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Elgorriaga terminó prohibiendo la entrada de todos los medios para asegurarse de que no entrara el diario pro-etarra EGIN

El Delegado del Gobierno de Euskadi, Elgorriaga, es destituido por el Gobierno después de prohibir la entrada de EGIN en la Delegación

HECHOS

El 8 de noviembre de 1989 fue destutido el Delegado del Gobierno en Euskadi, D. Julen Elgorriaga.

En las elecciones del 29 de octubre de 1989 el Delegado del Gobierno de Euskadi, D. Julen Elgorriaga prohibió la entrada el diario EGIN a la delegación para seguir los resultados electorales. Advertido de que eso supondría una ‘discriminación’ y que eso sería ilegal’, el delegado ordenó que no entrara ningún medio de comunicación. «No puedo permitir que entren en la Delegación los mismso que me quieren matar’.

El Sr. Elogrriaga estaba alineado con el sector del PSOE vasco que lideraba D. Ricardo García Damborenea contrario a dialogar con los terroristas.

30 Octubre 1989

Olor a estabilidad

EGIN

Sin duda alguna, Julián Elgorriaga y sus frustraciones fueron protagonistas de la jornada electoral de ayer. Protagonista porque se ganó las acertadas y bien fundadas iras de los profesionales de la información y de los ciudadanos que esperábamos los datos tras la incertidumbre transmitida por los múltiples sondeos. La actitud desafiante de Elgorriaga para con EGIN no es nueva. Su histeria le lleva a soñar con atentados disfrazados de informaciones más o menos críticas, molestas para la gestión de este funcionario que se cree Virrey de Vascongadas. No bastó la decisión de la Junta Electoral de dar la razón al recurso interpuesto por la empresa editora de EGIN para que ELgorriaga permitiese nuestro acceso a la información oficial. El delegado se salió con la suya, reiteró sus gravísimas acusaciones contra este medio, y privó a los ciudadanos de una información clave, lo que define sin más o bien fundado de denominar a este régimen y a sus representantes presuntamente democráticos. Resulta verdaderamente lamentable, no ya la figura de este funcionario crecido en sus impotencias, impresentable para su propio partido, sino la existencia misma de estos administradores de la cosa pública, que dejan en la más desnuda de las evidencias a las institucioens autonómicas, incapaces de hacerle frente salvo en cuestiones protocolarias de poca monta.

09 Noviembre 1989

El borrascoso cese de Julen Elgorriaga

EL MUNDO (Director: Pedro J. Ramírez)

Julen Elgorriaga firmó su sentencia la noche del 29-O, cuando impidió la entrada de periodistas de un determinado medio vasco a la Delegación del Gobierno. El ministro del Interior había ordenado que le sustituyera el gobernador civil de Alava, César Milano, pero Elgorriaga le despachó con cajas destempladas. A la vista de los datos es preciso reconocer que la razón de fondo asistía al ministro, al existir suficientes motivos para ordenar el cese. Es digna de elogio la firmeza de Corcuera al mantener la autoridad, en favor de la libertad de expresión, que Elgorriaga le había negado a un diario. Sin embargo llaman la atención las formas borrascosas, más propias de una pelea tabernaria, que de un relevo político normal. En primer lugar, no es de recibo anunciar el cese enviando al gobernador civil de Alava. La reacción de Elgorriaga, pidiendo la documentación al gobernador es zarzuelera. Pero no menos extraño es que haya sido un Gobierno en funciones el que haya tomado la decisión. Y que se haya dado a conocer públicamente cinco días después, de modo que si no llega a salir en el BOE el país ni se entera. La guinda es la hipocresía del Gobierno al decir que el relevo no tiene nada que ver con estos sucesos. Sería oportuno sugerir al ministro más sutileza y elegancia en su conducta política.

09 Noviembre 1989

El fin de un disidente

Javier García

Julen Elgorriaga, un veterano militante socialista de 48 años, comprobó ayer que la dirección del PSOE y el Gobierno no admiten corrientes de opinión críticas en su seno.El alineamiento de Elgorriaga con las posturas de Ricardo Garcia Damborenea en el congreso de los socialistas vascos en junio de 1988 provocó el ingreso de ambos en la lista negra del sector oficial del PSOE. Elgorriaga apoyó la candidatura de Damborenea a la secretaría general de los socialistas vascos frente al sector oficialista que encabezaban Txqui Benegas y Ramón Jáuregui.

La candidatura del entonces secretario general de los socialistas vizcaínos y actual promotor de la corriente Democracia Socialista, Ricardo García Damborenea, resultó vencida por escaso margen de votos, pero el aparato iniciaría desde ese momento su lento acoso.

El ex delegado del Gobierno en el País Vasco es sin duda uno de los mayores expertos en la lucha antiterrorista al frente de la cual ha estado más de siete años en Euskadi, parte de ellos como gobernador civil de Guipúzcoa.

Lucha contra ETA

Algunas de sus tesis fueron duramente contestadas por los nacionalistas, aunque su labor contra ETA ha sido reconocida en otros medios políticos.

Elgorriaga y García Damborenea defendieron también posturas más rígidas y radicales frente al espinoso asunto de las negociaciones con ETA en la primera fase de las cuales el ahora ex delegado del Gobierno en el País Vasco fue el primer interlocutor que tuvo Etxebeste en Argel.

Elgorriaga y Damborenea defendían que con ETA sólo se podía negociar la entrega de las armas y una generosa reinserción frente a las posturas de Rafael Vera, partidario de tender puentes a la organización terrorista para buscar una salida pacífica contra la violencia. Ambos han insistido en la ineficacia de las conversaciones en Argel.

La llegada de José Luis Corcuera, ex dirigente ugetista transformado en hombre duro del aparato, al Ministerio del Interior presagiaba el final que ayer llegó a través de una escueta orden en el Boletín Oficial del Estado.

El Análisis

ALIANZAS Y JERARQUÍA

JF Lamata

Se puede entender que el Sr. Elgorriaga no quisiera recibir en la sede de la Delegación a un diario como EGIN, directamente controlado por ETA. Pero el Sr. Elgorriaga olvidaba que como responsable público debe obedecer a la jerarquía, no era ‘su casa’, sino una casa pública. Si el Gobierno estaba al tanto de su decisión y le hubiera respaldado no habría habido cese, no fue así, el Sr. Elgorriaga actuó de manera unilateral y pasó lo que pasó.

Año después, al saberse que el Sr. Elgorriaga era miembro de los GAL perdería a gran parte de los que entonces le apoyaron.

J. F. Lamata

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