7 octubre 1991
Jesús Aguirre era un conocido simpatizante del PSOE
El alcalde de Sevilla Rojas Marcos (PA-PP) echa al Duque de Alba, Jesús Aguirre como comisario del pabellón de la Expo 92
Hechos
D. Alejandro Rojas Marcos, alcalde de Sevilla (y presidente del Partido Andalucista) en un Gobierno de coalición con el PP, anunció el 7.10.1991 la destitución de D. Jesús Aguirre, Duque de Alba.
Lecturas
Jesús Aguirre, duque de Alba, fue depuesto el 7 de octubre de 1991 en sus funciones de Comisario de Sevilla en la Exposición Universal de 1992 por el alcalde de la ciudad, Alejandro Rojas Marcos (del Partido Andalucista, que gobierno en coalición con el PP) tras haberse responsabilizado del contenido de una nota oficial emitida por la Comisaría de Sevilla, en la que, se criticaba abiertamente la «lamentable falta de conocimientos del mundo de la cultura» de que había hecho gala el Ayuntamiento sevillano, y, consecuentemente, su alcalde. Según fuentes vinculadas al Ayuntamiento de Sevilla, Jesús Aguirre, duque de Alba, ha propiciado su propio cese por estar disconforme con las actitudes municipales. Ignacio Montaño, director general de la Sociedad Estatal para la Expo 92 durante el tiempo en que Manuel Olivencia fue Comisario General, fue designado por Alejandro Rojas Marcos como nuevo Comisario de la Ciudad de Sevilla.
Recientemente, Emilio Cassinello, actual Comisario de la Expo 92, había ofrecido a Ignacio Montaño incorporarse como secretario general de su departamento, lo que fue rechazado por el ahora elegido Comisario de Sevilla. Ignacio Montaño fue destituido de sus funciones en la Expo 92 tras la remodelación impuesta por Jacinto Pellón al ser cesado Manuel Olivencia. Por otra parte, Jesús Aguirre mantuvo, mientras fue Manuel Olivencia comisario general de la Expo 92, una actitud de evidente distanciamiento hacia su figura, mientras hacía ostentación pública de su amistad y buenas relaciones con el consejero delegado de la Muestra, Jacinto Pellón, que fue declarado persona «non grata» por la entonces oposición encabezada por Rojas Marcos (Partido Andalucista) y Soledad Becerril (PP). En la nota sin firma causante el cese del Duque de Alba, que, según las fuentes consultadas, es improbable que escribiese el propio Jesús Aguirre a pesar de haberse responsabilizado de ella, se mencionaba el caso del tesoro del Carambolo, cerro cercano a Sevilla donde fue encontrado hace años un tesoro de origen tartésico. Los hechos desencadenantes de esta crisis municipal están directamente relacionados con la negativa del alcalde Rojas Marcos a entregar el tesoro del Carambolo al famoso joyero madrileño, vinculado a la Casa Real, Jesús Yanes, que se había desplazado desde Madrid para recogerlo, según un acuerdo firmado con el Ayuntamiento sevillano en febrero de 1991. Estos acuerdos contemplaban la reproducción por la entidad Jesús Yanes S.A. del tesoro del Carambolo, la creación de una línea de alta joyería inspirada en él, que llevaría la denominación «Sevilla», la edición de un libro sobre el tesoro y un catálogo de la exposición Platería Sevillana, además de otros detalles. A cambio, el joyero obtenía los derechos de utilizar la marca del tesoro. Tras solucionar todas las dificultades que exigía un traslado de este tipo, incluido un seguro por valor de 1.000 millones de pesetas, fue finalmente autorizado el traslado. No obstante, el pasado día 3 de octubre, en las dependencias del Banco de Santander, donde está depositado el preciado tesoro, tanto Enriqueta Vila, concejal de Cultura del Ayuntamiento de Sevilla, como Antonio Fontán, concejal de Hacienda y Gobierno, consideraron que no existían garantías suficientes para comprobar que el tesoro original fuera devuelto al Ayuntamiento de Sevilla. Consecuentemente con esta apreciación, ambos concejales se dirigieron al alcalde de Sevilla para que adoptase una decisión. Tal decisión fue considerar precipitado la entrega del tesoro a Jesús Yanes y estudiar más las medidas de seguridad.
No obstante, y a pesar del desconcierto inicial, el joyero Jesús Yanes aceptó la situación. No así la Comisaría de la Ciudad de Sevilla para 1992, quien publicó la referida nota en la que rechazaba la imputación de no saber velar por los tesoros sevillanos, denunciaba que se presumía la comisión de varios delitos por parte del joyero Yanes y acusaba al Ayuntamiento de falta de conocimientos culturales, ya que, según la nota, es imposible «darle el cambiazo» al Tesoro del Carambolo y pretender venderlo posteriormente. Hay que recordar que las relaciones entre el Duque de Alba y la coalición que actualmente gobierna Sevilla nunca han sido excesivamente cordiales. Ya en la propia campaña electoral, Jesús Aguirre anunció su propósito de dimitir si no salía elegido alcalde de la ciudad Luis Yáñez, el candidato del PSOE.
08 Octubre 1991
La desproporcionada reacción del alcalde
La tormenta ha estallado en Sevilla. El alcalde, Alejandro Rojas Marcos, ha cesado a Jesús Aguirre, duque de Alba, de su puesto de comisario del pabellón hispalense de la Expo por la difusión de un comunicado en el que éste último criticaba al edil. El duque de Alba protestaba en el comunicado por la decisión municipal de retrasar la entrega del tesoro de Carambolo (una de las joyas de la ciudad del Betis) destinado en principio al pabellón. Resulta claramente desproporcionada la reacción de Rojas Marcos. Por muy dura que sea la acusación (el duque achacaba al edil sevillano de «lamentable falta de conocimiento del mundo de la cultura») el fulminante cese está fuera de lugar y desdice del talante de Rojas Marcos. Habría que ver cómo hubiera reaccionado el líder andalucista de ser un alcalde socialista quien hubiera adoptado una decisión así de intransigente.
El Análisis
Que el Duque de Alba hiciera un comunicado criticando al ayuntamiento de Sevilla parecía una petición a gritos de que el echaran. Muchos podían ser los motivos de su salida, pero el contexto era evidente: al Duque de Alba lo había nombrado el ayuntamiento cuando lo controlaba el PSOE y, tras las elecciones de 1991, el ayuntamiento había pasado a manos de Partido Andalucista-PP, para los que aquel comisionado no dejaba de ser un comisionado ‘nombrado por los socialistas’.
J. F. Lamata