16 marzo 2024
Miguel Ángel Rodríguez y Esther Palomera trabajaron juntos durante años en LA RAZÓN
Miguel Ángel Rodríguez amenaza a ELDIARIO.ES en una conversación privada por whatsapp con Esther López Palomera y la periodista difunde la conversación en el periódico
Hechos
El sábado 16 de marzo de 2024 el periódico ElDiario.es difunde un fragmento de una conversación privada de whatsapps entre Miguel Ángel Rodríguez Bajón (jefe de comunicación de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, del PP) y una periodista del mismo ElDiario.es.
Lecturas
El sábado 16 de marzo de 2024 el periódico ElDiario.es difunde un fragmento de una conversación privada de whatsapps entre Miguel Ángel Rodríguez Bajón (jefe de comunicación de la presidenta de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, del PP) y una periodista del mismo ElDiario.es que no se identifica y responsable, por tanto, de la filtración. En esa conversación Rodríguez Bajón reprochaba la forma de presentar las informaciones contra Isabel Díaz Ayuso en ElDiario.es por considerar que se hacía buscando como dañarla, insultaba al medio y a la periodista y hacía público su deseo de que este medio cerrara. El tema es comentado en la tertulia ‘La Sexta Xplica’ de Atresmedia el sábado 16 de marzo de 2024 con el propio director de ElDiario.es, Ignacio Escolar García, pero sin sacar la conversación completa ni identificar quien fue la periodista con la que habló Rodríguez, y que filtró a su medio la conversación privada.
El lunes 18 de marzo de 2024 por la mañana el tema de las presuntas amenazas fue comentado en varias tertulias, incluyendo la de ‘La Mirada Crítica’ de Mediaset en la que participa Esther López Palomera, que critica la actitud de Rodríguez Bajón, sin hacer alusión es que ella fue la destinataria de esa charla y, por tanto, la responsable de la filtración de ese fragmento.
La tarde del 18 de marzo de 2024 el programa ‘Todo Es Mentira’ de Mediaset difunde la conversación privada completa, filtrada, en este caso, por el propio Miguel Ángel Rodríguez Bajón y, aunque en la lectura que se hace en ‘Todo Es Mentira’ no se da el nombre de la periodista, de su lectura se deduce que se trata de Esther López Palomera, al hacerse referencia de que es una ‘experiodista de La Razón’. Rodríguez Bajón justifica su tono agresivo en una supuesta relación ‘de confianza’ con López Palomera (Rodríguez Bajón fue durante mucho años columnista de La Razón cuando López Palomera trabajaba en este medio). A partir de ese momento tanto ElDiario.es como La Sexta, difunden la conversación completa y, ellos sí, indicando ya que la interlocutora de Rodríguez Bajón fue López Palomera.
Tras su difusión la propia Esther López Palomera publica un artículo en ElDiario.es (fechado el día 18 de marzo de 2024) negando que fuera amigo de Rodríguez Bajón y considerando que los ataques a ella y a su medio en esa conversación privada eran ataques del Gobierno de Madrid contra la libertad de expresión que ellos representaban.
–
MIRADA CRÍTICA (18-03-2024) – Tratan el tema sin desvelar que la receptora de los mensajes fue Esther Palomera, presente en el plató.
–
AL ROJO VIVO (18-03-2024) – Tratan el tema sin desvelar que la receptora de los mensajes fue Esther Palomera.
–
TODO ES MENTIRA (18-03-2024) – Tratan el tema ofreciendo el diálogo completo. No dan el nombre de Esther Palomera, pero al publicar el diálogo completo, se deduce que es ella.
–
LA SEXTA NOTICIAS (18-03-2024) – Difunde el diálogo completo facilitado por el periódico ante la filtración a TEM.
–
AL ROJO VIVO (19-03-2024)
–
AL ROJO VIVO (20-03-2024)
16 Marzo 2024
Miguel Ángel Rodríguez a elDiario.es: “Os vamos a triturar, vais a tener que cerrar”
La libertad de Ayuso consiste en beber cervezas, en no encontrarte por la calle con tu ex. Pero no cubre, al parecer, uno de los pilares más básicos en cualquier democracia: la libertad de la prensa, el derecho constitucional que tienen los ciudadanos a la información.
En este paraíso liberal, el Gobierno autonómico tiene un derecho mayor: la libertad para “triturar” a un medio de comunicación. A intentar forzar su cierre. A callar su información.
Este pasado martes 12 de marzo, Miguel Ángel Rodríguez mandó varios mensajes a una de las periodistas de elDiario.es. MAR es el jefe de gabinete de la presidenta de Madrid. Es la mano derecha de Isabel Díaz Ayuso, su hombre de confianza, la persona que diseña su estrategia y su discurso. A todos los efectos, en la práctica, es su número dos.
Entre esos mensajes a través de Whatsapp, Miguel Ángel Rodríguez escribió:
“Os vamos a triturar. Vais a tener que cerrar. Idiotas. Que os den”.
“¿Es una amenaza?”, preguntó nuestra periodista. “Es un anuncio”, respondió Rodríguez.
Este mismo martes, a las seis de la mañana, elDiario.es había publicado en exclusiva el siguiente titular: “La pareja de Ayuso defraudó 350.951 euros a Hacienda con una trama de facturas falsas y empresas pantalla”. Y a las nueve y media de la noche, ese mismo día, publicamos una segunda pieza, con más detalles sobre este fraude: “La pareja de Ayuso cobró dos millones de euros en comisiones por contratos de mascarillas”.
Hora y media después de que sacáramos esta segunda exclusiva, entre las 22:52 y las 23:11 del mismo martes, llegaron las amenazas por parte del jefe de Gabinete de la Comunidad de Madrid. O el “anuncio”, como lo llama Miguel Ángel Rodríguez: la intención manifiesta y declarada de “triturar” a elDiario.es.
No es solo una amenaza contra esta periodista, que recibió estos mensajes en su móvil. Es contra los más de 200 profesionales que trabajamos en esta redacción. Contra 78.000 socios y socias. Contra el millón y medio de personas que se informan, cada día, en elDiario.es.
Esta conversación entre Miguel Ángel Rodríguez y nuestra periodista fue iniciada por él. No fue en respuesta a ninguna petición de información. Minutos después de que elDiario.es lanzase la segunda exclusiva sobre el asunto, el jefe de gabinete de Ayuso empezó a enviar mensajes a su teléfono, pese a que no firmaba ninguna de las informaciones.
Miguel Ángel Rodríguez empezó asegurando que esa comisión de dos millones era “culpa de Pedro Sánchez”, siguió negando que hubiera falsedad documental: “No hay facturas falsas” –mentira, claro que las hay–. Y cuando nuestra periodista le recordó que “tenía siete preguntas por responder” de elDiario.es, derivó en estos insultos y amenazas cuyo objetivo es evidente: amedrentarnos, intimidarnos, hacernos callar.
Hemos recibido estos mensajes intolerables, pero no respuestas. Ni Ayuso ni su pareja han querido contestar a las distintas preguntas que les hemos hecho llegar sobre este asunto: de forma directa y también a través del equipo de comunicación de la Comunidad de Madrid. “Vosotros veréis”, respondió Miguel Ángel Rodríguez el lunes hasta en cuatro ocasiones, cuando le preguntamos –antes de publicar– por el fraude de la pareja de la presidenta de Madrid. Y Alberto González Amador, la pareja de Ayuso, nos colgó el teléfono cuando supo que quien llamaba era un periodista de elDiario.es.
Tampoco han podido desmentir nuestras noticias. Toda la respuesta de la presidenta de Madrid ha consistido en presentarse como víctima de una conspiración de “todos los poderes del Estado”. Ha hecho lo de siempre: intentar desviar el debate para hablar de nuestras supuestas fuentes. Y también enseñarnos los dientes, como también demuestran estos mensajes.
No han podido desmentir nuestras noticias porque los hechos son los que son. La pareja de Ayuso defraudó 350.951 euros y esto no solo lo afirma la Agencia Tributaria y la sección de delitos económicos de la Fiscalía de Madrid. También lo ha confesado el propio defraudador: “Ciertamente se han producido dos delitos contra la Hacienda Pública”, ha reconocido Alberto González Amador, a través de su abogado, que ofreció a la Fiscalía un acuerdo de conformidad. El pasado 2 de febrero cuando supo que la Fiscalía lo iba a denunciar, quiso reconocer los delitos, pagar la multa y aceptar a cambio una condena más baja, que evite una pena de prisión.
Todas estas noticias que tanto han indignado al Gobierno de la Comunidad de Madrid no solo son veraces. También cumplen con otro requisito obligatorio en nuestra profesión: son de interés general para la ciudadanía. Responden al derecho constitucional a la información. Y la prueba más evidente es que la práctica totalidad de los medios españoles –y alguno internacional– han publicado esta noticia, que destapó elDiario.es.
¿Cómo no va a ser relevante que la presidenta de Madrid, la persona que gestiona el dinero de los impuestos, viva en una lujosa casa pagada por un defraudador que debe hasta las multas de su Maserati? ¿Qué diría la propia Ayuso, o el Partido Popular, si fuera cualquier político de izquierdas –bastaría un concejal de pueblo– quien estuviera en esta misma situación?
Las amenazas de Miguel Ángel Rodríguez no son solo un calentón. Van muy en serio. Sabemos que vendrán a por nosotros –el viernes anunciaron una querella–. Y no es la primera vez que MAR recurre a este método de presión contra los medios que le son incómodos.
El 26 de diciembre de 1996, cuando Miguel Ángel Rodríguez era el secretario de Estado de Comunicación del Gobierno de José María Aznar, amenazó al entonces dueño de Antena 3, Antonio Asensio. “Dile a tu jefe que va a ir a la cárcel”, le gritó por teléfono al periodista José Oneto, delante de varios testigos que escucharon la conversación. “No le van a servir de nada sus guardaespaldas. No voy a parar hasta que Asensio acabe en la cárcel. Te avisaré un minuto antes”.
¿El delito de Asensio? No haberse plegado a las presiones del Gobierno y vender a Sogecable –la empresa de televisión por satélite de Prisa– los derechos de varios clubes de fútbol. Pactar con el editor de El País y la SER, en vez de entregárselos a la Telefónica del compañero de pupitre de Aznar, Juan Villalonga. El típico ejemplo de ese “libre mercado” en el que creen estos supuestos liberales.
“Tu jefe va a ir a la cárcel”, decía Rodríguez. Y no sonaba como una bravuconada. Era la misma época en la que a Jesus Polanco le habían retirado el pasaporte y tenía que ir, cada tanto, a firmar a la Audiencia Nacional; estaba procesado penalmente por una persecución política, alentada desde el Gobierno y que acabó como acabó: con la denuncia archivada y un juez condenado por prevaricación que, más tarde, fue indultado por Aznar.
Esa es la libertad de prensa, la libertad de empresa, la libertad de expresión, en la que creía Miguel Ángel Rodríguez. Y en la que sigue creyendo hoy, cuando amenaza con cerrarnos porque no nos plegamos ante su poder.
Espero que en la derecha esta vez también haya personas que defiendan a elDiario.es contra estas amenazas, contra estas presiones intolerables, aunque no compartan nuestra línea editorial.
Soy muy consciente de a qué nos enfrentamos cada vez que contamos una noticia así, como las que hemos dado esta semana. Nos ha pasado muchas veces antes en la historia de elDiario.es. Nos seguirá pasando muchas más, porque hay poderes en España que aún no han entendido en qué consiste la prensa libre. Por falta de costumbre, tal vez.
He puesto el asunto en manos de nuestros abogados, para estudiar acciones legales: si es viable una denuncia judicial.
Esta semana, después de recibir las amenazas, acudimos a un notario para certificar la existencia de estos mensajes: cuándo, cómo y desde qué número se enviaron. Obviamente, podemos probar todas y cada una de las afirmaciones que hago aquí. Como siempre, en elDiario.es.
Quiero dejar clara una última cuestión. La más evidente. La fundamental.
Mientras contemos con el apoyo de nuestros socios y socias, no nos vamos a callar.
18 Marzo 2024
Con amenazas no hay democracia
Porque no es el periodista sino el medio. Porque la amenaza no tiene cabida en democracia. Porque la advertencia afecta a toda la redacción. Porque había alusiones a terceras personas ajenas alDiario.es. Y porque ¡basta ya! del maltrato y la descalificación sistemática contra el periodismo riguroso, honesto y que busca la verdad.
Por todo ello este periódico y yo misma decidimos denunciar las intimidaciones de Miguel Ángel Rodríguez sin desvelar que las canalizó a través de una impetuosa conversación que él mismo inició por WhatsApp a mi número de teléfono el pasado martes por la noche sin que yo contactara con él en ningún momento. Ha sido él quien en un mensaje masivo a otros medios de comunicación en los que alude a mi vida personal ha desvelado mi nombre, reconocido la conminación al medio y alegado que fue una “riña con una amiga” que se ha convertido en noticia.
Conocí a Miguel Ángel Rodríguez allá por el año 2000. Hacía años que él había dejado el Gobierno de Aznar. Yo trabajaba en La Razón como cronista parlamentaria. Ambos éramos colaboradores del programa que Cristina López Schlichting tenía en las tardes de Cope. Con puntos de vista radicalmente distintos, nos respetamos siempre. Jamás compartimos ni cenas, ni copas, ni juergas. Cuando falleció mi padre, estuvo en el entierro, un gesto que le agradeceré de por vida. Cuando él sufrió un infarto en 2014, lo visité en su oficina a los pocos días de salir del hospital. Después, durante años perdimos el contacto, que recuperamos cuando Pablo Casado designó a Isabel Díaz Ayuso candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid y él se encargó de su campaña electoral. Desde entonces hemos mantenido varias conversaciones profesionales y exactamente cuatro comidas de trabajo, una de ellas con el director de elDiario.es, Ignacio Escolar y otra con un amigo común que aún trabaja en Cope.
Antes de que el pasado martes entrara abruptamente en mi WhatsApp a las 22.51 de la noche con los mensajes que ha reproducido este diario y en los que amenazó e insultó al periódico –“Os vamos a triturar, vais a tener que cerrar”–, se dirigió a mí por el mismo canal y en similares términos, el 15 de noviembre de 2023. Fue la tarde que Ayuso llamó al presidente del Gobierno hijo de p…. porque yo había colgado en Twitter el vídeo en el que se podían leer los labios de la presidenta con tan elegantes palabras. Les ahorro el desarrollo de la conversación que termina con un ¡sois unos dictadores!
El anterior es del 19 de julio de 2023. En esa ocasión, la conversación la inicié yo para comentar una información que se había publicado en otro medio sobre su implicación en la preparación del debate electoral que protagonizó Feijóo con Sánchez en campaña electoral.
El 24 de mayo estando en directo en La noche en 24 horas de RTVE me escribió otro WhatsApp para afearme que hubiera dicho que Ayuso era la única presidenta regional que se había negado en campaña a debatir con sus adversarios, excepto en la cadena autonómica.
El anterior es del 14 de noviembre de 2022 de las 10 de la mañana mientras yo estaba en directo en el Programa de Ana Rosa de Mediaset para negar que en los centros de salud de atención primaria se estuviera citando a los pacientes a quince días vista. Me envió un pantallazo de su centro de salud y yo le respondí con otro del mío que demostraba los plazos que yo había mencionado durante el programa.
No entraré en el significado de la palabra amistad, que cada persona entiende de modo distinto. La mía desde luego no concibe que entre dos amigos pasen meses sin verse, llamarse o interesarse por sus respectivas vidas. Mi relación con MAR ha sido estrictamente profesional, ocasional y la habitual entre político y periodista. Pese a que él ha hecho alusiones a mi vida familiar y personal en un mensaje que ha difundido a varios medios, jamás he coincidido con él en espacios que no fueran estrictamente profesionales, salvo las dos ocasiones antes mencionadas.
En la conversación que inició el pasado 12 de marzo hay dos partes claramente diferenciadas. La primera es íntegra la publicada y supone una explícita amenaza al diario. Hay una segunda en la que Miguel Ángel Rodríguez me insulta directamente a mí y vierte otra amenaza, ésta velada, sobre mi futuro profesional.
Incluye también alusiones a mi trabajo hace años en otro medio de comunicación. He entendido que este asunto trascendía alDiario.es e incluía alusiones a terceras personas que ya no están en la política activa. Por eso, de acuerdo con Ignacio Escolar, decidí que no se hicieran públicas porque nada tienen que ver con el momento actual, ni con el escándalo de la pareja de Ayuso, ni con este periódico.
Tengo amigos con los que discuto, con los que discrepo, con los que nos cruzamos palabras gruesas y con los que en ocasiones nos mandamos a pastar. A-mi-gos. Amigos a los que, tras un episodio de bronca, llamo o me llaman al cabo de las horas. Casi siempre para reír sobre nuestra confrontación, que zanjamos con un beso, un te quiero, un emoticono o una broma. Quizá soy yo la que no entiende la amistad como algo utilitario o circunstancial. Pero lo que, en ningún caso, permitiré, como le dije a Miguel Ángel Rodríguez en el final de la conversación, tras acusarme de ser “una activista a sueldo”, es que se ponga en duda mi trayectoria profesional de 30 años.
Cuántas veces la política ha tratado de amedrentar al periodismo, lo he denunciado incluso pagando un alto precio. Miguel Ángel Rodríguez sabe bien de lo que hablo. Y así seguirá siendo.
Ni hay “una amistad de 20 años”, como ha pretendido justificar Rodríguez, ni tampoco una “relación de confianza de 30 años”, como ha declarado Isabel Díaz Ayuso. Y, aunque la hubiera habido, nada justifica una amenaza explícita a elDiario.es, de cuyo equipo de dirección formo parte, ni tampoco a un particular. Por eso y porque en democracia no cabe la amenaza a ningún medio de comunicación, este periódico decidió denunciar las agresivas formas del jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid.
P.D. Seguimos esperando una disculpa.
22 Marzo 2024
La amenaza de encapuchar mentiras
VAMOS al lío: el jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid tiene una maña formidable para generar residuos mediáticos. La destreza consiste en lanzar un bulo de cualquier manera, poner la mentira a correr por medios de comunicación y redes sociales, y después, con la acumulación de esos desperdicios, desquiciar lo que busca esconder. El inconveniente de este grosero bricolaje es que, además, lo aliña de amenazas a periodistas que cumplen con su oficio, como los compañeros de eldiario.es, por ejemplo. A dos de ellos el jefe de gabinete los acusó de presentarse encapuchados en la casa de Isabel Díaz Ayuso y forzar no sé qué para intimidar a no sé quién. Vaya por dios. Habría tenido más gracia armar la mentira disfrazando a los asaltantes con máscaras Dalí como en La casa de papel. Ahí me lo habría creído sin fisuras, pues los periodistas somos muy dados al camuflaje indiscreto. En fin, que no. Que la sobredosis de matonismo de Miguel Ángel Rodríguez no encuentra ya sitio en lo potable. Ni en su bando.
Esta maquinaria de guerra ejercida desde el poder político empapa a todos. Igual PP que PSOE. También Podemos cuando obraba a este lado de la barra, con el dedito suelto señalando periodistas a destajo. Pero la degradación alcanzada por el jefe de gabinete entra a saco en lo peligroso. De golpe cifró en sospecha delincuencial la libertad de información rigurosa, solvente, según parece. Es una táctica perversa, tabernaria y algo desesperada. Estos modales a lo Trump, aliñados con arengas sulfúricas adyacentes en favor de romper huesos, provocan cieno civil. Luego toman cuerpo movimientos esperpénticos como los del asalto al Capitolio en Washington, y el mundo flipa. Aunque no hay demasiada sorpresa en tal violencia humillante, sino pura cosecha de lo sembrado.
Llegados aquí podemos considerar que algunos políticos (y alrededores) confían en el abuso de poder como herramienta de trabajo. Siempre ha sido igual. Aunque ahora da un poco más de vergüenza por la sinuosa cutrez. El propósito de degradarlo todo de cualquier manera funciona, por muy profesional que seas, sólo un tiempito. A la larga, el tufo a podrido delata. La relación entre política y prensa es un temazo, pero en este tiempo vulgar queda reducido a un chusco tercio de varas con la democracia (de nuevo) humillada. Y chorreando. La libertad, ay, la libertad.