1 noviembre 1984

El editor José Ignacio Gómez Centurión apuesta por el sector de la informática y los videojuegos creando el semanario MICROHOBBY

Hechos

El 1 de noviembre de 1984 se publica el primer número de MICROHOBBY.

Lecturas

El 1 de noviembre de 1984 se publica el primer número de MICROHOBBY, editado por la empresa HOBBY PRESS, empresa presidida por Dña. María Andrino y con D. José Ignacio Gómez Centurión como CEO..

El staf de la revista MICROHOBBY es la siguiente:

Director Editorial – D. José Ignacio Gómez Centurión.

Director Ejecutivo – D. Domingo Gómez.

Redactor Jefe – Dña. África Pérez Tolosa.

Diseño – D. Jesús Iniesta.

Maqueta – Dña. Rosa M. Capitel.

Coordinación – D. José María Díaz.

Colaboradores – D. Jesús Alonso, D. Lorenzo Cebeira, D. Primitivo de Francisco, D. Gabriel Nieto, D. Rafael Prades, D. Víctor Prieto.

El Sr. Gómez Centurión ya había creado revista para el sector de ocio y entretenimiento como RC MODEL.

 

01 Noviembre 1984

EDITORIAL

Juan Ignacio Gómez Centurión

Leer

Buenos días, lector. Nada de lo que podamos decirle sobre nosotros mismos en estas líneas de presentación sería capaz de modificar ni añadir nada al criterio que usted mismo se formará con la lectura de las página siguientes.

En estas páginas se refleja, suponemos, nuestra voluntad de entregar un producto acabado, de alta calidad, y ameno. Pero creemos que merece una breve explicación la originalidad, o si se quiere, la audacia de MICROHOBBY semanal al lanzarse al mercado con un producto nuevo y diferente cada siete días.

Nuestra finalidad al elegir la periodicidad semanal para una revista como MICROHOBBY nace de un argumento inevitable: sólo un producto editorial con la agilidad del semanario puede reflejar en toda su viveza el acelerado, cambiante y diverso mundo de la microinformática.

Esperamos que nuestra salida semanal se traduzca en algo más que en una aparición repetida cuatro veces al mes en los quioscos. Nuestro objetivo es dotar a nuestra revista de la agilidad a la que nos obliga la misma periodicidad, sin restarle por ello profundidad e interés. Confiamos en mantener una muy estrecha relación con nuestros lectores. Esperamos sus programas, cartas, consultas e incluso sus artículos como una aportación necesaria. La celeridad en las respuestas o en la publicación de programas será una de las ventajas de aparecer 50 veces cada año. Todas las semanas a partir de hoy, y excepto durante el mes de agosto, en el que apareceremos con periodicidad quincenal, acudiremos puntualmente a la cita con nuestros lectores y anunciantes.

Este primer número, lector, que hoy tiene usted en sus manos, es el resultado de lo mejor que sabemos hacerlo nosotros solos. Con sus colaboraciones y sugerencias estamos seguros de poder llegar aún mucho más lejos.

Le esperamos de nuevo la próxima semana.

MicroHobby no era una más de las típicas revistas de ordenadores de la época de 8 bits (los años 80), ya que una de las características que distinguían a esta revista de la competencia era la abundancia de contenidos de tipo didáctico o técnico, aunque con el tiempo acabara volcándose más en el análisis a fondo de videojuegos.

Otra característica reseñable fue su periodicidad, al menos durante las dos primeras épocas, ya que prácticamente todo el resto de revistas tenía periodicidad mensual.

Por otra parte, la revista estaba principalmente dirigida a adolescentes, con lo que hoy en día el lenguaje empleado puede resultar un tanto chocante, por no decir risible, tanto para quien no haya conocido la época como para quien la revisite.

Software
En los primeros números, como muchas revistas del sector, era habitual encontrar programas BASIC muy sencillos (casi siempre minijuegos o trucos) para copiar en el ordenador. Sin embargo no tardaron en evolucionar rápidamente hacia el código máquina e incluso desarrollar software propio (como el Cargador Universal de Código Máquina, CUCM) para ayudar a los lectores a ejecutar los programas. Así, MicroHobby se convirtió rápidamente en la revista popular de ordenadores más avanzada del país en este aspecto.

Llegaron a publicar un par de libros para aprender BASIC (Título: MicroBasic, Basic Sinclair – Autor: Rafael Prades Rodríguez) y otro de lenguaje ensamblador (Título: Código Máquina del ZX-Spectrum – Autor: Jesús Alonso Rodríguez), así como unas microfichas que describían con muchísima precisión el funcionamiento interno del Sinclair ZX Spectrum, tanto del microprocesador como del resto de componentes.

Esto contribuyó en gran manera a crear una cantera de programadores en España, ya que las colaboraciones de los lectores adquirieron rápidamente un gran nivel.

Hardware
MicroHobby fue probablemente la única revista para ordenadores de 8 bits que se atrevía a incluir montajes de hardware, terreno normalmente reservado a las, por aquella época relativamente abundantes, revistas de electrónica.

Durante la publicación se incluyeron algunos montajes para ampliar el Spectrum: cambiar ROM por EPROM, crear una emisora de televisión, construir un palanca de mando y un pokeador automático, entre otros. Este hardware, por lo general de gran calidad, ya que era diseñado por auténticos expertos (Primitivo de Francisco Muñoz), se podía comprar ya montado a la propia revista.

Extras
En las dos primeras épocas no era habitual que los programas vinieran en cinta, y cuando lo hacían se vendían aparte de la revista.

Las revistas de la última época venían acompañadas de una cinta de casete que incluía los programas listados en el interior de la revista, aunque en ocasiones traían programas y juegos de gran extensión, generalmente inéditos y realizados por lectores de la revista. Como curiosidad, las portadas de las cintas venían impresas en el interior de la revista, siendo necesario recortarlas.

Es probable que esta decisión de incluir cintas se tomara ya que los programas de los lectores cada vez eran más sofisticados y largos, llegando un momento en el que páginas y páginas de la revista se llenaban de código hexadecimal para el CUCM, restando espacio para otras secciones.

Secciones destacables
Aparte de las secciones dedicadas al repaso de juegos o a POKEs, había algunas que merece la pena destacar:

Las portadas de la revista destacaban por su calidad y cuidado diseño, ilustradas por José María Ponce.
«Aula Spectrum» era el sueño de muchos padres que compran su primer ordenador a su hijo, para que le ayude en sus estudios, pues aquí aparecían diversos programas que contenían parte de asignaturas.
«Los Justicieros del Software» fue una sección en la que se puntuaba algún juego, en los que los propios lectores de la revista eran los que puntuaban el juego, dando una pequeña descripción del por qué de la nota.
«El Mundo de la Aventura» y «El Viejo Archivero», introducidas al principio de la segunda época, fueron quizá las secciones más queridas por muchos de sus lectores, ya que desde ellas Andrés Samudio introdujo el mundo de la aventura conversacional en España.