1 febrero 1992

La mala relación se hizo evidente cuando Hachuel y Lago trataron de impugnar junta de accionistas de Zeta de junio de 1991

El empresario judío Jacques Hachuel vende su paquete de acciones en el Grupo Zeta (10%) con Julián Lago como representante

Hechos

El 1 de febrero de 1991 se difundió un comunicado por el que el Grupo Zeta comunicaba que Servifilm Spain Cinematográfica SA había vendido sus acciones en la empresa mediática.

Lecturas

El 1 de febrero de 1991 se difundió un comunicado por el que el Grupo Zeta que preside Antonio Asensio Pizarro comunica que Servifilm Spain Cinematográfica SA. sociedad de Jacques Hachuel Moreno, había vendido sus acciones en la empresa mediática.

PRINCIPALES ACCIONISTAS DEL GRUPO ZETA:

D. Antonio Asensio Pizarro – 70%

News Corporation (D. Ruber Murdoch) – 25%

Autocartera – 5%

22 Julio 1991

Jacques Hachuel

Juan Tomás de Salas

Leer

Jacques Hachuel ha puesto a la venta su 10% de acciones en el Grupo Zeta y ha encargado de la operación a Julián Lago, director de TRIBUNA y hombre que sufrió en sus carnes la acción conjunta de Ferraz 70 y el editor de Zeta [Antonio Asensio], que lograron al alimón apartarle de la dirección de la revista TIEMPO, del Grupo Zeta. Mal interlocutor eligió Hachuel. (O muy bueno).

El Análisis

El discreto poderío de Hachuel

JF Lamata

En Estados Unidos, la figura del inversor judío que, de origen humilde, forja un imperio, parecía estar detrás de los grandes imperios audiovisuales: Columbia, Warner, el NYT, el Post. Pero en España, en cambio, lo más parecido que teníamos era Jacques Hachuel. Pero este no logró nunca tener un medio en el que él fuera el mayoritario y, por tanto, fuera él el que decidiera. Estaba en CANAL 10, y no le fue demasiado bien a aquel primer intento de canal de televisión privada. Entró en el Grupo Zeta pensando que Zeta lograría una televisión, y no hubo televisión para Zeta, por lo que optó por venderla. Compró EL INDEPENDIENTE a la ONCE, y aquella compra más que una operación real, pareció una operación ‘testaferra’ para ser el encargado de cerrar aquel medio. También llegó a ser propietario hasta de un 10% de Telecinco, como representante del Banco Banesto, algo que perdió al producirse la intervención.

Su mejor inversión fue en el diario EL MUNDO, estuvo desde que se fundó y tenía a un abogado (luego diputado) como su representante en el consejo de administración de Unidad Editorial, Trías Sagnier. Aguantó allí hasta la ampliación de capital de 2002 en la que los italianos de Rizolli se quedaron con todo. Ya para ese momento, Hachuel estaría más preocupado por su futuro procesal por el caso Banesto que por sus inversiones mediáticas.

J. F. Lamata