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La opinión manifestada por Echanove estaba considerada como mayoritaria dentro de los profesionales del cine español aunque nadie hasta ahora la había hecho pública

Actores españoles encabezados por Juan Echanove contra el doblaje: «malo para el cine español y nefasto para el aprendizaje de lenguas»

HECHOS

El 4.02.2003 D. Juan Echanove publicó un artículo en EL PAÍS replicando a una carta publicada el día anterior.

El 29.01.2003 la prensa se hizo eco de los nominados a la XVII edición de los Goya del cine español. El actor español D. Juan Echanove y el humrista Sr. Pepe Viyuela cargaron contra el doblaje como un gremio perjudicial para el cine español:

D. Juan Echanove: «El principal problema del cine español es que todavía hay doblaje. El enemigo más grande que tenemos es que las películas norteamericanas estén dobladas. Aparte del desastre cultural que supone estar viendo películas en un idioma que no es el original, para nuestro cine es una competencia espantosa».

Sr. Pepe Viyuela: «Si nuestra industria, el cine español, está débil, habrá que protegerla. No hay tarta para todos y la presión de otras cinematografías en las pantallas es muy fuerte. El tema del doblaje es muy importante. Les damos todo hecho».

Dña. Mar Regaras: «¿Cómo se puede comeptir con una producción de fuera cuando se ofrece doblada a tu idioma?».

D. Antonio del Real: «A los americanos les regalamos el idioma».

 El ABC reprodujo las críticas de los actores españoles al doblaje el 29 de enero, compartían esa opinión D. Juan Echanove, el Sr. Pepe Viyuela o la Sra. Ymar Regaras.

 EL PAÍS publicó el alegato del Sr. Echanove contra el doblaje.

 

03 Febrero 2003

Menos excusas y mejor cine

María del Carmen Arístegui

Leo en los periódicos las declaraciones que hace el actor Juan Echanove acerca de lo mal que ha ido el cine español en este año pasado, la bajada de espectadores que ha tenido (11.000.000 menos que el año anterior) y la solución draconiana que propone para acabar con el problema: que se dejen de doblar al español las películas extranjeras.

Muy bonito, señor Echanove, me parece una solución limpia, acorde con el problema y sobre todo democrática y digna de usted. Lo que nos quiere decir con esto es que si nos molesta tener que leer los subtítulos de las películas extranjeras mientras las vemos y por tal motivo dejamos de ir a verlas, tendremos que ir (si nos gusta el séptimo arte) a ver películas españolas, que nos lo dan todo hecho (audio y vídeo), aunque muchas de ellas sean una porquería.

¿No sería más justo (sobre todo para los que pagamos religiosamente lo que se nos pide por las entradas) que se hiciese mejor cine en España? También sería una solución que el precio de las entradas para ver películas españolas fuese más barato, aunque eso, a lo mejor, supone que actores como usted tuviesen que ganar menos, y tampoco le gustará.

Me gustaría recordarle al señor Echanove que cuando una película española es buena, los cines se llenan y las películas duran en las carteleras. Películas como Tesis, Todo sobre mi madre, Airbag, Los otros, e incluso en la que usted hizo de Franco (ese personaje ¿mezquino? que le dio tanto asco y repugnancia interpretar, según dijo mientras recogía el único Goya que tiene en su poder) y tantas otras, llenaron las salas de cine y dieron pingües beneficios.

Es muy fácil hacer películas basura, pretender encima que las subvencione el Gobierno (cosa que nunca he entendido por mucho arte y cultura que sea el cine), y que además (según su peculiar punto de vista), nos las tengamos que tragar nos gusten o no.

No se trata de poner trabas y murallas a los trabajos de otros, sino de hacer mejor y más atractivo cine en España, verá cómo así se terminan los problemas.

04 Febrero 2003

Doblaje de películas en habla no hispana

Juan Echanove

En la carta al director publicada el lunes 3 de febrero remitida por doña Mari Carmen Arístegui, se hacen unas alusiones referentes a mis opiniones sobre la crisis de la producción cinematográfica española y referentes a mi persona que me gustaría puntualizar:

En primer lugar, me reafirmo en mi creencia (antigua creencia compartida por muchas personas) de que el doblaje no sólo es malo para el cine español, sino que además es y ha sido nefasto para el aprendizaje de las lenguas extranjeras en nuestro país. No hay más que mirar cuáles son los países que permiten el doblaje en las películas y entonces creo que se comprenderá mejor mi opinión.

En segundo lugar, quisiera aclararle a la señora Arístegui que la bajada del precio de una entrada de cine (en mi opinión, muy asequible) no provocaría una rebaja en mi sueldo como actor, del mismo modo que una subida en el precio de dicha entrada tampoco provocaría una subida en el referido sueldo. Los baremos por los cuales suben y bajan los sueldos de los actores dependen de otros factores mucho más complejos que le ruego me permita evitárselos en atención a su precioso tiempo.

Y en tercer lugar quisiera puntualizar otra de sus respetables opiniones. Cuando usted dice en su carta que a mí me dio asco interpretar a Franco en la película Madregilda, comete usted un pequeño error de cálculo al efectuar su disparo.

En la ceremonia de entrega de los Goya del año 1994, en la que la Academia me distinguió con su máximo galardón en el apartado de mejor interpretación masculina, dije que de las cosas más bonitas que tenía interpretar a un personaje como el de Franco era que «alguien cuya referencia histórica te pudiera provocar el más absoluto de los rechazos pudiera provocarme a mí el mayor de los placeres a la hora de interpretarlo, y además ser premiado por ello». El rechazo me lo daba, y me lo da, Franco, no «interpretarlo». Creo que en este caso el matiz es esencial, si usted me lo permite.

Coincido con usted, señora Arístegui, en el deseo de que cada vez se hagan más y mejores películas españolas. En eso estamos, pero le aseguro que no es fácil.

Y permítame por último recomendarle que vea usted una película de la producción de este año, que seguramente pasará inadvertida por culpa de la invasión de películas dobladas (americanas casi todas ellas) y de sus millonarios presupuestos publicitarios, se llama El traje, y es un ejemplo del buen cine que a veces, como todo en nuestro país, nos sale bien.

Además, si usted acude a una sala de exhibición a verla,evitará pertenecer a ese numerosísimo grupo de ciudadanos que, según las encuestas, a partir de los 30 años, deja, o casi deja, de asistir a la proyección no de películas españolas, sino de películas en general.

El Análisis

PROBLEMAS PARA LA UNIÓN DE ACTORES

JF Lamata

Lo que criticaban legítimamente el Sr. Echanove y sus compañeros no era nada nuevo, lo había criticado en su día el mismo Sr. López Vázquez y es la crítica a esa ‘competencia desleal’ de las producciones internacionales al aparecer con los idiomas locales acabando con la ventaja del cine español. Para 2003 se habían producido cambios interesantes, como que el doblaje había dejado de ser una anomalía española e italiana y se había extendido en el cine tanto por latinoamerica como por Europa occidental. El problema para los actores españoles es que es la «vaguería» mental que tenemos los españoles. Siempre será más cómodo escuchar que leer. Por eso se ven más películas que se leen libros, y por eso los espectadores preferirán que un tío les traduzca una interpretación antes que tener que leerla, por mucho de eso les impida escuchar las interpretaciones originales de los actores.

De la movida de 2003 lo más interesante es que no hubo réplica de los actores de doblaje, entre otras cosas porque tras la catastrófica huelga de 1993 volaron por los aires APADEMA y APADECA, sus únicos interlocutores colectivos. ¿Quién representaba oficialmente a los actores de doblaje? Pues la UNIÓN DE ACTORES, es decir, la misma organización a la que pertenecían el Sr. Echanove y todos los demás. Eso era un problema. ¿Podían convivir en un mismo organismo un colectivo que quería que desapareciera otro colectivo? Digan lo que digan, y por mucho que sean primas-hermanas, no son la misma profesión. La herramienta de los dobladores es únicamente su voz (con el reto que supone dar toda una cadena de matices a ella), pero para los actores de imagen, actuar no es sólo la voz, comprende educar la comunicación de cada una de las partes de su cuerpo.

El problema no se resolvería hasta que los actores de doblaje se retiraran de la UNIÓN DE ACTORES para crear de nuevo su propia asociación, ADOMA, aunque eso no sería hasta cuatro años después.

Federico García & J. F. Lamata

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