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Dimite el Presidente de Castilla y León, Demetrio Madrid (PSOE) tras ser procesado por presunta corrupción

HECHOS

En Octubre de 1986 dimitió el presidente de Castilla y León, D. Demetrio Madrid,  tras ser procesado por la justicia. El nuevo presidente sería D. José Constantino Nalda.

Mientras el PSOE hacía camapaña contra el Sr. Pujol cuando aún ni siquiera se le había procesado, se encontró con un contratiempo inesperado: el proceso al presidente de Castilla y León, don Demetrio Madrid López, del PSOE. Se le acusaba de haber vendido su taller textil “Pekus” de manera fraudulenta. La pregunta era ¿por qué dimitía el Sr. Madrid López de manera tan fulminante? El procesamiento no presupone en modo alguno culpabilidad. Y sobretodo sorprende lo inmediato que fue: el mismo día en que se anunció su proceso. ¿A qué se debía la fulminante dimisión? El periódico castellanoleonés El NORTE DE CASTILLA da la explicación ligándolo al caso Banca Catalana:

Mediante ella se está  (…) matando dos pájaros de un tiro (…) apuntando en Castilla y tirando en Cataluña. Todo el mundo sabe perfectamente que la tesis y la postura de los socialistas catalanes y sin duda del PSOE entero, incluyendo al  Gobierno

de Madrid, es que el honorable Pujol dimita de su cargo si llega a ser procesado. ¿Y no se ha querido sentar una especie de “jurisprudencia práctica” por así decirlo (…) al subrayar un tanto oficialmente que todo presidente de Comunidad Autónoma que es procesado debe dimitir ipso facto? ¿No está revistiendo el PSOE de fuerza moral para pedir la dimisión del Sr. Pujol, en el caso de que sea procesado, cuando ha hecho caer a uno de los suyos? (EL NORTE DE CASTILLA, 31-10-1986)

Las teorías del periódico de los Royo Villanova parece bastante verosimil. Por otro lado aquel escándalo permitió la victoria de AP en las siguientes elecciones autonómicas en Castilla y León con don José María Aznar de candidato, poco después el Sr. Madrid López era absuelto. La crisis de Banca Catalana terminaría a finales de 1986 cuando los tribunales decidieron que no había pruebas suficientes como para procesar al Sr. Pujol. Todos los demás acusados fueron absueltos un par de años más tarde. Aunque anecdóticamente, el que entonces fue abogado del Sr. Pujol (el que consiguió la absolución), don Joan Piqué Vidal, sí que sería luego encarcelado por sobornos, chantajes y extorsión, pero esa es otra historia.

31 Octubre 1986

Procesamiento y dimisión de un presidente

EL NORTE DE CASTILLA

El procesamiento del presidente de la Junta de Castilla y León Sr. Madrid, parece carente de toda significación y toda consecuencia políticas porque ha sido seguido de su rápida dimisión; pero las cosas son algo complejas a este respecto.

Dejemos bien sentado, por lo pronto, que el procesamiento de cualquier ciudadano, erigido en autoridad o no, presupone en modo alguno su culpabilidad segura. Esto es algo que conviene recordar en nuestra todavía incipiente democracia que no ha tenido tiempo de suministrarnos hábitos democráticos ni ese sentido natural de todo ciudadano de un Estado de Derecho. EL Tribunal dirá en su día, en efecto, si existe esa culpabilidad o no, y este es un tema que debe ser radiado de todo comentario y que ‘el fair play’obliga también a no utilizar, ni el estado de insinuación, como baza política de ninguna clase.

Pero es indudable que este procesamiento tiene una significación política y no dejará de tener consecuencias políticas, e incluso hay quienes piensan que podría estarse instrumentalizando ya desde el punto de vista político. Por lo pronto, en efecto, el delito de que se le acusa al ya ex presidente de la Comunidad Autónoma de Castilla y León: la venta fraudulenta de su empresa, y una venta que ha tenido consecuencias de perjuicio para los trabajadores de ella es de un carácter económico-social que no casa muy bien con la ideología y la militancia socialista del encausado, e independientemente de la culpabilidad penal si es que ha habido ciertos manejos en este sentido, es inevitable que éstos destiñan tanto sobre la personalidad del encausado como sobre su propio partido. Y, obviamente, lo mejor que se ha podido hacer, para evitar un asunto de este tipo, ha sido la dimisión del Sr. Madrid que se dice que ha sido impuesta por las altas instancias del partido.

La declaración hecha por el propio Sr. Madrid alude sólo y exclusivamente a una decisión tomada personalmente por razones de dignididad personal y de conveniencia para las propias instituciones castellano-leonesas y el Partido Socialista, y desde luego no es indiferente que esto haya sido así realmente o que, como acabamos de señalar, esta dimisión haya sido impuesta, incluso si esta imposición coincide con la propia actitud del Sr. Madrid, por una razón muy sencilla. Porque, en el caso de que esa imposición se haya dado para obligar a una dimisión en las horas siguientes al conocimiento de procesamiento, hay muchas razones para pensar que, mediante ella, se está algo así como ‘matando a dos pájaros de un tiro’, o, lo que es lo mismo en este caso, apuntando en Castilla y tirando en Cataluña.

Todo el mund sabe perfectamente que la tesis y la postura de los socialistas catalanes y sin duda del PSOE entero, incluyendo seguramente al Gobierno de Madrid, es que el honorable Pujol dimita de su cargo si llega a ser procesado, ¿y no se ha querido sentar una especie de ‘jurisprudencia práctica’ por así decirlo, o de costumbre política al subrayar un tanto oficialmente que todo presidente de Comunidad Autónoma que es procesado debe dimitir ipso-facto? ¿No está revistiendo el PSOE de fuerza moral para pedir la dimisión del Sr. Pujol, en el caso de que sea procesado, cuando ha hecho caer a una de los suyos? Porque, además, resulta que los sucesos de Murcia y las implicaciones de su presidente, no hubo procesamiento sino destitución pura y simple, ¿Y no ha tenido tiempo el partido de hacer otro tanto con el Sr. Madrid, si es que se le considera culpable siquiera de leyes manejos no honorables? ¿En qué medida, pues, no esa la vez el Sr. Madrid ‘cabeza de turco o ejemplaridad?

El hecho central e importante, sin embargo, es que este procesamiento significa pura y sencillamente que el derecho está ahí y los Tribunales están ahí, y que están ahí para todos: y lo único lamentable es que el acusado en su declaración oficial, a la vez que hacía hincapié en su inocencia – a lo que tiene todo el derecho del mundo y que juega a su favor totalmente durante todo el proceso – haya seguido ‘la moda’ de poner puntos y tildes sobre la decisión judicial alegando que lamentaba que el Tribunal no hubiese tenido en cuenta las pruebas y descargos por él presentados, porque sin duda alguna el Tribunal ha tenido en cuenta todo eso y suponer lo contrario no es sencillamente de recibo: una nota oficial debería estar redactada con mayor cuidado. No es un exutorio personal para el que pueden tener todas las compresiones del mundo.

Y por lo que respecta, de nuevo la dimisión automática de un alto cargo en cuanto está involucrado al menos en apariencia en asuntos judiciales o no pero que merman su autoridad moral, personal y de las instituciones que representan, lo que no puede dejar de subrayarse, en fin, que es una sana práctica democrática, y que ciertamente no sólo debiera funcionar en los niveles de presidentes autonómicos.

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