lo hará por haber empleado supuestamente fondos gubernamentales para espiar a otros políticos y por habérsele calentado la boca en sus afirmaciones contra el presidente regional del PP.

Aragón tardará mucho más tiempo que el que falta hasta las próximas elecciones, en recuperarse de la autarquía marquista (primero en el Ayuntamiento de Pedrola, luego en la Diputación de Zaragoza y después en el Gobierno autonómico). Fundamentalmente, porque antes de atrincherarse en el partido ha dejado colocados a sus peones en el Gobierno que tratará de gestionar la comunidad los próximos cuatro meses.

La táctica de irse pero quedándose mediante persona interpuesta, unida al abultado expediente de despropósitos en su comportamiento, parece más que suficiente para hacer intervenir a la dirección socialista e impedir que Marco siga condicionando, aunque sea de manera indirecta, la marcha de la política aragonesa. Los contactos con la comisión ejecutiva federal del PSOE, iniciados ayer, deberían ser la ocasión para encontrar ese sustituto idóneo capaz de aglutinar a todos los sectores socialistas de Aragón, que evitase el atrincheramiento de Marco en el partido y no ahuyentara los imprescindindibles apoyos parlamentarios de IU y del Par para superar institucionalmente la actual situación.

18 Enero 1995

Y al final… Marco se va

ABC (Director: Luis María Anson)

Ha dimitido el presidente del Gobierno aragonés, José Marco. Todo tiene un límite hasta el sentido del ridículo. Accedió al cargo en virtud de una iniciativa espuria, propiciada por la inestabilidad de un tránsfuga. Luego vendrían la sucesión de escándalos, los espionajes, sillones, inculpaciones y, como telón de fondo, la aparente ausencia de una línea divisoria contundente entre la gestión de los intereses públicos y los negocios particulares del ex presidente de la Diputación de Zaragoza, todo ello, mientras navegaba en las aguas turbulentas de los conflictos internos del PSOE. Pero Marco se las arregló para sobrevivir aferrado a su vitola de ‘guerrista’. Su afán se cifraba en aguantar hasta mayo. Ha estado a punto de lograrlo. ABC ha tenido su papel en esta crisis al denunciar solvente y documentalmente los abusos. A nadie complace el traspié de un político y no es nuestro papel derribar Gobiernos. Pero sí nos enorgullece el haber servido de cauce y caja de resonancia para la expresión del sentir de una opinión pública impotente y atónita. Para so, sí estamos. Y estaremos.

18 Enero 1995

Por la puerta de atrás

EL HERALDO DE ARAGÓN (Director: Antonio Bruned Mompeón)

Abandonado incluso por los órganos federales de su partido, el presidente del Gobierno aragonés, el socialista José Marco, anunció ayer, finalmente y de manera pública, la dimisión de su cargo como presidente del ejecutivo autonómico y su renuncia al acta de diputado regional. Dos meses atrás, esta decisión – tan necesaria como inevitable – hubiera tenido a buen seguro algún efecto balsámico sobre la agitada vida política aragonesa. Pero en estos momentos se ha alcanzado ya tan nivel de deterioro que van a ser enormes y muy serios esfuerzos para reconducir la actividad política por la senda de la normalidad de aquí a las elecciones del próximo 28 de mayo. Después de una resistencia numantina, Marco se va por la puerta de atrás, dejando tras de sí un panorama bien desolador: no sólo ha devaluado su imagen personal; ha dividido también, como nunca nadie lo había hecho hasta la fecha, a su propio partido, y para colmo de males, ha conducido a la comunidad autónoma a una situación de desprestigio y de muy difícil gobernabilidad.

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