17 agosto 1985

El director general de RTVE, José María Calviño, se congratula públicamente de haber ‘limpiado de fascistas’ Prado del Rey

Hechos

El 17 de agosto de 1985 José María Calviño participa en un coloquio de Avilés.

Lecturas

En su número de agosto la revista Alianza, revista oficial de la formación política Alianza Popular hacia un listado de todos los profesionales despedidos o marginados desde que D. José María Calviño era Director General de RTVE.

Esa publicación dio lugar a que el Sr. Calviño fuera preguntado a propósito de esa ‘depuración’ en un coloquio de periodismo en Avilés (celebrado el 17 de agosto de 1985, con José María Calviño): “Sólo hemos prescindido en RTVE de los fascistas”. Debate sobre ‘Libertad de expresión en los medios públicos y su sintonía con la sensibilidad de la sociedad’ dentro del curso titulado ‘Los medios de comunicación social y el poder’ celebrado en La Granda (Áviles). Calviño se refiere a APLI como ‘la herencia del sindicato vertical’. A Robles Piquer le echaron por represor y por censor. Me gustaría ser un represaliado como Del Olmo o Hermida, ahora cobrando cifras importantes en radios privadas. O como Juan Antonio Alberich y Homero Valencia, ocupan cargos importantes en Radio Cadena (RCE)

Rogelio Baón dice que AP ha reunido 490.000 firmas contra Calviño.

Ramón Colom: “Yo no opino de las opiniones del director general. (…) Yo me honro en trabajar con gente de derechas, de izquierda y de centro con la que tengo un perfecto entendimiento profesional”. Entre los cesados que cita ‘Alianza’ están Clara Isabel Francia, José Luis Balbín o Santiago López Castillo, que ahora dirigen ‘Letra Pequeña’, ‘La Clave’ y ‘Estudio Estadio’. No ha habido depuración.

Joaquín Castro Beraza: que hasta el verano dirigió el programa ‘Nuevos pueblos, nuevos caminos’, “En mi época como director de los servicios informativos yo conté con diferentes profesionales de muchas tendencias y no había problema. Creo que en estos casos de integración de diversas ideologías no se debe manejar un término tan abstracto”.

Clara Isabel Francia: Personalmente no me doy por aludida. Yo no tengo nada contra Calviño. Dimití porque yo me había propuesto normalizar la situación de Balbín en la segunda cadena y no me dejaron hacerlo, como ya se supo en su momento.

Manuel Torreiglesias: “Yo soy de plantilla en TVE, llevo seis meses sin hacer nada en una situación francamente desagradable, pero no me siento aludido por Calviño, creo que nunca he daod muestras de ser un fascista. Simplemente creo que no interesa ahora mi trabajo”.

21 Agosto 1985

Calviño y los fascistas

Juan Roldán

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Probablemente, la mayoría de los españoles no sabe quién es el seño Alasdair Milne, y lo mismo le ocurre a la mayoría de los ingleses. Sólo la circunstancia de la primera huelga de noticias de la BBC en 63 años y el apoyo tácito que el señor Milne, como director general de la corporación británica de radiodifusión y televisión pública, ha dado a su gente en defensa de la libertad de expresión ha hecho que su nombre aparezca en la Prensa de su país por primera vez en varios años. El mismo desconocimiento popular ocurre con otros colegas del señor Milne en Bonn, Roma, Ginebra o Bruselas.

Sin embargo, los españoles no tenemos esa laguna informativa. Desde diciembre de 1982, José María Calviño es un hombre y una figura muy familiares en nuestra Prensa y en la pantalla del televisor. Mientras sus colegas europeos andan trabajando duro y en silencio para mejorar cotidianamente los programas y las noticias de sus respectivos servicios públicos, el director general español no deja de acaparar cada día la publicidad y la notoriedad que le permite su incontinencia verbal y su inmodestia utilización del monopolio televisivo.

Dos años y medio de decir tonterías y falsedades no parecen llegar a su fin. Hace unos días, sin embargo, el Señor Calviño se ha superado a sí mismo. Ha dicho que durante su mandato en TVE “sólo se ha prescindido de los elementos fascistas” (véase EL PAÍS del 19 de agosto de 1985). Pero si otra frases anteriores suyas no han merecido respuesta porque ellas solas bastaban para demostrar su ignorancia e incompetencia al frente de RTVE, ésta sí creo que merece, al menos por mi parte, dos puntualizaciones. En primer lugar, qué mal servicio está usted haciendo a los más de 11.000 trabajadores de la empresa que dirige con estas descalificaciones. Los profesionales que usted ha cesado o prescindido en los dos años y medio de gestión eran simplemente eso, profesionales. Algunos estaban antes que usted llegara y otros fueron escogidos por su equipo y luego prescindidos.

Es segundo lugar, qué mal servicio está usted haciendo a la supervivencia de la televisión pública en España una vez que tenga que hacer frente a la competencia de la privada. Ningún Gobierno entrega a nadie un bien del Estado, como ha hecho en su caso con la radio y a la televisión pública, para ser utilizada en provecho de unos intereses personales, que es en lo único en lo que usted parece estar interesado. Su paso por el Ente Público RTVE va a dejar a la radio y a la televisión española en un estado peor que las encontró. Y no vale su otra frase sobre ‘la mejora de las libertades…’. Eso ya se consiguió, creímos que irreversiblemente, en el verano y el otoño de 1982. Repase los vídeos del seguimiento electoral, o los de los debates políticos, o el de la cobertura del 28-O y siguientes.

No distraiga, señor Calviño, la atención del público con la purga de fascistas. Usted no ha cambiado ninguno de los viejos hábitos administrativos existentes en el organismo. No es verdad que haya saneado las finanzas de la empresa; simplemente, ha reducido gastos empobreciendo la programación y aumentando las tarifas y los minutos de la publicidad. No ha definido la plantilla, no ha descentralizado el presupuesto, no ha dotado de los medios técnicos necesarios a los servicios informativos, no ha ordenado la red transmisora para conseguir el mejor aprovechamiento de las frecuencias asignadas a sus canales, no ha implantado la ley del tercer canal (autonómico), no ha suprimido la arbitraria utilización de los pluses como complemento de los sueldos. Y tampoco es verdad que haya usted prescindido de los fascistas.

Juan Roldán