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Era una de las tres históricas cadenas informativas de Estados Unidos en competencia con la NBC y la CBS en una competición a la que recientemente se ha unido la CNN

La Disney de Michael Eisner irrumpe en los medios informativos comprando la cadena American Broadcasting Company (ABC)

HECHOS

El 2.08.1995 el grupo Walt Disney Co. informó de la adquisición de la Cadena ABC TV.

En agosto de 1995 se hizo público la compra por parte de la compañía Disney de Michael Eisner de la cadena generalista ABC, uno de los tres grandes de Estados Unidos (junto a la NBC de General Electric de Jack Welch y la CBS) cuyo presentador estrella es Peter Jennings. La compra se cifra en 19.000 millones de dólares.

Walt Disney asestó en el verano de 1995 un golpe espectacular al sector de la información en todo el mundo al anunciar la adquisición de Capital Cities, la compañía propietaria de la cadena ABC, la primera cadena de televisión en audiencia de los Estados Undios. Se trata de la absorción más cara de la historia de los Estados Unidos. El presidente de Disney, Michael Eisner, en un informativo matinal de ABC explicó que se cruzó con Thomas Murphy, presidente de Capital Cities y le comentó «Tom, pienso que ahora es el momento».

LA VOZ DE AMERICA PERTENECERÁ A MICKEY MOUSE

peter_jennings El programa informativo ‘ABC News’ que dirige y presenta Peter Jennings, apodado ‘la voz de américa’ y que sólo es comparable en influencia al programa de Dan Rather en la CBS, ahora pertenecerá a Walt Disney, la misma empresa del célebre ratón de dibujos Mickey Mouse.

MAPA DE LOS MEDIOS 1995

Tras la compra de la ABC por Disney el ‘rankin’ de los medio de comunicación en Estados Unidos queda en el siguiente orden: 1) Grupo Disney, 2) Grupo Time Warner, 3) Grupo Viacom, 4) Grupo NewsCorp – Fox, 5) TCI, 6) CBS, 7) NBC, 8) Sony, 9) Turner y 10) DreamWorks.

losmediosdisneyabc

LOS COMPETIDORES

JACK WELCH (GENERAL ELECTRIC)

La Cadena NBC cuyo presentador estrella es Tom Brokaw y cuyo propietario es el gigante General Electric, es uno de los principales grupos de comunicación de Estados Unidos con Jack Welch como su magnate. Está en negociaciones con Microsoft (Bill Gates) y se especula que está planeando construir un canal todo noticias 24 horas siguiendo el modelo de la CNN, la CNBC.

DAN RATHER (CBS)

La Cadena CBS, cuyo presentador estrella es Dan Rather, ha sido adquiridapor Westinghouse al mismo tiempo que Disney lo era por ABC.

RUPERT MURDOCH (NEWS CORP)

Rupert Murdoch es el propietario de la productora Twenty Century Fox y de la cadena de entretenimiento Fox, que emite ‘Los Simpson’. Se especula con que se está planeando crear su propia cadena 24 horas.

TED TURNER (TBS-CNN)

Ted Turner es el propietario de la TBS, la empresa que controla la cadena de noticias CNN. Ted Turner presentó ofertas para comprar la NBC a General Electric, y también estudio la posibilidad de adquirir la CBS o la ABC, en esta última aspiración el ha ganado Disney. Su cadena CNN es la más popular cadena de noticias, pero en entretenimiento está muy por detrás que sus competidores.

SAMUEL REDSTONE (VIACOM)

Samuel Redstone, propietario del Grupo Viacom, compró el año pasado, 1994, los estudios Paramount para su grupo, Viacom. Ha conseguido posicionarse bien en el campo del entretenimiento, pero aún no ha logrado penetrar en el campo de noticias.

MUCHOS ARTICULISTAS DE TODO EL MUNDO ESCRIBIERON COLUMNAS SOBRE EL TEMA

ratonelefante

03 Agosto 1995

Y el ratón parió un elefante

Jesús Cacho

Michael Eisner, el carismático presidente de Walt Disney Co, se fronta las manos. Hace año y medio el número dos de la compañía, Jeffrey Katzenberg, encumbrado tras los éxitos de ‘Aladino’ y ‘El Rey León’, dejó plantado a Disney para fundar con los famosos Steven Spielberg y David Geffen la compañía Dream Works, cuyo punto fuerte consistía en su alianza estratégica con Capital Cities / ABC. Está claro que tras la compra de ésta por parte de Mickey Mouse, Eisner tendrá la satisfacción de ver a Katzenberg arrodillado a sus pies si quiere seguir haciendo negocios.

Cierto que para encontrar una explicación en clave humana – el hombre como principio y fin de todas las estrategias – no necesitamos los españoles mirar a América, tras haber asistido al espectáculo de nuestras fusiones bancarias de años atrás. Al margen de las ambiciones personales,a sistimos estos días a un espectacular ‘revival’ de aquel proceso de fusiones que en los ochenta llenaron las páginas de la prensa internacional. Sólo en la primera mitad del año se han producido en Estados Unidos fusiones y adquisiciones por importe de 164.000 millones de dólares, equivalentes al 19,7 billones de pesetas, que han sido de 50.000 millones de dólares en el mes de julio.

Las claves de la actual oleada son, sin embargo, muy distintas. El tiburoneo que en los ochenta pusieron de moda celebrados financieros – muchos de los cuales acabaron entre rejas – consistente en comprar empresas minusvaloradas en Bolsa para trocearlas y venderlas por partes haciendo un suculento beneficio, parece haber sido sustituido por razones de mayor racionalidad económica. En efecto, las empresas norteamericanas llevan años de fuertes ajustes laborales, y son ahora puro músculo competitivo dispuesto a crecer en un entorno de tipo de interés muy favorable. El coste del dinero facilita, además, la financiación de este tipo de macrooperaciones, impulsadas adicionalmente por la constatación de que casi todas han alcanzado en bolsa un nivel óptimo de cotización.

Pero en última instancia, lo que parece estar impulsando el proceso de fusiones, sobre todo en el ‘multimedia business’, es la creencia de que ésa es la única manera de crecer de una forma sostenida en el negocio base. No es casual, por eso, que las fusiones/absorciones se produzcan entre firmas del mismo sector de actividad, contrariamente a lo que ocurría antes, es decir, entre compañías directamente competidoras.

Es algo que ya descubrió Ford hace un siglo: la conveniencia de integrar verticalmente la producción desde la fabricación de la plancha de acero a la distribución del coche. Walt Disney hace películas, pero carecía de los canales de distribución que ahora le proporcionará Capital Cities / ABC. Es lo mismo que, años atrás, persiguió Time con la operación de Warner. Es el motivo que ha guiado a IBM a comprar Lotus.

La entrada del ratón Mickey en Capital Cities, la segunda operación en importancia de la historia norteamericana, ha creado un gigante que ha conmovido los cimientos de la industria del ocio y la comunicación acelerando la entrada de Westinghouse e la cadena CBS. Un verdadero huracán sacude a un sector que mueve billones de dólares. ¿Qué pasará ahora con la tercera cadena de televisión en discordia, la NBC? ¿Caerá en los brazos del apuesto Ted Turner (CNN), o se inclinará por los orientales de Sony? Cualquier cosa puede ocurrir en un mercado abierto, alejado de los favores políticos y la corruptela institucionalizada que hace aquí ricos a los Polancos de turno.

El proceso de concentración en marcha al otro lado del Atlántico puede, sin embargo, tener funestas consecuencias para el viejo continente, agudizando la ya acusada penetración/colonización que sufre Europa por parte de los multimedia yankees. ¡Que dios nos coja confesados!

Jesús Cacho

15 Agosto 1995

¿Quién le teme a Mickey Mouse?

Carlos Fuentes

La muy publicitada. absorción de la cadena televisiva norteamericana ABC por el conglomerado de Walt Disney es un negocio motivado por la ganancia o, si ustedes lo prefieren, por la codicia. Como negocio, puede reclamar neutralidad. Pero por ser el tipo de. negocio que es, no puede reclamar inocencia.Cuando un gigante de la diversión adquiere a un gigante de la información, pueden ustedes apostar las orejas de Mickey Mouse que el primero dominará al segundo. La información sufrirá, la diversión ganará. El crítico social Neil Posterman tituló uno de sus libros Divirtiéndonos a morir. El negocio Disney-ABC es un gigantesco paso adelante en la marcha hacia la muerte con sonrisa actuada por robots alegres que, poco a poco, son privados de su derecho a escoger, discriminar, criticar lo que reciben y la manera como lo reciben.

La diversión en sí no tiene nada de malo. El peligro surge cuando la diversión suplanta a la información. Estamos viviendo ya una realidad, acaso, irreversible: los medios audiovisuales le ofrecen al público una cantidad tal de información que el público acaba por convencerse de que está bien informado, perdiendo la capacidad para inquirir acerca de las zonas de información deliberadamente aisladas, abandonadas a la oscuridad en medio de la lluvia de estrellas con la que unos cuantos conglomerados nos iluminan. Por desgracia, en todo el mundo, la mayoría de las audiencias creen que están bien informadas porque están informadas en abundancia, aunque no en calidad.

Esta situación pospone la verdadera, la deseable relación entre los medios audiovisuales y sus públicos. La palabra impresa, desde sus albores, en literatura, prensa o política, desarrolló una crítica de sí misma. La impunidad de los medios verbales, ha sido tradicionalmente limitada por la crítica verbal, es decir, la crítica idónea del medio por el medio, la palabra impresa.

Este factor de equilibrio es, precisamente, lo que le hace falta al universo audiovisual. Los medios electrónicos viven de la impunidad porque no son criticados por los propios medios electrónicos.

El periodismo por televisión responsable es un resultado del periodismo impreso responsable. Para limitarme a Estados Unidos, sus mejores periodistas televisivos, como Walter Conkrite, Peter Jennings y Ted Koppel, son descendientes de los grandes periodistas impresos, como Walter Lipmann, James Reston y Edward Murrow. ¿Pueden los Koppel y los Jennings sobrevivir el asalto de la Industria del Entretenimiento?

Desde antes de la fusión con Disney, muchos notables periodistas de la cadena ABC se habían ido a otra parte, convencidos de que la discusión seria, crítica y abierta de los problemas y su tratamiento documental habían sido sacrificados a favor del espectáculo, los juegos seudomasoquistas, el chisme y la confesión en público.

Hoy, las formas por venir pueden adivinarse en políticas como la del tycoon australiano Rupert Murdoch, quien se autocensura alegremente para halagar a Gobiernos autoritarios y conservar sus mercados internacionales, sobre todo en Asia. O como el propio Michael Eisner, el presidente de Disney, quien prácticamente le ha prometido al Gobierno de Pekín que si un reportaje político lo incomoda, Disney puede darle una película de Donald Duck en su lugar. Ni quien se entere.

Hace un par de años, un grupo de escritores y personalidades de la cultura impidieron que Eisner construyera un parque lleno de Tribilines y Blanca Nieves en el campo de batalla de Manassas, sitio de dos grandes batallas de la Guerra de Secesión norteamericana. Pero la forma del porvenir pudo verse este mismo mes cuando Charles Gibson, conductor del programa matutino de noticias de ABC, le preguntó a sus nuevos jefes, Eisner y Thomas Murphy, si el periodismo y el entretenimiento eran compatibles. Murphy le contestó con una pregunta inapelable: «¿No te sientes orgulloso de pertenecer a la familia Disney?».

En otras palabras: -¿No te sientes orgulloso de pertenecer al Tercer Reich?

«Señora», dice un personaje de La loca de Chaillot, de Jean Giraudoux. «Nosotros somos la prensa. Usted conoce nuestro poder. Nosotros definimos todos los valores. Nosotros dictamos todas las reglas. Su futuro depende totalmente de nosotros».

Esta declaración suena candorosa en el mundo de los Eisner, Murdoch y Azcárraga, y debe emparejarse con otra del infame industrialista Undershaft en la Major Barbara de Bernard Shaw: «Yo soy un Millonario. Ésa es mi Religión». Verdad de verdades: En un mundo rasgado por los fundamentalismos religiosos, étnicos, nacionalistas y tribales, debemos darle el lugar de honor al fundamentalismo económico, la convicción religiosa de que, dejadas a su propia dinámica, las fuerzas del mercado resolverán todos nuestros problemas.

Esta fe en la Mano Divina tiene sus propios Ayatollahs. Su iglesia es el neoliberalismo; su hostia, el lucro; su oración, el monopolio, y su aureola, desde ahora, las orejas de Mickey Mouse.

El Análisis

Y LOS ESTUDIOS DE CINE APUNTARON A LAS CADENAS DE TELEVISIÓN

JF Lamata

«¿Veremos a Peter Jennings con orejas de Mickey Mouse?», fue una de las grandes bromas que se hizo entonces en la que supuso la mayor y más espectacular (por no haber sido prevista antes) fusión mediática del mundo hasta ese momento. Pero Disney no tenía intención de los informativos de Jennings y el resto de noticias de la ABC perdieran su prestigio, quería que siguieran siendo punta de lanza en información (en su sana competencia con NBC, CBS y CNN), pero ‘que fuera suyo’.

La compra de la ABC por Disney, a parte de coronar como emperador mediático a Michael Eisner, no supuso que «la diversión» acababa con «la información», como preconizó Carlos Fuentes en EL PAÍS de España. Pero sí marcó una tendencia: la entrada de los empresarios cinematográficos en la información generalista. Ahora Disney tenia una generalista para que, a la par de informar, también trajera las novedades del grupo. Los otros estudios cinematográficos (Warner Brothers, Paramount, Universal) no se quedarían de brazos cruzados y pronto pondrían en marcha sus propios imperios).

J. F. Lamata

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